TOUCHÉ!

(1) Llevo trabajando como profesor de Tiempo Completo y Dedicación Exclusiva en la Universidad Nacional de Colombia desde 1993. Además he sido representante profesoral ante el Consejo de Sede, el Consejo Superior Universitario y el Consejo de Facultad durante varios periodos. He visto de todo: procesos disciplinarios temerarios pedidos por directivos para acallar profesores, expulsión de profesores en periodos de prueba y que se llevan por delante cualquier consideración
académica, autócratas que creen que están inventando el mundo, burócratas (en teoría docentes) que rotan por cuanto cargo administrativo exista siendo parte de una nomenklatura dañina y maltratadora de sus colegas, uno que otro orate que desde altas posiciones del Estado ataca a los profesores de la Universidad y pide el fuego eterno para quienes no se rinden a sus caprichos, etc., etc.

(2) Pero el profesor más maltratado por sus colegas en la UN se llama Miguel Ángel Beltrán, doctor en Sociología y autor de importantes estudios sobre el fenómeno de la guerrilla en Colombia (y lo digo como académico autorizado). El profesor Beltrán fue prácticamente secuestrado en México, traído a la fuerza por el General Naranjo, comandante de la Policía de Uribe, encarcelado, declarado inocente, destituido en la Universidad Nacional (en un acto que se llevó por delante la autonomía de la universidad y los principios de constitucionalidad según concepto de varios juristas y politólogos), encarcelado nuevamente. Fue vejado, descalificado en cartas de un grupo de sus colegas de su Facultad y en columnas en El Espectador y El Tiempo.

(3) El profesor Beltrán ha sufrido como nadie en esta universidad en la última década: desterrado, encarcelado, aislado en la cárcel, vejado, su familia dejada sin sustento. La injusticia, la crueldad, la indiferencia, el oportunismo, han guiado las acciones de muchos que se reclaman demócratas, amantes de la paz, postconflictólogos, académicos, liberales (en el sentido filosófico), etc., etc.

(4) Mientras el profesor Beltrán languidecía en una cárcel, los Pilatos del caso seguían tranquilos sus vidas. ¡Qué les importaba el sufrimiento ajeno! Más importante es establecerse en la profesión, trepar social y económicamente, complacer las necesidades del directivo de turno.

(5) Hubo un momento (como dice el profesor Uprimny) en que yo no pude permanecer callado porque mi silencio podía ser interpretado no simplemente como otorgarle la razón a tan distinguidos colegas, sino también como cobardía o complacencia (¿Recuerdan la frase típica durante la Dictadura Videlista, “no te metás”?). Asqueado me cansé de mi silencio, cuestioné fuertemente las columnas de los profesores Jaime Arocha y Fabián Sanabria en El Espectador, del profesor Gustavo Duncan en El Tiempo (incluso le señalé que primero se informara), cuestioné con firmeza diferentes escritos del profesor Carlo Tognato. Todos, Jaime, Fabián, Gustavo y Carlo son conocidos míos, los he considerado mis colegas y amigos, pero la injusticia no podía seguir teniendo eco en la prensa y en las redes sociales.

(6) Así como los cuestioné a ellos (quizás no les habrá gustado, incluso uno de ellos me retiró de su cuenta de Facebook), también lo hice con Rodrigo Uprimny. Ahora que el profesor Beltrán fue declarado inocente por la máxima corte de la República, el profesor Uprimny considera que es el momento de “encararme”. Toma mis comentarios fuera de contexto, convierte sustantivos en adjetivos y unas críticas contra un grupo de colegas y funcionarios que se han portado en forma cruel contra el profesor Beltrán se las escritura como críticas exclusivamente dedicadas a él. Estoy en todo mi derecho de opinar en los foros de los periódicos y en las redes sociales. Yo mismo he publicado artículos en El Espectador y no me preocupo por los comentarios; tengo seguridad en lo que escribo, no necesito incienso para alimentar vanidades heridas.

(7) Veamos qué palabras lo tienen tan molesto que provocaron que “palabrasalmargen.com” publicara en forma tan expedita, “exprés”, un artículo en el que tan distinguido profesor se desahoga de una bronca in pectore:

Título de la columna de Uprimmy: “Propuestas [in] Morales”.

Comentario de Sáenz Rovner: “Tan [in] Morales como el tratamiento a las patadas que profesores de la UN le dieron al profesor Miguel Ángel Beltrán. ¡Qué hipocresía!”

Título de la columna de Uprimny: “Refrendación y paz”.

Comentario de Sáenz Rovner: “Y con paz o sin paz, el profesor Miguel Ángel Beltrán, maltratado y perseguido, seguirá por fuera de la Universidad Nacional, gracias al Procurador, el rector Mantilla y el sabio consejo de Uprimny”.

Título de la columna: “Carlos Gaviria nuestro Sócrates”.

Comentario de Sáenz Rovner: “… En cuanto a Uprimny, tampoco le creo: primero se prestó con sus elucubraciones para justificar la concurrencia de Uribe, implorada por Wasserman; después con su plastilina constitucional le dio la luz verde al rector Mantilla para echar a un profesor de la Universidad Nacional. En el siglo XIX se decía “para conservadores los liberales de Ríonegro…”

Título de la columna de Uprimny: “Un voto ético”.

Comentario de Sáenz Rovner: “¿Y dónde estaba la ética cuando maltrataron al profesor Miguel Ángel Beltrán en la Universidad Nacional?”

(8) Siento mucho que esté tan sentido por mi calificación de lego sobre “la plastilina constitucional”. Simplemente no puedo olvidar el sufrimiento del profesor Beltrán así como tampoco ignoro que cuando el rector Wasserman declaró en público que “hay que arrancarle el brazo al presidente Uribe” en su propuesta/orden de concurrencia pensional, usted aconsejó a Wasserman a seguir la propuesta de tan distinguido mandatario, a pesar de la oposición informada de profesores de la universidad expertos en Finanzas Públicas.

(9) Dos últimos puntos:

Su oferta de apoyar “sin costo alguno (ad honorem) la acción judicial… para lograr la anulación de la sanción de la Procuraduría contra el profesor Beltrán” fue, en mi opinión, una muestra de cinismo. Primero conceptuamos para que lo destituyan y lo inhabiliten para preservar la “institucionalidad”, después ayudamos a reintegrarlo… ¡Por favor!

Segundo: Rosa Luxemburgo fue asesinada por comunista. Los Frei Corps, grupos paramilitares alemanes financiados por banqueros y otros empresarios, la asesinaron en 1919. El profesor Beltrán, también perseguido por comunista, supongo que contó con “suerte”: lo secuestraron, lo encarcelaron, lo vejaron, lo destituyeron del cargo, lo pisotearon sus colegas, pero no lo asesinaron. Y además cuenta con la fortuna de tener un abogado tan generoso que se deshace por ofrecerle sus servicios ad honorem.