Un debate electoral fracturado en contexto de crisis institucional: Francia en la tormenta del "Penelopegate"

on Miércoles, 08 Febrero 2017. Posted in Artículos, Edición 99, Julie Massal, Francia, Elecciones Francia, Internacional

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La derecha tenía todas las posibilidades de ganar la elección presidencial de 2017. Pero las graves sospechas de desvió de fondos públicos y empleo ficticio en beneficio de su esposa Penélope, han socavado la candidatura del derechista François Fillon. Este escándalo se produce en un panorama electoral fracturado y deja un electorado desorientado.

 

Julie Massal
Fuente de la imagen: https://www.ft.com

Reconfiguración del panorama electoral

El espectro electoral en Francia ha sufrido en los últimos meses unas sacudidas de diversa índole. En particular, llaman la atención los resultados inauditos de las candidaturas partidarias, al finalizar las primarias de la derecha (noviembre de 2016) y de la izquierda (enero de 2017). Esas primarias desembocaron sobre candidatos “sorpresa”, en la medida que ellos no eran los “favoritos” dentro de su familia política y llegaron a ocupar el primer rango contra todo pronóstico. A la derecha, François Fillon, ex primer ministro durante el mandato de N. Sarkozy (2007-2012), venció al prometer un programa de “enderezamiento” económico de Francia, así como la revalorización del “trabajo” en la sociedad francesa. También prometió la supresión de 500 mil cargos de funcionarios públicos y, en la empresa privada, una flexibilización aún mayor de los contratos de trabajo, aduciendo, con los gremios patronales que lo apoyan, que para “contratar más” se debe poder despedir más fácilmente.

A la izquierda, el ex primer ministro Manuel Valls fue ampliamente vencido por Benoit Hamon1, quien fue ministro durante el mandato de F. Hollande, de 2012 a 2014, antes de romper con el gobierno socialista2. Hamon ha llevado una campaña más enfocada en la revalorización de los derechos sociales, propulsando en particular la idea de un ingreso universal para toda la población. Esta propuesta, insertada dentro del debate sobre el valor “trabajo”, fue atacada por la derecha y por varios de sus contrincantes socialistas, especialmente M. Valls, como irrealista, imposible de financiar y como una medida que llevaría a una sociedad del ocio. Paulatinamente, Hamon ha modificado la propuesta para enfocarla en grupos más específicos como los jóvenes, los desempleados y los trabajadores precarios, y determinado fases para su extensión a la población en conjunto.

En este contexto, se podía vislumbrar una candidatura de derecha fuerte, mientras la izquierda aparece profundamente debilitada y dividida. Después de cinco años, el gobierno socialista ha perdido el apoyo de una amplia franja del electorado de izquierda, que se siente traicionado por la ley trabajo3. Además, la división de la izquierda se hizo sentir dentro del propio gobierno, entre una línea “dura” más enfocada en la seguridad (contra los atentados) junto con una visión “realista” de la economía (Valls), y otra línea más “social” cercana a los valores tradicionales de la izquierda (Hamon). La victoria de Hamon contra Valls confirmó la gravedad de esta división dentro del gobierno y el partido socialista y dentro de la sociedad francesa. También se pudo comprobar la debilidad de la izquierda cuando el propio Presidente F. Hollande renunció a presentarse para un segundo mandato, ante la oposición a su candidatura dentro de su propio partido y en la sociedad francesa. Una decisión inaudita en la V República, es decir desde 1958.

Así las cosas, la derecha tenía todas las de ganar de manera abrumadora. Esto era sin contar con el escándalo que estalló en la clase política, y más aún, en la sociedad francesa. El “bulevar” que supuestamente tenía ante sí la candidatura de la derecha encarnada por F. Fillon, se volvió un estrecho sendero al borde del precipicio.

F. Fillon amenazado por el “Penelope gate”

El tema del valor “trabajo”, central durante el debate de la Ley trabajo, se volvió crucial en el espectro político y generó una línea divisoria fundamental entre los candidatos de derecha e izquierda e incluso dentro de esta última. La candidatura de Fillon estaba polarizada en este tema, al pedir “sacrificios” a los más pobres como un “esfuerzo colectivo” para enderezar Francia, desde el punto de vista económico. A esto se sumaba una propuesta conservadora de defensa de la familia tradicional. Sin mencionar el hecho de que el candidato se vanagloriaba de ser el único en “decirles la verdad a los franceses” y no vacilaba en dar lecciones de probidad incluso a contrincantes de su proprio campo.

Todos estos aspectos de su programa y de su perfil político tienen entonces una estrecha relación con el escándalo desatado en torno a él. El 25 de enero, el periódico satírico “El pato atado” (Le canard enchaîné)4, reveló que la esposa de F. Fillon, Penélope, había sido remunerada como asistente parlamentaria de su marido (diputado desde 1981 salvo cuando fue ministro), recibiendo sumas de dinero muy por encima de la retribución acostumbrada para este tipo de oficio. Si bien en Francia es legal que un diputado emplee miembros de su familia, la remuneración de un asistente no debe exceder la mitad de la suma disponible para contratar a los asistentes (la suma total es poco más de 9000 euros). En el caso de Penélope Fillon, según las primeras revelaciones (25 de enero), las sumas ascendieron por los menos a quinientos mil euros (500 000), por diversos periodos: entre 1998 y 2002, 2002-2007 y por último de 2012 a noviembre de 2013. En algunos momentos, su remuneración mensual ascendía casi a ocho mil euros (netos); en general rondaba los cuatro mil euros, por encima del promedio5.

Pero, como elemento agravante, no se conocía ningún documento oficial ni se tenía testimonio alguno que comprobara la realidad del trabajo efectuado por la esposa de Fillon. No se la había visto, ni en reuniones o eventos públicos, ni en la permanencia parlamentaria de F. Fillon ejercer las tareas de un asistente parlamentario, aunque también es cierto que no existe una definición oficial clara de dichas tareas6. De allí la sospecha de que se trate de un empleo ficticio remunerado con dinero público. A esto se sumaba otro empleo, durante 15 meses en 2012-2013, en tanto "crítica literaria” en una famosa revista (“La revista de los dos mundos7), donde P. Fillon habría ganado más de 100 000 euros: allí tampoco se encontró actividad que pudiera comprobar su colaboración, fuera de unas breves notas de lectura. Ambos empleos ficticios constituyen el llamado “Penelopegate”.

Una investigación fue abierta enseguida para indagar la realidad de los trabajos efectuados por P. Fillon, con requisas en el parlamento nacional y las oficinas de F. Fillon, que no dieron ninguna prueba contundente del trabajo realizado. Incluso, se agravaron las sospechas: el 1 de febrero, el Canard Enchaîné develó que el tiempo de vigencia del empleo ficticio era mayor al que se conoció inicialmente, pues se añadió el periodo 1988-1990 a los demás periodos investigados. Por ende el monto de la remuneración del periodo considerado, ascendía ya no a quinientos mil (500 000) sino a ocho cientos treinta y un mil (831 000) euros, sin olvidar los cien mil de la Revista8. Esto es casi un millón de euros (antes de los descuentos por impuestos), o sea en la tasa actual de cambio euro/peso, más de tres mil millones de pesos colombianos. Adicionalmente, se supo que dos de los hijos de F. Fillon habían sido empleados por su padre como “asistentes”, a pesar de no haber conseguido aún sus diplomas en derecho y con el agravante de que, al parecer, se dedicaron a tareas que no responden a las de un asistente parlamentario. Por ende, las indagaciones se ampliaron a los tres miembros de la familia involucrados y a un periodo intermitente de casi treinta años de actividad como diputado de F. Fillon.

A estas investigaciones cabe añadir otros asuntos y sospechas, en particular el hecho de que F. Fillon es único accionario de una sociedad de consultorías (llamada 2FConsejo) creada, en su nombre, en un breve lapso de tiempo entre su puesto de primer ministro (2007-2012) y su regreso al parlamento; en tanto diputado no hubiera tenido derecho a crearla. Esa sociedad también le ha reportado beneficios en contratos con clientes aún por identificar (sean gobiernos, bancos, empresas u otros). Lo cual generaría potencialmente diversos conflictos de intereses entre su actividad parlamentaria y su oficio de consultor privado.

El “Penelopegate” podría desembocar sobre un juicio a F. Fillon por desvió de fondos y otros cargos penales. El asunto es que aún no se sabe con certeza si y cuando esto ocurrirá, y F. Fillon no considera renunciar a su candidatura mientras tanto. Sin embargo, los tiempos de la justicia pueden sobrepasar los tiempos políticos. Los candidatos a la elección presidencial deben declararse a más tardar el 22 de marzo, para una primera vuelta el 22 de abril. Ante el inminente riesgo de tener que retirar su candidatura, Fillon ha denunciado un complot “inédito en la historia de la V República”, mencionando una “cacería” e inclusive un “golpe de estado institucional” en su contra, afirmando que se trata de un ataque orquestado en las “oficinas traseras” de “fuerzas de la izquierda y del poder”9.

Un panorama electoral confuso y un electorado desorientado

¿Qué impactos tendrá todo ello en la elección presidencial? Cabe mantener cierta prudencia pues la indignación puede ser efímera, al menos en el núcleo de su electorado de derecha. Como lo recalca el sociólogo francés P. Lascoumes10, lo que realmente pesa son las “creencias profundas”. Lascoumes apunta, inclusive, que “el moralismo o inmoralismo, así como su legalismo, de los candidatos son solo factores segundarios. Salvo tal vez en los casos donde el perfil político de la persona aludida se apoye precisamente sobre valores y normas que no respeta ella misma11.

Cualquiera que sea el resultado del proceso judicial en curso, la postura política construida por F. Fillon como un hombre de perfecta integridad y honestidad, y dispuesto a “decir la verdad” a los franceses, queda en entredicho. Pedir sacrificios a los más pobres, mientras podría haber abusado a lo largo de su carrera parlamentaria del dinero público para otorgar un empleo ficticio a su esposa e hijos, pagado con sumas por fuera de lo usual, le resta cualquier credibilidad. No es casual la broma que empieza a circular: “a 500 euros eres un asistido12, a 5000 un asistente”.

Esto no solo pone en tela de juicio la imagen de probidad personal de F. Fillon, y de otros candidatos que han caído en los mismos errores, pues la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, también enfrenta varios cargos similares, por empleos ficticios, sub-declaración de sus ingresos y patrimonio y varios desvíos de fondo en su partido, el Frente Nacional. Estos escándalos, y otros que también afectaron el Partido Socialista, socavan la legitimidad y la credibilidad de la palabra pública del personal político profesional.

Pero si bien la derecha está fuertemente afectada, las demás opciones políticas son confusas. Por un lado vemos un desdibujamiento ideológico de candidatos que pueden recuperar franjas del electorado tanto de izquierda como de derecha. Este es el caso de un “outsider”, Emmanuel Macron13, que lidera un movimiento llamado “En camino!”, de corte liberal. Él puede recuperar apoyos de F. Fillon entre los medianos y pequeños empresarios decepcionados, pero también una parte del Partido Socialista opuesto a la candidatura de B. Hamon. Así mismo, Marine Le Pen (extrema derecha), usa un discurso “social” conquistando así un electorado de clase media, precario en el ámbito económico, que se ha sentido abandonado por la izquierda. Pero también rivaliza con la derecha en asuntos morales como la defensa de la familia tradicional y la oposición al aborto. Macron y Le Pen son, por ahora, las dos candidaturas favoritas en los sondeos de opinión.

Por otro lado, no obstante, existen posturas, como la de F. Fillon en la derecha y la de J.L. Mélenchon o B. Hamon, en la izquierda, que pretenden restablecer las fronteras entre verdadera izquierda y verdadera derecha. La izquierda no gubernamental, por fuera del Partido Socialista, se ha radicalizado, encarnada por Mélenchon que apunta a reconstruir una izquierda radical y promueve una VI Republica, con una importante refundación institucional mediante una Asamblea Constituyente. Por su parte, el candidato socialista Hamon pretende reunificar la franja socialista y ecologista y volver a los valores esenciales de la izquierda.

En medio del declive de los partidos tradicionales y de posturas ideológicas como la de F. Fillon, que pierde asidero porque sus prácticas contradicen por completo su discurso, el electorado queda más desorientado aún. En semejante contexto, el desafío mayor no consiste solamente en refundar las instituciones, aunque sea un paso imprescindible. No es la falta de legislación en la vida política la que explica la crisis actual, sino el hecho de que, en medio de una profusa reglamentación, quedan “zonas grises” donde “prevalecen, en el mejor de los casos la conciencia individual, y en el peor, la arbitrariedad”, retomando las palabras de Lascoumes14. Y, de alguna forma, F. Fillon reconoció que, aunque “legal”, su comportamiento ya no era “aceptable”. Ojalá este escándalo sirva no para promover más textos de ley sujetos a interpretaciones, sino una profunda reorientación de las prácticas políticas.

***

1En la primera vuelta B. Hamon ganó con 36% de los votos, y en la segunda con 60%, contra Valls que conquistó 28% y 41% de los votos respetivamente.

2En agosto de 2014, B. Hamon, junto con otros ministros, salen del gobierno y lideran una posición crítica contra él, aunque siguen dentro del Partido Socialista. Fue ministro de economía social solidaria y posteriormente de educación.

3Analizada en Palabras al Margen, Edición 79 (abril 14 de 2016) : http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/la-convergencia-de-luchas-sociales-en-francia-retos-y-perspectivas?category_id=697

4Al no tener una versión numérica, se usa la versión impresa del 25 de enero y del 1 de febrero de 2017.

5Comparado con un promedio de 1500 a 3000 euros para un asistente parlamentario.

6Para más detalles : Patrick Le Lidec, “Les députés, leurs assistants et les usages du crédit collaborateurs. Une sociologie du travail politique”, Sociologie du travail, vol. 50, 2008, p. 147-168 : https://hal.archives-ouvertes.fr/hal-01401438/document

7Revue des Deux Mondes : http://www.revuedesdeuxmondes.fr/

8Le Monde, 6-02-2017: “Penelope Fillon : ‘Jamais je n’ai officialisé ma qualité d’assistante parlementaire’ ”.

9Acusaciones reiteradas aunque ligeramente atenuadas en su conferencia de prensa, el 6 de febrero de 2017.

10Lascoumes P., “Fillon : la fin de quelques illusions”, Le Monde, 4-02-2017.

11Ibid.

12“Asistido” es un calificativo peyorativo que se usa contra desempleados que se benefician de subsidios estatales, algo que varias cabezas políticas de la derecha no han dudado en repetir a la saciedad.

13E. Macron ha hecho carrera en el mundo de las finanzas en particular en Rothschild. Fue ministro de economía en el gobierno de F. Hollande.

14Le Monde, 4-02-2017.

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