Miguel Ramos

* Miguel Ramos

Abogado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, defensor de DDHH, voluntario en el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos. Su trabajo se ha concentrado en casos de conflictividad ambiental. Actualmente pertenece al Equipo Jurídico Pueblos

La realidad de dos ciudades distantes se entrelaza en un mundo altamente conectado y afectado por distintas crisis de escala global, donde las tendencias económicas de los últimos años han llevado a la baja en los precios de las materias primas transables en el mercado financiero global, conocidas como commodities. El petróleo ha sido una de ellas, en junio de 2014 estaba a $108 dólares el barril y de allí cayó en picada hasta los $26 dólares, en febrero del presente 2016.

Esta caída en el valor de cambio del petróleo ha tenido un impacto considerable en Colombia ya que al país se le impuso un modelo extractivista1 donde toda la economía gira alrededor de la minería y la extracción de hidrocarburos, dejando olvidados los demás renglones, como el industrial, el tecnológico y el agropecuario. Ahora que los precios cayeron y no hay otras fuentes de ingresos el país se resiente, pero hay territorios en donde el golpe ha sido más duro, uno de ellos es el Magdalena Medio, un valle ubicado entre la Cordillera Central y la Oriental, donde se explota petróleo desde hace un siglo y donde se ubica la refinería más grande del país: la de Barrancabermeja. La relación de este municipio con el petróleo ha marcado su existencia misma. Antes de la explotación de sus pozos, Barrancabermeja hacía parte de San Vicente de Chucurí. Fue la importancia adquirida con la nueva actividad económica lo que le permitió constituirse como municipio en el año de 1922. Desde entonces, lo que se extrae y refina en esas tierras ha sido la principal fuente de ingresos de la nación entera.

Así las cosas, es fácil comprender la situación actual de Barrancabermeja y sus 180.000 habitantes. Allá la consecuencia más grave de la crisis del petróleo fue la cancelación de una multimillonaria inversión para modernizar su refinería. Un proyecto de siete mil millones de dólares aprobado y confirmado hasta la saciedad fue cancelado a última hora por el Gobierno Nacional, con ese dejo tan suyo de timador de poca monta. Este engaño del alto gobierno le cambió el presente y el futuro a una Ciudad donde se invirtieron 46 mil millones de pesos esperando el proyecto que nunca llegó2, una Ciudad que este año ha visto huir en desbandada a cadenas de almacenes y restaurantes, con construcciones paradas, locales desocupados y hoteles cerrados. Una Ciudad cuyas madrugadas otrora llenas de trabajadores en overol están ahora desiertas y donde datos extraoficiales indican que las reorganizaciones empresariales se multiplicaron por 10. Valga recordar que “reorganización” es el nuevo nombre legal de la quiebra.

Por otra parte, se tiene el caso de la ciudad norteamericana de Detroit, el cual ha sido ampliamente referenciado en la gran prensa y la literatura especializada. En pocas palabras se trata del auge y caída de una Ciudad considerada como la capital mundial del automóvil. Su momento de gloria arrancó con la posguerra de 1945, Europa se hallaba en ruinas después de seis años de guerra total contra los nazis y ello llevó al intacto Estados Unidos a convertirse en el principal centro económico global3; uno de los ámbitos donde comandaba cómodamente era el de la producción de automóviles, industria que tenía como cuartel general a Detroit, ciudad ubicada en la frontera con Canadá, donde se fundó la empresa Ford en el año 1903 por parte del reconocido antisemita Henry Ford. En su momento de mayor bonanza, 1950, la Ciudad contaba con un millón ochocientos mil habitantes, hoy son solo seiscientas cincuenta mil personas, la gran mayoría empobrecidas y desperdigadas entre ruinas4 -materiales y benjaminescas- de una Ciudad que se tuvo que declarar en bancarrota en 2013 después de haber sido por décadas el epítome del american way of life.

Los motivos de la debacle de Detroit son múltiples y complejos, en pocas palabras se tiene que el reinado de los EE.UU. como epicentro productivo global solo duró hasta los años 70 del siglo pasado, cuando Alemania y Japón le superaron. Hoy en día es China la que se considera la fábrica del mundo. Esta realidad llevó a las empresas automotrices a sacar sus plantas de Detroit y llevarlas a sitios del Planeta sin legislaciones ni garantías laborales, donde la mano de obra resultara más barata. La última noticia al respecto es reciente, septiembre de 2016, y en ella se anuncia que Ford mueve toda la producción de autos chicos a México5. Ese desmantelamiento del aparato productivo de Detroit tuvo como relato justificador las teorías políticas neoliberales y las teorías económicas neoclásicas, las mismas que clamaban a gritos que no existen los almuerzos gratis y que luego recibieron con cínico gusto el rescate de la banca privada con fondos públicos que se dio tras la crisis global de 2008.

A primera vista parece que la cálida Barrancabermeja no tiene mucho que ver con la fría Detroit, pero hay aspectos que sí preocupan por lo similar. El primero de ellos es la dependencia de ciudades enteras con una industria en particular, en una fue la automotriz y en otra es la petrolera. La segunda similitud radica en que ambas industrias han entrado en crisis. La automotriz por la competencia de otros países y la petrolera por el agotamiento de sus reservas globales. Evidentemente ambas crisis están entrelazadas porque el automóvil se mueve con petróleo, este entrelazamiento es solo una parte de otro mucho mayor que se conoce como crisis civilizatoria, un concepto novedoso que ya ha sido expuesto en esta columna6 y a cuyo estudio se invita.

Las similitudes halladas entre los dos casos son preocupantes, pero ello no quiere decir que la Ciudad colombiana esté condenada al mismo destino de su homóloga norteamericana. Para evitarlo, Barrancabermeja y el Magdalena Medio entero deben realizar un ejercicio democrático todavía pendiente de ordenar su territorio de la manera más adecuada para los intereses de sus comunidades y de la humanidad como especie. Sobre el particular ya existen propuestas más o menos elaboradas7, pero lo concreto es que Barrancabermeja debe cortar con la dependencia absoluta del petróleo y hacer ruptura con el extractivismo y el rentismo petrolero. También es menester reconocer la riqueza hídrica y ambiental del territorio donde se ubica esta Ciudad que se reconoce como el abrazo cálido de Colombia, impulsar la producción de valor agregado y tecnología, reconocer como iguales a las mujeres, alcanzar la soberanía alimentaria y asegurar un futuro mejor que aquel que le deparan el modelo actual y el camino que ahora transita, que solo lleva al empobrecimiento y la destrucción ambiental en una región que ha soportado ya muchísima violencia y que merece finalmente vivir en paz, justicia y democracia.

  1. Para ampliar el concepto de extractivismo ver columna anterior: “Extractivismo, historiografía y dialéctica”: http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/item/extractivismo-historiografia-y-dialectica?category_id=675
  2. Ver: “Empresarios invirtieron $46.000 millones esperando el PMRB”. Vanguardia Liberal. 7 de febrero de 2016. http://www.vanguardia.com/santander/barrancabermeja/346320-empresarios-invirtieron-46000-millones-esperando-el-pmrb
  3. Para mayor información ver columna anterior: “El minotauro de Varoufakis”: http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/item/el-minotauro-de-varoufakis?category_id=675
  4. Ver la galería fotográfica: “Detroit: a city in decline – in pictures”. The Guardian. 19 de julio de 2013. https://www.theguardian.com/world/gallery/2013/jul/19/detroit-goes-bankrupt-in-pictures
  5. Ver: “Ford mueve toda su producción de autos chicos a México”. La Jornada. 14 de septiembre de 2016. http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/09/14/ford-mueve-toda-su-produccion-de-autos-chicos-a-mexico
  6. Para ampliar el concepto de crisis civilizatoria ver columna anterior: “Extractivismo, historiografía y dialéctica”: http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/item/extractivismo-historiografia-y-dialectica?category_id=675
  7. Para conocer algunas ver: “Magdalena Medio ¿Departamento, Estado o Comunidad Autónoma?”. Álvaro Frías Cruz. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=210471