Daniel Pardo

¿Tratar humanamente a los animales?

on Miércoles, 14 Junio 2017. Posted in Artículos, Edición 107, Daniel Pardo, Animalismo, Nacional

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¿Qué sugiere el hecho de que hoy día nos deslicemos con menor resistencia (aunque sea solo una cuestión de corrección política) a reconocer la legitimidad de las luchas de los excluidos históricamente –minorías étnicas, mujeres, disidencias sexuales– y no a asumir la responsabilidad que implica reconocer a los animales no-humanos como sujetos políticos?

 

Daniel Pardo

Fuente de la imagen: https://aquileana.wordpress.com/

…yo soy un burro leñero, / que a veces me ponen preso / …Lo malo que a mí me pasa / es que mi amo es pobrecito… / Yo soy un testigo mudo / de su mísera existencia / y por lo tanto lo ayudo / para bien de mi conciencia. / … Algún día tendré potrero, / donde comer por montón. / Así lo dice mi dueño / en una organización: / “¡Adelante compañeros, / viva la revolución!”.

El burro leñero. Máximo Jiménez

Esta expresión –que se ha usado cada vez más en las disputas sociales en contra del maltrato animal– parece un exabrupto, una disparidad categórica: ¿no son humano y animal dos categorías antitéticas? ¿Por qué y cómo darle un trato humano justamente a lo que no lo es? Sin embargo, detenerse en ella y tomarla seriamente permite encontrar más de lo que parece: enuncia que lo humano no es una cualidad que alguien posea, sino que se trata de algo que puede predicarse de la manera en que se establecen relaciones con otros y otras en el mundo; es decir que, en lugar de ser una característica innata de un sujeto, lo humano –lo propiamente humano– es una cualidad móvil que puede atribuirse en contextos determinados. Esta es una diferencia fundamental con implicaciones políticas radicales, pues si no podemos legitimar más la relación jerárquica de los seres humanos con los demás animales en virtud de una característica singular transhistórica, encontramos que esta relación solo puede tener un nombre sin riesgo de mistificación alguna: se trata de una forma dominación política. Vayamos por partes.

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La posverdad y el 2018

on Jueves, 12 Enero 2017. Posted in Artículos, Posverdad, Edición 97, Daniel Pardo, Nacional, Democracia

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No afirmo que debamos abandonar la disputa por lo verdadero al impugnar las mentiras de los políticos a través de mecanismos democráticos; esta es una tarea necesaria. Sin embargo, este nivel de confrontación se queda corto al momento de comprender el fenómeno al que se enfrenta. La verdad, en sus estratos, sobrepasa de lejos la correspondencia entre los enunciados y los “hechos”, pues se juega ante todo al nivel de la racionalidad de proyectos políticos para los que lo verdadero pasa por aceptar, utilizar y moldear los enunciados en función de un fin político.

 

Daniel Pardo
Fuente de la imagen: http://www.mujerhoy.com/

En los últimos meses, la opinión pública colombiana ha recibido con entusiasmo la elección de posverdad como “palabra del año” por parte de los editores de los Diccionarios Oxfordi, pues se ha pensado que es un concepto útil para pensar la coyuntura política en la que se encuentran las democracias modernas. La definición del neologismo es: “Relativo o relacionado con circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que las emociones y las creencias personales”ii; esto es, que las personas prefieren creer o elegir algo o a alguien basándose en sus creencias o gustos, incluso cuando estos están en contra de los hechos objetivos más evidentes.

“Bogotá mejor para godos”: ¿cultura ciudadana? No, gracias

on Sábado, 01 Octubre 2016. Posted in Artículos, Edición 90, Daniel Pardo, Bogotá mejor para todos, Alcaldía de Bogotá, Enrique Peñalosa, Bogotá, Nacional

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Si de lo que se trata es de construir una ciudad para el posconflicto, “una ciudad de las víctimas”, es necesario dejar de lado la cultura ciudadana por basarse en un esquema de inculpación individual que concibe a los ciudadanos como menores de edad, que deben ser educados y castigados.

 
 
Daniel Pardo
Fuente de la imagen: http://www.semana.com

En las últimas elecciones para la Alcaldía de Bogotá, el lema de la candidatura de Peñalosa –“Recuperemos a Bogotá”– tenía un mensaje directo, culpar a los gobernantes anteriores de haberla perdido, y uno indirecto: fueron él y Mockus quienes la habían encontrado en primer lugar. No podemos desestimar el impacto ideológico que tiene este supuesto hoy en día, pues, más allá de que sea cierta o no la efectividad que el tándem Mockus-Peñalosa de los noventa tuvo sobre la solución de algunos problemas de la Ciudad, el imaginario social lo mantiene presentei.

“Dios y Patria”: el nuevo Código de Policía, la violencia sobre el derecho

on Jueves, 30 Junio 2016. Posted in Artículos, Código de Policía, Daniel Pardo, Edición 84, Seguridad ciudadana, Nacional, Democracia

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En la medida en que este código no sea modificado radicalmente, es decir, que sea la prevalencia de los derechos de la ciudadanía, antes que la fuerza, el orden y el control, lo que se privilegie con esta reforma, no hay razones para pensar que lo que está en juego es, en medida alguna, el bienestar social.

 
Daniel Pardo
Fuente de la imagen: https://caracol.com.co

Quiero sumar mi voz a la preocupación que ha causado la aprobación del nuevo Código de Policía en el Congreso. Como se ha mostrado a nivel jurídico y político respecto a la finalidad de esta normatividad, que en palabras del ministro de Defensa es “mejorar la convivencia ciudadana”, el resultado que se avizora con su implementación será el contrario al proyectado. En lugar de paz y convivencia, con los poderes arbitrarios que se le otorgan a la Policía con este código, enfrentamos la legalización de una fuerza represiva que irá en detrimento de derechos fundamentales para la consolidación de una democracia (libertad, protesta, libre desarrollo de la personalidad, intimidad, entre otros). Sumado esto a los numerosos casos de corrupción en los que ha estado envuelta esta Institución y a la alta percepción de ilegitimidad que la población tiene de ella, la conclusión parece inevitable: la confrontación, y no la convivencia, será el resultado de este proceso.

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