Martha Cecilia Herrera

Lugares de la memoria como escenarios para una pedagogía pública

on Martes, 30 Mayo 2017. Posted in Artículos, Políticas públicas, Edición 106, Pedagogía, Martha Cecilia Herrera, Sociedades violentas, Nacional, Memoria histórica

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En los lugares de la memoria se despliegan estrategias en torno a una pedagogía de la memoria pública por medio de la acción ciudadana. La adecuación y fortalecimiento de estos sitios representan uno de los mayores retos que tienen, en el campo de las políticas públicas, sociedades afectadas por un pasado traumático en materia de violencia política.

 

Martha Cecilia Herrera

@malaquita17

Fuente de la imagen: Bogotá. Avenida circunvalar. Foto Carol Pertuz

Al lado de una de las cubas descansaba boca arriba una pequeña cara de tono marfileño de un muchacho que al morir tendría unos dieciocho años. Sus ojos oscuros, ligeramente oblicuos, no estaban cerrados, sino apenas entornados. Los labios carnosos, del mismo color que la cara, habían adoptado la expresión de una sonrisa triste y paciente. Las cejas regulares y bien dibujadas se alzaban hacia las sienes como con incredulidad. En esta situación singularísima, que habría superado su capacidad de entendimiento, esperaba el veredicto del mundo

Nalkowska  

La serie de acontecimientos referidos a violencia política enmarcados en la historia reciente latinoamericana muestran la emergencia de instancias de socialización relacionadas con los sitios de la memoria, los cuales aluden a lugares que, por lo general, fungieron como escenarios de represión, desaparición y muerte de opositores políticos. Estos han sido reivindicados, posteriormente, durante el advenimiento de regímenes democráticos, como instancias de recordación, verdad, justicia y reparación, con base en las luchas emprendidas por las víctimas y las organizaciones en torno a su defensa, en los casos de Chile, Argentina, Uruguay, Perú y Colombia, entre otros países.

Costumbres políticas, acogida e inclusión: Los retos del posconflicto en Colombia

on Viernes, 31 Marzo 2017. Posted in Artículos, Edición 102, Martha Cecilia Herrera, FARC, Posconflicto, Acuerdos de la Habana, Cultura colombiana, Nacional

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El sujeto es lo que es a través de complejas tramas intersubjetivas y los espejos que nos muestran de manera fragmentada todo lo que hemos sido, somos o podremos llegar a ser, también nos configuran como hijos e hijas del conflicto, figuras que desde el punto de vista de la educación política deberemos saber tornear, moldear, afinar, en una etapa de posconflicto.

 

Martha Cecilia Herrera
@malaquita17
Fotografía: Mural realizado por jóvenes en comuna de Medellín. Martha Cecilia Herrera

¿Y la vida? ¿Y la vida qué es, dígame mi hermano? ¿Ella es el latido de un corazón? ¿Ella es una dulce ilusión? ¿Y la vida qué es? ¿Ella es maravilla o es sufrimiento? ¿Ella es alegría o lamento? ¿Qué es? ¿Qué es, mi hermano?

Canción de Gonzaginha

La implementación de los acuerdos con las Farc ha desplegado toda su complejidad a medida que avanza el 2017 y se contemplan las diversas aristas implicadas en la desaparición de la guerrilla más numerosa y antigua de América Latina. Después de más de seis años de estar enfrascados en encontrar una salida negociada al conflicto armado entre el Gobierno y las Farc y haber logrado firmar, con “mucho ruido”1, un Acuerdo de Paz a finales de 2016, hoy nos enfrentamos a los desafíos de cumplir con los compromisos pactados entre las partes, los cuales conciernen tanto a asuntos puntuales sobre los miembros de esta organización insurgente, como a otros que se sitúan en un escenario más amplio de cambios y reformas estructurales inminentes, si se quiere dar solución a problemas que han sido motor del conflicto y que, al mismo tiempo, no dejan al Estado libre de imputaciones en un escenario en el que cada parte tiene sus propias responsabilidades.

Por el río voy llegando y quiero que alguien me esté esperando. Por el río voy llegando vidita mía te quiero allí

on Martes, 07 Febrero 2017. Posted in Artículos, Edición 99, Martha Cecilia Herrera, FARC, Posconflicto, Nacional, Memoria histórica, Conflicto armado, Proceso de paz

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Es primordial llevar a cabo estrategias que posibiliten la expresión en el campo de la memoria pública de las subjetividades de quienes estuvieron involucrados y afectados de modos diversos en y por el conflicto armado.

 

Martha Cecilia Herrera
Fuente de la imagen: http://www.radiosantafe.com/

Un país es una historia en común y esa historia tiene un montón de relatos.

Jesús Martín-Barbero.

Si fuéramos capaces de empezar las clases diciendo de dónde vengo yo, de dónde vienes tú. 

Jesús Martín-Barbero.

Con motivo de los acuerdos de paz con las Farc muchos excombatientes retornarán a la vida civil. Desde comienzos del mes de febrero nos han llegado imágenes de muchos de ellos desplazándose por los ríos en barcazas, atravesando trochas, caminos y carreteras, para llegar a las zonas de concentración1, en donde se iniciarán los procesos que los conducirán, de una o de otra manera, a su transformación subjetiva, para dejar de ser guerreros y ser ahora sujetos que harán uso de los recursos legales de la política para expresarse en la arena pública y, al mismo tiempo, hacer suyos los deberes y derechos que les implica ser ciudadanos con las debidas garantías que da un estado social de derecho. ¿Qué tan preparados estamos como sociedad para darles acogida? ¿Cuál es la hospitalidad que les podemos brindar para comprender su anterior trayectoria y respaldarlos en sus nuevos proyectos de vida? ¿Somos conscientes de que este es un proceso de larga duración que no se resolverá de manera mágica y que a cada uno de nosotros nos corresponde poner nuestro granito de arena desde ahora y durante muchos años más?

Por la Bogotá querida, deseada y construida colectivamente*

on Miércoles, 14 Diciembre 2016. Posted in Artículos, Edición 95, Martha Cecilia Herrera, Bogotá, Cultura colombiana, Nacional, Democracia, Participación política

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La cultura debe ser el hilo que entreteja la política pública. Cultura entendida como configuración de sentidos, como significación de las dimensiones éticas, estéticas y afectivas de los individuos y colectivos, como entrecruzamiento de entramados que se configuran en las prácticas sociales de los ciudadanos en sus distintas trayectorias y formas de habitar la ciudad, de apropiarse de ella en su diario transcurrir en medio de complejas luchas de poder y de diversas tentativas por democratizar la ciudad.

 

Martha Cecilia Herrera
Fuente de la imagen: http://www.monitorexpresso.com/

En la introducción al ya clásico libro Política Cultural y Cultura Política, sus editores, Arturo Escobar, Sonia Álvarez y Evelina Dagnino, iniciaban con una idea fuerza que hoy parece más vigente que nunca al referirse a las sociedades latinoamericanas, idea en la que postulaban cómo "los niveles de violencia, pobreza, discriminación y exclusión que estas sociedades han alcanzado no tienen precedentes, y parecen indicar que el desempeño y hasta el mismo diseño de las nuevas democracias de América Latina están muy lejos de ser satisfactorios” (2001, p. 15).

Del Acuerdo No Nos Sacan: las pugnas en torno a la memoria histórica y los derechos de las minorías

on Sábado, 29 Octubre 2016. Posted in Artículos, Mujeres luchadoras, Edición 92, Martha Cecilia Herrera, Comunidad LGBTI, Nacional, Memoria histórica

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Bajo la consigna del “Acuerdo no nos sacan” los grupos de mujeres y comunidades LGTBI evocan no sólo sus derechos sino también sus memorias y la legitimad de ellas en clave histórica, reivindicando que en materia de verdad, justicia y reparación se requiere enarbolar la bandera de NUNCA MAS la discriminación de género y de orientación sexual, provenga de donde provenga.

 
 
Martha Cecilia Herrera
Fuente de la imagen: Martha Cecilia Herrera, Plaza de Bolívar, 21/10/2016

El transcurrir del siglo XX puso de plano el resurgir de la memoria y las luchas en torno a ella, fenómeno en el cual intervinieron diversos procesos de descolonización que pusieron en entredicho las modalidades políticas y económicas a través de las cuales Occidente y los países hegemónicos dominaron vastos sectores del mundo e impusieron sus cosmovisiones, a la vez que usufructuaron las riquezas de los territorios que fueron sometidos. La eclosión de las memorias que habían sido sofocadas a lo largo de siglos y que irrumpieron con fuerza durante el siglo XX apunta a dos tipos de despliegues que señalan el quiebre de las lógicas coloniales y neocoloniales en el despuntar del siglo XXI.

La gramática política del Acuerdo y la necesidad de una democracia agonística. Una reflexión para la cátedra de Paz*

on Viernes, 23 Septiembre 2016. Posted in Artículos, Edición 90, Martha Cecilia Herrera, Nacional, Democracia, Proceso de paz

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La cátedra de paz debe perfilarse como un trabajo de largo aliento capaz de crear conciencia ciudadana y opinión informada en torno a los acuerdos de paz, a las negociaciones con los actores armados y la búsqueda de verdad y justicia en torno a hechos concretos, pero proporcionando, al mismo tiempo, una perspectiva de conjunto sobre los problemas de violencia política en el país, sus implicaciones culturales, las condiciones estructurales que los han alimentado y ameritan profundas reformas sociales, políticas y educativas, así como sobre los intereses de los distintos actores en contienda.

 
 
Martha Cecilia Herrera
Profesora Universidad Pedagógica Nacional
Fuente de la imagen: http://reflexionesacademicas.uao.edu.co

A finales del año pasado la prensa se refirió a la investigación sobre cultura política realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) en el 2015, la cual fue elaborada con base en un sondeo a más de 32.614 personas mayores de 18 años, en cabeceras municipales de 24 departamentos, cuyos resultados mostraron que “los ciudadanos no creen en la democracia colombiana”, al tiempo que señalan la “baja credibilidad en las instituciones y en los procesos políticos”, lo cual lleva a concluir que “los colombianos se rajan en cultura política” (El Colombiano, 22 de diciembre de 2015, p. 6).

Pedagogía de la memoria sobre la violencia política y formación de maestros y maestras desde el ámbito universitario*

on Miércoles, 31 Agosto 2016. Posted in Artículos, Universidad Pedagógica Nacional, Pedagogía, Martha Cecilia Herrera, Edición 88, Sociedades violentas, Acuerdos de la Habana, Cultura colombiana, Nacional, Memoria histórica

88 Cecilia

Debemos entender la memoria no solo como la mera capacidad física de almacenar y evocar hechos del pasado, sino como un proceso a partir del cual se organizan temporalmente las vivencias alrededor de una trama que les da sentido y permite su comprensión.

 
 
Martha Cecilia Herrera
Universidad Pedagógica Nacional
Grupo de investigación Educación y Cultura Política
Fuente de la imagen: http://www.cuentoparanoolvidar.com/

Como es sabido, los contextos de violencia política llevan consigo múltiples heridas en los planos materiales y simbólicos, afectando el tejido social, la vida cotidiana y las subjetividades de quienes se han visto afectados o involucrados por los hechos de violencia política. Colombia no ha sido la excepción y ahora, en la actual coyuntura, ante lo que parece ser un hecho cierto que conduce, a partir de las negociaciones con las Farc y a mediano plazo con el Eln, a la búsqueda de acuerdos de paz con estos grupos, el Estado y la sociedad se encuentran frente a los retos derivados de un porvenir marcado por un contexto de posacuerdos, los cuales abarcan tanto la aplicación de medidas de memoria, verdad, justicia y reparación, como el diseño de planes de infraestructura, desarrollo y calidad de vida en las regiones más afectadas por el conflicto, así como la reinserción de quienes engrosan las filas de la guerrilla, dentro de los cuales se encuentra un número significativo de niños, niñas y jóvenes. A esto habría que agregar, de manera prioritaria, la creación de una conciencia ciudadana sobre los hechos ocurridos y el compromiso social para que estos no vuelvan a suceder, en el marco de sociedades que pugnan por configurar órdenes sociales democráticos y regidos por culturas políticas de carácter inclusivo y participativo.

Las mentalidades son prisiones de larga duración

on Lunes, 15 Agosto 2016. Posted in Artículos, Martha Cecilia Herrera, Edición 87, Estudios de género, Cultura colombiana, Comunidad LGBTI, Nacional

87 MarthaCeciliaAquello de la educación para toda la vida, una consigna que se fue imponiendo como desiderátum en las sociedades contemporáneas, nos muestra con claridad que nos debemos mantener en un aprendizaje constante en lo que se refiere a la adquisición de patrones culturales que garanticen que los avances jurídicos en torno a los derechos de las llamadas minorías sean respaldados en los diversos espacios societales.
 
 
Martha Cecilia Herrera
Profesora Universidad Pedagógica Nacional
Fuente de la imagen: http://www.cualifica2.es

(A propósito del debate en torno a la perspectiva de género, el papel del Estado y las batallas culturales por respetar la diferencia en medio de la igualdad)

Las mentalidades son prisiones de larga duración, nos recuerda un escrito temprano del historiador Fernand Braudel. En esta dirección, las sociedades cuyas culturas han buscado obtener la cohesión social y la continuidad de su existencia, deben enfrentar diversas tensiones en torno a los cambios y transformaciones que atraviesan en su propio discurrir histórico. En este sentido, frente a ciertos valores y formas de concebir el mundo y a los individuos que en algún momento se consideraron legítimos y por los cuales cientos de grupos e individuos fueron discriminados y en muchas ocasiones perseguidos y vulnerados, a los cuales con frecuencia se les tildó como minorías, aún no siéndolo -llámense negros, mujeres, lesbianas, homosexuales, etnias, niños-as, jóvenes, comunidades religiosas, comunistas, subversivos- los procesos de modernidad y de desarrollo capitalista han erosionado los prejuicios sobre los cuales se afianzaban estas formas de entender al otro, a la otra, como diferente y carente de derechos que le garantizasen condiciones de igualdad en sociedades que avanzan cada vez más hacia el intercambio y la globalización y requieren, en el marco capitalista, de individuos cuya capacidad de acceder a los bienes de consumo y a lo que hoy en día se llama calidad de vida, no puede estar marcada por subjetivaciones que les inhiban como ciudadanos y como consumidores a causa de sus diferencias.

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