La memoria y el olvido en tiempos de posconflicto

Hacer memoria en tiempos de posconflicto, no pasa por la reconstrucción plana de hechos, relatos e historias traumáticas, sino por recordar y asimilar para enaltecer la vida. La memoria debe potenciar el presente y el futuro, debe robustecer el potencial creativo que es consustancial al ser humano y esto pasa necesariamente por dejar atrás lo que no se puede digerir, o mejor, por dejar en la oscuridad aquello a lo que no le podemos dar nuevos sentidos vivificantes y esperanzadores.

De la oposición a las corridas y otras pseudo contradicciones

Reconocer que tenemos un largo camino por recorrer y muchas cosas que aprender, no se puede traducir en la renuncia a oponerse a aquello sobre lo cual hemos reflexionado y decidimos confrontar. Por eso, el carácter tradicional de las corridas de toros o las contradicciones de quienes se oponen a ellas no puede deslegitimar la oposición frente a las mismas. Existen muchas tradiciones como ésta que por sus consecuencias deberían ser abolidas y que no merecen un lugar distinto al de la memoria colectiva.

Implementación del Acuerdo de Paz y Gobierno de Transición: apuestas y necesidades para el año que empieza

La experiencia internacional demuestra cómo la etapa más compleja y peligrosa de un proceso de paz es su implementación. De allí entonces la necesidad de asegurar la conformación de un Gobierno de Transición que permita consolidar el Acuerdo para la Terminación del Conflicto Armado; para a partir de allí, construir las condiciones que materialicen el desarrollo de una Paz Estable y Duradera; hacia un país incluyente, democrático y pluralista.

La tercera edad: ¿una población olvidada?

Es fundamental que el Estado reconozca los derechos derivados de la edad y construya una política social integral, transversal y generacional efectiva, lo que a su vez incluye asumir internacionalmente una responsabilidad cierta con la ratificación no solo de la Convención Interamericana sobre los Derechos de las Personas Mayores, sino de instrumentos como el Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social y el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PF-PIDESC).

Las violencias contra las mujeres son un fenómeno político. O: “bajémonos del bus” de que los hombres que agreden a las mujeres son unas cuantas personas “enfermas”

No es gratuito que tengamos miedo de salir solas a la calle o coger un bus en la noche. Como bien lo han demostrado muchas feministas, no todas “necesitamos” ser golpeadas o violadas para sentir miedo, para sentir que debemos comportarnos de una determinada manera, en parte, para ser “buenas mujeres”. Y si de pronto algún día osamos pensar “que nos vale un carajo ser buenas mujeres”, no nos afanemos, recibiremos un insulto o un golpe que nos “recordará”, que “sí, claro que sí queremos ser buenas, muy buenas mujeres”.

Viajar por Colombia: un concentrado del Estado y la política colombianos

En la política y el comportamiento viales se observan tal vez de la manera más evidente la incuria político-administrativa y la sustitución del imperio de la norma jurídica republicana, igualitaria, por un orden sustentado en relaciones de fuerza y jerarquía social, económica y patriarcal (la conducta automotor es un espacio particularmente evidente para la afirmación machista). Situación que se repite seguramente en la gran mayoría de los ámbitos de la sociedad colombiana, si no en todos.