Diego Barragán

* Diego Barragán

Doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Magister en Sociología de la Universidad Nacional de Colombia y Contador Público de la Universidad de Ibagué. Se desempeña en tres campos temáticos: sociología de la educación, organizaciones y relaciones del trabajo y sociología histórica. En docencia, ha trabajando en pregrado y en postgrado, en la actualidad es catedrático en dos universidades de Bogotá. En investigación se desempeña como investigador y como evaluador, en universidades, en instituciones y en redes de investigación nacionales e internacionales

Vivo sobre la Avenida Caracas en Bogotá. Al observar cualquier superficie que se encuentra en espacio abierto, en especial las paredes de las viviendas y los edificios, todo está cubierto de una capa de hollín, todo cambió de color, todo es oscuro y un poco lúgubre. Me aventuré a tocar las hojas de los pocos árboles que aún se encuentran en la Caracas y mi mano quedó impregnada de hollín; a pesar de lavarla, una y otra vez, fue difícil sacar esta sustancia de mi piel. Con las lluvias de estos días los sifones de edificios y de casas se taparon; se formaron pozos con una particularidad. Cuando con la bomba de succión se tratan de destapar los sifones, al hollín se adiciona agua, emerge una desagradable greda, densa, similar al aceite quemado, y cada vez que llueve se tapan las cañerías. Además del hollín, sólo levantando la vista se observan una serie de lotes o de construcciones, la mayoría edificios altos, son proyectos que se encuentran iniciando, en proceso o terminados; las casas de diseño inglés que le daban identidad arquitectónica a Teusaquillo o Palermo, parte del patrimonio histórico de la Ciudad, en una gran proporción han sido derrumbadas para dar paso a edificios de una variedad infinita.

Recordé algunas imágenes de 1910 en las cuales se promocionaban estos barrios, Teusaquillo y Palermo, como el futuro de Bogotá, donde se presentaba esta avenida (la Caracas) como una alameda, donde las personas caminaban en medio de inmensos árboles y junto a esto se desplazaban choches tirados por caballos y luego automóviles; estas imágenes presentaban un lugar bello. Un siglo después la Avenida Caracas, igual que otras en Bogotá, sufrió una transformación: pasó de ser una bella alameda a ser una caverna. Las emisiones de gases de los buses de Transmilenio, con la contribución de otros automóviles, y las construcción de edificios por donde pasan las troncales, hacen que tengamos un permanente humo gris y hollín impregnándolo todo, hacen que los ciudadanos vivamos en cavernas.

Hipotéticamente, el transporte masivo es un medio para que las personas desarrollen su vida, sirve para facilitar el desplazamiento para el desempeño de sus actividades diarias en condiciones dignas, en tiempos reducidos y con costos bajos; en Bogotá, el transporte es casi inhumano. Estamos acostumbrados a vivir esta situación. Recordé un documental de Ciro Durán, La guerra del centavo (1985), donde se ilustran las condiciones de trabajo de los conductores y las experiencias de los pasajeros a mediados de los 80´s. (https://www.youtube.com/watch?v=Am0cDCJypcY). Y una canción de mediados de los 70´s, del Grupo los Amerindios, que dice “si quieres conocer al pueblo colombiano súbete a un bus del servicio urbano”, donde describe las particularidades del transporte en Bogotá y en Colombia (https://www.youtube.com/watch?v=c_8GPtrPp2I). A diferencia del documental y la canción, en Transmilenio, el conductor no habla, no puede decir: “no me marque en la registradora”, “córranse para atrás que allá el bus esta desocupado”, “no tengo monedas” y “los que se subieron por atrás me mandan la moneda, no se hagan los locos”. Algunas cosas continúan y otras se han agravado, al subir a un bus “te empujan, te pisan y te acarician”, “te roban la cartera y te nombran la madre” y expresiones como: “fíjese donde pone la mano viejo verde”, “pase de medio lado que por ahí cabe”, “no me empuje”, “no me pise” o “déjeme salir”; son diariamente utilizadas.

La situación de los ciudadanos empeora, afecta la salud física y mental, causa conflictos cotidianos y desintegración social, se da una pérdida de ciudadanía y las personas se acostumbran, se reconocen como ciudadanos de segunda. El Transmilenio tiene altos niveles de insatisfacción de los usuarios, es un suplicio diario, en especial en las horas de mayor congestión, someterse a agresiones, empujones, insultos, riñas, lluvia, reprimir las necesidades de ir al baño, todo eso aumenta con la “congestión y la angustia ante la inmovilidad y la sensación de atrapamiento dentro del sistema” (Amézquita, Marzo 25 de 2016). El medio de transporte se convierte en una pesadilla.

La primera propuesta sobre el metro de Bogotá se presentó en 1947 (Alonso, Octubre 3 de 2013). Siempre el metro ha estado en la agenda pública en Bogotá, en los debates, en los planes, en los proyectos y en las preocupaciones de los ciudadanos. Un eje de la campaña a la alcaldía del año pasado fue, otra vez, el metro; el tren es la solución al transporte de una cantidad elevada de personas, que aumenta día tras día, en condiciones dignas. Pero Peñalosa retomó la alcaldía donde la dejó hace 15 años (Arenas, Abril 3 de 2016). Desde el primer día, implementó una campaña para desprestigiar el metro en favor de Transmilenio, el argumento expresado, una y otra vez, es sencillo “hace lo mismo que el metro” y es “más barato” (Amézquita, Marzo 25 de 2016). Él equipara los buses articulados al tren urbano en capacidad, economía, tiempo y distancia. Incluso, en cifras puede ser similar, pero a largo plazo y en las horas pico los buses se convierten en infiernos. Como en todas las administraciones públicas colombinas, lo que hizo el gobierno anterior va al cesto de la basura o se ignora; lo aprobado sobre el metro quedó a un lado, el nuevo gobierno presentó un nuevo diseño que necesita, otra vez, todo el proceso de aprobación, que puede demorar un par de años. El metro se hace a un lado y Transmilenio vuelve a ser protagonista, las prioridades son el aumento de capacidad, la ampliación de la Caracas (no se entiende cómo lo pueden hacer) y la instauración de las troncales en la carrera séptima y la avenida Boyacá. Su propuesta de transporte es tener más buses articulados por las calles de mayor flujo vehicular y las únicas que atraviesan la ciudad, es una solución para el momento; el futuro, proyectar un sistema integrado de transporte, simplemente queda al margen.

¿Sabían que junto a Asunción, Montevideo y La Paz, Bogotá hace parte de las ciudades capitales de la región que no tienen metro? (Alonso, Octubre 3 de 2013). Con una diferencia. Asunción, para 2015 tenía 525.294 habitantes y el área metropolitana 2.511.791 (EFE, Octubre 9 de 2015); La Paz, en 2013, tenía 764.617 y el área del departamento 2.685.094 (Corz, Julio 31 de 2013); Montevideo, para 2011, tenía en la capital 1.319.108 y en el área metropolitana 1.947.106 (Manumvd, Junio 26 de 2015). La cuestión es que Bogotá para 2015 tenía 7.776.846 habitantes y en el área metropolitana 10.000.000 (Secretaria de Desarrollo Económico, Octubre de 2015). Las cifras sorprenden un poco. Según Santos (Febrero 18 de 2016), Bogotá será la única capital que se proyecte en el siglo XXI con un sistema de transporte del siglo XX, que en muchos lugares fue superado. Peñalosa siempre ha estado lejos de los ciudadanos, ganó las elecciones con un tercio de la población y las otras dos no aparecieron, ahora todos lo sienten (Arenas, Abril 3 de 2016).

Con la llegada de las lluvias, estamos viendo en el Transmilenio, en las horas de mayor congestión en la mañana, de 6:00 a.m. a 8:00 a.m., y en la tarde, de 5:00 p.m. a 7:00 p.m., filas interminables de personas queriendo llegar a sus lugares de estudio, de trabajo, de diversión, de residencia, y tratando de entrar a las estaciones. Una vez dentro, se tienen dos opciones para moverse, dejarse llevar por la marea de personas o abrir camino entre la muchedumbre, empujando, golpeando, mordiendo a quienes están en su misma situación. Luego se debe librar un combate para entrar a los buses, generalmente se logra empujando a población vulnerable, a niños, a personas mayores, a mujeres en embarazo, a personas con discapacidad o con problemas de movilidad; quienes tienen un buen estado de salud no se dejan empujar, ellos están con los puños en alto, ellos luchan. Una vez dentro del bus, por la cantidad de personas en un espacio inadecuado y reducido, los ciudadanos quedan, literalmente, como salchichas en un tarro, no necesitan sostenerse de nada, están metidos a presión, sus manos deben ir a sus bolsillos o a cuidar sus pertenencias. Luego, las personas, deben pelear para salir del bus, a veces se logra o a veces se debe bajar en una estación diferente. Una vez en la estación de llegada, se trata con todos los medios de salir, se empuja, se muerde, se dan codazos, se busca un espacio por donde caminar. Una vez afuera se dice, ¿qué estaré pagando para vivir esta situación? Recuerda que en la mañana, ayer, la semana, el mes y el año pasado vivió la misma situación indignante, y, lo peor, para desarrollar sus actividades mañana debe someterse a lo mismo; su dignidad será pisoteada, se sentirá ultrajado o ultrajada; pero, someterse es la única forma de subsistir. El sueño de un metro y un sistema integrado de transporte quedará en eso, en sueños y su realidad será peor.

Mientras tanto, cada día, la Alcaldía dilatará el proyecto de modernización del sistema integrado de transporte en la Ciudad, donde el metro es el centro. Dará debates intrascendentes, generará conflictos con diferentes sectores, sacará estudios del bolsillo, se tranzará en discusiones interminables que no conducirán a nada. Y mientras tanto, los ciudadanos nos acostumbraremos a vivir en una caverna.

Bibliografía

-Alonso, N. (octubre 3 de 2013). Bogotá sin metro, entre las ciudades más rezagadas de la región. Portafolio. Disponible en: http://www.portafolio.co/economia/finanzas/bogota-metro-ciudades-rezagadas-region-73964

-Amézquita, a (Marzo 25 de 2016) El Metro para Bogotá: las disyuntivas de un alcalde. Nueva Gaceta. Disponible en: http://nuevagaceta.co/inicio/metro-para-bogota-las-disyuntivas-de-un-alcalde-2

-Arenas, (Abril 3 de 2016) Los primeros 100 días de Peñalosa: ejecución sin seducción. La Silla Vacía. Disponible en: http://lasillavacia.com/historia/los-primeros-100-d%C3%ADas-de-peñalosa-ejecución-sin-seducción-55362

-Corz, C (Julio 31 de 2013) Oficial: Bolivia tiene 10.027.254 habitantes; La Paz desplaza a Santa Cruz en cantidad de población. La Razón Digital. Disponible en: http://www.la-razon.com/index.php?_url=/economia/OficialBolivia-habitantes-Paz-Santa-Cruz_0_1879612094.html

-EFE (Octubre 9 de 2015) La población paraguaya se acercará a los 8 millones de habitantes para 2025. Fox News. Disponible en: http://latino.foxnews.com/latino/espanol/2015/10/08/la-poblacion-paraguaya-se-acercara-los-8-millones-de-habitantes-para-2025/

-El Tiempo (junio 24 de 2014) La Avenida Caracas: de los árboles al cemento. El Tiempo. Disponible en: http://www.eltiempo.com/bogota/la-evolucion-de-la-avenida-caracas/14135255

-Manumvd (Junio 26 de 2015) Montevideo. Companias del Sur. Disponible en: http://companiasdelsur.com/companiadelsur.com/2015/06/26/montevideo-2/

-Paez, D (Febrero 12 de 2016) Ni Petro ni Peñalosa: el problema de TransMilenio es febrero. El Tiempo. Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/bogota/ni-petro-ni-penalosa-el-problema-de-transmilenio-febrer-articulo-616318

-Santos, E (Febrero 18 de 2016) TransMultimodal. El Tiempo. Disponible en: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/transmultimodal-enrique-santos-molano-columna-el-tiempo/16513944

-Secretaria de Desarrollo Económico (Octubre de 2015) La construcción en el área metropolitana de Bogotá. DESR, No 175. Disponible en: http://observatorio.desarrolloeconomico.gov.co/directorio/documentosPortal/Notaeditorial147construccionBogotaymunicipios.pdf