Urbano - rural

El campesinado como sujeto de derechos

on Jueves, 31 Marzo 2016. Posted in Artículos, Edición 78, Urbano - rural, Campesinos, Economía colombiana, Nacional, Desarrollo rural, Alejandro Mantilla

78 Mantilla

El campesinado es un grupo social que alimenta a la nación, protege sus territorios, mejora las semillas nativas y recrea la cultura popular. Si la ardua labor diaria del campesinado es condición necesaria para la vida en común, el reconocimiento de la campesina y el campesino como sujetos de derechos es una exigencia imprescindible para construir una sociedad democrática que supere el menosprecio.

 
Alejandro Mantilla
Fuente de la imagen: www.iescuravalera.es

Otra mirada a una parábola

En las tiras cómicas Li’l Abner, (hacia finales de los años cuarenta del siglo XX en Estados Unidos) se cuenta la historia de una comunidad que descubrió a los Schmoos, criaturas que se ocupan de satisfacer las necesidades básicas de los humanos. Si una persona tiene hambre, su Schmoo puede convertirse en huevos o arroz, pero no en caviar. Erik Wright retomó esta historia en clave de parábola: si existieran los Schmoos se amenazaría seriamente las desigualdades basadas en la clase, pues sería “más difícil conseguir trabajadores para los trabajos agotadores y [esos trabajadores] ya no tienen (sic) que aceptar tonterías e insultos de sus jefes”1. Esta historia también muestra que las privaciones de quienes no tienen propiedades en la sociedad capitalista no son un subproducto indeseado del orden social, sino una condición necesaria para que se genere la desigualdad en la distribución de las ganancias y la riqueza, pues las clases explotadoras tienen interés en prevenir y evitar que los explotados generen sus propios medios de subsistencia.

Las relaciones urbano-rurales en Colombia: notas sobre el desplazamiento

on Sábado, 14 Febrero 2015. Posted in Artículos, Urbano - rural, Desplazamiento, Edición 51, Despojo, Cultura colombiana, Nacional, Camilo Salcedo

51 Salcedo

El paso de la vida comunitaria a la sociedad de masas, de sociedades de la vecindad, la amistad, la familia, la tierra y el chisme, a sociedades de comunidades ocultas y anónimas, implica una trasformación profunda y en muchos casos violenta, tanto en el plano material como en el simbólico. Así, el artículo destaca dos momentos: uno caracterizado por las violencias y las transformaciones productivas en el campo, y otro, en la continuidad de la vida rural en las ciudades.

 
Camilo Salcedo
Fuente de la imagen: www.fcmpaz.org.co

En Colombia han sido constantes las oleadas de poblaciones rurales que llegan a las ciudades1. Ellas configuran el espacio urbano con barrios, comunidades y familias, constituyendo, además, trayectorias históricas y sociales. ¿De qué forma continúan con sus vidas?, ¿cómo sus prácticas y lazos sociales anteriores se mantienen?, ¿hasta qué punto los lazos que los unían con las personas que hacían parte de sus lugares de origen se pierden o no?, ¿cómo se acoplan a sus nuevos contextos y situaciones impuestas?

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