John Alexander Castro

* John Alexander Castro

Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Magister en Estudios Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional y Doctorando en Estudios Sociales en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Además, es profesor e investigador en la Universidad Antonio Nariño en Bogotá, catedrático de la Universidad Pedagógica Nacional y autor de distintos artículos sobre barras bravas

La Copa América es el torneo de fútbol más antiguo existente en el Planeta entre selecciones nacionales. Su primera versión fue en el año de 1916. En el 2015, se jugó entre el 11 de junio y el 4 de julio y se disputó en Chile. La Selección Colombia de Mayores participó en el torneo de América del Sur pues la Federación Colombiana de Fútbol hace parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol, CONMEBOL. Después de concluido el torneo, es posible hacer un balance de lo ocurrido en Colombia ya que el fútbol, llamado “deporte rey”, tiene la atención de millones de seguidores en nuestro país.

La Selección Colombia, en el año 2014, logró la mejor participación en un Campeonato Mundial de Fútbol de Mayores pues consiguió superar a Uruguay por dos goles y avanzar a cuartos de final. No obstante, fue derrotada por Brasil, la selección anfitriona. La participación destacable en el Mundial de Fútbol, el año inmediatamente anterior, presagió (supuso) una actuación relevante en la Copa América ya que: “si la selección logró pasar la fase de grupos, eliminó a Uruguay y perdió con Brasil en un cuestionado partido, pues aún se dice ‘era gol de Yepes’, en la Copa América es posible llegar a instancias definitivas del torneo”.

En otras palabras, la posibilidad de lograr el título de la Copa América era imaginable. Por su puesto, en la imaginación todo es posible. ¿Qué alimentó esa posibilidad? James Rodríguez fue contratado, después del Mundial, por el Real Madrid, uno de los clubes más importantes del mundo. Luego, recibió el Premio Puskas, por anotar el mejor gol del 2014, en el partido de la Selección Colombia frente a su similar de Uruguay, en el Mundial. Igualmente, fue vital la sobresaliente generación de futbolistas colombianos que logró reunir el director técnico argentino, José Néstor Pékerman, en el Mundial. También la importante cuota de goles que traían Jackson Martínez, Carlos Bacca y Teófilo Gutiérrez, antes de iniciar la Copa América. Además, el retorno de Falcao García a la Selección.

A este imaginario, es necesario agregarle la amplia franja que los medios de información (escritos, radiales y, particularmente, televisivos) le dan al fútbol; desplazando la sección deportiva a los titulares principales. Pues las noticias van desde las prácticas de los futbolistas hasta la vida privada de los mismos. Así, el fútbol se convierte en el desayuno, el almuerzo y la comida de los medios de información. Asimismo, el “orgullo patrio” se promueve con la venta de camisetas, originales o imitaciones, por parte de una multinacional deportiva o vendedores informales, respectivamente. Pues parece necesario ponerse la camiseta amarilla de la Selección. También sirve la roja, la blanca o la azul. O la chaqueta, la sudadera, el gorro o la corneta.

La primera fecha, para el seleccionado colombiano, fue el 14 de junio. Ese domingo, en las horas de la tarde, se sentía la ansiedad por el debut. Antes de iniciarse el partido ya desfilaban las personas con sus prendas deportivas de la selección, ocasionalmente utilizaban las cornetas y algunos compraban licor. Antes de iniciar el encuentro, las personas corrían para llegar a tiempo a un televisor, que dejara ver el partido contra Venezuela. No obstante, al final del juego, la selección venezolana logró la victoria por la mínima diferencia y además, fue el primer triunfo de ese equipo ante el colombiano, en una Copa América. En ese momento, el imaginario del hincha, en este caso colombiano (visceral y circunstancial) se desinfló y abrió la posibilidad de la pronta eliminación del torneo continental. Aunque no perdió la fe.

El 17 de junio fue el segundo partido, el rival era la Selección de Brasil. Ese partido era particular pues aún era latente el gol anulado a Mario Yepes, un año antes, en el partido frente al combinado brasilero en el Mundial. De ese modo, era necesario buscar el desquite futbolístico. Y el desquite se logró pues el combinado nacional derrotó a la Selección de Brasil, por la mínima diferencia. Pero la cuota goleadora de los delanteros no apareció pues el gol fue anotado por el defensa central Jeison Murillo. Después de concluida esa fecha, el grupo C dejó a los cuatro equipos (Brasil, Colombia, Perú y Venezuela) con tres puntos. Por lo tanto, la clasificación a la siguiente fase se posponía en la siguiente y última fecha de grupos.

El 21 de junio, el combinado colombiano enfrentó al seleccionado peruano. Sin embargo, el partido, en términos futbolísticos, fue poco llamativo y concluyó con un empate sin goles. Así, fue necesario apoyar a Brasil o a Venezuela, a cualquiera de los dos, ya que una victoria de alguna de esas selecciones le daba el paso, a la segunda fase, a la Selección Colombia. Pero un empate la eliminaba. Finalmente, Brasil derrotó a Venezuela y le dio el paso, a la siguiente fase, a Colombia. Sí, Brasil, la selección que eliminó a Colombia en el mundial. La misma selección que fue derrotada en la fecha anterior de la Copa.

Esa es una de las características del fútbol, al hacer, rápidamente, amigos y enemigos. A veces imaginarios y en otras ocasiones, reales. En este momento es necesario aclarar que el enfrentamiento entre equipos nacionales es un encuentro futbolístico, entre jugadores seleccionados de una federación o asociación de fútbol de un país. Por lo tanto, no es un enfrentamiento entre naciones. A pesar de que los hinchas crean que esos futbolistas representan a una nación.

La victoria de Brasil le permitió a la Selección Colombia pasar como la segunda mejor tercera de la fase de grupos, es decir, fue la selección con menor rendimiento que logró continuar en el torneo. Esa posición obligó al combinado tricolor a enfrentar a la Selección Argentina. Aquella selección que fue derrotada por los colombianos, por cinco goles, el 5 de septiembre de 1993. Pero ya han pasado 22 años de ese triunfo y en el fútbol no se hacen goles y no se ganan puntos, con victorias pasadas. En consecuencia, el 26 de junio se enfrentaron. El resultado final fue un triste cero a cero. Aunque con más posibilidades del seleccionado argentino, evitadas por el arquero David Ospina.

Ese resultado obligó a los tiros desde el punto penal. Los penaltis son una suerte que diviniza al arquero o puede llevar al infierno a quien patea. En esa ocasión, llevó al infierno a Luis Muriel, Camilo Zúñiga y Jeison Murillo, jugadores de la Selección Colombia. De esa manera, concluyó el imaginario colombiano de alcanzar el título en la Copa América de 2015. Después de ese encuentro futbolístico, recordé la serie de dibujos animados El siguiente Programa, particularmente el capítulo: “Fracasamos otra vez… ¡Rotundamente!”. Pues, nuevamente, las decisiones deportivas de la Federación Colombiana de Fútbol fueron equivocadas, especialmente en los partidos de preparación, al enfrentar a equipos como Bahréin, Kuwait o Costa Rica. Además, la sobre estimación de los hinchas colombianos se hizo visible otra vez ya que una mayoría se convenció de alcanzar la victoria, sin jugar.

Por último, la eliminación de la Selección Colombia en la Copa América, aplazó, de nuevo, un título del equipo nacional de mayores en un torneo internacional. En otras palabras, el fútbol detuvo la mirada de los colombianos y la suspendió en el campeonato de Chile. Pero al concluir la Copa América para Colombia, la cotidianidad del colombiano común y corriente retornó a las noticias diarias pues los medios de información (escritos, radiales y, particularmente, televisivos) regresaron a sus noticias diarias. Quizá se me escape alguna noticia. Pero es el repertorio básico:

1. El dilema de mantener o suspender los diálogos de paz en La Habana.

2. El deseo del señor Procurador de sobreponer su ideología, desde el protagonismo de su cargo, sobre los colombianos que no siguen sus preferencias religiosas y políticas.

3. El aterrador incremento de los crímenes de la guerrilla.

4. La amenaza terrorista en época preelectoral.

5. El posible regreso de los falsos positivos, judiciales.

6. Las visitas del Papa Francisco.

7. La violencia contra las mujeres y las cirugías estéticas en clínicas clandestinas.

8. Los ataques a los buses del SITP en Bogotá.

9. El reinicio del Fútbol Profesional Colombiano.

10. La vida de los “famosos”.

Aunque las noticias retornaron a su habitualidad, a las que nos acostumbraron las repeticiones de los medios de información, es pertinente señalar que no es el deporte llamado fútbol, el responsable de su amplia franja; es la industria del espectáculo que le exige al consumidor seguir, minuto a minuto, el evento futbolístico. Por su parte, el consumidor no opone resistencia y lo sigue juiciosamente.

Si bien el deporte es recreación y al observarlo se entretiene el espectador, los problemas cotidianos no van a cambiar y, mucho menos, se van a solucionar pues el fútbol es un momento pasajero y emocionante, no es más. De ese modo, el fútbol no ha pasado, sólo se terminó un torneo para dar paso a otro. Por eso, el 10 de julio se re inició el Fútbol Profesional Colombiano. Pese a que es un campeonato de bajo nivel, el espectáculo no puede terminar, debe continuar…

Nota: Por lo pronto, espero que los asesinatos de la violencia del fútbol colombiano no sigan aumentando –entre enero y junio de 2015 ya se alcanzó la cifra de 7 asesinatos, que involucraron a integrantes de barras bravas–, mientras sigue el espectáculo…