Entre el 7 y el 10 de mayo de 2013, Gregory Wilpert y Vera Weiler dictaron en Caracas, Venezuela, un seminario titulado “Los procesos reales del desarrollo de la conciencia y el problema de la conciencia política” en la Fundación Celarg. Los bloques temáticos de la conferencia fueron: “Problemas prácticos de la conciencia política”; “El apoyo de la psicología del desarrollo”; “Intentos de integrar los conocimientos logrados por la psicología del desarrollo en la teoría social”; “La relación entre estados de conciencia e instituciones sociales”; “La relevancia de la psicología del desarrollo para el desarrollo social, el socialismo y la superación del capitalismo”. En esta entrevista para Palabras al Margen, reproducimos con insuficiencia pero interés una réplica de los puntos principales que suscitan los interesantes debates sobre la creación de una cultura política capaz de superar el capitalismo, tema que fue materia principal de esa ocasión.

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Portada del libro Changing Venezuela by Taking Power. Para ver más información: http://venezuelanalysis.com/files/images/book_changing_venezuela_big.jpg

Sobre el autor

Gregory Wilpert es un sociólgo alemán-estadounidense que creció en Alemania. Ha vivido la mayor parte de su vida adulta en los Estados Unidos -y, recientemente, en Venezuela-. Estudió sociología en la Universidad de San Diego, California (B.A. en 1988) y en la Universidad de Brandeis (PhD. en 1993). El es fundador de la página web venezuelanalysis.com y entre 2008 y 2013 fue profesor adjunto en la universidad Brooklyn College y coordinador de proyectos sobre Venezuela en la Fundación Rosa Luxemburg. Actualmente vive en Quito, Ecuador, donde trabaja como director de la página web de Telesur en inglés.

De su especial interés sobre el proceso Bolivariano en Venezuela se pueden leer los artículos que ha escrito para importantes publicaciones de la izquierda mundial: La red Voltairenet. org; ZCommunications y la revista New Left Review.

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Cartelera publicitaria del Seminario organizado por la Fundación Celarg (25/4/2013) Para más inforamción puede visitarse la página: http://celarg.gob.ve/Espanol/seminario%20procesos%20de%20la%20conciencia_2013.html

Sobre la psicología del desarrollo y su aplicación a la cultura del socialismo como sistema

En 1982, el sociólogo alemán Norbert Elías leyó una conferencia para el Netherland Institute for Advanced Study in the Humanities and Social Sciences. La conferencia se titulaba “¿Cómo pueden las utopías científicas y literarias influir sobre el futuro?” [Netherlands Institute for Advanced Study in the Humanities and Social Sciences (ed.), What is the role of scientific and literary utopias for the future? Limits to the future. Wassenaar, 1982, pp. 60-80].

Su conferencia, ubicada en un tema distinto al que hoy nos convoca, nos enseñó a descifrar el enigma censurado por el socialismo real soviético en un exceso de la lectura materialista del marxismo: ¿cómo debemos asumir el potencial de la imaginación, los sueños de los seres humanos?

Su pregunta era: ¿pueden realmente las utopías ejercer una influencia sobre el futuro? A disposición del tema, puso el acumulado de la sabiduría con la que enfrentó problemas de sociología-histórica en clave de la teoría histórico-genética, filogenética y psicogenética que, en pocas palabras, puede describirse como ese momento de las investigaciones sobre la cultura, parecido al desarrollo de la complejidad en la física cuántica, interesado en explorar el desarrollo de la conciencia colectiva en un proceso de configuración. Trataremos de esclarecer mejor el asunto a continuación.

Introducción

En 2011 usted ofreció una charla en Venezuela titulada “Conciencia y Socialismo desde la psciología del desarrollo”. La lectura de este artículo se basa en la perspectiva de psicólogos (Jean Piaget), sociólogos (Norbert Elías) y teóricos (Günter Dux) que interpretan la cultura como un sistema complejo de cruces en los que es difícil distinguir las fronteras entre “el individuo” y “la sociedad”, dos entidades funcionales en la explicación de los fenómenos reales y la descripción de los procesos, pero espúreas en su análisis -porque en la realidad, no pueden escindirse-.

Jean Piaget, Karl Lamprecht, Norbert Elías, Günter Dux, Kegan, Kohlberg, Lovinger y Graves, son algunos de los nombres asociados a la investigación científica sobre las etapas de desarrollo de la conciencia colectiva. Su base es la explicación de lo que usted enumera con flexibilidad, los estadios de desarrollo de la conciencia. Sólo para efectos pedagógicos mencionaré los cinco estadios enumerados en su ponencia:

1. Ego-céntrico: logrado y superado por un alto porcentaje de los humanos en la infancia. En él, el niño crea un mundo interior y tiene conciencia de la existencia del mundo exterior. Se desarrollan las emociones y pulsiones, y la memoria. En sus palabras: “el niño aprende a distinguir entre “yo” y “no-yo”.

En esta etapa, el niño aprende a distinguir categorías de bien y mal “solo con base en acciones placenteras o prejudiciales”.

2. Socio-céntrico: en este estadio la persona se da cuenta de que el mundo está gobernado por reglas, sean ellas naturales o sociales. Piaget llamó este estadio concreto-operacional porque el niño está en condiciones de ejecutar operaciones lógicas sobre objetos concretos. “Las operaciones lógicas resultan de la coordinación de acciones combinando, disociando, ordenando y estableciendo correspondencias, que entonces adquieren la forma de sistemas reversibles”.

3. Mundo-céntrico: de acuerdo con Piaget, “tal razonamiento hipotético-deductivo se caracteriza, entre otros, por la posibilidad de aceptar todo tipo de datos como puramente hipotéticos y razonar correctamente sobre ellos.” Y “en lugar de sólo coordinar hechos sobre el mundo real, el pensamiento hipotético-deductivo saca conclusiones de posibles afirmaciones y así origina una síntesis única de lo posible y lo necesario”. En resumen, en este estadio el individuo desarrolla patrones lógicos y formales-racionales de pensamiento.

4. De-centrado: en términos cognitivos el individuo en este estadio comienza a notar que reglas, principios y deducciones abstractos logrados por medio de pensamiento racional en los estadios previos, en realidad pertenecen a sistemas particulares – sistemas de pensamiento, de sociedad o de la naturaleza.

5. A-centrado o integral: me refiero a este estadio como a-centrado porque en él no hay un centro definitivo, pero no es de-centrado en la medida en que la ausencia de un claro centro es permanente. El término “integral” que es empleado también para describir este estadio proviene de la obra de Jean Gebser, que quería indicar que este tipo de conciencia integra todas las demás perspectivas de los estadios anteriores de la conciencia.

Con este arsenal teórico, usted pretende explicar que hubo un error en la lectura de la conciencia alienada -o enajenada- y la producción de un sistema que forjara una conciencia emancipada, por lo menos en dos sistemas tan distintos como el del Socialismo Real -socialismo soviético- y la socialdemocracia.

César Duque [CD]: Para empezar, ¿podría explicarnos, según su programa de investigación, cuál es su perspectiva sobre el Socialismo y por qué hay un fracaso doble en la interpretación del socialismo?

Gregory Wilpert [GW]: No es necesariamente que la interpretación del socialismo haya fracasado, sino su aplicación, lo cual se ha devuelto principalmente en el Socialismo del Estado (de tipo soviético) y en la Social Democracia. El primero se devolvió en un autoritarismo que es contrario a los principios fundamentales del socialismo y el segundo se devolvió al neoliberalismo. Entonces, la gran pregunta mía es ¿porqué hubo este desvio o devolvimiento del socialismo?

CD: ¿Esta investigación sería, en últimas, en dirección a la búsqueda de la “cultura política” propia de un socialismo sin Estado?

GW: El termino “Socialismo de Estado” es tal vez una mala traducción del inglés y del alemán (donde es muy común) porque es una traducción literal. Es decir, este término sencillamente quiere identificar el socialismo autoritario de la Unión Soviética. No quiere decir que un socialismo verdadero no deba tener un Estado. Entonces, yo tampoco quiero decir que un socialismo integral, verdadero, deberá pensarse sin Estado. Solamente que en este socialismo el Estado no sería autoritario y que el Estado no sería el centro del poder en la sociedad.

CD: Gracias a su ponencia sabemos que hay tres problemas identificables en la cultura política del Socialismo de Estado venezolano y que los venezolanos deberían entrar en una etapa de reformar: el top down management, el liderazgo carismático y el clientelismo. Para el caso Venezolano, ¿cómo afectan estos tres fenómemos lo que usted denomina la “cultura política” del país?

GW: Explico los detalles de estos problemas en mi libro sobre Venezuela. Los tres fenómenos (gerencia desde arriba, liderazgo carismatico/personalismo, y clientelismo) son todos síntomas de una conciencia política socio-céntrica y por eso no son adecuados para la creación de un socialismo verdadero, lo cual requiere una conciencia integral o a-centrado.

CD: ¿Podría explicarnos mejor qué es, qué características tiene una conciencia política socio-céntrica y cuáles son sus problemas reales sobre todo en su experiencia en Venezuela?

GW: La conciencia socio-céntrica funciona con base en las normas y prioridades que el individuo toma desde el grupo al cual pertenece. Entonces, si la cultura dominante dice que el individuo tiene que obedecer y hacer lo que dice el padre o el líder, el individuo con este tipo de conciencia no va a cuestionar eso. Por ejemplo – especialmente si lo que dice el líder o el padre no vulnera normas ya establecidas históricamente por el grupo. Entonces, el personalismo en la política, el liderazgo y la gerencia “desde arriba” y el clientelismo, son todos expresiones de este tipo de conciencia – porque el individuo se orienta en dirección a los líderes que sigue el grupo social y el lider, sin cuestionarlo.

Esto representa un problema grave para la creación de un socialismo verdadero porque la expresión de disidencia y de minorias se hace practicamente imposible cuando la cultura está dominada por este tipo de conciencia. Un sistema económico y político que quiere fomentar la participación de todos no puede funcionar bien porque el líder y el grupo dominante pueden subvertir la participación y una verdadera democracia en todos sus momentos.

CD: Según su presentación en el seminario, la burocracia estatal y el “aparato de la cultura política tradicional” en Venezuela catalizan la “energía psíquica” de la población en las instituciones estatales y ponen a las personas al servicio del Estado. En la construcción de consejos comunales, las comunas y los puestos de auto-gestión obrera como modelos de respuesta a la organización centralizada y gestionada por el “top-down management“, ¿qué tipo de “cultura política” debe buscarse? y, sobretodo, ¿qué proyectos pedagógicos o formativos aportarían a la construcción de esa nueva “cultura política”?

En otras palabras, ¿cómo podría construirse un plan de “desarrollo de la cultura” para lograr una conciencia política integral o a-centrada en Venezuela?

GW: Esta es otra pregunta muy importante pero muy dificil de contestar. Puedo dibujar solamente algunas ideas al respecto, pero espero poder tratarlo con mucha más profundidad en mi próximo libro. Creo que hay tres ámbitos principales donde se puede impulsar una cultura y una conciencia integral:

1. El sistema educativo (para los niños, adolescentes, y estudiantes universitarios)

2. En todas la instituciones principales del país

3. Y a través de los medios de comunicación

Para el sistema educativo hay varias ideas y propuestas de psicólogos del desarrollo, donde la principal pregunta es cómo se puede acelerar y profundizar el desarrollo psicológico. La educación critica (que tiene sus raizes en la pedagogia de Paulo Freire) es muy importante para esto, por ejemplo. Para las instituciones conozco solamente una o dos metodologías que ayudan, y esto es resumido en las investigaciones de Robert Kegan, Lisa Lahey, y Bill Torbert.

La metodología es un poco difícil de resumir, pero tiene a ver con el desarrollo de procesos dentro de instituciones donde se examina profundamente cómo se puede mejorar el funcionamiento de las personas en un sistema (en términos de eficiencia y de satisfacción con el trabajo, y en varias otras dimensiones), temas que tienen algo que ver con cambiar la identificación de los individuos con conceptos sobre quiénes son ellos y cuál es la institución a la que pertenecen – la identidad. Es difícil explicarlo brevemente.

Finalmente, para los medios de comunicación, creo que lo más importante es desvincular los nuevos medios digitales del sistema capitalista. Es decir, Facebook, Google, Twitter, etc. fomentan una conciencia capitalista y una desvinculación de estos medios contra el sistema, hacia algo que se llama “peer-to-peer communication” (algo que los medios digitales promueven automáticamente cuando no están bajo el control de una empresa capitalista). Estas herramientas pueden contribuir significativamente al desarrollo de una conciencia integral.

No puedo ofrecer una respuesta definitiva, pero hay muchas prácticas que pueden llevar individuos y organizaciones en esta dirección. Como decía atrás, un ejemplo muy bueno es el trabajo de Robert Kegan, en su último libro, “Immunity to Change”. Este libro propone una práctica organizacional que puede cambiar la cultura organizativa de una organización.

CD: ¿Hay sociedades capitalistas neoliberales actuales que han logrado un estado de conciencia política a-centrada o integral?

GW: No creo. El sistema neoliberal es fundamentalmente opuesto al desarrollo de una conciencia integral. Está basada y fomenta una conciencia ego-céntrica.

Podría decirse que esa “conciencia política integral o a-centrada” está en capacidad de responder a la complejidad de los problemas económicos, políticos y culturales que presentan las sociedades actuales -increiblemente más complejas que las de hace miles de años-.

CD: ¿En la práctica puede decirse que ese es el rumbo actual que ha empezado a adoptar el socialismo venezolano en su política de Estado?

GW: Sí, en algunos ámbitos, claro. Por ejemplo, los consejos comunales contribuyen a un desarrollo de la conciencia. Pero, al mismo tiempo, si no hay suficiente liderazgo para crearlos en una manera participativa, la cultura vieja va a destruirlas. También hay muchos esfuerzos en el sistema educativo, con la Universidad Bolivariana en esta dirección, pero todo esto no es suficiente, para nada. Este es el gran problema y desafío del socialismo venezolano, que no hay suficiente enfoque en como cambiar la conciencia.

CD: Muy bien. Ahora, retomando el problema inicial -cómo construir una cultura/ideología socialista que responda al autoritarismo y la flexibilidad capitalista de los demás proyectos puestos en marcha en la organización social-, en esta propuesta se recurre a una dualidad necesaria que distingue la, ya trillada e inexplorada, conciencia enajenada a diferencia de la conciencia emancipada. Una noción central en este análisis es tomada de la jerga clásica: conciencia de clase.

¿Qué análisis, qué estrategias y qué horizonte de la conciencia emancipada puede plantear la psicología del desarrollo al socialismo venezolano?

GW: Sí, el gran problema del socialismo ha sido también confundir conciencia de clase con una conciencia emancipada. Las dos pueden ser idénticas, pero muchas veces no lo son. Es decir, una conciencia de clase puede ser solamente una conciencia de pertenecer a una clase específica, que busca sus reivindicaciones sociales, pero sin pensar mas allá de su clase. Claro, para Marx la clase obrera era la clase universal y por eso pensaba que sus reivindicaciones eran universales. Pero no es así. Por ejemplo, qué pasa con las reivindicaciones de las mujeres, de las razas oprimidas, de los homosexuales, etc. Uno no se define solamente por su clase, sino también a través de otras opresiones. Un conciencia integral podría integrar todas estas opresiones y reivindicaciones. Una conciencia clasista obrera no necesariamente, aunque a veces sí.

CD: De acuerdo, este punto es muy interesante para el debate y por eso seré algo académico para discutir sobre él. Las diferencias de clase, en efecto, pueden ser distinguidas en su tipificación como propias de un orden distinto a las diferencias raciales o las diferencias sexuales -que, de hecho son distintas a las categorías de género e incluso en el mismo marco de las diferencias en torno a las habilidades cognitivas, pues un loco, por ejemplo, es tratado bajo un régimen cultural distinto, como un sujeto incluso inoperante en el marco de la conciencia política-.

Pero un asunto son las diferencias de clase, raza, género, etc. y otra las opresiones trasversales a todas esas dimensiones.

Es, de hecho, este punto la principal tensión y ruptura entre los estudios marxistas y los “Estudios Culturales” y, más allá, plantea un problema real de compromiso político: ¿podemos cambiar el mundo resolviendo los problemas de discriminación racial, sexual, de género, incluso cognitivas, sin cambiar las relaciones de explotación?

Me gusta, de hecho, valorar su opinión respecto a la “conciencia clasista”, pues las esferas de la identidad -de raza, de sexo-género, etc.- no se definen exclusivamente en una sociedad divida por estamentos rígidos según el nivel de ingreso, menos en un mundo hegemónicamente liberal, de “capitalismo con rostro humano” como en el que vivimos-. Pero sí ocurre que uno de los componentes trasversales a cualquier relación vital entre seres humanos en la actualidad es la relación “capital-trabajo”.

Slavoj Zizek, ese genio en el análisis de la conciencia -y la inconciencia- política, dedica un libro al problema de los Estudios Culturales y su respaldo del “totalitarismo liberal”. Al respecto, en una conferencia What mean to be a real revoluationary? usa una situación concreta para mostrarnos esto mucho mejor y se defiende de los oenegeros recreando una situación:

Hoy en día, los medios nos bombardean con la amenaza del fundamentalismo musulmán y, otra vez, somos chantajeados por los liberales: “por Dios, ¡Vea! ahí las mujeres son circuncidadas” […] ¿de dónde viene este nacimiento del tan llamado fundamentalismo?, ¿no es correlativa la aparición de este fundamentalismo radical con la desaparición de la izquierda secular en los países musulmanes?

Ya saben, cuando hacemos preguntas radicales, la respuesta usual [de los oenegeros] es “hay gente muriéndose hoy en Ruanda, entonces olvídense de la lucha anti-imperialista, déjenos tan sólo prevenir la matanza allá” o “uno debe encontrar la pobreza y el racismo aquí y ahora, olvidémonos de estos debates teológicos acerca del Capitalismo Global, hagamos algo, hay gente muriéndose de hambre, etc. […]

Esto nos invita a retomar la maltratada palabra proletariado como “clase social” en el marco de una propuesta más amplia de análisis social, como categoría sociológica, sin subestimarla, pues se trata de un concepto hipostasiado y transversal a cualquier sociedad humana. Con esto no se trata de decir “este o aquel grupo de proletarios” -pues tienen un trabajo de bajos ingresos y al mismo tiempo viven en suburbios-, sino de afirmar: él, como yo, y una gran multitud de personas en el mundo -independientemente de su procedencia étnica, su autoafirmación sexual o sus aspiraciones salariales- no poseen la libertad real para decidir sobre su salud, su acceso a recursos primarios, la realización de sus ilusiones y esperanzas. No se poseen a sí mismos, en la realidad, en la práctica, están enajenados.

Pero también veo que para nuestro problema particular -la conciencia- la relación entre conciencia enajenada y conciencia emancipada sigue elevada en las nubes. Si la aterrizamos, podemos decir que todo el tiempo estamos tratando de librar una batalla contra la información manipulada por los medios de comunicación, contra las falsas esperanzas del sueño americano, contra la educación autoritaria, contra la falta de pertenencia a las instituciones. Hablamos de que hay un medio que produce una conciencia enajenada y que puede identificarse concretamente en espacios en los que la realidad también produce cuerpos enajenados y seres humanos en maquiladoras que no poseen el mínimo poder para decidir sobre sí mismos. Y esto es lo que revela el término proletario: aquel que se recoja en él, es todo aquel que deba vender lo único de lo que es dueño: su vida, es decir, su trabajo.

En el marco de esta discusión, ¿cómo situar la dirección de lo que llamas la “conciencia emancipada”?

GW: Creo que estas preguntando sobre el sujeto de la revolución. Claro, esta ha sido una pregunta clave por mucho tiempo, especialmente para los que vean que la clase obrera o el proletariado no ha logrado una revolución socialista, ni siquiera en condiciones muy favorables. Creo que la única opción es una multitud, como dicen Hardt y Negri, pero deberíamos definirlo un poco mejor de lo que ellos lo hacen. Es decir, creo que el sujeto revolucionario es una combinación de sujetos oprimidos por cualquier tipo de opresión, junto con individuos con un alto desarrollo de conciencia, sin importar en qué lugar de la sociedad se ubiquen. Esto puede aparecer elitista, y de alguna manera se puede decir que lo es, pero no quiere decir que los sujetos revolucionarios con una conciencia integral tengan que ser los líderes de la revolución.

No, más bien los veo como semillas o catalizadores, personas que empujan el desarrollo de conciencia de todos en el movimiento revolucionario. Pero sin ellos la revolución hacia un verdadero socialismo va a fracasar sin duda otra vez, porque como dije antes, un verdadero socialismo, un socialismo integral, no se puede construirse en un contexto donde domina una conciencia pre-integral.

CD: Gracias Gregory.

GW: Gracias.