Elección presidencial reñida en Francia: Una inédita incertidumbre en un panorama electoral trastocado

on Jueves, 20 Abril 2017. Posted in Artículos, Julie Massal, Francia, Elecciones Francia, Internacional

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En un contexto electoral inédito, bastante preocupante, Francia se prepara para una elección presidencial envuelta en tensiones y en medio de una incertidumbre muy alta. La primera vuelta se realiza el 23 de abril y la segunda el 7 de mayo. A continuación se presenta un análisis de este contexto electoral y se analizan los retos y la incertidumbre que rondan en esta contienda.

 

Julie Massal
Fuente de la imagen: www.rfi.fr/

Un contexto inédito: una ruptura del bipartidismo dominante

Hace tan solo seis meses, la contienda presidencial de 2017 parecía dejar poco espacio para cualquier sorpresa: la izquierda gubernamental estaba en el limbo y la derecha parecía tener un bulevar abierto, después del mandato del socialista F. Hollande, que además de dejar su partido, éste salió debilitado, dividido y desacreditado incluso para el electorado de izquierda. Hoy en día, los dos partidos mayoritarios están fuertemente debilitados y enfrentan la contienda presidencial en medio de la indecisión del electorado.

La primera sacudida ocurrió en las primarias de los dos partidos mayoritarios. En la izquierda, Hollande se había vuelto tan impopular, incluso dentro de su propio partido, que él mismo decidió, por primera vez en la V República, no presentarse de nuevo y dejó su primer ministro M. Valls postularse como favorito en la primaria del Partido Socialista. Eso produjo un profundo sinsabor en la izquierda pues M. Valls empujó, contra su propio partido, la Ley Trabajo en junio de 2016, considerada como una regresión del código laboral y un ataque a la clase trabajadora. Por su parte, la derecha, encarnada en el favorito partido Los Republicanos, apostaba a la victoria en las primarias del álcalde de Burdeos, A. Juppé. Sin embargo los favoritos de los dos partidos mayoritarios, los Republicanos y el Partido Socialista, fueron vencidos por un candidato alterno en las respectivas primarias: A. Juppé cedió ante F. Fillon, ex primer ministro durante el gobierno de N. Sarkozy (2007-2012), en la derecha; mientras M. Valls fue derrotado por B. Hamon, en la izquierda. F. Fillon y B. Hamon, vencedores inesperados, parecían entonces ser los más probables finalistas de la contienda presidencial. Pero, una vez más, todos los pronósticos fueron erróneos.

La secunda sacudida ocurrió1 cuando F. Fillon quedo envuelto en un mayúsculo escándalo, que llevó a que el candidato y su esposa Penélope fueran puestos en examen el 14 de marzo por desvió de fondos públicos y por inadecuada declaración de sus patrimonios e ingresos ante la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública, entidad encargada de controlar las declaraciones patrimoniales de los candidatos. A esos fraudes con fondos públicos, se añadió el intercambio de favores entre Fillon y sus amigos en el mundo empresarial, que ha quedado al descubierto desde entonces. Asuntos que dejaron en vilo su imagen de persona austera y quitaron credibilidad a su programa de severos ajustes financieros a nombre de una necesaria austeridad para enderezar a Francia. Así las cosas, muchos dirigentes de su partido dejaron de apoyarlo, por un tiempo, e incluso pidieron su retiro, antes de volver a confirmar su candidatura, pues las divisiones internas no dejaron otro candidato salir a flote. Finalmente, en los sondeos, Fillon bajó de 34 a 19% en las intenciones de voto, antes de estabilizarse en este nivel a inicios de abril.

Por su parte, Hamon, que tenía 16% de los votos en los sondeos a fines de enero, cayó a 9% de intenciones de votos en los sondeos a inicios de abril de 2017, y sigue en bajada. Su campaña ha sido bastante errática pues una de sus más simbólicas propuestas, la de un ingreso universal para todos, cambió muchas veces de contenido y alcance. Además, él enfrentó los ataques de su propio partido y de la derecha sobre esta medida considerada como utópica o peligrosa. El golpe fatal fue el anuncio de su ex contrincante M. Valls de no apoyarlo en la contienda, pese a haber firmado una declaración de apoyo en la primaria. Movida que solo confirmó un movimiento de fondo: una gran parte de los dirigentes del Partido Socialista dejaron de apoyar el candidato de su partido, para respaldar la candidatura de E. Macron, ex ministro de economía que salió del gobierno Hollande y creó su movimiento “En camino!”, con un discurso de rechazo a los partidos y a los sesgos clásicos de izquierda-derecha. El mismo presidente F. Hollande se ha declarado, en los últimos días, escéptico frente a la candidatura de Hamon, sin decir abiertamente a quien apoyaría.

Así las cosas, los dos vencedores de los partidos mayoritarios cayeron en picada en los sondeos y dichos partidos, Los Republicanos y el Partido socialista, están al borde de la implosión, en caso de derrota. Una victoria de Macron y una derrota de Hamon dejarían expuesta la fractura interna del socialismo, cuyos máximos representantes prefirieron apoyar al ala liberal de Macron, en vez del candidato más enfocado en temas sociales y ecologistas. Hamon no ha logrado, pese a su alianza con los ecologistas, ganar la legitimidad suficiente para encarnar la izquierda radical, la cual se ha desplazado hacia otro candidato, Jean-Luc Mélenchon, que ha ganado fuerza en la última quincena. Por su parte, en la extrema derecha, Marine Le Pen ha logrado, en los sondeos, niveles de apoyo elevados (el máximo fue 27%) que dejan en evidencia cuanto sus ideas ganaron fuerza en la sociedad francesa. El bipartidismo dominante de la escena política francesa está pues en tela de juicio.

Una elección que promete ser reñida: una oferta electoral compleja y confusa

La elección promete entonces ser muy reñida. Además de los candidatos de los dos ex partidos mayoritarios, surgen con fuerza dos candidatos: M. Le Pen en la extrema derecha y J.-L. Mélenchon, un candidato de izquierda a la vez social y ecologista, soberanista, crítico con las instituciones europeas actuales y con el vigente sistema político. Mélenchon dejó el Partido Socialista hace unos diez años y ya se postuló en 2012, logrando un 11% de los votos en la primera vuelta, sin conseguir ser el “tercer hombre” aunque había tenido un nivel de apoyo de 15% en algunos sondeos.

En los sondeos, la dinámica ha sido la siguiente: Hamon ha estado en bajada constante, Fillon cayó en picada y logró estabilizarse en 19%, con un leve aumento a mediados de abril. Por su parte E. Macron está en un 24%, relativamente estable aunque en ligera bajada y Marine Le Pen alcanzó 27% antes de bajar a 22%. Por su parte, Mélenchon ha tenido un ascenso constante, logrando un 17% e incluso un 20% de intenciones de voto en algunos sondeos recientes2. Hoy por hoy, su posible calificación para la segunda vuelta ya no aparece tan improbable. En síntesis, los cuatro candidatos más fuertes son posibles finalistas con un orden de llegada imposible de determinar por lo cercanos que están; algo que nunca ocurrió en la V República.

Además, cabe mencionar que hay otros seis “pequeños” candidatos, que no pasan del 5% de intenciones de voto cada uno: se destacan en particular P. Poutou del Nuevo Partido Anticapitalista, en la extrema izquierda (2%) y N. Dupont-Aignan (3.5%), soberanista liberal que podría afectar levemente la dinámica de F. Fillon. En el debate del 4 de abril entre los once candidatos, P. Poutou ha logrado señalar los candidatos Le Pen y Fillon, envueltos en temas judiciales3, y denunciar la falsedad de su supuesto discurso “antisistema” así como su falta de probidad. Una postura que fue ampliamente destacada en los medios y pudo debilitar a M. Le Pen, en leve bajada, en un electorado que la apoya más por descontento antisistema que por adhesión a sus ideas derechistas.

Finalmente, cabe destacar un hecho simbólico fuerte que ocurrió el 9 de abril4: M. Le Pen cuestionó la responsabilidad de “Francia” en la “Redada del Vel d’Hiv”5. Desde el punto de vista histórico, la responsabilidad era del “Estado francés” que entonces estaba en Vichy, encarnado por el Mariscal Pétain, que colaboró con la Alemania Nazi durante la ocupación de Francia de 1940 a 1944. Mientras el general De Gaulle encarnando la Resistencia estaba en Londres. M. Le Pen, pretendiendo asumir una posición gaulista, cuestionó entonces la responsabilidad de “Francia”, señalando que “Francia estaba entonces en Londres”. Esta es una hábil maniobra, que reabre una de las heridas más profundas del pasado colaboracionista del “Estado francés”, cuya responsabilidad política y ética en la Redada había sido recién reconocida por el ex presidente J. Chirac en 1995 y que desde entonces genera un consenso en la comunidad política y académica. Esas palabras desataron una fuerte polémica que permitió confirmar la tradición ideológica de M. Le Pen en la extrema derecha, aunque ella niegue dicha filiación intelectual.

Abstención e indecisión electoral: una elección envuelta en la incertidumbre

Pero también se deben destacar dos aspectos adicionales que pueden tener un peso determinante en el escrutinio: el de la indecisión electoral (preferencia por un candidato) y el de la abstención probable.

Un aspecto destacable es el nivel elevado de indecisión respecto al hecho mismo de votar, una cifra que ha estado alrededor del 40 % en marzo. Más precisamente, en las encuestas del CEVIPOF6 a mediados de marzo7, quedan las siguientes dinámicas: solo hay 66% de las personas seguras de acudir a votar en la primera vuelta y solamente 57% entre los menores de 35 años. Entre los que sí acudirán a votar, además, solo el 59 % considera su decisión definitiva: hay un 41% que pueden cambiar de opinión. En la elección presidencial el nivel de participación es usualmente de 80%. A la fecha (19 de abril), aunque disminuye la indecisión en los días previos a la contienda, aun el 28% duda de si acudirá a votar el 23 de abril. Un nivel de abstención del 30% sería un indicador importante a analizar, aunque esos niveles de indecisión no son del todo inéditos, pues ya se rastrearon en anteriores elecciones, como la de 2002.

El otro aspecto destacable en la indecisión es respecto a qué candidato escoger, y allí también se observa mucha volatilidad, aunque entre febrero y marzo los electores seguros de su decisión pasaron de 50 a 59%8. Sin embargo, los electorados se diferencian: el de M. Le Pen es más convencido y más afincado en esta posición que el de E. Macron, candidato menos conocido y cuya propuesta “ni derecha ni izquierda” es menos fácil de leer e interpretar. La indecisión puede variar, por ende, entre los electorados más ideológicamente convencidos y los menos familiarizados o más propensos a decidirse con base en aspectos más coyunturales. Por ende, la oferta política, inesperada e inédita en esta contienda, puede desorientar a los electores que afirman, en las emisiones políticas donde se consulta a los ciudadanos9, estar totalmente “desubicados”.

Un balance amargo, una coyuntura abrumadora

Electores huérfanos, desubicados, asqueados por los “asuntos” alrededor de F. Fillon y de M. Le Pen (les “affaires”) y el nivel de corrupción de la clase política, sin una oferta política clara y sin mayores alternativas: tal es, en pocas palabras, el clima enrarecido en el que Francia se prepara para una primera vuelta presidencial inusitadamente tensa e incierta.

Se multiplican las voces de los demás candidatos a votar “útil” – esto es, por ellos- desde la primera vuelta, para evitar la victoria de M. Le Pen, aunque su presencia en la segunda vuelta pareciera casi ineludible según los sondeos y los medios masivos. Francia enfrenta una vez más la impotencia de la clase política para vencer ideológica y discursivamente a la extrema derecha. Pero, al contrario de lo que pasó en 2002, cuando casi todo el electorado de izquierda acudió a votar por J. Chirac (derecha) para evitar la victoria de J. M. le Pen, padre de la actual candidata, es muy improbable que la estrategia del “Frente republicano” funcione esta vez. Ni la derecha fillonista, ni la izquierda “socialista” han logrado convencer de sus propios méritos. Muchos medios y candidatos han preferido, inclusive, señalar el peligro que representaría J.L. Mélenchon, que apuesta por una revolución institucional, social y ecologista; el único tal vez que ha tomado la medida exacta del desgaste del sistema político y del modelo económico vigentes.

Más grave aún, el mismo presidente F. Hollande se atrevió a decir, ante el ascenso del candidato de la izquierda no socialista, que la “campaña huele mal”. Allí me surge la duda: ¿acaso la extrema derecha es para él un mal menor? Una frase que para mí, además de indignante, es la última de una larga serie de pruebas del garrafal error que hicimos los que apoyamos a Hollande, aunque fuera solo para evitar a Sarkozy, en 2012. Después de la Ley Trabajo, una tremenda traición a los ideales y a la historia de las luchas sociales de la izquierda, esta puñalada a la única alternativa de izquierda, de parte de un seudo socialista, deja un balance aún más amargo del gobierno de los últimos cinco años.

***

1Julie Massal: « Un debate electoral fracturado en contexto de crisis institucional: Francia en la tormenta del Penelopegate”, Palabras al margen, Edición 99, 8 de febrero de 2017.

2En Le Monde, 14-04-2017 un sondeo IPSOS (con base en una encuesta a 1509 electores consultados, de los cuales 927 tienen intención de votar) da los siguientes datos: Mélenchon 20%, Hamon 7.5%, Le Pen y Macron 22% cada uno, Fillon 19%. Según este sondeo 66% de los electores tienen intención de acudir a votar, pero solo 55% de los 18-24 y 60% de los 25-34 años. Una tendencia confirmada por la encuesta del CEVIPOF (realizada con base en 11600 personas), hecha el 16-17 de abril, según Le Monde, 19-04-2017.

3M. Le Pen tiene varios asuntos judiciales en curso, entre ellos una acusación de empleo ficticio en el parlamento europeo que podría llevar a la suspensión de su inmunidad parlamentaria, pero no impedirá su candidatura presidencial o legislativa en Francia.

4Le Monde, 10-04-2017, Editorial “La faute de Marine le Pen sur la rafle du Vel’d’hiv”.

5Abreviación para « Redada del velódromo de invierno »: el 16 de julio de 1942, el gobierno francés de Pétain mando a detener por la policía francesa colaboracionista a unos 13000 judíos, para luego deportarlos a los campos de concentración en Alemania.

6Centro de Estudios de la Vida Política Francesa (CEVIPOF), dependiendo de Sciences Po Paris. Uno de los entes académicos más especializados en temáticas de sociología electoral, generalmente consultado por los medios de comunicación, además de las empresas de sondeo mayoritarios: IPSOS, IFOP, entre otros.

7Una encuesta hecha el 14 y 15 de marzo, al día siguiente de la puesta en examen de F. Fillon, revelada en Le Monde, 17-03-2017.

8Periódico “20 minutos” Ibidem.

9Como en « El Teléfono Timbra », emisión que en la noche (de 7H20 a 8h) tiene una fuerte audiencia en la Radio France Inter.

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