Política criminal

Llevar a la práctica “un nuevo enfoque” en materia de Política de Drogas: una necesidad apremiante más allá del discurso

on Jueves, 14 Abril 2016. Posted in Artículos, Política de Drogas, Edición 79, Drogas, Narcotráfico, Antonio José Pinzón, Política criminal, Nacional

79 Pinzon

Este documento presenta un contexto que plantea la necesidad de que el tema no solo se aborde teórica y conceptualmente desde otra perspectiva, sino que, sobre todo, se trate efectivamente de una manera distinta como parte de una política de salud pública orientada a eliminar, o al menos reducir, los efectos violentos y estigmatizadores derivados del consumo y de las políticas y actuaciones reales de las instituciones estatales.

 
Antonio José Pinzón
 
Fuente de la imagen: www.adnradio.cl

Tal como lo han indicado distintos documentos institucionales e independientes1, el enfoque represivo del tratamiento a la producción, distribución y consumo de sustancias psicoactivas (SPA) ha tenido efectos nefastos en la realidad colombiana: desde la excesiva criminalización de campesinos de zonas marginadas que, como parte de sus actividades productivas y en el contexto de violencia ejercida por grupos armados vinculados a ese negocio, se dedican al cultivo de hoja de coca, hasta el desmesurado encarcelamiento de consumidores y jóvenes distribuidores –en muchos casos adictos- que se encuentran en posesión de cantidades insignificantes de marihuana, “perico” o “basuco”. La guerra emprendida contra las drogas desde los años sesenta ha sido el fundamento de una serie de medidas represivas por parte de los gobiernos en Colombia, otros países del hemisferio y el mundo, donde a finales del siglo XX las SPA y sus consumidores se presentan como el chivo expiatorio a quien se culpa de los males de la sociedad y de la degradación moral.

La asfixia, el estado racista y la movilización social en defensa de las vidas negras

on Miércoles, 14 Enero 2015. Posted in Artículos, Racismo, Edición 49, Política criminal, Internacional, Andrés Fabián Henao

49 Henao

¿Cómo existir para los otros cuando el aire por el que circula la voz está contaminado con gas lacrimógeno? El movimiento social y la protesta popular constituyen una respuesta, se trata de multiplicar la singularidad de la voz rechazada por el estado racista en la pluralidad de todas esas gargantas congregadas en las calles. Se grita “¡no puedo respirar!” para transformar la asfixia del estado racista, para limpiar el aire contaminado ya no con el aire acondicionado del capital corporativo sino con el que circula, impropio, por las gargantas en común de la protesta popular.

 
Andrés Fabián Henao
Fuente de la imagen: www.laportadacanada.com

No puedo respirar…

(las últimas palabras pronunciadas por Eric Garner antes de ser asfixiado letalmente por la policía)

No es que los de Indochina descubrieran una cultura propia y entonces organizaran la revuelta. Esto sucedió ‘simplemente’ porque para ellos se volvió imposible respirar en más de un sentido del término

(mi traducción de Frantz Fanon, Peau Noir, Masques Blancs, 1971, pp. 182-183)

 

La asfixia y el estado racista

Eric Garner, un hombre afro-americano desarmado de 43 años fue asesinado por la policía de Nueva York el 17 de julio del 2014, después de que la policía le aplicara una llave ilegal, denominada “chockehold”, cuyo objetivo es interrumpir el paso del aire a los pulmones.

¿Superar el hacinamiento?

on Jueves, 15 Mayo 2014. Posted in Artículos, Antonio José Pinzón, Política criminal, Código Penitenciario, Edición 33, Derecho penal, Nacional

33 AntonioLo que se puede afirmar es que existiendo una política que privilegia la criminalización como respuesta a las situaciones de marginación, resulta prácticamente imposible esperar un cambio significativo en lo cuantitativo, y menos en lo cualitativo, en términos de superar el hacinamiento y que la prisión tenga un impacto positivo en las personas que la llegan a habitar.
 
Antonio José Pinzón
Fuente de la imagen: http://www.vanguardia.com

En enero de este año se informaba que con la entrada en vigencia del “nuevo Código Penitenciario” se acabaría, o al menos se reduciría de una manera significativa, el problema del hacinamiento carcelario con la posibilidad de acceso a la libertad de entre 7.000 y 9.000 personas1. Además de eso, se pregonaba también el mejoramiento de las condiciones de acceso a la justicia, la salud y condiciones laborales dignas para las personas privadas de la libertad. Algunas de las críticas a la reforma se enfocaron en el problema de que esta “ola de libertades” podría incrementar repentinamente las situaciones de violencia y criminalidad en el país o dar pie a la impunidad, a lo que las autoridades respondieron que esto no ocurriría, porque la Policía colaboraría con el INPEC en la vigilancia a quienes salieran con ocasión de la reforma2, y en principio no se concederían libertades, sino que las condenas se cumplirían en los domicilios de estas  personas3. Así mismo, el Ministro de Justicia sostuvo que no se darían libertades a diestra y siniestra, sino que habría criterios relativos a la gravedad de la conducta para su concesión.

Ediciones anteriores

Ver más ediciones