Miguel Ramos

* Miguel Ramos

Abogado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, defensor de DDHH, voluntario en el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos. Su trabajo se ha concentrado en casos de conflictividad ambiental. Actualmente pertenece al Equipo Jurídico Pueblos

El pasado tres de junio ocurrió un episodio más del sempiterno conflicto por la tierra que atraviesa Colombia, donde se contraponen el interés general y el particular. Ese día, un grupo de 15 hombres armados atacó a una comunidad campesina en la ciénaga Torcoroma, ubicada en el corregimiento de Terraplén, municipio de San Martín, departamento del Cesar. Esa comunidad se halla inmersa en un conflicto de tierras con un latifundista de la región, a quien acusa de apropiarse irregularmente de los playones comunales de la referida ciénaga.

En virtud de ese conflicto se han producido acciones institucionales como la emisión de las Resoluciones 317, 321 y 325 del 2011, por parte del INCODER, o la emisión del informe de riesgo No. 009-15 por parte del Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo. En este último documento oficial se habla de:

“…un conflicto por la defensa del ecosistema hídrico de los corregimientos Terraplén y la Culebra, en el que los propietarios de fincas limítrofes se arrogan el derecho al uso de playones para el mantenimiento del ganado y de la propiedad sobre los nuevos terrenos que aparecen como resultado de los procesos de sedimentación, desecación de las ciénagas, cerramiento y la ampliación de los límites de grandes extensiones de tierras, lo que deja sin alimento a los pobladores por la desaparición de los humedales y complejos cenagosos que servían de área de pesca…”

En medio de la situación anteriormente descrita fue que se produjo el ataque paramilitar, que contó con sus esperadas dosis de violencia y terror. Afortunadamente no se dieron muertes que lamentar, gracias al arribo de las autoridades competentes que dieron captura a quienes hoy se procesa penalmente como victimarios. El episodio quedó registrado en medios nacionales como Noticias Uno1, Verdad Abierta2 y la prensa del Ejército3.

Pero esta agresión tuvo un momento preliminar, que consistió en una operación de bandera falsa. Una operación de bandera falsa es una maniobra diseñada por Estados o grupos organizados de poder, con el fin de parecer que fue realizada por enemigos. Por ejemplo, los nazis justificaron el inicio de la Segunda Guerra Mundial con la Operación Himmler, donde enfundaron en uniformes polacos a unos detenidos de sus campos de concentración, los asesinaron y simularon la toma de una emisora alemana. También está el famoso caso del Golfo de Tonkín, con el que los EE.UU. justificaron la guerra del Vietnam y muchos otros más.

En el caso del Cesar, la operación de bandera falsa consistió en que días antes del ataque, más exactamente el 27 de mayo, aparecieron letreros en las paredes de algunas viviendas de Terraplén y una bandera alusiva al grupo insurgente del ELN anunciando su presencia en el corregimiento. Esto ocasionó gran extrañeza e incredulidad entre la población, porque es ampliamente conocido que en la región no hay presencia de la insurgencia. Estas impresiones iniciales fueron luego confirmadas por el Ejército, que en el comunicado de prensa señala que quienes hicieron esos letreros fueron los mismos paramilitares detenidos, lo hace en estos términos:

“Como parte del terror que estos victimarios produjeron, se encuentran los letreros que impregnaron en las paredes de aproximadamente 20 casas, incluyendo el Centro Educativo y la Inspección de Policía, en ellas pintaron grafitis con las letras ELN…”4.

Este modus operandi rememora las grandes masacres que el Cesar sufrió a finales del siglo pasado y en los primeros años del presente, que también eran precedidas por operaciones de bandera falsa, a modo de justificación. Sin embargo, lo novedoso en este caso fue el involucramiento del Senador Álvaro Uribe, que el mismo día del ataque paramilitar, tres de junio, publicó una foto en su cuenta de Twitter, en la que se ve la bandera falsa de Terraplén y donde afirma que el ELN regresó al Sur del Cesar5, la misma puesta en escena que desacreditó la prensa del Ejército. Si el Senador fue malinformado o sabía de la falsedad es algo que debe explicar.

Pero esa no ha sido la única falsedad relacionada con el departamento del Cesar, por parte de los congresistas que representan al latifundio en Colombia, el pasado 28 de julio, la Representante María Fernanda Cabal afirmó en entrevista radial que la “invasión” de Bellacruz fue promovida por el ELN6. Esto a pesar de que existen distintas decisiones judiciales y administrativas que confirman el hecho de que allá se produjo un grave caso de desplazamiento. Son las víctimas de ese desplazamiento y sus hijos quienes hoy intentan recuperar esas tierras y eso no constituye invasión alguna, tampoco se ha reportado que hayan sentencias o procesos judiciales contra nadie de la comunidad, ni por pertenecer a la insurgencia ni por otros motivos. Si alguien de la comunidad tuviera algún lío judicial ya se habría sabido, dado el altísimo nivel de seguimientos y espionaje ilegal que la fuerza pública viene aplicando en el caso7.

Pero, ¿por qué se da esta seguidilla de difamaciones y calumnias? La explicación es sencilla: son una reacción por parte de los detentadores de la tierra en Colombia, que no quieren que el ejemplo del Cesar se esparza por el resto de Colombia. Se ensañan con el Cesar porque ese Departamento tiene un alto nivel de conflictividad por la tierra. Además de los dos casos mencionados está el de Puerto Carreño, en el municipio de San Alberto, y el de Pitalito en Chimichagua, entre otros.

En estos momentos el Cesar está despertando, las comunidades campesinas y pescadoras están involucradas en acciones directas y pacíficas por la recuperación de sus territorios y por la defensa del medio ambiente; los detentadores de la tierra le temen a ello porque su poder descansa en la inacción de las víctimas de las distintas olas de despojo que vienen efectuado desde generaciones atrás. Sin embargo, existe un sector de la burguesía nacional que comprende que resolver el problema de la inequitativa distribución de la tierra es un requisito sine qua non para el avance social y económico del país, incluso bajo la óptica del mercado y de los principios liberales; es en ese escenario donde se debe mover el sector popular y campesino, de manera tal que los representantes del latifundio queden aislados y sean eventualmente derrotados; de manera tal que se supere el grave conflicto por la tierra y Colombia avance verdaderamente hacia la paz y la justicia social.

  1. Político terrateniente amenaza con asesinar a campesinos para despojarlos. Ver: https://www.youtube.com/watch?v=EmKoNZ8fxfE (consultado el 11 de agosto de 2015).
  2. Temor en las ciénagas de Terraplén. Ver: http://www.verdadabierta.com/desde-las-regiones/5826-temor-en-las-cienagas-de-terraplen (consultado el 11 de agosto de 2015).
  3. Ejército devolvió tranquilidad a comunidad del sur del Cesar. 11 de junio de 2015. Ver: https://www.ejercito.mil.co/?idcategoria=380274 (consultado el 11 de agosto de 2015).
  4. Ídem.
  5. Ver: https://twitter.com/AlvaroUribeVel/status/606099430996099072/photo/1 (Consultado el 11 de agosto de 2015)
  6. Ver: https://twitter.com/RadioGuatapuri/status/626010487214460929 (Consultado el 11 de agosto de 2015)
  7. Acción urgente: comunidad de Bellacruz y organizaciones que la acompañan exigen respeto de la fuerza pública. 8 de agosto de 2015. Ver: http://derechodelpueblo.blogspot.com/2015/08/accion-urgente-comunidad-de-bellacruz-y.html (Consultado el 11 de agosto de 2015).