Desde hace unos años el Gobierno Colombiano ha desarrollado una política de financiación especial para el desarrollo de infraestructura de las universidades, esta política –llamada estampilla universitaria- cobra un impuesto a la construcción pública y es dirigido principalmente para el desarrollo de infraestructura de las universidades. En el presente artículo se analizará esta propuesta de financiación para la infraestructura, su relación con la economía y sus implicaciones en la educación.

Construcción y economía

Según el monetarismo la inflación se debe principalmente al exceso de moneda en un sistema económico. Para regular la existencia de moneda se usa la tasa de interés, en teoría1 entre mayor es esta tasa menor es la inflación. Cuando la inflación desborda los límites propuestos por el Estado, el Banco de la República2 decide incrementar la tasa de interés reduciendo los créditos, el consumo, la producción y generando a su vez una contracción en la economía.

La alta inflación en Colombia en el último año ha obligado al Banco de la República a aumentar las tasas de interés, lo que ha reducido los créditos para la compra de vivienda al igual que los créditos para la producción de las constructoras, todo esto ha llevado a una desaceleración del sector de la construcción3.

En el siguiente gráfico se observa la variación trimestral total de producción de cemento gris y el nivel agregado de la construcción en relación con el PIB de Colombia. Ambos indicadores muestran una fuerte volatilidad producto de las constantes variaciones por las que pasa la economía. En el segundo trimestre del año 2014 la variación trimestral de la producción del cemento se ubicaba en 9,11% de crecimiento, para el primer trimestre del año 2016 esta variación se da en -12,87%, esto apunta a que la producción de cemento se ha desacelerado y no va tan bien como asegura el Gobierno. En los últimos dos años el sector de construcción tuvo su pico más alto en el 2014-1 con 5,9% de crecimiento, para el 2016-1, aunque hay un pequeño repunte en el sector, este se ha desacelerado presentando un crecimiento de 2,66%. Esta desaceleración del sector se da por distintos factores económicos, la subida del precio del dólar con que se compran muchos de los insumos para la construcción, la baja demanda efectiva por los altos precios, la alta tasa de interés, el alto desempleo y la aguda desigualdad afectan el sector de la construcción en Colombia.

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 Estampilla Universitaria

La Ley 1697 de 2013 estipula que la estampilla universitaria es un impuesto parafiscal que se grava cuando se da la construcción o reparación de un edificio público del país4. Esta ley establece unos montos a gravar según el tipo de construcción, el dinero recaudado por estampilla será usado únicamente para el desarrollo de infraestructura de las universidades que se encuentren beneficiadas en el proyecto de ley.

La financiación vía estampilla depende del ritmo del sector de la construcción pública5. Si el sector de la construcción no se desarrolla lo suficiente, el recaudo de la estampilla es menor, por lo que la financiación para la infraestructura es escaso, esto hace que las universidades públicas deban complementar la inversión con su propio bolsillo. Si las universidades no tienen presupuesto suficiente deberán acceder a créditos, donaciones y/o llegar a acuerdos con entidades privadas para el financiamiento de la infraestructura. Todo esto nos indica que el financiamiento para planta física de las universidades producto de la estampilla depende del buen rendimiento del sector de la construcción. Como se demostró con anterioridad, el sector de la construcción está fluctuando constantemente, sus ingresos no son fijos, se atan a un ciclo económico y a factores macroeconómicos, a todo esto se le suma que el sector se ha desacelerado en los últimos trimestres. Con la caída del precio del petróleo se dio un hueco fiscal en Colombia, por lo que el Gobierno ha reducido el gasto público para cumplir la meta de regla fiscal; la construcción pública -de la cual se grava la estampilla- se reducirá por falta de inversión lo que termina afectando los ingresos de la estampilla universitaria.

Uno de los problemas que encuentra la OCDE en Colombia en materia de educación es la pésima infraestructura en que la que sobreviven estudiantes, profesores y administrativos6. Aunque la situación es más crítica en educación básica y secundaria, en instituciones de educación superior el fenómeno está presente. Un informe del Sistema Universitario Estatal (SUE) asegura que el segundo rubro con mayor déficit en la educación superior es el de infraestructura con $5,6 billones7 para todas las instituciones de educación superior del país. En la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá, el 56%8 de sus edificaciones se encuentran en alto riesgo de vulnerabilidad, se necesitan $862 mil millones9 solamente para reparar sus edificios y, aproximadamente $2 billones10 para tener una planta física en estado adecuado capaz de garantizar su fin misional.

En La ley 30 de 1992, el Estado ajusta los recursos año a año para la educación superior según la inflación, con esta medida económica escasamente se garantiza el funcionamiento de las universidades pero se obliga a que la inversión para la ampliación en cobertura y el mejoramiento en la calidad se dé por la habilidad gerencial de los rectores en las universidades11, es decir, es la institución educativa la que debe gestionar nuevos recursos privados para inversión ya sea por medio de créditos, inversión privada o venta de servicios, entre otros. La siguiente gráfica muestra el financiamiento de la Universidad Nacional de Colombia, se observa cómo los aportes de la Nación se han ido reduciendo con el pasar de los años.

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La propuesta de estampilla universitaria se muestra como un gesto de buena voluntad para solventar los problemas de infraestructura en las universidades, pero es un presupuesto insuficiente y no es una garantía ya que depende de condiciones económicas externas, lo que en últimas afecta la educación como derecho. La Universidad Nacional de Colombia estudió la posibilidad de acceder a un crédito con el Findeter para mejorar la infraestructura en la sede Bogotá, ante esto se realizó un estudio financiero12 para valorar el proyecto en donde se considera que el déficit fiscal y otros factores macroeconómicos no aseguran los ingresos por estampilla, además asegura:

“Sin embargo, si la universidad decide tomar la financiación de crédito, se debe tener presente el contexto desfavorable y considerar que no es seguro que los ingresos por estampilla, puedan cubrir las obligaciones de pagos, al punto que puede ocurrir que sea necesario acudir a otras fuentes de recursos de la universidad, como los recursos propios para el pago de obligaciones” (Facultad Ciencias Económicas Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, 2014, pág. 11).

Este estudio evidencia la inestabilidad de estos ingreso, y que en un hipotético caso de acceder al crédito se corre un riesgo de tener que sacar dinero de la Universidad para el pago de la deuda.

Los ingresos por estampilla estimados para el año 2016 se calculan en $100.000 millones, mientras la Universidad Nacional en la sede Bogotá necesita $800 mil millones para reparar edificios y $2 billones para garantizar planta física capaz de cumplir su fin misional en la sede. A nivel nacional, entre el año 2014 y 2015 se han recaudado $70.544 millones13, lo que apenas cubre el 1,8% de los recursos necesarios para cubrir el déficit en infraestructura en todas las entidades de educación superior. En la sede Bogotá de la Universidad Nacional, se ha invertido $42.231 millones14 lo que equivale al 5,08% de la inversión necesaria para solventar las necesidades más urgentes en infraestructura de la sede y tan solo representa 2,11% para cubrir el déficit total.

En el documento del acuerdo 2034 poco o nada se habla sobre financiación, pareciese que quisiera eludirse el debate financiero, primero porque niega el déficit financiero de la educación superio, y, en segunda medida, no da una conclusión contundente de política financiera para la educación superior. En las siguientes gráficas se muestra el gasto del Gobierno en educación superior como porcentaje del PIB y el gasto del Gobierno por estudiante en la educación superior. Colombia se señala con color rojo.

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En ambas tablas se observa que Colombia es de los países que menos inversión pública hace en educación superior y aún así se pretende aumentar la cobertura con calidad sin hacer una adición presupuestal. En el último informe de la OCDE sobre educación en Colombia, la entidad anota que:

“Si bien la matrícula se ha quintuplicado durante este periodo, las asignaciones no han evolucionado y no reflejan el número de estudiantes ni abordan los cambios o diferencias importantes en los costos por estudiante en todas las instituciones y programas” (Ocde, 2016, pág. 276).

Con la política educativa de financiación y ampliación de cobertura por el lado de la demanda vía créditos o programas como “Ser Pilo Paga”, los recursos públicos se dirigen paulatinamente hacia entidades de educación superior privadas. El 98%15 de los recursos del programa “Ser Pilo Paga” se fueron a universidades privadas, por lo que las universidades públicas deben hacer un esfuerzo financiero para garantizar el funcionamiento y la inversión. El Gobierno Nacional actual y todos los que lo han antecedido con su política educativa neoliberal están acabando con la educación superior pública en Colombia.

La financiación de la educación superior debe ser una garantía plena en el presupuesto general de la nación. Una financiación inadecuada reduce el salario de profesores, disminuye los recursos para bienestar16, imposibilita la inversión en infraestructura, reduce la planta administrativa, etc.

Es momento de que el Gobierno Nacional y su política educativa le declare la paz a las universidades, hay que dejar de engañar a la comunidad universitaria con recursos insuficientes además de estar evadiendo su responsabilidad social y política.

Nota: El vicerrector Franky17 aseguró que los edificios de Derecho y Diencia Política y Artes Plásticas tienen problemas de infraestructura debido al clima. En economía y en contaduría existe una figura llamada “depreciación” la que concluye que el capital y los edificios pierden su valor con el tiempo. A causa del clima, las fallas geológicas y al uso los edificios se van desgastando. Para evitar el deterioro debe existir una inversión de capital que garantice en buen estado la infraestructura. Por lo tanto, los edificios no solo se ha dañado por el clima, se han deteriorado por la ausencia de recursos producto de la política financiera de los últimos gobiernos en Colombia. No nos engañe vicerrector.

Referencias

Archila, M. (16 de Marzo de 2013). El Espectador. ¿Qué pasa en la Universidad Nacional?

Banco de la República. (2016). Banco de la República. Recuperado el 21 de Agosto de 2016, de http://www.banrep.gov.co/es/que-hacemos

Banco Mundial. (2015). Banco de datos del Banco Mundial. Recuperado el 16 de Agosto de 2016, de http://databank.bancomundial.org/data/reports.aspx?source=estad%C3%ADsticas-sobre-educaci%C3%B3n

COMISIÓN UNIFICADA DEL CONSEJO ACADÉMICO UNAL. (2015). Sobre la estrategia del ser pilo paga. Manizales.

Facultad Ciencias Económicas Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá. (2014). ELEMENTOS DE EVALUACIÓN DEL RECAUDO POR EL IMPUESTO DE ESTAMPILLA UN Y DE LA EVENTUAL UTILIZACIÓN DE LA LÍNEA DE CRÉDITO DE FINDETER. Bogotá.

Gerencia nacional financiera y administrativa Unal. (2014). Memoria económica y financiera 2000-2013. Bogotá.

Ministerio de Educación Nacional. (2016). Informe de gestión al congreso de la república 2015-2016. Bogotá.

Ocde. (2016). La educación en Colombia. OECD.

Por la cual se crea la estampilla Universidad Nacional de Colombia y demás Universidades Estatales, Ley 1697 de 2013 (2013).

Redacción. (10 de Agosto de 2016). Se invertirán más de $31 mil millones en la recuperación de la infraestructura física de la U. Nacional. El Espectador.

Sistema Universitario Estatal. (2012). Desfinanciamiento en la educación superior en Colombia. Pereira.

Universidad Nacional de Colombia. (2012). Situación fisica edificios Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.

Universidad Nacional de Colombia. (2016). Informe de gestión infraestructura 2015 Rendición de cuentas sede Bogotá. Bogotá.


*Camilo Rodríguez es estudiante de Economía de la Universidad Nacional de Colombia.

*Leonel Vinasco es estudiante de Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Nacional de Colombia.

  1. Se dice que teóricamente porque en muchas ocasiones esto no sucede.
  2. El objetivo principal del Banco de la República es mantener controlada la inflación. (Banco de la República, 2016).
  3. A pesar de los intentos por dinamizar la construcción por medio de políticas públicas es inevitable la desaceleración del sector, aunque este ha tenido leves repuntes en los inicios del 2016.
  4. (Por la cual se crea la estampilla Universidad Nacional de Colombia y demás Universidades Estatales, 2013).
  5. Gracias a la caída del precio del petróleo mundial generando un hueco fiscal en Colombia, esto obligó a recortar presupuesto en muchos sectores para poder cumplir la meta de regla fiscal.
  6. (Ocde, 2016, pág. 32).
  7. (Sistema Universitario Estatal, 2012).
  8. (Universidad Nacional de Colombia, 2012).
  9. Ibid.
  10. (Archila, 2013).
  11. Para el año 2012 se habla de un déficit de funcionamiento de $11,2 Billones. (Archila, 2013).
  12. (Facultad Ciencias Económicas Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, 2014).
  13. (Ministerio de Educación Nacional, 2016, pág. 67).
  14. (Universidad Nacional de Colombia, 2016).
  15. (COMISIÓN UNIFICADA DEL CONSEJO ACADÉMICO UNAL, 2015).
  16. OCDE argumenta que para reducir la preocupante deserción estudiantil se necesitan más apoyos socioeconómicos. ¿Cómo garantizarlos sin financiación adecuada?
  17. (Redacción, 2016).