Todd May

* Todd May

Finalizó su doctorado en Penn State University en 1989 y ha estado en Clemson (después de un breve periodo en Indiania University of Pennsylvania) desde 1991. Se especializa en filosofía continental, particularmente filosofía francesa reciente. Ha escrito diez libros filosóficos, enfocándose en el trabajo de Michel Foucault, Gilles Deleuze y Jacques Rancière. Su libro The Political Philosophy of Poststructuralist Anarchism ha sido influyente en el pensamiento político progresivo reciente y su trabajo sobre Rancière es de los primeros en inglés. Los escritos de May buscan abarcar la separación entre los estilos “Anglo-Americano” y “Continental” de la filosofía desarrollada a comienzos del siglo veinte. Sus intereses académicos son variados: ha impartido cursos tan diversos como Anarchism, The Thought of Merleau-Ponty, Resistance and Alterity in Contemporary Culture, Secular Ethics in a Materialist Age y Postmodernism and Art

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Lo impensable pasó aquí en los EE.UU. Donald Trump, narcisista, racista y xenófobo, agresor sexual admitido, ha sido elegido presidente. Las razones son múltiples. Podemos simpatizar con varias. La situación para la clase trabajadora blanca en el país (incluso en otros lugares) es a menudo grave. De hecho, mientras que la tasa de mortalidad para la mayoría de los americanos continúa disminuyendo, para los blancos sin un título universitario ha ido ascendiendo, debido sobre todo al suicidio y la toxicomanía. Además, la oponente de Trump era ampliamente considerada como una candidata débil, sin contacto con la base trabajadora del Partido Demócrata. Desde hace mucho tiempo, los Demócratas han dado por sentado el voto de los afroamericanos, pensando que no tenían otra opción que votar por ellos. Cada vez más, han dado por sentado que cuentan con el voto de la clase blanca trabajadora, mientras favorecen políticas neoliberales y abandonan todo compromiso con el Estado de Bienestar.

Otras razones para la elección de Trump fueron menos digeribles. El racismo, el sexismo y la xenofobia que Trump defiende cambiaban las normas de la discusión política pública. Esto se ha vuelto muy claro después de la elección: varios ejemplos de violencia contra afroamericanos, musulmanes, asiáticos y mujeres han sido documentados desde aquel martes. Esto parece la apertura de una temporada de caza sobre los no blancos. La elevación reciente de Jeff Sessions a procurador general y de Michael Flynn a asesor de seguridad nacional va sin duda alguna a empeorar la situación. En 1986, Sessions perdió la oportunidad de servir en un tribunal federal debido a sus comentarios racistas, mientras que Flynn ha declarado públicamente que Occidente está en una guerra con el Islam.

Como activista, he estado conversando con mucha gente desde la elección. Hay, sin sorpresa, mucho dolor, miedo e ira. Y, de hecho, pensar que los años venideros serán algo menos triste es negarse a enfrentar la realidad. Por una parte, el cambio climático será totalmente negado. Mientras escribo esto, Trump está considerando para jefe de la Agencia de Protección Medioambiental a un hombre que niega que el cambio climático sea real. Por otra parte, la Corte Suprema probablemente tratará de limitar aún más el derecho de las mujeres al aborto (como yo lo entiendo, el acuerdo entre Trump y los electores evangélicos era que si votaban por él iba a nombrar un juez anti-aborto). Además, la inmigración va a ser severamente limitada por raza y probablemente por religión. En tercer lugar, la violencia policial va a ser aún más tolerada: Trump fue claro durante su campaña que el problema de la violencia policial no recaía en la policía. Cuarto, la salud y el bienestar van a ser atacados. Quinto, la industria financiera, una de las causas principales de la crisis de 2008, va a ser perdonada y protegida. Después de todo, Trump se ha aprovechado de sus propios negocios financieros inestables. Podemos esperar todo esto de un gobierno cuyas tres ramas van a ser controladas por los Republicanos. Y esto sin siquiera abordar la política exterior: no es claro que Trump de hecho tenga una política exterior.

Del otro lado, si miramos la elección desde una perspectiva un poco diferente, las cosas aparecen bajo otra luz. Acá van algunos elementos que se aprobaron durante la noche de la elección. El control de armas fue decretado en varios estados. La marihuana ahora es legal en casi una cuarta parte del país. Joseph Arpaio, el sheriff desgraciadamente famoso en Arkansas que estaba en primera plana de la prensa nacional por su acoso a los hispanos, perdió la votación y tuvo que salir de su oficina después de seis periodos en el cargo. Pat McCrory, el gobernador de North Carolina también parece que va a perder. Él era el defensor de HB2 – la “ley de baño” que, entre otras cosas, estableció que la gente tiene que utilizar el baño que corresponde con su género que aparece en el certificado de nacimiento. Por último, cabe señalar que Hillary Clinton obtuvo más votos que Donald Trump, y, de no ser por la existencia del Colegio Electoral, ahora sería la Presidente entrante.

En otras palabras, si miramos de abajo hacia arriba en vez de mirar de arriba hacia abajo, vemos lugar para la esperanza. Si nos distanciamos de la inmediatez de una presidencia de Trump y de un gobierno republicano, podemos ver sentimientos progresistas en todo el país. La cuestión es cómo articularlos en un movimiento más grande.

No empezamos desde cero. Hay varios movimientos apoyando la inmigración, oponiéndose a la violencia policial, defendiendo los derechos de las mujeres, enfrentando el racismo y militando por una mayor igualdad económica, que han crecido durante estos últimos años. Estos movimientos probablemente van a fortalecerse en los meses que vienen. Además, aquellos que han confiado para el cambio progresivo en la administración de Obama (una dependencia ilusoria, en mi opinión) no pueden engañarse pensado que el gobierno hará las cosas mejor. Tendrán que unirse a nosotros en campañas populares de resistencia y confrontación.

Ya estamos viendo el surgimiento y desarrollo de tales movimientos. En mi propia universidad, la Universidad de Clemson, muchas personas se reúnen para apoyarse y organizarse para la resistencia. Clemson es una universidad particularmente conservadora en un estado que votó decididamente por Trump. Así que, si está sucediendo aquí, indica que hay ímpetu para enfrentar los abusos que probablemente vendrán.

Un ejemplo de esto es el uso del ganchito nodriza, que se inició en Gran Bretaña después de Brexit. Llevar uno de esos ganchitos en la ropa indica que uno está dispuesto a respaldar y ayudar a proteger a un musulmán, un afroamericano, una mujer, una persona LGBTQ u otra persona vulnerable que sea objeto de abuso. Aunque algunas personas de izquierda han criticado el ganchito nodriza como “solidaridad de bajo precio”, mi opinión es que puede proporcionar un punto de entrada para aquellos que no se han involucrado en política antes, pero que quieren empezar a hacerlo.

En los EE.UU. estamos entrando en un periodo muy difícil. Y, debido al alcance del poder estadounidense, es probable que la administración entrante empeore las cosas en todo el mundo en formas que aún no conocemos. Sin embargo, si estamos dispuestos a mostrar compromiso y un poco de coraje, alinearnos unos con otros y con aquellos que nos apoyan en todo el mundo, tenemos la oportunidad de enfrentar los peores abusos que vienen y, de un modo más positivo, de construir un movimiento que podría sostenerse por los años venideros. Después de todo, ¿qué otra opción tenemos?