Umaña Luna, Eduardo (Bogotá 31/08/1923 – Bogotá 28/05/2008)1. Abogado, defensor de Derechos Humanos y presos políticos, profesor universitario y militante de la justicia social. Por sus cualidades y su entrega a la pedagogía fue condecorado por la Universidad Nacional de Colombia como “Maestro de Maestros”, en 1998, y con la Distinción de Profesor Emérito.

Nace en el seno de una familia aristócrata descendiente de criollos que, como el mismo Umaña dijo en una entrevista dada al escritor Fernando Garavito, su familia “se enriqueció a base de las prebendas establecidas por el régimen señorial ibérico”. Sin embargo, Umaña de cuna aristocrática, decide abandonar su clase y encomendar sus esfuerzos y su vida a la defensa de los explotados, encaminó entonces su historia subiéndose al tren de la defensa de los Derechos Humanos de aquellas víctimas de las injusticias de un sistema que sólo es justo con quien posee el capital.

Su padre José Umaña Bernal, fiel miembro de su clase, poeta y congresista de la República; su madre Flor Luna. Nunca vivió el calor y la compañía que se debía ofrecer a un hijo, desde pequeño sintió el abandono por parte de sus padres, hecho que lo marcó profundamente y que determinó su orientación de vida hacia la defensa de los abandonados por el sistema y por la justicia; su llanto, como lo escribió su padre en un poema, “le duró toda la vida”. La soledad lo acompañó en su camino por la existencia, soledad que sólo Celina Mendoza, su esposa, a quien conocemos como Chely, pudo acompañar. Y así lo expresó en un poema que le dedicó:

Así te adoro yo. Los temores, alejas,

Con tu entrega soñada de emoción.

¡Tu mirada que aleja mis tristezas!

¡Tu dulzura que alegra el corazón!

Una infancia llena de soledades, entre desamores y amores familiares, malos y no tan malos colegios, sus escapes, sus ganas de vivir mientras lo quería encerrar, esta infancia moldeo una figura externamente fuerte e internamente llena de contradicciones; sin embargo, segura de sus ideales, escribiendo para el público lo que nunca tuvo, la necesidad de una familia, de un sistema que respete algo que Colombia muchas veces olvida, el HUMANISMO, una palabra que exige ser parrhesistas, que exige decir verdad a pesar y más aún, por las consecuencias. Esas fueron las lecciones que dejó Umaña en sus horas y horas, incontables horas que compartió con quienes quisimos escuchar.

Su paso por la vida lo llevó a trabajar en la radio en medio de la convulsión de la II Guerra Mundial, trabajó en La Voz de Víctor y empezó su vida marital, su vida llena de amor al lado de una gran mujer, Chely, quien entendió su contradictoria personalidad gracias a muchas lecturas de grandes hombres en la historia, pero sobre todo a un gran corazón que le permitió acompañar a este hombre hasta el día de su muerte.

Así comenzó su vida universitaria en la Universidad Nacional de Colombia, entró primero a Ingeniería; sin embargo, al poco tiempo notó que esa no era su carrera, así solicitó su traslado para la Facultad de Derecho, empezando sus estudios en el Instituto de Economía donde se encontró con Antonio García Nossa y otros grandes maestros que influenciaron su pensamiento, profundizó en los problemas sobre la igualdad y las complejas raíces de la cuestión socio-económica en Colombia.

Umaña recordaba especialmente sus clases con Darío Echandía2, contaba en una de sus charlas, cómo el maestro Echandía llegaba a su clase de filosofía del derecho y hablaba de Santo Tomás y su Summa Teológica con tal pasión que todos sus estudiantes salían tomistas, a la siguiente clase hablaba de Marx, con la misma intensidad que terminaban siendo marxistas. Cuando le preguntaron al fin qué filosofía practicaba, ya que los confundía puesto que con igual entusiasmo hablaba de autores radicalmente disímiles, Echandia contestó que su función como maestro era enseñar de cada autor lo más cercano a lo que querían expresar, ya era función de los estudiantes decidir cual los convencía. Esta anécdota marcó su compromiso como pedagogo para el resto de sus días, leyendo a toda la gama de autores, y decidiendo qué podía aportar cada uno de ellos a la lucha por los Derechos Humanos y a su función de parrhesista.

Para 1948 Umaña se trasladó a la Universidad Externado para concluir sus estudios de Derecho, combinándolos al principio con su trabajo como locutor en la Radio Nacional y luego en la Biblioteca Nacional. Su paso por estos espacios le permitió conocer gran parte de los intelectuales y políticos de la vieja Bogotá, de la llamada “Atenas de Suramérica”, Eduardo Kronfly, León y Otto de Greiff, Belisario Betancur, entre otros; y a la vez, tener acceso a la vasta producción literaria y académica de su tiempo. Ya para esos días había nacido el primer hijo del matrimonio Umaña, José Eduardo Umaña Mendoza quien años después fuera víctima de la barbarie e intolerancia de la guerra en Colombia, siendo asesinado el 18 de abril de 1998, historia que esta por contar.

Escribir sobre Eduardo Umaña Luna es describir parte de la historia del (in)cumplimiento de los Derechos Humanos en Colombia, del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos de los Pueblos, pero también, y sobre todo, de solidaridad, de humanismo y de justicia social. Su vida estuvo signada por la coherencia intelectual y personal, sin el más mínimo asomo de duda sobre su papel en la historia y sin ninguna claudicación.

De Eduardo Umaña Luna bastaría decir que era un “Maestro”, cuya vida estuvo unida a la enseñanza y la investigación. Sus más de cuarenta libros así lo testifican. Como investigador de la “Tramoya Colombiana”, título de uno de sus escritos, profundizó en la definición del humanismo social y de allí su cercanía con el sociólogo Camilo Torres Restrepo, en esa profunda propuesta de unión entre humanistas, marxistas y religiosos, y cómo la única alternativa viable para alcanzar la paz en un país marcado por la desigualdad, la ausencia de democracia real y el manejo del Estado y del gobierno por parte de las oligarquías nacionales. Era y continua siendo una propuesta de justicia social, la que continua ausente en nuestra patria y, por el contrario, cada día parece más lejana.

Convencido de su compromiso con la historia de Colombia, con la lucha por el humanismo y por la justicia, Umaña decide como tema de grado escribir sobre el Memorial de Agravios de Camilo Torres Tenorio, entendiéndolo como un manifiesto político del pensamiento de quienes lucharon por la independencia y muestra de cómo este proceso fue influenciado por la Revolución Francesa. Su tesis se convirtió entonces, no solo en la culminación de un proceso educativo, sino en su primer libro publicado por Clemente Airó (Garavito, 2001).

La producción bibliográfica de Eduardo Umaña Luna es inmensa, los temas diversos. Escribió mucho sobre la familia, en gran parte con ese ideal de lo que no tuvo en su realidad. Resalta el texto La familia en la estructura política Colombiana, pero es quizá el texto La violencia en Colombia, que escribe junto con Orlando Fals Borda y el Monseñor Germán Guzmán, uno de los mayores aportes al conocimiento de la estructura política colombiana y sus raíces, que contribuyen para entender la gran problemática que tiene este país desde el inicio mismo de su vida republicana. En sus últimos días una de sus mayores preocupaciones era sobre quién defendería a los niños abandonados de los padres ricos. Él lo fue.

Como abogado, su periplo vital no fue menos intenso. Formidable penalista y orador. Tal vez el primer defensor civil de presos políticos en Colombia. Nunca cobró un centavo de honorarios y por eso en su casa jamás existió abundancia económica sino simplemente intelectual. Desde ese entonces él y su familia vivieron las amenazas y la intolerancia.

El profesor Alejo Vargas en la revista Cambio sintetiza así su papel como defensor de presos políticos:

“El profesor Eduardo Umaña Luna fue un precursor en varios campos: en la defensa de presos políticos, especialmente ante la Justicia Penal Militar que para la época a través de decretos de Estado de Sitio era comisionada por los gobiernos civiles para ocuparse de adelantar los procesos por delitos políticos; es así como él, después de haber sido fiscal del Tribunal Superior Militar, fue el defensor del teniente del Ejército Alberto Cendales, del dirigente político del Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) Gustavo Mejía -uno de los fundadores del Consejo Regional Indígena del Cauca-, de presos del Eln en los tres principales Consejos de Guerra Verbales: el de Pamplona en 1968 en el cual defendió, además de a Jaime Arenas Reyes, al hoy comandante de esa guerrilla Nicolás Rodríguez Bautista, ‘Gabino’; el llamado del siglo, que se desarrolló en Bogotá, y el del Socorro, Santander” (Vargas, 2008).

Pero de la misma manera, el profesor Umaña Luna defendió con sólidos argumentos jurídicos a detenidos de otras organizaciones guerrilleras como el Ejército Popular de Liberación (Epl) y por supuesto a dirigentes sociales de diverso tipo, quienes confiaron su suerte a las capacidades intelectuales y humanas del Maestro. En todos estos procesos brillaron sus tesis sobre el Derecho Penal -y en especial del Penal Militar-, así como su conocimiento de la historia y la sociología política del país.

Pero Umaña fue más que un abogado, fue un humanista y cumplió sus compromisos siempre con esa mirada integral que debe haber cuando se practica el Derecho, entendiéndolo en su complejidad como compleja es una sociedad y así lo expresó muchas veces:

…”menos ley y más sociología. Qué hacemos estudiando normas y normas que no se cumplen las más de las veces, y descuidando el estudio de los grupos humanos, de sus constantes y variables (…) es decir: más pueblo, más dolor, más realidad, a la simple fórmula jurídica” (Chaves, 2008).

Por su papel como defensor de los presos políticos y sus posiciones sobre la necesidad del cambio estructural del sistema político colombiano tuvo que exilarse, ante las amenazas del establecimiento y las fuerzas oscuras de la derecha colombiana, en España y más tarde en México, durante la segunda mitad de la década de los años setenta. Regresó al país a continuar con su labor como Maestro universitario y formador de las nuevas generaciones. Ya no era candidato a ser asesinado. Esta sentencia se traslado a su hijo, el intelectual y defensor de causas perdidas Eduardo Umaña Mendoza, asesinado por el terrorismo de Estado en abril 18 de 1998.

Pasó fugazmente por la actividad política en el Congreso de la República, como Representante a la Cámara por el Movimiento Revolucionario Liberal, durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo. Su aventura política finalizó prematuramente al declararse en rebeldía contra la dirigencia de dicho movimiento, cuando su líder, Alfonso López Michelsen, entregó las banderas políticas e ideológicas a cambio de prebendas del Estado burgués y, posteriormente, el apoyo a su candidatura presidencial por parte del Partido Liberal Colombiano. Recordaba con desprecio y angustia su paso por esa institución, para él, la negación de la democracia participativa.

En la Universidad Nacional de Colombia planteó de manera coherente e insistente la necesidad de fortalecer la educación pública como forma de respuesta de una sociedad a las terribles desigualdades en el conocimiento. “Desde la Universidad se convirtió en el abanderado por una academia comprometida con la nación, de ahí la pertinencia en el empeño por fundar unas Facultades de Sociología y Trabajo Social, así como en el fortalecimiento de la facultad de Derecho y Ciencias Políticas. El maestro Umaña Luna es el primer académico de la nación” (Chaves, Blog Eduardo Umaña Luna: Saludo del discipulo al Maestro Eduardo Umaña Luna, 2008).

Siempre fue importante su análisis lúcido y, desde su primer libro y hasta el final de su vida, expuso su permanente inquietud alrededor del papel del intelectual comprometido con la Colombia profunda, esa Colombia policlasista, multiétnica y pluricultural.

Así lo expuso Umaña en una conferencia dictada en la Universidad de San Buenaventura en Cali, Colombia:

“Dice Luis Astrana Marín en su erudito prólogo a “Don Quijote de la Mancha”:

“Don Quijote muere de tristeza. Matarle fue hacerlo despertar de su locura. Hacerle vivir. Hacerle renunciar al sueño más noble, hacerlo morir. Pero, qué bella muerte, morir conociendo la verdad”.

“Conociendo la verdad” nuestros titulados (profesionales, especialistas, magísteres, doctores) deben luchar por la humanidad; dentro de ella, por el hombre sin egoísmos, aquel que no se siente el centro del universo. Hoy tenemos que ayudar a construir un nuevo hombre al servicio de la comunidad y, por consiguiente, en defensa legítima contra el abuso de los explotadores. ¡Dentro del más ético Humanismo Social!” (Umaña, 2005).

Su capacidad intelectual fue transmitida en horas y horas de charlas, conversaciones y conferencias, acompañó procesos de consolidación de diferentes movimientos con elocuencia y compromiso. Una conferencia que dejó marcada a una generación de dirigentes estudiantiles fue la que realizó en el marco del I Seminario sobre el Conflicto Social y Armado organizado por la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU) en la Universidad de Caldas, en la ciudad de Manizales. En este escenario, que reunía a dirigentes estudiantiles de todo el país, Umaña habló durante seis horas de charla magistral y expuso las raíces de la violencia y la necesidad de trascenderlas y transformarlas para superar el encarnado conflicto que vive nuestro país, señalando que para esto se exige de dirigentes parrhesistas, que digan verdad, que se comprometan con la transformación de las raíces sociales del conflicto, este fue su mensaje.

Así mismo, acompañó procesos de formación del movimiento sindical, desde el Sindicato de Teléfonos de Bogotá realizó giras visitando otros sindicatos del país, con la consigna de la unidad y de la lucha por el Humanismo en Colombia, discutió con dirigentes de los trabajadores de la Unión Sindical Obrera (USO), del Sindicato de las Empresas Públicas de Cali (Sintraemcali), entre otros. Continuó la publicación de textos de debate nacional, que fueron distribuidos y trabajados en muchos espacios.

En síntesis: Umaña Luna fue eso: un maestro, un intelectual, un librepensador, un rebelde. Un hombre comprometido con su época y con la realidad. Pero, por sobre todo, un humanista y un ejemplo para las futuras generaciones.

Obra

Entre sus principales obras tenemos “La violencia en Colombia” en coautoría con Germán Guzmán Campos y Orlando Fals Borda. Bogotá: Tercer Mundo, 1962. “La familia en la estructura político-jurídica colombiana”. Bogotá: Temis, 1973. “Los derechos humanos en Colombia: ¿Trasformación o revolución?”, Bogotá: Eds. Crítica Jurídica, 1974. “El estatuto procesal penal: antecedentes, contenidos, análisis y conclusiones del nuevo Código de Procedimiento Penal”, Bogotá: Corporación Colectivo de Abogados, 1987. “La Tramoya Colombiana: praxis y derechos humanos”. Bogotá: Corporación Colectivo de Abogados, 1988. “El menor de edad: estructura legal y coyuntura social”. Santa Fe de Bogotá: Corporación Colectivo de Abogados/ Universidad Nacional de Colombia, 1991. “La familia colombiana una estructura en crisis”. Santa Fe de Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, 1994. “Camilo vive: su memoria, su obra, su actualidad”, 1996. “Derechos humanos, constitución y paz”, Revista de derechos humanos justicia y paz 1.3.Bogotá, jul.-dic., 1996: 12-26. “El niño: menores de edad, investigación y análisis interdisciplinarios” Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2002. “Camilo y el nuevo humanismo: Paz con justicia social”, 2002. “Derechos humanos: Pasado y presente en Colombia”. Bogotá: Empresa de Teléfonos de Bogotá, 20043.


Referencias

Aguilera, M. (2008). Eduardo Umaña Luna. Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura(35), 499-502.

Chaves, M. (24 de Junio de 2008). Bloc Eduardo Umaña Luna: Entrevista al Maestro Eduardo Umaña Luna. Recuperado el 5 de Abril de 2013, de http://eduardoumanaluna.blogspot.com.br/

Chaves, M. (30 de Mayo de 2008). Blog Eduardo Umaña Luna: Saludo del discipulo al Maestro Eduardo Umaña Luna. Recuperado el 10 de Abril de 2013, de http://eduardoumanaluna.blogspot.com.br/

Colombia, P. d. (s.f.). Presidentes de la Republica de Colombia: Presidencia de la República de Colombia. Recuperado el Marzo de 2013, de http://web.presidencia.gov.co/asiescolombia/presidentes/50.htm

Garavito, F. (2001). Eduardo Umaña Luna, Un hombre, una vida, un país. Bogotá: Panamericana.

Umaña, L. (20 de Febrero de 2005). El Significado Histórico de la Universidad. Conferencia ditada en la Universidad San Buenaventura. Cali, Colombia: En: http://eduardoumanaluna.blogspot.com.br/.

Vargas, A. (2 de Noviembre de 2008). Revista Cambio. Recuperado el 15 de Marzo de 2013, de http://www.cambio.com.co/paiscambio/779/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-4234708.html

Vargas, A. (4 de Julio de 2008). Semanario virtual: Viva la ciudadania. Recuperado el 20 de Marzo de 2013, de www.vivalaciudadania.com

Entrevista personal a Celina Mendoza de Umaña

Aportes biográficos de Germán Umaña Mendoza.

  1.  La presente biografía toma como fuente principal la biografía elaborada por el escritor Fernando Garavito en (Garavito, 2001).
  2.  Designado a la Presidencia (vicepresidente) de Colombia 1943-1944, jurista, político y profesor universitario. Miembro del Partido Liberal. En:http://web.presidencia.gov.co/asiescolombia/presidentes/50.htm
  3. Recopilación hecha a partir de (Aguilera, 2008).