Sociedades violentas

(In)justicias para todos

on Lunes, 13 Febrero 2017. Posted in Artículos, Edición 99, Adriana Romero Sánchez, Sociedades violentas, Justicia, Violencia contra la mujer, Nacional, Medios de comunicación

99 1 Adriana

La promesa de la justicia restaurativa queda en cuestión cuando los mecanismos institucionales y formales no tienen mejores respuestas que soluciones jurídicas y propuestas de reparación económica para el restablecimiento de los daños.

 

Adriana Romero Sánchez
Fuente de la imagen: http://www.doede.net/

Desde hace más de tres décadas ha sido un interés de la criminología y del análisis de medios cómo la televisión y, especialmente, las noticias, le han dado un importante lugar a los casos relacionados con crímenes, en particular aquellos de mayor interés para la ciudadanía: hechos atroces contra la vida y la integridad sexual; delitos contra el patrimonio de todo tipo; contra la libertad, entre otros1. Recientemente, por ejemplo, dos casos de distinta naturaleza han ocupado la atención de los colombianos: por una parte, la trágica historia de la niña Yuliana Samboní; por otra, los escándalos de corrupción alrededor de la firma brasileña Odebrecht.

La intensificación de la represión a líderes sociales en torno a la firma de la paz: Un debate crucial para Colombia

on Domingo, 15 Enero 2017. Posted in Artículos, Edición 97, Sociedades violentas, Conflictos sociales y políticos, Julie Massal, Nacional, Derechos Humanos, Organizaciones populares, Movimientos sociales, Proceso de paz

97 Massal1Aunque es todavía difícil conseguir datos claros y reconocidos por todas las partes, el nivel de homicidio y amenaza de los líderes sociales y defensores de los derechos humanos se ha vuelto objeto de atención tanto de la prensa más mediática como del Gobierno, que al menos lo menciona y lo discute, aunque le falta construir políticas públicas para la resolución de tan preocupante asunto. El hecho que este problema tan preocupante se haya hecho presente en el debate público en sí mismo es un avance destacable, aunque falta mucho camino por recorrer.

 

Julie Massal
Fuente de la imagen: http://ensegundos.do/

Un reciente escándalo surgió en Colombia a raíz de la publicación de las fotos de algunos observadores de la misión de verificación de la ONU bailando con guerrilleras de las FARC durante las fiestas de fin de año. Se consideró en algunas esferas del poder que no era apropiado dicho comportamiento porque rompía con la neutralidad esperada de miembros de un organismo internacional encargado de apoyar el proceso de paz y en particular la desmovilización guerrillera. No deja de sorprender que este llamado a la neutralidad ocurra hacia un organismo que trabaja en la reinserción de un grupo guerrillero que ha firmado no uno sino dos acuerdos de paz en el lapso de los últimos cuatro meses, el segundo siendo aún menos conforme a sus intereses, para lograr al fin la paz después de décadas de guerra. Un grupo que dejó, por tanto, de ser un enemigo, y que, sin embargo, sigue siendo objeto de sospecha o de cierta estigmatización. ¿Viejos reflejos de guerra?

Pedagogía de la memoria sobre la violencia política y formación de maestros y maestras desde el ámbito universitario*

on Miércoles, 31 Agosto 2016. Posted in Artículos, Universidad Pedagógica Nacional, Pedagogía, Martha Cecilia Herrera, Edición 88, Sociedades violentas, Acuerdos de la Habana, Cultura colombiana, Nacional, Memoria histórica

88 Cecilia

Debemos entender la memoria no solo como la mera capacidad física de almacenar y evocar hechos del pasado, sino como un proceso a partir del cual se organizan temporalmente las vivencias alrededor de una trama que les da sentido y permite su comprensión.

 
 
Martha Cecilia Herrera
Universidad Pedagógica Nacional
Grupo de investigación Educación y Cultura Política
Fuente de la imagen: http://www.cuentoparanoolvidar.com/

Como es sabido, los contextos de violencia política llevan consigo múltiples heridas en los planos materiales y simbólicos, afectando el tejido social, la vida cotidiana y las subjetividades de quienes se han visto afectados o involucrados por los hechos de violencia política. Colombia no ha sido la excepción y ahora, en la actual coyuntura, ante lo que parece ser un hecho cierto que conduce, a partir de las negociaciones con las Farc y a mediano plazo con el Eln, a la búsqueda de acuerdos de paz con estos grupos, el Estado y la sociedad se encuentran frente a los retos derivados de un porvenir marcado por un contexto de posacuerdos, los cuales abarcan tanto la aplicación de medidas de memoria, verdad, justicia y reparación, como el diseño de planes de infraestructura, desarrollo y calidad de vida en las regiones más afectadas por el conflicto, así como la reinserción de quienes engrosan las filas de la guerrilla, dentro de los cuales se encuentra un número significativo de niños, niñas y jóvenes. A esto habría que agregar, de manera prioritaria, la creación de una conciencia ciudadana sobre los hechos ocurridos y el compromiso social para que estos no vuelvan a suceder, en el marco de sociedades que pugnan por configurar órdenes sociales democráticos y regidos por culturas políticas de carácter inclusivo y participativo.

¿El tercero neutral?

on Jueves, 14 Abril 2016. Posted in Artículos, Estado y violencia, Zidres, Edición 79, Ana María Parra, Sociedades violentas, Nacional, Territorio

79 AnaMaria

El Estado, al concebirse como una instancia de arbitraje legítima y legal, se piensa como el actor al que le es posible arrogarse los procesos de arreglo, de “neutralización de conflictos” sociales, o los procesos de reparación en su calidad de “protector” o defensor de una población unitaria, integrada y vinculada a su territorio.

 
Ana María Parra
Fuente de la imagen: www.economia.so

Dos meses después de la aprobación de la ley que crea las Zonas de Interés de Desarrollo Rural Económico y Social (Zidres), el Alto Comisionado para la Paz se pronunciaba en un foro orientado a pensar cómo construir la paz en los territorios. Atendiendo a la pregunta del foro, Jaramillo propuso pensar la “paz territorial” como un proceso que exige “poner fin al conflicto” e instituir prácticas y normas que hagan posible un modelo de desarrollo rural que responda a las necesidades y las exigencias de cada territorio. También señaló que lo que el gobierno llama reconstrucción territorial es un proceso que exige tanto “transformar las condiciones del campo y reversar los efectos de la violencia (…) mediante planes y programas que le den un vuelco a las condiciones de vida de la población”, como “garantizar por igual los derechos constitucionales de los colombianos”1.

El duelo y la paz

on Lunes, 29 Febrero 2016. Posted in Artículos, Edición 76, Sylvia Cristina Prieto, Sociedades violentas, Víctimas, Nacional, Memoria histórica, Conflicto armado, Proceso de paz

76 Sylvia

El duelo es entonces un asunto que oscila entre lo individual y lo colectivo. Cuando se pierde a alguien, no solo se apaga la vida de otro, se suspende todo un trazo de la vida en común que debe ser reparado, esta reparación no obstante, requiere de una serie de estructuras sociales e institucionales que la viabilicen.

 
Sylvia Prieto
Fuente de la imagen: http://www2.esmas.com

Ya había escrito antes sobre lo difícil que resulta construir una sociedad reconciliada y en paz cuando no todas las vidas importan, o mejor, cuando algunas muertes se celebran y otras se lloran; en esta ocasión quisiera profundizar esta tesis resaltando la importancia de doler todas las muertes para sanar y reconstruir la vida en común. Me refiero en concreto a la importancia de hacer duelos, de ritualizar la muerte, de procesar cuidadosamente la interrupción de la vida y de darle su justo lugar. Para sustentar mi argumento pretendo vincular dos categorías que quizás a primera vista parezcan inconexas: el duelo y la paz.

Amor e ideología en Colombia

on Jueves, 14 Enero 2016. Posted in Artículos, Amor y política, Alain Badiou, Edición 73, Slavoj Žižek, Sociedades violentas, Nicolás Villa, Cultura colombiana, Nacional

73 Villa

No está de más analizar el estado del amor en Colombia. Si bien sabemos que, políticamente somos un rotundo fracaso, ¿cómo nos va en el amor? Mucho me temo que no mucho mejor, pero por ahí (por el amor) pueden comenzar a mejorar ambos asuntos. Si somos tan torpes e ideologizados para construir lo colectivo ¿qué tal si comenzamos por construir lo Dos? Aquí no hay respuestas fáciles ¡Quizá construir lo Dos sea mucho más complicado que lo colectivo!

 
Nicolás Villa
Fuente de la imagen: http://nuestrotiempo.com.do

Filósofos del tamaño de Žižek y Badiou le han recordado a la humanidad la estrecha relación entre la política y el amor. Ambos han cerrado filas frente a la convicción común de que estas dos categorías son algunas de las máximas expresiones de la experiencia humana. Más aún, han enfatizado en la necesidad de asumir el amor como una categoría política, teniendo en cuenta que tanto una como la otra son verdades universales. Así pues, no resulta nada desdeñable inspeccionar el estado del amor en un país políticamente arrasado como lo es el nuestro. Inclusive dicho ejercicio podría considerarse imprescindible.

Monstruosidades y violencia

on Lunes, 14 Diciembre 2015. Posted in Artículos, Fernanda Espinosa, “Monstruo” de Monserrate , Edición 71, Sociedades violentas, Feminismo, Violencia contra la mujer, Nacional

71 Fernanda

Los hechos de violencia atribuidos al “monstruo” de Monserrate parecen narraciones terribles para ser verdad, pero es precisamente nuestra sociedad que los hace posibles. La pregunta es por los elementos sociales que fundamentan y permiten estos hechos. ¿Son “Monstruos” quienes comenten estos hechos? ¿Qué hace posible que estos “monstruos” existan? ¿No habíamos notado que asesinaba desde 2010 y que nos hacían falta más de 18 mujeres?

 
Fernanda Espinosa
@FerEspinosaMo
Fuente de la imagen: www.hoyvenezuela.info

Por estos días nuevamente se escucha una noticia aterradora, los medios hablan del “monstruo” de Monserrate, quien engañaba a mujeres habitantes de calle para satisfacer sus deseos sexuales y cuando se negaban, las asesinaba y violaba. El “monstruo” confesó que habría abusado, asesinado y enterrado entre la basura a más de 18  mujeres. La fiscalía ya ha recuperado 11 cuerpos, y hasta el momento solo uno ha sido identificado. En sus confesiones el monstruo justifica sus actos, señalando que las mujeres son infieles, desordenadas, etc. Básicamente que se merecían lo que les hizo. Y enfatiza: “Yo no soy un monstruo, no me gusta que me digan así. Tampoco soy un asesino en serie”. Hace tres años era noticia en Bogotá otra historia igualmente atroz, el monstruoso asesinato de Rosa Elvira Cely en el Parque Nacional.

Que descanse en paz: Contra el vacío de la conmemoración

on Domingo, 31 Mayo 2015. Posted in Artículos, Sociedades violentas, Edición 58, César Duque, Víctimas, Internacional, Medios de comunicación

58 Cesar

La complejización del mundo real es el precio que debe pagar quien analiza el valor simbólico que tienen los conflictos para el mundo actual. Por eso, sus variables no se pueden reducir, ni simplificar; ni se puede subestimar el papel político de las concesiones en las “políticas de la memoria”.

 
César Augusto Duque
Fuente de a imagen: www.elheraldo.hn

58 Cesar1

La imagen es un “fotoepigrama” de Bertolt Brecht llamado “Sobre la restitución de la verdad”, de 1934. Se encuentra en el libro ABC de la guerra, esencial para entender las apuestas por una nueva memoria visual.

Una opinión sobre el concepto de "Sociedades extremadamente violentas"

on Domingo, 31 Mayo 2015. Posted in Artículos, Christian Gerlach , Sociedades violentas, Edición 58, Jessica Fajardo Carrillo, Nacional, Conflicto armado

58 Jessic

Ahora la violencia no sólo descansa en una estructura política y económica, sino en las relaciones más íntimas de la comunidad; por esa razón la licencia de la civilización se extiende para transformar nuestros “valores y actitudes”. El problema vendrá cuando la cifra estadística evalúe y señale nuestros “valores y actitudes” y no la estructura política y económica. En ese momento todos seremos una amenaza “extremadamente violenta”.

 
Jessica Fajardo Carrillo
Fuente de la imagen: www.agenciadenoticias.unal.edu.co

Estoy de acuerdo con mi rata de Navidad; a pesar de todas las proclamaciones optimistas –“¡Se están haciendo progresos! ¡Otra vez hay esperanzas!”- Todo corre, resbala, se desliza cuesta abajo, hacia un final estadísticamente seguro

Günter Grass (La Ratesa)1

La mejor forma de justificar una intervención “pacifista y democrática”, es afirmar que una “sociedad” es “extremadamente violenta”. Después de hacer una escueta clasificación categórica, Christian Gerlach propone un concepto que puede definir la violencia en Colombia: “Sociedades extremadamente violentas”; “ingeniosamente” Gerlach agrupa, mediante esta propuesta conceptual, las experiencias violentas vividas en Ruanda, Camboya, Timor Oriental, Yugoslavia y la Namibia del colonialismo alemán.

Ediciones anteriores

Ver más ediciones