Carta abierta a Marco León Calarcá. Usted desconoce la autonomía universitaria

on Miércoles, 01 Octubre 2014. Posted in Artículos, Marco León Calarcá, Edición 42, Miguel Ángel Beltrán, Leopoldo Múnera, Nacional, Proceso de paz

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Le solicito que respete la autonomía universitaria como uno de los elementos fundamentales para construir una paz duradera en Colombia. Usted termina poniendo en cuestión injustamente el trabajo encomiable de los profesores que pertenecen al Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz al no comprender el carácter pluralista de las comunidades académicas.

 
Leopoldo Múnera Ruiz
Fuente de la imagen: www.caracol.com.co

Bogotá, 30 de septiembre de 2014

Señor Calarcá:

Me llamo Leopoldo Múnera Ruiz y soy profesor de la Universidad Nacional de Colombia. En este mismo portal escribí un artículo en el cual expuse los argumentos que me llevaban a considerar el fallo disciplinario contra el profesor Miguel Ángel Beltrán como una clara violación de la libertad de pensamiento, expresión y cátedra, y, por consiguiente, de la autonomía universitaria. Asimismo, le solicité al Rector de la Universidad Nacional, profesor Ignacio Mantilla, que aplicara la excepción de inconstitucionalidad. En otro escrito posterior justifiqué esta petición.

Hoy leí su texto sobre el mismo tema, titulado “Negativa Mancha Indeleble”, que termina con los párrafos siguientes:

«Ignacio Mantilla se resistió a utilizar mecanismos legales y legítimos, entre ellos entablar una excepción de inconstitucionalidad para desconocer el aberrante fallo que además atenta contra la libertad de cátedra, la autonomía universitaria y la libre expresión.

Una negativa mancha indeleble en la historia de la Universidad Nacional que afecta a toda la nación y plantea un interrogante, con actitudes incomprensibles y antidemocráticas como las del rector Ignacio Mantilla: ¿Podrá el Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz seguir aportando sus luces al proceso de construcción de la Paz en La Habana?».

No hago parte del Centro que usted menciona, pero en él participan varios docentes de la institución a la que pertenezco. Con el mismo talante que me llevó a rechazar el fallo de la Procuraduría le digo que con dichas afirmaciones desconoce la autonomía universitaria y el carácter pluralista de la academia.

Usted está condicionando la participación de la Universidad Nacional en los diálogos de La Habana porque no comparte la decisión del Rector Mantilla en el caso del profesor Beltrán. Rechazo la intervención de los poderes externos a nuestra comunidad académica, sin importar la procedencia, que pretenden decirnos qué debemos hacer, pensar o decir. El debate sobre la excepción de inconstitucionalidad lo hicimos en este mismo portal con el profesor Uprimny, quien le dio al Rector un concepto contrario a mi solicitud. Aunque no estoy de acuerdo con sus razones, estimo que son válidas y que la Universidad podía correr riesgos al adoptar la medida, especialmente por la forma como se ejerce en el país el poder disciplinario de la Procuraduría General de la Nación. Personalmente creo que la defensa de la libertad de cátedra y la autonomía universitaria los justificaban, pero entiendo que hayan podido pesar negativamente en la decisión que el Rector adoptó.

Desde luego, usted, como yo o como cualquier colombiano o colombiana, tiene el derecho a opinar públicamente sobre las decisiones de quienes dirigen las universidades estatales. Sin embargo, resulta inaceptable que por diferencias de criterio, interpretación u opinión pretenda limitar las actividades de la academia pública colombiana. La Universidad Nacional de Colombia no es una institución jerarquizada y vertical en la que todos sus miembros deben pensar y actuar de la misma manera. Por fortuna, el pluralismo, en el más amplio sentido del término, caracteriza nuestro quehacer cotidiano y, en contra de las amenazas internas y externas, es un bien común que defendemos como uno de nuestros valores culturales más preciados.

Probablemente sin darse cuenta, usted también afecta la defensa pública y judicial del profesor Beltrán. Con su texto refuerza, dentro de una opinión pública polarizada, la idea de los supuestos nexos del profesor Beltrán con su organización, que han tratado de promover desde el expresidente Uribe hasta el Procurador, sin pruebas que sean válidas legal o constitucionalmente. En un país donde ha reinado la intolerancia y el estado de guerra durante tantos años, los prejuicios culturales son reproducidos involuntariamente por quienes no calculan los efectos de sus actos sobre las actividades de las personas que llevamos años tratando de analizar con libertad y espíritu crítico la vida social y política del país.

Le solicito que respete la autonomía universitaria como uno de los elementos fundamentales para construir una paz duradera en Colombia. Usted termina poniendo en cuestión injustamente el trabajo encomiable de los profesores que pertenecen al Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz al no comprender el carácter pluralista de las comunidades académicas.

Atentamente,

Leopoldo Múnera Ruiz

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