Carlos Andrés Manrique

El miedo a la democracia

on Martes, 14 Febrero 2017. Posted in Artículos, Edición 99, ELN, Nacional, Democracia, Proceso de paz, Carlos Andrés Manrique

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El tema de la participación directa de la sociedad civil en el escenario de la mesa de negociación entre el gobierno nacional y la última insurgencia de inspiración marxista que sobrevive en el continente, es un tema serio. Quienes ocupando posiciones privilegiadas de poder lo minimizan condescendientemente por su falta de “realismo”, están en verdad muy desconectados de la realidad del mundo en el que viven, y de cómo esa realidad nos exige repensar las formas de construcción de lo común desde la gente, desde abajo, desde los territorios, más allá del modelo ya históricamente en ocaso de la democracia liberal representativa, tal y como se ha instituido de manera dominante en las sociedades occidentales.

 

Carlos A. Manrique
Fuente de la imagen: www.alfcmenifee.org

La mesa de diálogo con el ELN se instaló en Quito, y mientras que casi nadie pone en duda la importancia decisiva que tiene, para la construcción de paz con justicia social, la participación masiva de la sociedad civil en lo que allí se acuerde, muchos en cambio dudan sobre su plausibilidad: su cómo, su cuándo, su hasta dónde, y sus efectos. Dicha participación, como lo reiteró el vocero de esta insurgencia Pablo Beltrán en su discurso durante la instalación de la mesa, es la apuesta central con la que esta insurgencia busca que el proceso de negociación que conduzca eventualmente a su desarme, pueda catalizar una democratización del país que favorezca a los sectores históricamente más marginados y excluidos, y pueda ser un espacio donde se amplifique su voz y se defienda su dignidad. Ningún pronunciamiento en los circuitos de opinión pública, ni en los discursos oficiales del gobierno, pone en duda que dicha participación sea importante: ¿Cómo objetar a que la gente participe activamente en las reflexiones sobre los destinos comunes, cuando se abren instancias de deliberación política? ¿Cómo objetar a un llamado que parece responder de manera tan básica e inequívoca a los principios de la democracia, cuando nos llamamos una democracia? Habría que ser medio canalla para objetar a esto. Y, sin embargo, la objeción viene luego de manera solapada e indirecta: esa certeza inicial contrasta de manera llamativa con la profunda incertidumbre que se cierne en torno a cómo, cuándo, con qué alcance y efectos habrá de darse dicha participación, y con el escepticismo adusto que esa incertidumbre genera.

Un nuevo comienzo: ¿democratización o tecnocracia?

on Miércoles, 14 Septiembre 2016. Posted in Artículos, Edición 89, Tecnocracia, Plebiscito, Acuerdos de la Habana, Nacional, Democracia, Gobierno de Santos, Proceso de paz, Carlos Andrés Manrique

89 Manrique

El voto por el “Sí” al que nos volcamos con un entusiasmo quizás inédito en la historia de nuestro país, será un entramado complejo de visiones contrastantes del futuro del país, de quiénes están llamados a labrarlo y de lo que ese “nuevo comienzo” implica en términos del afianzamiento, o la transformación, de aspectos constitutivos del orden social imperante en nuestra sociedad.

 
 
Carlos Andrés Manrique
Fuente de la imagen: http://imagendiplomatica.com

Entre los tres emotivos discursos de De la Calle, Iván Márquez y Santos que los colombianos escuchamos, conmovidos, el pasado 24 de agosto, anunciando la firma del Acuerdo Final, llaman la atención algunas diferencias significativas, leídas entre líneas, en cuanto a cómo parece concebirse, acá en la Casa de Nariño y allá en La Habana, ese nuevo comienzo para nuestra sociedad que la palabra “paz” anuncia. ¿Qué porvenir se vislumbra con esta palabra? ¿Qué actores están llamados a labrarlo? ¿Qué es lo que implica “comenzar de nuevo”?

Movimientos populares en América Latina: entre el cielo, el infierno y la historia

on Lunes, 13 Julio 2015. Posted in Artículos, Papa Francisco, Edición 61, Detenciones ilegales, Bolivia, Camilo Torres, Nacional, Congreso de los pueblos, Movimientos sociales, Carlos Andrés Manrique

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Con su característico estilo diplomático de zalamería de foto de primera plana, Santos se fotografió con el Papa hace algunas semanas y le pidió sus bendiciones y lo invitó a Colombia para rezar por la paz, y blablabla. Pero si Santos pensara menos en la foto de primera plana, en los boom boom publicitarios y en sus índices de favorabilidad en las encuestas, se tendría que detener a reflexionar si la “paz” que él y su gobierno persiguen es la del “estiércol del diablo”, según las palabras del Papa Francisco.

 
Carlos Andrés Manrique
Fuente de la imagen: www.correodelsur.com

Dos eventos acaecidos en los últimos días, de manera casi simultánea, nos hacen pensar sobre la situación histórica altamente paradójica de los movimientos populares en América Latina; pero también, sobre el desfase del gobierno de Colombia en su talante ambiguo y oportunista, en relación con las poderosas fuerzas históricas que están agitándose en nuestra esquina del planeta. En últimas, una reflexión sopesada sobre estos dos acontecimientos nos lleva a darnos cuenta de que hoy, en Latinoamérica, la historia está del lado de los movimientos populares; y que los Santos, los Palomino, y los Blu Radio de nuestro país con sus arrogantes envalentonadas “anti-terroristas” y sus destructivos zarpazos de violencia simbólica, han quedado vergonzosamente mal parados ante la historia. Que es, lo sabemos, una jueza prudente y cautelosa, pero severa.

Sobre la inconveniencia de ser moderno a costa de la Edad Media

on Sábado, 28 Febrero 2015. Posted in Artículos, Adopción homosexual, Edición 52, Charlie Hebdo, Nacional, Religión y política, Carlos Andrés Manrique

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En vez de escandalizarnos por la manera como la religión contamina la pura y secular neutralidad del espacio público y de las instituciones estatales, deberíamos atender a cómo este procurador católico y esta senadora cristiana se cuidan muchísimo en cada una de sus declaraciones de ofrecer argumentos a favor de sus posiciones que no apelan a la particularidad de sus respectivos credos, sino a los principios constitucionales que supuestamente todos acogemos.

 
Carlos Manrique
Fuente de la imagen: www.bringingtruth.com

 Es demasiado cómodo, realmente, ser “liberal” a costa de la Edad Media…

(K. Marx; El Capital, Capítulo XXIV, Nota a pie de página 192)

Discúlpenme por comenzar con una breve disquisición en el tono (un tanto odioso) de la reseña académica, para situar esta cita de Marx. Ello es ineludible para luego poder ocuparme de lo que realmente me interesa discutir en este artículo: la enorme vigencia de la crítica que despliega Marx hacia cierta concepción modernizan de la historia y de la sociedad, que ha vuelto a manifestarse de manera un tanto agresiva en una serie de debates recientes, aparentemente muy disímiles (por ejemplo: los trágicos eventos en el semanario Charlie Hebdo en París y su complejo aftermath; y la infortunada decisión de la Corte Constitucional en Colombia que se lavó las manos, temerosamente, en torno al tema del derecho a la adopción por parte de parejas del mismo sexo). A pesar de las enormes diferencias en los contextos socioculturales y políticos en los que estos debates se han suscitado, y de las coordenadas heterogéneas de los problemas en cada caso planteados, el discurso civilizatorio y modernizante con el que una cierta izquierda (llamémosla, ya veremos en virtud de qué tipo de luminosidad, “ilustrada”) ha reaccionado, aquí y allái. Esta coincidencia nos exige reflexionar sobre los esquemas de interpretación y valoración dominantes que han orientado los términos en los que estas importantes discusiones se han formulado, y que los presuntos contendores, en orillas opuestas, parecen no obstante acoger, sin más, demasiado cómodamente.

El gobierno de la autoestima y la consulta previa

on Lunes, 29 Septiembre 2014. Posted in Artículos, Edición 42, Soy capaz, Nacional, Participación social, Gobierno de Santos, Participación política, Carlos Andrés Manrique

42 Manrique

El gobierno quiere convertir el proceso de la consulta previa, que hasta ahora viene funcionando de manera frágil, y muy a pesar de los múltiples ataques a los que ha estado constantemente expuesto desde que la ley 21 de 1991 incorporara en la legislación colombiana el convenio 169 de la OIT sobre “Derechos de los Pueblos Indígenas” (de 1989), en un protocolo cosmético e inocuo en el que las comunidades tendrán en últimas que aceptar los proyectos de desarrollo que se les impongan en sus territorios, sí o sí.

 
Carlos Andrés Manrique
Fuente de la imagen: http://mjdignidad.blogspot.com/

¿Es capaz el gobierno nacional de respetar el derecho a la consulta previa? Hay serios indicios de que no. Es capaz de esto y de lo otro e intenta, junto con su sector empresarial aliado, contagiarnos a todos a punta de furor mediático de su desbordante autoestima; pero de respetar un derecho fundamental que es uno de los pocos instrumentos institucionales efectivos para que las comunidades étnicas, históricamente más golpeadas y marginadas del país, puedan tomar decisiones autónomas sobre sus territorios y su futuro, parece que de esto el gobierno, y sus empresarios aliados, no son tan capaces.

El “sancocho” por la paz

on Viernes, 13 Junio 2014. Posted in Artículos, Edición 35, Elecciones 2014, Nacional, Carlos Andrés Manrique

35 ManriqueAsí como hay un tiempo para las alianzas estratégicas y el cierre de filas de quienes somos afectos al actual proceso de paz con las insurgencias, también nos va llegando el tiempo de distinguir y sopesar las diferencias entre los muchos afectos, actitudes vitales, ideas, argumentos, propósitos, que han venido a parar en este “sancocho” cuasi Jaime Batemaniano (subrayando el “casi”) de la coalición por la “paz”.
 
Carlos A. Manrique
Fuente de la imagen: www.radiored.com.co

Somos muchos los afectos a la “paz”, que estamos convergiendo desde muy distintas  -y en otras circunstancias incluso antagónicas- procedencias, con la aspiración de que los diálogos de paz en curso entre el actual gobierno y las insurgencias se sostengan, lleguen a buen término y nos conduzcan a un mejor y renovado mañana. Pero hay también afectos muy distintos que han llegado a entrelazarse en esta coalición por la paz ante la urgencia que fustiga la fortaleza del enemigo común atisbada, quizás de manera un tanto sorpresiva, en los resultados de la primera vuelta, y las diversas formas de angustia que genera el prospecto de su retorno al poder estatal: el retorno, en suma, de esa “mano negra” que tantas vidas ha segado, tantas voces ha silenciado y tantos sueños ha frustrado en la historia de este país; y que es una extraña amalgama de conservadurismo costumbrista, violencia militar y para-militar, tecnocracia neoliberal desarrollista y capitalista de vanguardia, y estructuras clientelistas de intercambios de favores entre el poder del dinero y la burocracia del Estado, anquilosadas desde hace mucho en los sectores rurales del país.

¿Por qué la izquierda no convence a los descontentos?

on Viernes, 14 Marzo 2014. Posted in Artículos, Izquierda colombiana, Edición 29, Elecciones 2014, Nacional, Carlos Andrés Manrique

29 Manrique¿Por qué la izquierda colombiana no ha logrado conmover y convocar a al menos una pequeña parte de esa legión de descontentos para promover una transformación social y política que sueñe en grande, y que respalde ese sueño con un trabajo disciplinado de apertura al encuentro de las voces de los sectores populares más marginados, que no obstante siguen dándonos indicios de una intensa creatividad política?
 
Carlos Manrique
Fuente de la imagen: http://bettoespectador.blogspot.com/ 

En cuatro años, desde las elecciones legislativas de 2010, la expresión de descontento con la política electoral siguió creciendo tan gradualmente como decreció el apoyo de los electores a las opciones así llamadas de “izquierda”. Gradualmente, a un ritmo cansino, aletargado, en el que se siente una pesada inercia: la de la historia del país institucional que se repite en el espesor de lo mismo (con la excepción de uno o dos pequeños acontecimientos sobre cuyo significado volveré a reflexionar más adelante). Y, no nos digamos mentiras, eso cansa y da un poco de desesperanza, y de rabia. El índice de abstención más o menos igual hoy que hace cuatro años (por el orden de un impactante 56%); los votos en blanco casi el doble esta vez (del 3% al 5%); los votos nulos, donde hay que ver más una expresión de descontento y de desafiante descreimiento que de falta de la así llamada “cultura ciudadana”, se mantienen por la también portentosa cifra del casi 11% total de la votación. Y nuestras fuerzas de izquierda siguen siendo, en términos generales, incapaces de interpelar este enorme descontento.

“Todas las propuestas han sido recibidas…”

on Viernes, 29 Noviembre 2013. Posted in Artículos, Edición 22, Nacional, Participación política, Proceso de paz, Carlos Andrés Manrique

22 ManriqueEl silencio, la desconexión, la incomunicación escalofriante entre las gentes del común y sus gobernantes (los que tienen a su haber la fuerza del ejército oficial, o la fuerza del ejército insurgente), esa incomunicación escalofriante que resuena en esa escueta frase del comunicado: “todas las propuestas han sido recibidas…”, nos debe llevar a hacernos una reflexión profunda sobre un problema que excede el ámbito de la específica coyuntura histórica que es el proceso de negociación para el cese del conflicto armado entre gobierno y FARC.
 
Carlos A. Manrique
Fuente: www.diariodelhuila.com

Se sabe que en ocasiones una pequeña frase, una nota a pie de página, el hecho de que se haya usado esta palabra y no esta otra, en suma, el detalle de la letra y de la forma, puede decirnos algo interesante sobre un texto que pasaríamos por alto si, al leerlo, nos satisfacemos con asimilar su “contenido”; esto es, el conjunto de significados, ideas, o tesis, que el texto busca transmitir. Quisiera prestarle atención, justamente, a uno de estos detalles de la letra literal del comunicado público del acuerdo entre las delegaciones de las FARC y el gobierno en torno a la cuestión de la “participación política”; un detalle pequeño, insignificante dirán algunos, desde el cual pienso, no obstante, que el texto mismo del comunicado, lo más literal de su letra, nos puede llevar a pensar algo que quizás pasemos por alto en el análisis de los “contenidos” del acuerdo.

Dos lecciones de memoria histórica

on Jueves, 01 Agosto 2013. Posted in Artículos, Edición 14, Nacional, Memoria histórica, Carlos Andrés Manrique

14 manrique1A la devastadora violencia de la guerra no se la neutraliza ni se la repara ni se la supera solamente a través de instrumentos jurídicos (por muy importantes que estos puedan ser para atender las necesidades de aquellas personas menos favorecidas y más golpeadas por la violencia); sino que por el contrario, responder a esa violencia requiere de otro tipo de práctica y construcción de la memoria, que implique otra manera de exponerse al otro, y otro modo de pensar en uno mismo y de ser uno mismo.
 
Carlos Andrés Manrique
Fuente: http://www.tumblr.com

No deja de causar cierta perplejidad que en la coyuntura de las actuales y delicadas discusiones en torno al Marco Jurídico para la Paz, la comprensión más abiertamente militarista y guerrerista del conflicto armado, en virtud de la cual se ha expuesto durante muchos años a la población civil al daño causado por el accionar del ejército con sus bombardeos ultra-tecnificados, y con su estrecha cooperación estratégica con el paramilitarismo (como lo ha enfatizado de nuevo el recientemente publicado Informe General del Grupo de Memoria Histórica), se haya convertido ahora en la abanderada de la defensa de los derechos de las víctimas de la guerra.

Los enemigos invisibles de la paz y la política de los gestos

on Lunes, 15 Abril 2013. Posted in Artículos, Edición 7, Nacional, Proceso de paz, Carlos Andrés Manrique

7 CarlosLa política de los gestos de la multitud enseña que los enemigos invisibles de la paz (las grietas abismales entre un pueblo invisibilizado y empobrecido y una élite asentada en los poderes institucionales del Estado), no se derrotan ni a través de la representatividad política, ni a través de la gestión tecnocrática de la población.
 
Carlos Andrés Manrique
Fuente: http://www.eldiario.es
Hace 65 años en una Bogotá de más o menos 400.000 habitantes la “marcha del silencio” convocada por Jorge Eliécer Gaitán, condujo en una fría tarde de febrero a 100.000 manifestantes que abarrotaron la Plaza de Bolívar y sus calles colindantes, portando sus consignas en enlutadas banderas negras, en rechazo de la violencia partidista y en memoria de las víctimas (campesinos y trabajadores rasos en su mayoría) silenciadas por anónimos fusiles tras la toma de posesión de Mariano Ospina Pérez.
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