Andrea del Pilar Naranjo

* Andrea del Pilar Naranjo

Investigadora independiente y abogada de la Universidad La Gran Colombia. Con especialización en Derecho Constitucional Universidad de Nuestra Señora del Rosario, Colombia. Maestría en Relaciones Internacionales Iberoamericanas y Doctora en Relaciones Internacionales Iberoamericanas. Universidad Rey Juan Carlos, Madrid-España. Principales líneas investigativas: derechos humanos, políticas públicas e integración regional. Publica en varios portales de internet, entre los que se incluyen el portal de columnas de análisis político e internacional y política exterior The Blue Passport, la revista Chilena Nuevo Ciclo, el Blog de opinión Condistintos acentos editado por el instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca y en los portales Colombianos de opinión Razón Pública y la Revista Perspectiva del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga y en su blog personal elpendulocritico.bolgspot.com

En días pasados, Bogotá fue sitio de reunión de diversas miradas sobre la concepción de la urbe más allá de su acostumbrada labor histórica de espacio de convergencia de capital, en suma, la asunción de la ciudad desde una perspectiva de derechos como un lugar de construcción cultural, social y de ciudadanías.

Con el eje básico de Derecho a la Ciudad, el evento Ciudades del Futuro, conjugó diversos aspectos de una nueva agenda global para el territorio que abarcó, junto con temas económicos y de inversión, los ejes de medio ambiente, inclusión social, equidad y gobernanza local, temas necesarios para la consolidación de un criterio latinoamericano uniforme de cara a la Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre las Ciudades Hábitat III, que se celebrará en Quito (Ecuador) el próximo año.

En el encuentro resaltó la Carta-Agenda Mundial de Derechos Humanos en la ciudad como instrumento cardinal para esa nueva concepción territorial.

La urbe: encuentros y desencuentros

Desde su labor como centro de comercio medieval y burgués, pasando por su papel de epicentro industrial durante los siglos XIX y XX, hasta su asunción como espacio de coordinación, concentración y centralización de capital derivado del modelo económico aperturista neoliberal, la ciudad ha sido moldeada e instrumentalizada por el sistema económico.

Ahora, con más del 80% de la población del mundo habitando en las ciudades, se estima que uno de cada tres residentes urbanos vive por debajo de la línea de pobreza”1.

Fenómenos como la privatización de servicios y los desequilibrios regionales del desarrollo, sumados a la precariedad laboral y al contexto globalizador que impone una competencia entre urbes para la captura de inversores extranjeros, profundizan las ya existentes desigualdades regionales y segregan amplios sectores poblacionales que desconocen las dinámicas del comercio y la tecnología.

Ante este poco alentador panorama, se hace indispensable repensar el sentido del territorio y los conceptos de desarrollo y bienestar social y, en fin, “romper con la resignación neoliberal que nos hace pensar que no hay alternativa a lo existente”2.

Ciudad: territorio de derechos

El derecho a la ciudad nace de manera paralela al inicio de la inserción de los principios neoliberales hacia finales de los años sesenta, bajo la pluma de Henri Lefebvre, urbanista que vislumbró el caos que se avecinaba ante la masiva progresión del capital sobre el territorio.

La opción busca asir la urbe como espacio complejo de convergencia de la heterogeneidad, esto es, como un derecho que trasciende “la libertad individual de acceder a los recursos urbanos hacia el derecho a cambiarnos a nosotros mismos cambiando la ciudad”3.

Uno de los momentos cardinales para su reconocimiento internacional se da con la promulgación de La Carta-Agenda Mundial de Derechos Humanos en la Ciudad, que pretende dotarlo de un carácter universal. El documento integra y complementa la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad gestado en la II Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente de junio de 1992 y es impulsado por varios agentes sociales durante el I Foro Social Mundial del año 2001.

Partiendo de un concepto expansivo de lo citadino, el texto integra un catálogo de prerrogativas ligadas íntimamente con la función social de la tierra4 en dos acápites: uno axiológico compuesto por valores inspiradores del documento, dignidad humana, no discriminación, universalidad, indivisibilidad e interdependencia, sostenibilidad y cooperación, y otro programático, que contiene los derechos básicos predicables de todo habitante de la ciudad. Entre ellos se destacan:

• Democracia participativa: fomenta las responsabilidades de los habitantes en el marco de una política pública de respeto por la diferencia, con posibilidades de participación directa en los cuerpos decisorios, interpelación y vigilancia en la elaboración presupuestal y en la consecución de los proyectos locales.

• Paz y seguridad ciudadana: implementa un sistema de coordinación de información sobre violencias para responder a la necesidad de estructurar una política criminal adaptada al contexto y derivada de un concepto de seguridad multidimensional, que permita la toma de medidas concertadas en las lucha contra los actos de violencia en los diferentes ámbitos locales.

• Igualdad y paridad: solicita la apertura de los campos de injerencia de las mujeres en el gobierno local y exhorta a la construcción de un plan de acción local para la igualdad de género.

• Derechos de los niños y niñas: procura la consecución de una vida digna, educación primaria obligatoria y la creación de una red pública de acompañamiento a la crianza y de alerta ante riesgos a la integridad de los menores de la ciudad.

• Libertad de conciencia y pensamiento: este derecho busca el respeto a las ideologías ajenas y el beneficio de las iniciativas de inclusión social y económica, garantía al acceso de los mínimos vitales de agua, acceso a vivienda, saneamiento, energía y alimentación, y veeduría permanente de la ejecución contractual de dichos servicios cuando son operados por entes privados.

• Sindicalización, asociación y reunión y acceso a bienes culturales: educación, formación y vinculación con las tecnologías y los beneficios del patrimonio cultural.

• Aprovechamiento racional del suelo, garantía de vivienda digna e inclusiva a ciudadanos de baja renta, implantación de servicios especializados para migrantes y la negociación de contratos de privatización de servicios con un esquema tarifario proporcional y progresivo.

• Desarrollo urbano sostenible: inserta habitabilidad, movilidad e inclusión social elementales en los planes de planificación urbana y metropolitana sostenible, previsiones de la “Cumbre de ciudades de Estambul” (Hábitat II) y tema de discusión de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre vivienda y desarrollo urbano sostenible de 2016, Hábitat III5.

Perspectivas hacia Hábitat III

La urbe ha sido protagonista de la historia humana, la transformación de los medios de producción ha moldeado la ciudad y sus habitantes. Ahora, con los nuevos fenómenos de interconexión global y el acelerado incremento de la deslocalización del capital, se articulan la mercantilización del suelo, la desintegración social y el incremento de la concentración y la centralización del capital como perversiones del esquema neoliberal.

Esta situación demanda respuestas alternativas que conciban la ciudad como espacio de ciudadanías y no como producto de intercambio, hacia la construcción de redes que articulen procesos de desarrollo alternativo.

En este sentido, el derecho a la ciudad representa una oportunidad única y necesaria para la concepción de un marco local con perspectiva internacional, que parta de la integralidad de los derechos y el establecimiento de parámetros de bienestar y convivencia para la construcción de una ciudad inclusiva, que reconozca la responsabilidad de sus habitantes en la consecución de su propio desarrollo.

 

 

 

 

  1. Robert Muggah. Researching the urban dilemma. International development research center. Mayo 2012. Pág. 39.
  2. Monedero. Juan Carlos. Ponencia en el Diálogo latinoamericano de ciudades. Bogotá 3 Y 4 de Junio de 2015.
  3. Lefebvre Henri. El derecho a la ciudad. La Revolución Urbana. Alianza Editorial. Madrid. 1970.
  4. Como es el caso de la Constitución Ecuatoriana de 2008, la Constitución Colombiana de 1991 El Estatuto de la Ciudad en Brasil del año 2001.
  5. Ver proceso de evolución de la conferencia en http://mirror.unhabitat.org