Izquierda con populismo

on Domingo, 14 Febrero 2016. Posted in Artículos, Izquierda, Edición 75, Populismo, Alejandro Sánchez Lopera, Alcaldía de Bogotá, Izquierda colombiana, Nacional

75 Alejandro

Más allá de la retórica de los medios masivos de comunicación, y de las histerias de muchos políticos profesionales, la discusión contemporánea sobre el populismo apunta hacia nuevas direcciones. Bien porque el populismo deja de concentrarse en una persona redentora (el caudillo), y se convierte en una lógica constitutiva de la política, que hace inevitable el antagonismo, e imborrable la discordia entre sectores sociales con intereses dispares. O porque, de alguna manera, el “pueblo siempre falta”: siempre está por venir.

 
Alejandro Sánchez Lopera
Fuente de la imagen: http://concepto.de

El proceso de constitución de la izquierda en el siglo veinte es el de la lucha de facciones. La lucha intestina entre tendencias de la izquierda se vivió en todos los países que intentaron construir oposición a la tendencia de conservar jerarquías y privilegios de estamentos y castas. Por eso el debate de cómo “superar” esa fragmentación puede estar desenfocado. A mi modo de ver esa fragmentación no es superable ni rebasable. La historia de la Revolución Rusa así lo corrobora: la génesis de la izquierda que indaga por lo común es la fragmentación y las facciones.

En Colombia la izquierda no ha podido llegar a ser otra cosa (un frente, un partido hegemónico), no sólo por la represión y el anticomunismo visceral propios de nuestras prácticas sociales. También, porque no ha logrado conectarse con una fuerza exterior a ella que haga que su fragmentación intrínseca de paso a algo más. Es su encuentro con una fuerza externa –como el populismo- la que puede generar que la izquierda llegue a ser otra cosa. En esa dirección, el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el cercenamiento del populismo en Colombia ofrece pistas invaluables para entender la encrucijada de la izquierda, su crónica debilidad electoral y su incapacidad para construir hegemonía.

Por eso puede ser interesante una izquierda con populismo. Pero no el populismo rentista y de subsidios de los tecnócratas neoliberales. Ni el populismo que, bajo una promesa, hipoteca el futuro de la gente a partir de Estados quebrados. El problema de la promesa abre paso al incumplimiento y así, al melodrama: a la traición del líder frente a sus seguidores. Más allá de la retórica de los medios masivos de comunicación, y de las histerias de muchos políticos profesionales, la discusión contemporánea sobre el populismo apunta hacia nuevas direcciones. Bien porque el populismo deja de concentrarse en una persona redentora (el caudillo), y se convierte en una lógica constitutiva de la política, que hace inevitable el antagonismo, e imborrable la discordia entre sectores sociales con intereses dispares. O porque, de alguna manera, el “pueblo siempre falta”: siempre está por venir.

Estos nuevos rumbos sobre el populismo implican, a mi modo de ver, algo más: abren la posibilidad de construir otro tipo de relación con la tecnificación del Estado contemporáneo. Los textos de Orlando Fals Borda y Camilo Torres Restrepo, muy evocados y poco leídos, son inequívocos al respecto: la acción política debe pasar por un momento técnico, como parte de una estrategia de conformación de poder desde abajo. Devenir Estado implica tomar en cuenta el momento técnico de la política. La necesaria crítica de la tecnocracia liberal no puede perder de vista que el Estado contemporáneo es una compleja máquina de saberes y normas especializadas.

Si no se reconoce el escenario en el cual se despliegan las fuerzas sociales, la lucha pierde consistencia. La artimaña del neoliberalismo es precisamente reducir el carácter técnico de la política a lo tecnocrático. La reciente experiencia de alcaldía de Gustavo Petro muestra con claridad la necesidad del carácter técnico, no tecnocrático, de la política. Por eso la derecha ha formado, durante décadas, cuadros especializados en la gestión estatal. Al tiempo que niega la existencia de ideologías, la derecha invoca al pueblo en su retórica y lo incluye a través del reparto de subsidios. Y por eso el hecho de que el neoliberalismo también haya logrado convocar a sectores populares, como lo muestra la distribución geográfica del voto por Enrique Peñalosa en la última elección a la Alcaldía de Bogotá.

De ahí que la oposición entre neoliberalismo y pueblo diste de ser simple o natural. Lo cual, a su vez, desfigura la cuestión populista: enmascara la división de estratos y sectores sociales que, por ejemplo, el actual modelo neoliberal pretende diluir falsamente. Del lado de la izquierda, la invocación al pueblo sin atender al complejo escenario estatal, seguirá construyendo un populismo que impide la emergencia del pueblo. Emergencia que, en caso de llegar a darse, sería transitoria. No se conjuraría del todo, pues siempre la división de tendencias de la izquierda evitará que el pueblo se convierta en unidad, cerrada y excluyente. Eso también evita pensar que el campo social ya no está dividido en confrontaciones e intereses contrapuestos. Ni pueblo como figura identitaria y cerrada, ni como señuelo interpelado eficazmente por el neoliberalismo. No una izquierda populista, sino una izquierda con populismo. La del pueblo por venir.

Comentarios (4)

  • Maria Restrepo

    Maria Restrepo

    02 Junio 2016 a las 23:05 |
    Otro problema de la izquierda en Colombia es que se burocratiza, se deja absorver por el sistema político tradicional y reproduce sus mismas mañas clientelistas y corruptas. Además cuando tienen algún tipo de poder se comportan de manera prepotente y se les olvida de dónde vienen. A otros simplemente se les acaba el romanticismo revolucionario y regresan a sus comodidades a seguir reproduciendo el sistema. Para una verdadera izquierda en Colombia se necesitan personas muy consecuentes, entre el dicho y el hecho, muy comprometidas con el desarrollo de un proyecto social que nos sirva a todos y logre quebrar la resistencia a la equidad de los ricos y la apatía y soledad de los pobres.
  • Maria Restrepo

    Maria Restrepo

    02 Junio 2016 a las 23:09 |
    Corrijo la palabra absorber.
  • Sergio

    Sergio

    26 Diciembre 2016 a las 04:43 |
    La izquierda tiene el deber de reinventar la forma de hacer pólitica.Un compromiso mas cercano con las bases , mantener una independencia de la manera de gestionar todos sus recursos y el planeamiento de un proyecto social contemporaneo.
  • Phyllisbyday

    Phyllisbyday

    21 Enero 2017 a las 08:50 |
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