Todo está lleno de ti, y todo de mí está lleno: llenas están las ciudades, igual que los cementerios de ti, por todas las casas, de mí, por todos los cuerpos. (…) Todo está lleno de ti, traspasado de tu pelo: de algo que no he conseguido y que busco entre tus huesos.

Miguel Hernández

Urge exhumar la verdad de las desapariciones forzadas, es la tarea que tendrá la Unidad para la Búsqueda de Personas Desaparecidas (UBPD) creada en el Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Esta Unidad, descrita en el numeral 5.1.1.2. del Acuerdo final, se enfrentará a varios retos desde las funciones que le han encomendado, aquí resalto los que considero más relevantes:

1. Parte del SIVJRNR. La UBPD deberá estar articulada al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, en tal sentido se comprende que su carácter humanitario y extrajudicial no se opone al acceso a la justicia y esclarecimiento de la verdad que harán los otros dos componentes del Sistema y demás órganos competentes para investigar los hechos y responsables. Lo novedoso a lo existente, es que no se tendrá que depender de una orden judicial para la búsqueda, localización, exhumación e identificación, no se tendrá que depender de la decisión de un fiscal o juez y esto puede acelerar los procesos de respuesta. El valor probatorio seguirá siendo el Informe Técnico Forense y los elementos materiales asociados al cuerpo exhumado, pero blinda de judicialización la información recibida o producida por la UBPD para su labor humanitaria. El reto es des-judicializar nuestra manera de pensar y actuar, que la búsqueda de respuestas sobre los desaparecidos no sea sólo en el marco de la acción judicial, que tiene un alto índice de inoperancia e impunidad; lo extrajudicial puede ser la oportunidad de mayor efectividad y celeridad en lograr resultados en la búsqueda.

2. Determinar el universo de las víctimas. La UBPD deberá hacer lo que no logró la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas en más de 14 años, entre otras cosas, que sepamos quiénes son y cuántos son los desaparecidos y de ellos cuáles corresponden a desapariciones forzadas o personas desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto o por otras causas. Si no sabemos quiénes son y a quiénes buscamos, serán precarias las medidas que se implementen. No se puede dar cuenta de resultados en la búsqueda si no se asumen los procedimientos y planes, los recursos humanos, técnicos y financieros en función del universo real de víctimas, no es lo mismo buscar a cientos de personas que a miles, ni es lo mismo buscar a niños, niñas y adolescentes o a mujeres y hombres, a una víctima o varias víctimas en un mismo hecho. El reto es si se logrará acceder a la información que ayudará a determinar el universo de personas desaparecidas forzadamente, en especial a los archivos de inteligencia militar y organismos de seguridad del Estado. En Colombia, las desapariciones forzadas las podrían resolver los militares, si dieran toda la información.

3. Buscar a los desaparecidos. La UBPD tendrá como eje la búsqueda y una que debe ser activa. No se puede repetir que la “Búsqueda” sea sólo el nombre de una Comisión Nacional, ni que la misma se haga solamente desde las oficinas y centrada en Bogotá. Una búsqueda activa involucrará a la UBPD con las regiones, los familiares y organizaciones de víctimas, de DDHH y otros que generen puentes de confianza para lograr resultados en la localización de los desaparecidos. Los planes regionales deberán tener mayor relevancia que un Plan Nacional de Búsqueda y deberán ser diseñados desde las propias realidades de la desaparición forzada en cada región. El reto seguirá siendo comprender que los familiares de los desaparecidos los esperan vivos, “porque vivos se los llevaron, vivos los queremos” no es una mera consigna, sino el objetivo de la búsqueda. Así como el reto, que a no todos los desaparecidos será posible localizarlos, con o sin vida, pero aun sabiendo esto no dejar de buscarlos.

4. Localización y/o exhumación. La UBPD tendrá que localizar con vida a los desaparecidos y en caso de muerte, exhumarlos. Deberá coordinarse con las instituciones existentes que cuentan con equipos para esta labor, pero deberá fomentar la creación nuevos equipos regionales para lograr resultados superiores a los actuales. Por ejemplo, al 31 de julio del 2.016 el Grupo de Exhumaciones de la FGN reporta que en 10 años de la Ley de Justicia y Paz se tienen 6.660 cuerpos exhumados y del 2010 a julio del 2.016 se tienen 1.505 cuerpos exhumados en 10 cementerios, incluidos los priorizados en el Comunicado 62 de la Mesa de Negociación de Paz. Estas estadísticas de exhumaciones corresponden al 14% del actual universo de víctimas de desapariciones forzadas que reporta la UARIV, de 46.601 personas desaparecidas. El reto es evidente frente a la necesidad de incrementar la cantidad de víctimas localizadas y exhumadas para que al cabo de 10 años no se estén repitiendo las actuales estadísticas, para ello se requieren mayores equipos cualificados para estos procesos.

5. Identificación. La UBPD deberá fortalecer y agilizar los procesos de identificación y para ello necesariamente se deberá apoyar del Instituto Nacional de Medicina Legal y del Banco de Perfiles Genéticos, pero al tiempo deberá buscar coordinación con los demás laboratorios existentes de la DIJIN y el CTI, pero fomentando la celeridad en los procesos de identificación para lograr resultados superiores a los actuales. Por ejemplo, el último reporte del Banco de Perfiles Genéticos indica que en seis meses (abril a septiembre del 2016) tan solo se lograron 25 coincidencias verificadas de 308 búsquedas dirigidas sobre un total de 39.208 perfiles genéticos existentes en el banco, de los cuales 32.279 corresponden a familiares de desaparecidos y tan solo 3.982 a perfiles de restos óseos. El reto es lograr que las coincidencias verificadas sean mayores y para ello se debe aumentar la cantidad de perfiles genéticos por familiares y de restos óseos. Así como el reto de fortalecer y crear laboratorios especializados, mantener la vigencia del convenio entre la Registraduría y Medicina Legal para el cotejo necro dactilar, con el cual se han logrado más de 5.000 identificaciones de Personas sepultados como No Identificados en cementerios municipales del país.

6. Entrega digna de cuerpos e informes. La UBPD deberá entregar informes de los resultados de la búsqueda y los cuerpos de los desaparecidos localizados fallecidos, que se lograron exhumar e identificar. Estos informes Técnico Forenses con los elementos materiales asociados al cadáver, deberán ser entregados a los familiares, a la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad y podrán ser requeridos por la Jurisdicción Especial para la Paz y otros órganos competentes de investigación. Al igual que en las exhumaciones e identificaciones actuales, se debe dar celeridad a la entrega digna de cuerpos ya identificados. En Medicina Legal reposan miles de cuerpos sin ser entregados a sus seres queridos, la Fiscalía tiene otros más y fue gracias a las medidas del Acuerdo Humanitario de Paz que se lograron agilizar los procesos en el último año. El reto es que la UBPD logre, sin dilaciones, la entrega digna de resultados a los familiares de los desaparecidos en el menor tiempo posible, que los informes den cuenta de cada paso dado para lograr ese resultado y cuando se haga la entrega del cuerpo se permita que la familia disponga de cómo quiere que se haga el ritual para la sepultura digna del cuerpo. En esto se debe tener presente la experiencia lograda con familiares de desaparecidos en los Llanos Orientales, donde 65 familias lograron la entrega del cuerpo en el último año gracias a la voluntad política desataca por el Acuerdo de Paz.

7. Participación activa de organizaciones de víctimas y de DDHH. Junto con la Búsqueda, la participación activa es la otra razón de ser de la UBPD. La participación activa deberá ser en cada momento del proceso, no se puede aceptar que por participación se siga entendiendo recibir informes cada seis meses y tener dos cupos en un consejo de dirección de más de 15 delegados. La participación de las organizaciones de víctimas, familiares y organizaciones de DDHH deberá ser cotidiana, en cada momento de los procesos de recolección de información, localización, exhumación, identificación y entrega de resultados. El reto es que la nueva institucionalidad de la UBPD tenga como referente la experiencia acumulada de los familiares de los desaparecidos, sus organizaciones y las de DDHH en tantos años de búsqueda, de ser necesario, que muchos de ellos sean parte de esta nueva institucionalidad para colocar su experiencia al servicio de la búsqueda de los desaparecidos, empezando por ser parte activa en la formulación del proyecto de Ley que creará la UBPD.

Varias organizaciones no me perdonarán si no digo públicamente que no estamos de acuerdo en que desde ya se estén barajando nombres de un Coordinador de la UBPD, cuando aún no hemos definido los criterios de dicho perfil y no se ha concretado nuestra participación en el proyecto de Ley que se presentará al Congreso por el Ministerio de Justicia. No estamos de Acuerdo en que para una unidad de carácter extrajudicial y humanitario se tenga a un coordinador proveniente de la antigua institucionalidad que no dio resultados a los familiares de los desaparecidos, esperamos que la nueva UBPD sea realmente la oportunidad para los familiares de los desaparecidos de encontrar respuestas.

Plataformas de organizaciones de víctimas y de DDHH reunidas en la Mesa de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas–MTDF de la Coeuropa, así como el MOVICE, hemos formulado durante el proceso de negociación muchas recomendaciones, hemos sido escuchados por los equipos negociadores, es hora que estas recomendaciones sustentadas en la experiencia de las organizaciones, se materialicen en la UBPD.

Finalmente, el mayor reto que tenemos es aprender como sociedad que la desaparición forzada ha sido el mecanismo de represión estatal más utilizado para ocultar la responsabilidad del victimario, para desaparecer pruebas y generar mayor daño en el tiempo. Para nosotros es clara la responsabilidad de los militares en las desapariciones forzadas y solo con su decisión de entregar información, será posible que la UBPD le pueda dar resultados a miles de familiares de personas desaparecidas forzadamente en Colombia.

 

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*Pablo Cala es Defensor de los Derechos Humanos, miembro del Colectivo Sociojurídico Orlando Fals Borda, organización parte de la Mesa de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la Coeuropa y el Comité de Impulso del MOVICE.