Que las musas del hacer inspirado visiten al lector, / si está sumergido en la práctica y / se siente lejos de la poesía; / si está sumergido en la poesía y / se siente lejos de la práctica. / Gabriel Zaid, La poesía en la práctica. P. 1.

Son los “puntos de indeterminación” en la obra, / osea, los aspectos del objeto representado que, / ateniéndonos a la obra tal como ha sido escrita por el autor, / no se pueden determinar / ya que no están en ella. / Alfonso Sánchez Vásquez, / De la estética de la recepción a una estética de la práctica. / Parte 1, sección IV.

“En Órbita”, programa cultural de Señal Colombia presentado por Santiago Rivas, dedica contados segundos a recomendar lo mejor de la agenda colombiana para sus televidentes. Su mensaje es: “si ustedes lo que quieren es disfrutar de la cultura, no confíen solamente en la televisión cultural; aprovechen las propuestas de nuestra agenda ‘En Órbita’ y salgan a la calle, abandonen esa pantalla”.

Esta sección del portal sigue la iniciativa de “En Órbita” y la lleva a su eslabón próximo. En “La Cartelera Denuncia” verá coordenadas para disfrutar algunos eventos bogotanos. Cuando salga, pregúntele a lo que ve, ¿para qué fue hecho? Y, sobre todo, pregúntese qué significa para usted.

En fin, saque una libreta y un esfero, asista a un evento y tome nota de lo que “La Cartelera denuncia”. Luego, siga la vida y no olvide que no es la misma.

Has pisado la hierba del Otoño: Labio de Liebre de la compañía Petra

Productores, directores y guionistas de la televisión colombiana tendrán que ir a ver Labio de Liebre, opus magnum sobre la memoria de la violencia, escrita y dirigida por Fabio Rubiano. La obra se dirige especialmente a ellos, en una muestra notable de reacción a la cultura “traqueta”, impune y amnésica que fomentan los medios masivos en Colombia.

La obra cuenta la historia de una familia acribillada por un escuadrón para-militar que tras su exterminio retorna del infierno para cobrar venganza sobre su principal victimario: un mercenario para-estatal llamado Salvo Castello. En ella hay un juego de roles desatado en un territorio neutral en el que Castello cumple una corta condena que le asignó la justicia transicional.

Sus personajes son fantasmas, espectros animales y humanos, que crecen paulatinamente en protagonismo para atormentar la conciencia del victimario. Una periodista; una madre, dos hijos y una hija; un gallo, ganado y una liebre atormentan la conciencia de Castello. Todos asumen roles complejos, en los que se reafirma en el espectador una convicción sobre la culpa del victimario y, al mismo tiempo, cada quien tiene responsabilidad sobre su muerte.

En Labio de libre no hay personaje absuelto, todos son victimarios; aunque en la balanza de la justicia, no se puede evitar concluir que hay culpables rotundos.

II

La obra es propiedad de la compañía teatral Petra, que se acerca a cumplir 30 años – en septiembre de 2015-. En su seno han nacido obras como El natalicio de Schumann, Sara dice (Cien días I), Mosca, Dos Hermanas e Imago Mundi.

La idea de Labio de liebre fue trabajada en seis años de investigación y cuatro meses de ensayos. Su base no es sólo literaria. Se nutre de novelas como Desgracia (1999) y Esperando a los bárbaros (1988), del sudafricano John Maxwell Coetzee; pero también lo hace con los ensayos filosóficos de Hanna Arendt Eichmann en Jerusalén (1961) y El origen del totalitarismo –para elaborar algunos diálogos de Salvo Castello-; recortes de prensa; versiones libres de los paramilitares y el libro de María Victoria Uribe Matar, rematar y contramatar (1990)1.

En su reparto están, además de Rubiano, Jacques Tuckmanian –John Davis en Francisco el Matemático-, Biassini Segura, Liliana Escobar, Ana María Cuellar –actriz en la película 3×3- y Marcela Valencia. La dirección de arte es fenomenal, el escenario es móvil y los disfraces son todo un espectáculo surrealista que, en últimas, revelan el trabajo de Laura Villegas, asesora de dirección artística en CASA ENSAMBLE y una de las responsables del montaje de Macondo en la Feria del Libro de 2015. Además, hay “más de 50 personas cuidando cada detalle de la parte técnica”2.

Con todo esto, Rubiano realizó una obra arriesgada sobre “la culpa y el perdón”.

Legiones de paramilitares activos entre 1990 y 2005 han narrado –y aún narran- la experiencia “mística” de sus delitos. En muchos lugares de Colombia, la guerra fue encomendada “al demonio”. Rezar las balas, los cuerpos y los escuadrones era un hábito bélico que revela la dimensión sicológica y teológica del conflicto. Muchos justificaron sus actos como “entregas reiteradas de almas al diablo”. Salvo Castello representa la dimensión psíquica de los actores de la guerra y el diagnóstico que nos ofrece es significativo: vivimos en un país que desmoviliza población con problemas mentales serios y que no asume la responsabilidad de trabajar en alternativas a largo plazo para resolverlo. Caminamos sobre tierra ajena que creemos propia: la de los muertos. Esa tierra yerma que archiva los restos de una guerra histórica en una fosa común. Quien vea la obra Labio de Liebre notará el efecto al que me refiero: en un país como el nuestro no es difícil caminar sobre la hierba del Otoño.

III

La obra es costosa y ha tenido un límite de presentaciones que hasta ahora abarca dos temporadas: la primera en el Teatro Colón; la segunda en el Teatro Nacional. Por eso es de difícil acceso al público general, de “a pie”, al que gana un mínimo. No obstante, su “humor negro” y su jerga popular conserva el potencial para crear un vínculo rápido con los grandes públicos. Debería, más a menudo, ser la influencia de programas de mayor cobertura.

Sobra decir que es una genialidad teatral, aunque no es la única obra buena sobre la relación entre la memoria y la violencia de nuestro conflicto social y armado. Kilele, de la compañía de teatro Varasanta, ha hecho lo suyo con una epopeya colectiva sobre la masacre de Bojayá.

En resumen: “Labio de Liebre” es una alternativa perfecta para enseñar con suficiencia –a veces en exceso- que podríamos reemplazar las paraco-novelas y los homenajes a la crema y nata del “éxito fácil”–hablando de los Diomedes, las Marbeles y otros “artistas” de Colombia homenajeados en televisión-, a la basura de la parrilla televisiva, que son posibles las producciones inteligentes, complejas y divertidas que seducen al público.

IV

Apreciado productor, director, “crítico” o ciudadano común: Cuando asista a una función de Labio de Liebre pregúntese:

1. Por qué se ríe si, como dice Marcela Valencia –actriz de la compañía Petra-, cuando la obra ha sido presentada en Europa, la obra no produce risa. ¿Hay permisividad con los crímenes más atroces de nuestro país cuando nos reímos con humor negro de sus tragedias? Un asunto es reír para bajar la tensión de un conflicto, otra es aprobarlo a través de la risa. En un conflicto se necesitan dos, pero no podemos más que reírnos solos cuando las víctimas de ese conflicto nos hablan desde “el otro lado”.

2. Salvo Castello: ¿Héroe o villano? Dedíquele atención a los diálogos de Salvo Castello y, más allá de pensar en quién están inspirados, piense en su doble moral. Nadie siente culpa cuando goza de su estatus de victimario porque tiene la autorización para justificar sus propios crímenes.

3. ¿Qué puede hacer para que esta obra no sea una más? La vanagloria televisiva avisa una amplia agenda cultural cada vez más enriquecida en Colombia. ¿Qué significa esta obra para usted si, al salir del teatro, reduce su contenido a una anécdota más o a una conversación?, ¿se siente usted una víctima del conflicto?

 

 

  1. “Se estrena Labio de Liebre, mirada de Fabio Rubiano sobre las víctimas”. http://bogota.vive.in/cultura/bogota/articulos/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_VIVEIN-15352535.html En: “Bogotá vive In”. Online: 30/05/2015
  2. Omaña, Alejandra. “Labio de liebre: un golpe al estómago”. http://www.las2orillas.co/labio-de-liebre-es-chistoso-golpe-al-estomago/ En: Las 2 Orillas, Portal de Opinión. Online: 30/05/2015