John Alexander Castro

* John Alexander Castro

Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Magister en Estudios Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional y Doctorando en Estudios Sociales en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Además, es profesor e investigador en la Universidad Antonio Nariño en Bogotá, catedrático de la Universidad Pedagógica Nacional y autor de distintos artículos sobre barras bravas

El 2 de octubre se convocó a la ciudadanía electoral a votar la refrendación de los acuerdos entre el Gobierno Nacional y el Secretariado de las FARC. Ese día fue realizada una votación popular o plebiscito, que formuló la siguiente pregunta: “¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera?”. Y la respuesta era sencilla: SÍ / NO. De ese modo, la ciudadanía colombiana fue dividida entre el “SÍ” y el “NO”.

Los del “SÍ” auguraron la proximidad de la pacificación y la inclusión de aquellos que fueron excluidos en distintos ámbitos de la vida social, a partir del Acuerdo entre el equipo negociador del Gobierno Nacional de Santos y el Secretariado de las FARC, apoyados por el gobierno de los Estados Unidos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE) y la Iglesia Católica.

Los del “NO” profetizaron un apocalipsis y anunciaron la llegada del infernal Castro Chavismo, personificado en Colombia por “LaFar” –de tinte ateo-marxista-homosexual–, respaldados por Juan Manuel Santos y en complicidad con el gobierno de los Estados Unidos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE) y la Iglesia Católica.

No obstante, la ciudadanía colombiana se polarizó entre Los del “SÍ” y Los del “NO”. Entre el “bien” y el “mal” o viceversa. En otras palabras, mostró el profundo arraigo, en nuestra mentalidad, de los sentimientos cristiano-conservadores, enseñados y trasmitidos desde hace mucho tiempo en la población colombiana. Por ejemplo, una de las enseñanzas de Jesús nos dice, en Mateo 12:30: “El que no está conmigo, a mí se opone, y el que no trabaja conmigo, en realidad, trabaja en mi contra.”

Esa formación y transmisión religiosa ha trascendido al contexto político, pues nuestras posiciones e ideas políticas las comprendemos como la rivalidad entre nosotros-iguales-amigos contra otros-diferentes-enemigos. Dicho de otra manera, se fundamenta en un proverbio árabe: “El amigo de mi amigo es mi amigo, el enemigo de mi enemigo es mi amigo, el amigo de mi enemigo es mi enemigo, el enemigo de mi amigo es mi enemigo”.

En ese sentido, Los del “SÍ” se hicieron amigos (aunque en el pasado se visibilizaban como adversarios) y señalaban un camino hacia la pacificación. Pero se enemistaron con Los del “NO”. Por su parte, Los del “NO” se cohesionaron y se enfrentaron con Los del “SÍ”. Además, vaticinaron una crisis socio-político-económica-religiosa. La esperada fecha, por unos y otros, y después de los resultados del plebiscito, fueron sorprendidos Los del “SÍ” y Los del “NO” pues unos y otros estaban convencidos de que el “SI” iba a ser arrollador.

Los del “SÍ” mostraron su angustia y declararon el apocalíptico fin del proceso de paz y el camino de la guerra. De ese modo, Los del “SÍ” se fueron en contra de Los del “NO” y de forma guerrerista los señalaron como los responsables de una nueva debacle nacional. Los del “NO” fueron sorprendidos y ese desconcierto se manifestó al encomendar a uno de sus figuras, Francisco Santos –de “poca” elocuencia y “cuestionada” inteligencia–, a dar las primeras declaraciones de los representantes del “NO”.

Antes del 2 de octubre, Los del “SÍ” estaban de acuerdo con el plebiscito. Los del “NO” contradecían la refrendación de los acuerdos. Después del conteo Los del “SÍ” rechazaron los resultados y convocaron a manifestarse de distintos modos. Los del “NO” celebraron las virtudes de la democracia colombiana y seguidamente terminaban sus festejos con un amén.

No obstante, los protagonistas principales de los diálogos de paz, Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño (alías Timoleón Jiménez), afirmaron que continuarán en la búsqueda de la paz en Colombia. En otras palabras, muestran la disposición de continuar los diálogos entre el equipo negociador del Gobierno Nacional y el Secretariado de las FARC. Los acuerdos pretenden que los guerrilleros se desarmen y tengan participación ciudadana y política. En ese sentido, las afirmaciones de Santos y Londoño nos mostraron que el plebiscito fue una estación en el largo y difícil camino que nos llevará a la disminución de la intensidad del conflicto armado que aqueja a Colombia.

Finalmente, resalta la figura y la búsqueda de protagonismo de Álvaro Uribe Vélez (AUV) en el contexto socio-político colombiano, pues quiere mostrar su sagacidad y oportunismo (definitivamente ¡él es un viejo zorro!). En el pasado AUV aprovechó la popularidad de la lucha anti terrorista y la lucha contra las drogas para mostrarse como aquel personaje que salvaría a Colombia del Cartel Terrorista más grande del planeta: “LaFar”. De ese modo, logró la presidencia de Colombia en dos oportunidades y formó un “capital político-electoral-creyente” en torno a él, que aparentó una unidad nacional. En 2010, AUV entregó los tres huevitos de su gobierno (seguridad, confianza y cohesión) a su ministro de defensa: Juan Manuel Santos.

Posteriormente, Juan Manuel Santos inició su gobierno –mostrando rápidamente independencia frente a su antecesor– y propuso iniciar unos diálogos de paz con las FARC. AUV tomó esa autonomía como una traición a su legado y convenció a su “capital político-electoral-creyente” de la peligrosidad de la corrupción y del Castro Chavismo en la presidencia de Santos. Por ese motivo, AUV y su bancada se declararon como la oposición (desde la ultra-derecha) al Gobierno Nacional y mostraron desacuerdo a sus propuestas políticas, especialmente aquellas que estaban relacionadas con los acuerdos de paz.

Sin embargo, AUV y su bancada empezaron a mostrar que su oposición era al gobierno de Santos y no a la paz, pues comprendieron que el contexto actual era la búsqueda de la paz y no la lucha guerrerista. Aunque manifestaron que el camino tomado por el corrupto Santos y el terrorista Londoño era equivocado y cada paso estaba errado. En consecuencia, empezaron a promover una votación por el “NO” en el plebiscito, realizando una “campaña pedagógica” en todo el territorio nacional por el “NO”, generando un escenario de conflicto entre Los del “SÍ” y Los del “NO”.

Después de la “victoria” del “NO”, el discurso opositor al gobierno Santos y a “LaFar” de AUV y su bancada quedó sin combustible y se evidencia en sus pocas alocuciones y en el silencio de las incendiarias e irresponsables María Fernanda Cabal y Paloma Valencia. Y aunque apareció AUV (aquel salvador de la patria) y su bancada (apóstoles de la seguridad, la confianza y la cohesión) a plantear nuevas propuestas que, según él y ellos, deben-tienen que renegociarse en los Acuerdos de paz pues intentan convencer que sus planteamientos corrigen aquellos puntos que ellos habían señalado que estaban muy mal, al otorgar impunidad y entregar el país al Castro-Chavismo. Sin embargo, las propuestas novedosas de AUV y su bancada son semejantes a los puntos acordados entre el Gobierno Nacional y el Secretariado de las FARC. Entonces surge una pregunta ¿Cuál era el propósito de la oposición de la ultra derecha político-religiosa? La respuesta es sencilla, AUV y su bancada pretenden mantener un/su gobierno al interior del gobierno de Santos.

Por último, la “victoria” del “NO” provocó el anuncio del presidente Santos, el 4 de octubre, pues informó que el cese al fuego, por parte de la Fuerzas Militares, concluye el 31 de octubre de 2016. Por su parte, Pastor Alape señaló “Ubicación de nuestras unidades a sitios seguros es para evitar provocaciones de quienes se oponen al acuerdo de paz, pero #LaPazNoSeDetiene”, como respuesta al mensaje de Timochenko, después de conocer la noticia de Santos: “¿De ahí para adelante continúa la guerra?”.