Julie Massal

* Julie Massal

Doctorado en Ciencia Política, Universidad Aix-Marseille III, Instituto de Estudios Políticos de Aix-en- Provence (Francia). Post-doctorado de la U. Rovira i Virgili, Tarragona (España). Becaria Lavoisier (2001-2002) del Ministerio de Asuntos Exteriores (Francia). Investigadora y profesora del IEPRI-UN desde 2005 e investigadora asociada de FLACSO-Ecuador (desde1999). Ha trabajado sobre los movimientos sociales indígenas y su participación en los procesos de democratización en el Área Andina (Bolivia y Ecuador especialmente). También ha trabajado (postdoctorado y proyectos) en el tema de la migración latino-americana a Europa. Actualmente cursa el Máster Profesional "Oficios del Libro", Universidad de Bourgogne, en Dijon, Francia

En Francia, se ha presenciado desde hace unos diez días, un incipiente proceso de encuentro nocturno, bautizado “Noche de pie”, que ha surgido a raíz de las protestas contra un proyecto de reforma del código laboral, en debate desde febrero1. Es de destacar que “Noche de Pie” (Nuit Debout), se realiza según un calendario propio, pues se decidió bautizar los siguientes días de ocupación de la plaza: “32 de marzo” (1 de abril), “33 de marzo” (2 de abril), etc. Una forma de salirse de los marcos espacio-temporales y romper con la rutina según el antropólogo A. Bertho2. Simbólicamente, la connotación de un calendario paralelo también remite al periodo de la Revolución Francesa que había impuesto su propio calendario, rebautizando los meses con nombres florales.

La poesía es de hecho parte integral del ambiente del encuentro que ha enfatizado la alegría de vivir, en contraposición con la falta de futuro anunciada por el poder político a una juventud prometida a la precariedad laboral. Esta dimensión poética, lastimosamente, ha permitido a muchos críticos en la clase política y la sociedad descalificar una “juventud soñadora, vagabunda o desocupada”, ignorando por completo la complejidad de la composición socio-profesional de la población que se reúne cada noche.

Pero a mi juicio, lo llamativo de estos acontecimientos es que han vuelto a plantear un reto crucial para una variedad de actores sociales en Francia, que luchan por separado. Precisamente, uno de los ejes de debate de Noche de pie es este tema de la “convergencia de luchas”. Sobre este aspecto estratégico, sus retos y perspectivas, se reflexiona a continuación.

Antecedentes: un movimiento contra la precariedad laboral

Se puede aseverar que Francia enfrenta un profundo malestar social en el momento en que el gobierno socialista pretende promover una reforma del Código Laboral mediante un proyecto de ley de la ministra de trabajo, M. El Khomri. Inicialmente, se generó una petición en su contra a iniciativa de una activista feminista (C. de Haas), que reunió 1.2 millónes de firmas durante el mes de febrero. Paralelamente, otros activistas han aprovechado Twitter con el Hashtag “On vaut mieux que ça” (“Valemos más que eso”), que ha agrupado una serie de testimonios,por trabajadores de toda índole, sobre las condiciones laborales, demostrando el buen conocimiento que ellos tienen del mundo laboral, contradiciendo así las observaciones de la ministra sobre sus “poco informados” críticos.

Dichas protestas contra la ley laboral tomaron fuerza en marzo, con varios días de marchas y huelga multisectorial (9, 17, 24 y 31 de marzo). Esas marchas reunieron tanto sindicatos como organizaciones de representación estudiantil y de bachilleres. Además, se sumaron trabajadores e “intelectuales precarios”, es decir, diplomados sin empleo fijo o sin contrato de trabajo estable.

El principal objetivo de la protesta contra la ley El Khomri era denunciar un proyecto de reforma laboral que tiene, para sus detractores, tres efectos principales: a) imponer una mayor fuerza del patrón frente al trabajador sin contrapeso, mediante acuerdos específicos, negociados en cada empresa, sobre las condiciones laborales (horarios, tarifas), vulnerando sus derechos en caso de despido (respecto a su indemnización y a los recursos posibles); b) afianzar un modo de producción industrial que genera competencia dentro de una misma empresa entre distintas categorías de trabajadores, presionando por menguar las garantías sociales; c) profundizar y ampliar la precariedad laboral de distintas categorías de empleados ya bastante precarios, en especial las mujeres a medio tiempo, los jóvenes y los estudiantes.

Esa lucha contra la precariedad también es un tema común de los debates en Plaza De la República, y puede agrupar una diversidad de actores sociales, pues existen luchas sociales dispersas que ahora buscan articularse. ¿En torno a qué temáticas y reclamos puede darse dicha articulación?

De las manifestaciones a la ocupación de plazas: un encuentro multi-generacional

El encuentro Noche de pie pretende ser un lugar de confluencia entre distintos sectores sociales y generaciones. Su organización ha tenido antecedentes en diversos círculos artísticos e intelectuales y está estrechamente vinculada al debate organizado alrededor de la película “Gracias Patrón!” de F. Rufin, o de otros documentales que han evidenciado las múltiples ocasiones de enfrentamiento entre trabajadores y multinacionales en los últimos años. F. Rufin coordinó un encuentro en la Bolsa del Trabajo el 23 de febrero, donde nació el llamado al encuentro del 31 de marzo que desembocaría en Noche de Pie, con el afán de ofrecer un espacio de debate y de expresión para poblaciones desconfiadas de los circuitos tradicionales, como sindicatos y partidos, y en general escépticas frente a la democracia representativa. Así, el debate se ha diversificado, abarcando una pluralidad de temas.

Aunque no se reivindica claramente líderes y portavoces, algunos promotores parecen haber sido organizaciones ciudadanas activas, como el Consejo de Vigilancia Ciudadana (CVC)3 que supervisa la implementación del estado de emergencia, así como organizaciones juveniles y barriales, con el auspicio de ATTAC (Asociación para la Tasación de Transacciones Financieras y Ayuda a los ciudadanos), una de las organizaciones más representativas de los llamados Altermundialistas, y de la asociación DAL (Derecho al Alojamiento), enfocada en reivindicar alojamientos para los “sin techo”; finalmente, han sido apoyados por varios periódicos alternativos de izquierda (Fakir, Basta!, Reporterre, entre otros).

Esta “nebulosa” de actores plantea una serie de temas de debate, que se pueden sintetizar en torno a tres enfoques: 1) democracia directa y participación ciudadana en el debate político, con miras a elaborar una nueva constitución y a promover la “VI República”, eslogan con el que se pretende ilustrar el deseo de un amplio y profundo cambio de sistema político, partidario y electoral. 2) Rechazo tajante a los partidos y cierta desconfianza con los sindicatos. 3) Cambio de sistema económico y de modelo de producción; debate alrededor de la noción y el valor del trabajo, su redistribución, y su rol en la sociedad y en el bienestar social e individual.

Estos temas son, en parte, parecidos a los promovidos por los altermundialistas e indignados4, aunque aún se precisa un análisis más preciso de sus similitudes y divergencias. Estas temáticas de debate son también banderas de lucha de varios actores sociales movilizados, que buscan ahora el modo de articularse y coordinar sus plataformas y acciones.

Luchas sociales en curso: ¿de la fragmentación hacia la coordinación?

A fines de febrero, ocurrió un Foro de los Movimientos Sociales que dio lugar a una reflexión sobre la necesidad de elaborar estrategias de coordinación de luchas, entre varios sectores sociales movilizados por separado. En particular, se destacan tres grandes tipos de luchas:

1) En al ámbito rural: los actores organizados contra la construcción de grandes obras de infraestructura (aeropuertos o represas) que afectan tanto poblaciones residentes como agricultores, sin olvidar su alto costo ambiental. Dicha tendencia ha dado lugar al modo de ocupación de espacios en disputa, de largo alcance. Tal es el caso emblemático del rechazo a la construcción de un nuevo aeropuerto cerca de Nantes, sobre un lugar que constituye a la vez una reserva natural e incluye unas tierras agrícolas. Aquellos espacios contestados han sido rebautizados “ZAD” por “Zona A Defender” por sus ocupantes (“zadistas”). Estos actores reclaman en particular: a) un modo de consulta efectiva de las poblaciones afectadas y por ende una verdadera democracia participativa a nivel local; b) una redistribución de los modos de decisión entre entidades encargadas de la obra, evitando conflictos de interés. Promueven una valoración de un nuevo modo de producción agrícola y de relación con la tierra y el consumo.

2) Luchas contra la explotación minera y petrolera, particularmente contra el fracking: varias empresas nacionales o extranjeras habían conseguido, cuando el precio del petróleo era alto, permisos de extracción de los aceites y gas de esquisto (gas ubicado a miles de metros de profundidad y aprisionado en la roca) que necesitan, para ser extraídos, la técnica del fracking o fracturación hidráulica. Este procedimiento ha sido prohibido por ley en 2011 pero las empresas propugnan en tribunales administrativos por nuevos permisos de exploración, aduciendo usar otros métodos de extracción. Sin embargo, las poblaciones en zonas afectadas por estas extracciones energéticas, han demostrado, junto con gobiernos locales, su repudio a dicha explotación.

3) En el mundo peri-urbano: organizaciones ya existentes y de larga data pero más dispersas alrededor de los diversos problemas sociales, como el racismo y la discriminación o la situación de las periferias urbanas; asociaciones juveniles y barriales, y feministas, etc., cuyo enfoque común es una representación social de poblaciones sin canales de representación política.

El mayor reto radica entonces en determinar qué factores y objetivos comunes pueden llevar a juntar luchas netamente urbanas como Noche de Pie, con movimientos peri-urbanos con los que Noche de pie trata de organizar actividades y acciones comunes, de manera un poco improvisada; y con actores rurales o más bien enmarcados en espacios rurales pero afectados por el desarrollo industrial y urbanístico. ¿Qué puede generar objetivos de lucha común mal allá del rechazo al gobierno, a la democracia representativa y sus instituciones, o a la precariedad laboral?

En un contexto fuertemente hostil a la protesta, en el marco del estado de emergencia, y de cierta brutalidad policial hacia manifestantes y ocupantes de la Plaza de la República, los actores sociales en Francia deberán enfrentar el reto de la convergencia de luchas, por encima de una marcada fragmentación social. La contienda presidencial y legislativa de 2017 reflejará el éxito o fracaso de estas estrategias de articulación.

  1. Sobre sus antecedentes y principales características: Pleyers G. “Hacia una primavera indignada en Francia”, en Palabras al Margen, articulo express, 9 de abril de 2016: http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/internacional/item/las-noches-de-pie-nuit-debout-el-regreso-de-los-indignados-a-paris?category_id=139
  2. Bertho A., “Nuit Debout : précarité, crise de la politique… La démocratie connaît une fin de cycle », Le Nouvel Observateur : 07-04-2016: http://leplus.nouvelobs.com/contribution/1503379-nuit-debout-precarite-crise-de-la-politique-la-democratie-connait-une-fin-de-cycle.html
  3. Organización reciente creada a raíz de la protesta contra el estado de emergencia vigente desde noviembre de 2015. Los CVC son descentralizados y auto-promovidos en particular vía las redes sociales, y agrupan ciudadanos principalmente enfocados en cuestionar la implementación del estado de emergencia.
  4. Estos dos tipos de actores, altermundialistas e indignados, a su vez tienen divergencias y convergencias. Ver Massal Julie, “Del altermundialismo a la protesta de los indignados: ¿nuevos discursos y nuevas formas de acción?, Ecuador Debate, Quito, CAAP, diciembre de 2012, n°87, pp. 95-122.