¿Es posible un Estado democrático? Pensemos en las detenciones masivas a periodistas, estudiantes y defensoras de derechos humanos

La gran mentira del Estado consiste en decir “Soy democrático” cuando se acoge más a lo que dice la ley que al clamor creativo y potente de una comunidad que se mueve y que se moviliza. Imaginemos una comunidad que comprende esta simple, radical y cautivadora apuesta que llevan a cabo estos presos políticos y con ellos una multiplicidad de voces que se unen a su defensa… como esta.

Uribe y la bandera falsa del Cesar

En estos momentos el Cesar está despertando, las comunidades campesinas y pescadoras están involucradas en acciones directas y pacíficas por la recuperación de sus territorios y por la defensa del medio ambiente; los detentadores de la tierra le temen a ello porque su poder descansa en la inacción de las víctimas de las distintas olas de despojo que vienen efectuado desde generaciones atrás.

La desolación de La tierra y la sombra

La película concluye con un doble final: el final de la abuela, como figura de arraigo, de raíces que se rehúsan a quedar sin tierra, aunque esta tierra sea ya de desolación y de muerte, de sombras y espectros derrotados; y el final de los otros tres, que deciden desplazarse. Y entonces, me pregunto: ¿cómo situarse ante todo este dispositivo que el film construye para desplegar un tal paisaje de desolación? ¿Cómo nos deja esta película si pensamos en alguno de sus efectos ético-políticos?

Recuperación de la democracia y populismo de izquierda. Una conversación con Chantal Mouffe

Creo que hoy necesitamos un populismo de izquierda que radicalice la democracia. En los años que vienen es necesario reconocer el antagonismo y darle fe a las instituciones democráticas que van a permitir dar esa lucha. Las luchas de nuestro tiempo no podrán darse bajo las categorías tradicionales, en los años que vienen, estoy segura, veremos una lucha abierta entre populismo de derecha y populismo de izquierda.