Mauricio Rivera

* Mauricio Rivera

Periodista, escritor, realizador de video y fotografo. Doctor en Comunicación y Periodismo de la Universidad de RMIT de Melbourne, Australia; Magíster en Comunicación Profesional con especialización en Escritura Profesional de la Universidad de Deakin de Melbourne, Australia; Comunicador Social y Periodista de la Universidad de La Sabana de Bogotá, Colombia. Actualmente dicta la clase: El Periodismo como 'arma democrática' en la era digital de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Otras muestras de su trabajo pueden verse en los blogs: http://elmr2.wordpress.com/ (español) y http://mr2blog.com/ (inglés)

El 2016 comenzó con la promesa de tres elecciones que habrían de medir en qué posición de la balanza ideológica se encuentra la humanidad en el aún adolescente siglo XXI. A la fecha, dos de éstas ya se han llevado a cabo y los resultados auguran un panorama sombrío. Las similitudes entre el ‘Brexit’ y el ‘No’ al proceso de paz en Colombia saltan a la vista: las dos fueron convocadas por jefes de Estado repudiados por sus respectivas mayorías -en parte porque ambos son percibidos como dandis postmodernos (uno más auténtico que el otro); ninguna de las dos era realmente necesaria; en las dos elecciones el abstencionismo fue bastante alto; y en ambos casos los mensajes de miedo prevalecieron sobre los de esperanza.

La tercera es, por su puesto, la elección presidencial de los Estados Unidos entre Hillary Clinton y Donald Trump. A pesar de que en este caso se trata de una elección entre dos candidatos por un puesto público, en esta también se enfrentan dos posturas percibidas de manera desfavorable por la mayoría de los electores en cuestión. Acá también hay una opción que de entrada parece inconcebible que pueda llegar a ganar. Sin embargo, en las primeras dos elecciones, esa fue la que ganó.

La diferencia en este caso, puede radicar en la forma en la que el Partido Demócrata utilice el discurso del miedo frente a un gobierno de Donald Trump. En las elecciones presidenciales de Colombia, en el 2014, a pesar de su baja popularidad, el presidente Juan Manuel Santos fue reelecto, en gran medida, gracias al miedo que despertaba el regreso del uribismo a la Casa de Nariño. Así mismo, los británicos decidieron salirse de la Unión Europea, motivados por el miedo a los inmigrantes. De vuelta a Colombia, en la antesala al referendo por la paz del 2016, prevalecieron las alarmas en contra de una supuesta conspiración ‘castrochavista’ detrás de los Acuerdos de La Habana.

De cara a las elecciones presidenciales del 2018, los movimientos políticos que se denominan de izquierda –que seguramente estarán liderados por Gustavo Petro- parecen partir en desventaja. A estas alturas, ya se puede concluir que, en términos generales, el ciclo de gobiernos latinoamericanos que han conformado lo que Hugo Chávez llamó el ‘Socialismo del Siglo XXI’ ha sido un fracaso. Por lo tanto, a pesar de que ninguna posibilidad puede ser descartada, nos encontramos ante una muy probable elección final entre Alejandro Ordóñez y Germán Vargas Lleras. En esta contienda, el actual vicepresidente, además de tener el establecimiento político a su disposición, también cuenta con el discurso del miedo, para utilizar esta vez en contra del extremismo religioso del ex-Procurador.

Los eventos de este año, a los que habría que agregarle episodios como la crisis electoral en España y la creciente popularidad de numerosos grupos nacionalistas en Europa, ponen en evidencia las limitaciones y peligros que hacen parte del proceso democrático en las sociedades modernas. Volviendo a los Estados Unidos, así como la victoria de Hillary Clinton en sí misma no representa un llamado al optimismo, la victoria de Donald Trump sería la confirmación inequívoca de que estamos en medio de un ciclo de decadencia.