Con consulta o sin consulta las corridas de toros se tienen que acabar

El movimiento animalista convenció al país, con argumentos, acerca de la necesidad de prohibir las corridas de toros. A pesar de los ataques mediáticos se posicionó en el debate público y logró articular su discurso con el tema de paz. Por ahora, no ha logrado conquistar el instrumento que había proyectado alcanzar para que se prohíban las corridas de toros en Bogotá, pero se ha ido abriendo un camino importante.

Por el reconocimiento de todos los presos políticos en Colombia

Si bien los presos políticos de guerra se benefician de un estatuto jurídico particular, a través del delito político, cuya reactivación con ocasión del proceso de paz podría resolver favorablemente su situación, la cosa es muy distinta para los demás presos políticos, que podemos calificar como “civiles”. En efecto, estos últimos no se benefician de un estatuto propio, pues el Estado niega su existencia, y podrían crecer en número en el “posconflicto”.

Giro international (in Syria)

Los sirios en su diversidad compleja, no pensaban en la violencia ni en transformaciones radicales; sus exigencias eran “simples” y ellos soñaban con los principios de una vida decente universalmente reconocidos: la abrogación del estado de sitio, elecciones libres, el multipartidismo, una sociedad civil libre, la liberación de los presos políticos, la libertad de prensa y el combate contra la corrupción endémica que reinaba.

La cárcel y el silencio

En el encuentro con el otro, nos vemos obligados a revisitar nuestros propios prejuicios frente a un asunto particular y por esta vía ampliamos nuestra perspectiva frente al mismo. Con esto en mente, podemos decir que no hay nada de dialógico en la persecución del movimiento social por parte del Estado, de hecho, con esto queda claro que poco le interesa al aparato estatal revisitar sus anquilosados prejuicios con respecto a la acción colectiva y a la movilización social.

Las contradicciones ideológicas del humanitarismo de derecha colombiano, a la luz de la realidad internacional

Mucho puede llenarse la boca la derecha humanitaria hablando de acabar con el racismo, los abusos contra la mujer en el mundo islámico y el régimen déspota chavista, pero no podemos permitirnos olvidar estos -¡y todos!- los avances sociales de nuestra época: sufragio universal, derechos de las minorías étnicas, derechos de la mujer, de la niñez, de los trabajadores, de las minorías LGBT, educación universal, salud universal, etc., son precisamente los logros de la izquierda.

Eros agónico en la era “del placer”

Todas nuestras experiencias vitales están profundamente trastocadas bajo este régimen: la sexualidad, en particular, es sometida a la regla pornográfica que, en nuestros días, se ha convertido en la fuente de normalización del sexo. Aquí y allá vemos cómo se comercia con los atributos sexuales pues hace parte de las presuntas libertades que ofrece el sistema, la ‘libertad del placer’.

De “sapos” y preacuerdos

¿Es realmente la igualación entre las Fuerzas Armadas y las fuerzas insurgentes un sapo, una consecuencia negativa que debe ser asumida por la opinión pública para poder tener un país en paz? La respuesta a esta pregunta es: no. La igualación entre las Fuerzas Armadas y la guerrilla no es un “sapo”, ni un mal desagradable pero necesario, sino una oportunidad de entender que el Estado en Colombia no es un tercero neutral, sino un actor más dentro del conflicto armado.