José David Copete

* José David Copete

Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, candidato a Magíster en Políticas Públicas de la misma universidad. Ha trabajado investigaciones relacionadas, principalmente, con política social y participación política juvenil. Es integrante del Grupo Interdisciplinario de Estudios Sociales y Políticos THESEUS. Actualmente se desempeña como docente universitario en la Universidad el Bosque y la Universidad Nacional de Colombia

En América Latina, el presente año nos enfrenta a situaciones que, aunque se presenten novedosas, dan cuenta de la álgida lucha política que desde finales del siglo XX se ha venido acrecentando en la región. Lo que está en el centro del asunto es una tensión respecto de la concepción y el despliegue de la democracia. No ha de sorprender a nadie que desde la gran mayoría de los medios masivos se señale a los distintos gobiernos alternativos de la región como antidemocráticos. En este marco, Venezuela ha sido constantemente atacada desde su interior e internacionalmente bajo la premisa-pretexto de que su gobierno no es democrático.

Si bien se deben admitir errores y generar los necesarios correctivos, no se validan los planteamientos neoliberales esgrimidos por las élites nacionales y transnacionales -amplificados por expresidentes de la región y de Europa- según los cuales en Venezuela no hay democracia. Muy por el contrario, se resalta que la democracia venezolana sí es una democracia y que, además, permite extraer avances importantes para generar el salto cualitativo democrático que esta región ha necesitado y por el cual muchas colectividades y personas han luchado históricamente.

Con base en lo anterior, partiendo de la importancia de intensificar la democracia, en esta columna se enuncian, de manera somera, los avances del gobierno venezolano desde 1999, del salto cualitativo democrático que se ha esbozado y del necesario golpe de timón que se requiere para que se dé la continuidad y, ante todo, la consolidación del proyecto político bolivariano.

En Venezuela se ha hecho camino al andar

Es necesario resaltar que el proyecto político bolivariano ha contribuido a generar dinámicas de fortalecimiento de la democracia que son importantes para la hermana patria y para la región en general. El gobierno venezolano no sólo superó la debacle social que generaron los gobiernos en manos de los partidos de Punto Fijo, sino que también contribuyó a vislumbrar un proyecto político de largo aliento que se centra en la emancipación. En este marco, por cuestiones de extensión, se resaltarán brevemente tres avances:

1- Respeto de las elecciones en tanto ejercicio de la democracia: desde la perspectiva de la democracia liberal de corte representativo, el proyecto bolivariano ha respetado las dinámicas electorales en tanto ejercicio democrático, aun cuando la democracia participativa y protagónica planteada desde las toldas bolivarianas es mucho más radical y se estructura en torno a una participación más intensa de la ciudadanía -como se evidenciará en el siguiente apartado-, más allá de las elecciones y en ámbitos -como los del presupuesto y del ordenamiento territorial- vedados desde la democracia liberal. Cabe recordar que cuando se produjo la primera pérdida electoral, tras más de una década, el gobierno salió a reconocer los resultados y a asumir la situación política que de los mismos se desprende.

Por otro lado, la oposición no es muy democrática respecto de los resultados de las elecciones, aún cuando, en medio de discursos vacíos, se rasguen la vestidura por el respeto de los resultados electorales. Nadie puede olvidar lo que sucedió en abril del 2002 en cabeza de Pedro Carmona Estanga (quien es profesor y coordinador de Maestrías de la Universidad Sergio Arboleda y ha trabajado en otras universidades en Colombia, tal vez enseñando valores democráticos). Tras ese intento frustrado de golpe de Estado, parte de la oposición venezolana no ha cambiado de horizonte. Muestra fehaciente de ello es la intentona de golpe de Estado -que muy eufemísticamente han dado en llamar “La salida”- concretada a inicios del 2014 con las lamentables muertes de personas venezolanas producto de las guarimbas y que ha generado divisiones en el interior de la oposición venezolana entre personas como Capriles y los Leopoldos López –padre e hijo1. Venezuela debe seguir respetando los resultados electorales, pues es un escenario, entre otros, en el cual puede demostrar su vitalidad y potencia el proyecto bolivariano.

2-Los innegables avances en la calidad de vida de las mayorías venezolanas: por un lado, las distintas políticas implementadas desde el gobierno bolivariano han redundado en resultados importantes en beneficio de las mayorías venezolanas. Por cuestiones de extensión sólo se resaltarán unas pocas. Varios avances sociales logrados por la revolución bolivariana son de gran valía para América Latina. En lo concerniente al índice de Gini, que pasó de 0.498 en 1999 a 0.398 en 20112. En cuanto a la cantidad de población por debajo de la línea de pobreza: se pasó de un 49.4 % en 1999 a un 29.5% en el año 20113. Ello, recordando que en la década de los noventa la desigualdad y la pobreza aumentaban de la mano4. En cuanto a la educación, se ha logrado un índice de alfabetismo, al año 2013, del 96.3%, con un aumento sostenido y con un notable avance en el acceso a educación de las niñas venezolanas5 . Por otro lado, los venezolanos aprendieron que los recursos naturales son de su propiedad y no se le pueden regalar a las empresas nacionales y transnacionales, como se había hecho históricamente con el petróleo. Además, asumieron la importancia de concebir el gasto público como un mecanismo que, con el manejo adecuado, redunda en beneficios vitales para las mayorías y trae a la realidad la justicia social.

3-El fortalecimiento de un ethos emancipador nuestroamericano y mundial: tal vez el avance más importante de Venezuela no se puede contar y no encaja en estadísticas6, se puede ubicar tanto al interior de su territorio como, y ante todo, en Nuestra América y en el mundo todo. El proyecto bolivariano, de la mano del conglomerado de luchas populares de la región, ha permitido pensar nuevamente en Nuestra América como un proyecto de emancipación tan necesario como posible. Ha puesto de presente que la solidaridad, la fraternidad y el internacionalismo son vacíos cuando no se traducen en acciones concretas. De ello son testigos fehacientes millones de personas nuestramericanas, palestinas, haitianas, libanesas, norteamericanas y de tantas otras nacionalidades. Venezuela concretó, además de la integración de los pueblos, la importancia del derecho de soñar. Como afirmara Eduardo Galeano, “si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed”. Venezuela nos permitió encender la llama del sueño por un mundo justo, en el cual la explotación, la injusticia y la discriminación no sean los valores fundantes. Y, claro, tanto en Venezuela, como aquí y allá, es necesario seguir trabajando para que ese sueño se concrete en la cotidianidad de los seres humanos.

El salto cualitativo democrático que ha echado a andar Venezuela

Muy a pesar de lo publicitado en diversos medios masivos y no masivos, huelga resaltar que Venezuela ha hecho notables esfuerzos por concretar un salto cualitativo en términos de la participación y la democracia. En esta dirección, se deben resaltar los ejercicios de diseño institucional para la participación política que se ha generado en Venezuela desde el inicio del gobierno bolivariano en 1999, asumiéndolos como un avance de gran valía para el país y cuyo análisis puede arrojar luces para nuestros países y el mundo. Merece poner de presente que desde la Constitución de 1999 se consagra la necesidad de avanzar en el camino a hacia la democracia participativa y protagónica. Con base en este objetivo, se han diseñado mecanismos de participación que amplían la actuación de las comunidades en el escenario de la política, superando la concepción de la democracia como realización periódica de elecciones. Dado que éste es un tema tan extenso como complejo, es necesario resaltar tres elementos puntuales e interconectados.

En primer lugar, se debe recalcar que en el despliegue del proyecto político bolivariano se han generado innovaciones en torno a los mecanismos de participación de los cuales se puede valer la población venezolana. Hay, por un lado, algunos mecanismos ligados a la democracia directa. Se generaron los referendos abrogatorios de leyes, aprobatorios de leyes, consultivos y de revocatoria del mandato (es más, este mecanismo de participación, estipulado en la Constitución de 1999, puede ser utilizado para cumplir sus objetivos de retomar las riendas del país). También se generaron la Iniciativa Popular Normativa y la Consulta popular. Estos mecanismos permiten ampliar la incidencia de la población respecto del accionar de sus elegidos y del ejercicio de las ramas del poder. Por otro lado, se generan importantes espacios participativos -que se pueden clasificar como Interfaces Socio Estatales ISE- como los Presupuestos Participativos, los Consejos Comunales, los Consejos Locales de Planificación Pública y las Comunas. Estos últimos escenarios no se limitan al control de los funcionarios elegidos por la población, sino que expanden la capacidad de decisión de las colectividades y del grueso de la población venezolana respecto de asuntos tan importantes como los presupuestos y las dinámicas políticas locales y municipales. Además, están planteadas para generar dinámicas reales de descentralización, palabreja muy usada desde Punto Fijo pero con nimias concreciones políticas.

En segundo lugar, estos mecanismos se concretan en el marco de una dinámica institucional que se erige como el soporte para que las dinámicas de participación popular sean una realidad y dejen de ser un eslogan vacío de sentido. La acción mancomunada y bien planeada entre los distintos Ministerios con el creado Ministerio de las Comunas y los Movimientos Sociales ha venido generando ejercicios participativos comunitarios y populares que no tenían lugar en el país y que desbordan en mucho la participación política en la gran mayoría de países de la región. En tercer lugar, se han configurado diversas Leyes Orgánicas que marcan el derrotero de nuevos ejercicios participativos que amplían la capacidad de acción de las mayorías en el escenario de la política. En esta dirección, vale la pena recalcar leyes orgánicas como la del Poder Popular, del Poder Público Municipal, de Planificación Pública, del Consejo Federal de Gobierno, de los Consejos Comunales, de las Comunas, del Sistema Económico Comunal. Este conglomerado de leyes contiene elementos que han de ser traducidos institucionalmente en dinámicas que permitan y garanticen la efectiva participación de las mayorías venezolanas en decisiones respecto de presupuestos, planificación territorial y proyección de políticas tanto a nivel local como municipal y nacional.

Es claro que estos tres elementos no han podido engranarse en el marco de un funcionamiento armónico, pero también es cierto que la actualidad política venezolana permite que su población pueda participar mucho más activamente en la configuración de su destino más allá de elegir a sus gobernantes y legisladores. En este panorama, el proyecto político bolivariano ha de generar las dinámicas de funcionamiento de este andamiaje. En tal cometido la crítica y la autocrítica son elementos de primer orden.

Concretar el golpe de timón

Las actuales problemáticas exigen que se identifiquen las deficiencias y se proceda a corregirlas en los diversos órdenes. En este marco, se debe caminar hacia cambios en distintos ámbitos que generen un golpe de timón que consolide el proyecto revolucionario -como lo planteara el presidente Hugo Chávez a finales del año 2012- y no hacia la ineficiencia y la corrupción por la que propenden las élites de Punto Fijo -encarnadas en el señor Ramos Allup y otros- y sus copartidarios.

Este golpe de timón debe asumir, con todas sus implicaciones, el hecho de que sólo se puede concretar el proyecto bolivariano cuando el poder del pueblo se concrete y el aparataje estatal vaya dotando de factibilidad y de hechos la potencia política de las colectividades populares. Es allí donde el ingente esfuerzo en términos legislativos e institucionales que -si bien debe ser acompasado- permite ejercicios democráticos de profundo cuño. Así que es una tarea del pueblo venezolano que ha de ser facilitada y aupada por gobernantes y funcionarios militantes que promueva y garantice el ascenso de la población en términos de decisión respecto de temas centrales para el país. Activar la política de transformación radical y territorializarla.

En torno al tema económico, es de primordial orden realizar los correctivos pertinentes para que las clases populares no sufran ni vean disminuida su calidad de vida. El problema de la producción que ya resaltaba el presidente Chávez debe ser central. Ello, en el marco de una guerra económica que debe superarse y que sólo puede superarse si se tiene la unidad del pueblo y la cohesión en torno al proyecto político emancipatorio en marcha.

Finalmente, si bien el gobierno bolivariano ha asumido críticamente errores, hoy más que nunca es necesario recordar que, como lo dijera el presidente Chávez, “la autocrítica es para rectificar, no para seguirla haciendo en el vacío, o lanzándola al vacío”. Venezuela puede seguir avanzando, como lo ha hecho desde 1999, en el sueño colectivo de un mundo mejor. Ello depende en gran medida de la autocrítica y la rectificación por parte de quienes enarbolan las justas y dignas banderas del proyecto político bolivariano. Es ese bravo pueblo el que puede seguir haciendo camino al andar y nos puede seguir acercando a la huidiza utopía de un mundo en el que la democracia se torne plena autonomía -tanto individual como colectiva- vivenciada en la cotidianeidad de los seres humanos.

 

  1.  Ver http://www.wradio.com.co/noticias/internacional/padre-de-lopez-descalifica-rechazo-de-capriles-a-estrategia-antigubernamental/20151226/nota/3026671.aspx
  2.  Ver http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/37626/S1420729_es.pdf?sequence=6
  3.  Ver http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/37626/S1420729_es.pdf?sequence=6
  4.  En torno a este aspecto, vale la pena recordarle a la oposición venezolana, que cuando gobernaban la situación sí fue paupérrima y que las cuantiosas masas empobrecidas no estaban sometidas a largas filas sino a la imposibilidad de comprar los alimentos en el mercado que los gobiernos de AD y Copei defendieron a capa y espada. No sorprende que “mientras el 10% más pobre presenta una participación de 2.8% y 2.4% en los años 1982 y 1995 respectivamente, el 10% más rico, más bien aumenta su participación del 25.2% en 1982 al 34.9% en 1995.” Ver http://www.ildis.org.ve/website/administrador/uploads/informe1.pdf
  5.  Ver http://www.ine.gov.ve/documentos/Boletines_Electronicos/Estadisticas_Sociales_y_Ambientales/Educacion/EHM/pdf/20032013.pdf
  6. Haciendo hincapié en que las acciones y las políticas que el ethos emancipador promueve, y en las que se concreta, sí son cuantificables y pueden derivar en estadísticas.