Carolina Garzón Díaz

* Carolina Garzón Díaz

Comunicadora social y periodista. Estudiante del Máster en Dirección de Comunicación de la Universidad de Montevideo y del Diplomado en Gestión de la comunicación digital en la FLACSO-Uruguay. Con estudios de Maestría en Educación de la Universidad Nacional de Colombia. Defensora de derechos humanos. Experiencia académica y laboral en comunicación organizacional con enfoque de derechos humanos y en medios de comunicación como periodista, redactora, locutora y columnista. Twitter: @CarolinaGarzonD

En el marco del Hay Festival de Cartagena 2018, los periodistas Yolanda Ruiz, directora del noticiero de RCN Radio; Alejandro Santos, director de la revista Semana; y Luke Harding corresponsal de The Guardian; se dieron cita para hablar sobre el lugar de los medios de comunicación en la era de las noticias falsas y la desinformación.

Con el título “Los medios de comunicación en la era de la posverdad” esta charla fue conducida por Alec Russell, editor del FT Weekend, y brinda elementos de análisis de este fenómeno internacional desde la perspectiva de los medios, los periodistas y la sociedad. A continuación sintetizamos seis elementos claves salidos de este panel para ampliar el debate:

  1. Los criterios de la información hoy

Con el desarrollo de las tecnologías de comunicación y el acceso a internet, el intercambio de información parece estar marcado por tres palabras: facilidad, rapidez y manipulación. Es posible acceder a gran cantidad de información con un dispositivo móvil, de forma ágil se encuentran portales en diferentes idiomas y se hallan archivos como textos, fotografías o vídeos de cualquier fecha. También, con mayor frecuencia, esos contenidos son manipulados y lanzados nuevamente a la red con el objetivo de mentir, confundir, estigmatizar o, sencillamente, desinformar.

La democratización de estos canales de información, especialmente el auge de las redes sociales, ha movido a los medios de comunicación del centro de la producción de información y ha situado un nuevo eje en la ciudadanía virtual, con los beneficios y los perjuicios que esto conlleva.

Alejandro Santos, director de la revista Semana, sostuvo que en la actualidad “No es suficiente el buen periodismo”, pues los criterios con los que la ciudadanía se informa no están en sintonía con la información producida por los medios de comunicación, sino motivado por la emocionalidad de las noticias “vendedoras”, “asombrosas” o “escandalosas”.

Incluso, los periodistas en las salas de redacción son testigos de la forma en que las agendas de sus medios pueden ser modificadas ante una explosión de comentarios en redes como Twitter o Facebook. “No podemos sucumbir a la dictadura del tweet”, aseguró decididamente Yolanda Ruiz, directora del noticiero de la mañana de RCN Radio, y quien defiende la importancia del criterio periodístico al momento de investigar, producir y compartir información relevante para la ciudadanía.

  1. Problema político de la posverdad

Eso que se ha denominado “posverdad” es un problema geopolítico de gran envergadura y un riesgo para la democracia. De acuerdo con Ruiz, la información hace parte de un nuevo juego de poder que pasa por los medios de comunicación: “La guerra informativa se ha vuelto un nuevo escenario de guerra geopolítica”. Cada día se conocen más noticias sobre el influjo de las redes sociales en las estrategias electorales y el uso de éstas para la divulgación de noticias falsas, información que distrae a los votantes, acusaciones de toda índole y  otras formas de manipulación que influencian el debate y la opinión pública.

“En este debate las preguntas de fondo son: ¿Cuál es el papel del gobierno en un Estado libre? ¿Cómo controlamos las redes sociales? ¿Quién dice qué son las Fake News? ¿Quién decide qué es falso y qué no es falso?” plantea Santos resumiendo los grandes interrogantes que circulan entre los periodistas y los medios de comunicación en Colombia y la mayoría de países de occidente. Estos temas abren un debate álgido sobre la intervención del espacio virtual, la regulación de las redes sociales y la libertad de expresión.

Los panelistas expresaron su preocupación por el posible rol de los gobiernos ante esta situación sin precedentes, advirtiendo el riesgo de la intervención estatal a la libertad de expresión, el derecho a la información y la independencia de los medios de comunicación.

Luke Harding, corresponsal de The Guardian, sostuvo que estamos ante una realidad en dónde el método se ha sofisticado y por ello se requieren medidas novedosas para su solución. Medidas que aún no son claras pero urgen ante la dimensión del problema.

  1. Son las mentiras de siempre con un nuevo alcance

“No usemos eufemismos, no es ‘posverdad’ es mentira.” Dijo con firmeza la periodista Yolanda Ruiz, ante un auditorio que le aplaudió asintiendo.

Según la periodista, las mentiras que se dicen hoy se han dicho siempre, pero gracias a las redes sociales la velocidad con que corren las vuelve verdad con rapidez, convirtiendo las informaciones falsas o manipuladas en verdades científicas en cuestión de segundos. Esa misma celeridad hace que la rectificación o refutación de las mentiras sea cada vez más difícil. Ahí está el mayor reto.

A esto se suma la crisis de confianza de la ciudadanía en los medios de comunicación. De acuerdo con los panelistas, la sociedad ve con recelo la información producida por los periodistas y concede mayor credibilidad a las cadenas de whatsapp o a fuentes que considera más cercanas. El desprestigio de los medios en la opinión pública, justificado en muchas ocasiones, ha contribuido al fortalecimiento de personas y empresas que se encargan de generar contenido falso o manipulador y a quienes usan el altavoz de las redes sociales para convertir en verdad sus mentiras.

En este escenario, algunos periodistas han manifestado que el nuevo rol de los medios de comunicación podría ser la curaduría de la información. Sin embargo, no son pocas las voces que rechazan esta función al considerar que el periodismo tiene un papel más activo en la búsqueda de información y que su agenda no debe estar condicionada por la moda o las tendencias de las redes sociales. Otro debate abierto.

  1. ¿Quién responde por las Fake News?

En la mayoría de países existen mecanismos legales y jurídicos con capacidad de responsabilizar y castigar a los periodistas cuando estos cometen en un perjuicio o un delito. Sin embargo, no ocurre lo mismo en las redes sociales y con otros portales digitales, donde no hay forma en que los autores puedan ser responsabilizados por cometer injuria o calumnia, por ejemplo.

¿Por qué la gente cree en las Fake News? Se pregunta Santos en el panel y cree que la respuesta está en la dinámica estigmatizadora que se ha generado en las redes sociales y debido a las nuevas tecnologías que segregan a los usuarios en grupos de pensamiento similar: “Nos estamos convirtiendo en tribus de redes sociales que no quieren creer y nos están llevando a una ‘época premoderna’, incluso negando los hechos fácticos”, sostuvo el director de la revista Semana.

Los panelistas coincidieron en que la sociedad se encuentra en un aparente estado de indefensión ante la desinformación porque nadie se hace responsable por las noticias falsas, las acusaciones infundadas o las informaciones manipuladas. “En la actualidad nadie responde por las calumnias ni por los asesinatos morales. Los medios de comunicación terminamos ante un juzgado respondiendo, pero eso no ocurre con lo que sucede en las redes sociales.” Dijo Santos.

De hecho, parece que antes que ser responsabilizados por sus delitos o faltas a la ética, las “fábricas de Fake News” se han convertido en un negocio rentable y cada vez más sofisticado. Así como la generación de bots y trolls que inundan redes como Twitter.

  1. El debate sobre la libertad de expresión

El estallido de las redes sociales, el boom de las noticias falsas y las repercusiones políticas en decenas de países, han puesto a los gobiernos, los periodistas y la sociedad en una situación sin precedentes. Una situación que, además, está fundamentada en la libertad de expresión. “¿Y qué hacemos cuando esta libertad de expresión se usa como se está usando?” se pregunta Ruiz. La libertad de expresión y de prensa no es absoluta, se aventura a decir Santos, sin tener una respuesta definitiva a la gran pregunta.

Uno de los mayores temores de los periodistas y medios de comunicación es que la crisis actual derive una fuerte intervención gubernamental de la información y sostienen que dicha regulación es una puerta peligrosa de abrir.

En cuanto a las medidas tomadas por las grandes empresas dueñas de las redes sociales, como Facebook, Ruiz sostuvo que no quedan tranquilos y que “ahora es más difícil llegar a los ciudadanos con la información que producimos los medios y los periodistas.” La nueva configuración de la red social va en detrimento del alcance de los portales que son rigurosos con la información y, por ende, del derecho de los ciudadanos a informarse. Una paradoja.

  1. Es momento de la ética

En resumen, el panel “Los medios de comunicación en la era de la posverdad” dejó más preguntas que respuestas. Más interrogantes que certezas. Con humildad, los invitados reconocieron que no saben con seguridad qué hacer y que esta incertidumbre es general para todos los periodistas.

Es el momento de regresar a una concepción humana del periodismo y de la información, de que las redes sociales sirvan para crear comunidades positivas, mencionó Harding con esperanza. Por ello, según Ruiz, “este es el momento de la ética” y el llamado es a levantar nuevamente la bandera de la responsabilidad y la decencia individual de los periodistas y los ciudadanos.

 

Nota realizada por Carolina Garzón Díaz para Palabras al Margen.

Crédito fotografía: Ana María Rodríguez.