Circunscripciones de Paz: ¿existirá una vía entre el neoclientelismo y el neoleninismo?

on Viernes, 30 Junio 2017. Posted in Artículos, Edición 108, Acuerdos de la Habana, Nacional, Democracia, André-Noël Roth, Participación política, Proceso de paz

108 AndreNoel

La situación inédita creada por la definición de regiones de atención prioritaria, definidas como circunscripciones de paz, podría ser una oportunidad para la experimentación de nuevos modelos participativos y democráticos de planeación y de gobierno. Sin embargo, el contexto social y político tanto nacional como internacional, que parece oscilar entre neoclientelismo y neoleninismo, no pinta muy favorable a un reforzamiento de la cultura democrática.

 

André Noël Roth

Fuente de la imagen: http://www.elpais.com.co/

Los Acuerdos de Paz entre FARC y Gobierno nacional han creado 16 circunscripciones especiales de Paz con las cuales se pretende dar una mayor representación a poblaciones asentadas en regiones que han estado particularmente afectadas por la guerra. De este modo, estas 16 regiones intermunicipales –y frecuentemente interdepartamentales– podrán obtener un(a) representante a la Cámara de Representantes del Congreso de la República por dos legislaturas (2018-2022, 2022-2026). En estas circunscripciones, los electores votarán entonces para dos representantes. A un primero de forma habitual, por el candidato de los partidos políticos para representar el Departamento, y a un segundo representante, para la circunscripción especial, el cual tiene que ser presentado en listas de movimientos significativos de ciudadanos, de organizaciones sociales, de resguardos indígenas o de consejos comunitarios afro. Recientemente ya se conocieron los límites geográficos de estas circunscripciones y ya han sido objeto de análisis1, aunque con escasos datos sobre su nivel y características socio-económicas.

La intención es meritoria: que las zonas más golpeadas por la guerra y abandonadas por los gobiernos sucesivos tengan mayor visibilidad y voz para influir en la elaboración de la Ley (aunque seguirán ampliamente minoritarios y probablemente fragmentados frente a las bancadas partidistas tradicionales). Pero el hecho es también revelador respecto a la cultura y el sistema político colombianos: parece más urgente y necesario disponer de una figura pública mediadora/tramitadora/cabildante o interlocutora para hablar, en reemplazo de las poblaciones de una región, con la burocracia ministerial para lograr hacer avanzar proyectos de inversión en su circunscripción. ¿Será que en dos veces, durante cuatro años, podrá el nuevo representante tener suficiente capacidad y habilidad de persuasión para recuperar el tiempo perdido? Además, deberá preocuparse por su propia reelección y, muy probablemente, se dedicará a encontrar y promover una figura jurídica especial para justificar el mantenimiento de la circunscripción más allá de los ocho años.

Sin embargo, vale la pena preguntarse por los supuestos que fundamentan este dispositivo. El primer supuesto es que gracias a la ausencia de guerra, o a la ausencia de actores armados que presumidamente coaccionaban o impedían el voto, las personas tendrán ahora la capacidad de escoger libremente y a conciencia a su legítimo representante. Si bien este supuesto es un elemento fundacional de la teoría democrática y representativa, ¿será que, por arte de magia, en estas regiones desinstitucionalizadas y con muchas necesidades básicas insatisfechas, y en donde la violencia, en muchas de sus formas, no ha desaparecido, se van a evaporar todas las prácticas clientelistas políticas que, como se sabe, persisten en el resto del país, incluso en donde no hay presencia de grupos armados?

El segundo supuesto es que las organizaciones sociales representan y defienden de manera idónea el interés general. ¿No será que, ante tantas necesidades apremiantes, corremos el riesgo de ver surgir múltiples organizaciones entrar en una competición a muerte entre ellas para disponer de su representante y para orientar los recursos que llegarán a un territorio con poca integración, y generar así más discordia que concordia, más competencia que solidaridad para buscar soluciones de común interés para la zona?

El tercer supuesto se basa en la idea de que disponer de un representante a la cámara permite revertir dos siglos de abandono estatal y “normalizar” la situación de una zona. Si realmente se considera que con un representante a la cámara durante ocho años se puede mejorar o hasta revertir la situación económica y social de un espacio territorial deprimido, ¿por qué no funcionó en tantas otras regiones del país? Si fuera así, sería preciso entonces rediseñar el mapa de las circunscripciones electorales de todo el país para que todos barrios pobres o con problemas de inseguridad y violencias tengan derecho a un representante fuera de los partidos tradicionales.

Con esta superposición de intermediarios políticos se va a complejizar el milhojas político-administrativo: ¿cómo funcionará la relación entre dos representantes que tienen “jurisdicción” en un mismo territorio? ¿Tendrán los nuevos representantes, novatos y aislados, capacidad de influencia en un Congreso que funciona en una lógica de reciprocidad de favores? ¿O se plegarán a la presión del medio para alinearse con alguna bancada, y por allí perder su “virginidad” política? Y para ser eficaz (es decir, lograr cabildear exitosamente en los pasillos de ministerios detrás de proyectos de inversión) tendrán que alinearse con la mayoría gubernamental o estar condenado a la impotencia. ¿No será que por esta vía se reforzará la cultura política tradicional autoritaria y, por decirlo de una manera, neoclientelista? Es obviamente el proyecto promovido por la derecha católica y liberal.

Por otro lado, sin caer en los discursos absurdos de la “castrochavización”, es también creíble que la nueva influencia política que intentarán desarrollar el partido de las exFARC, en y a partir de estas zonas, no sea propiamente la más democrática. Es probable que asistamos a la promoción de un liderazgo político a través de movimientos y organizaciones sociales, antiguos o nuevos, que perpetúe y refuerce los también tradicionales modos de funcionar verticales que suelen existir frecuentemente en la izquierda (el famoso “centralismo democrático” leninista). Si bien el proyecto político es distinto y más progresista en sus objetivos a los de los políticos tradicionales liberales, conservadores y asimilados, la ya larga tradición cultural y política de la actitud autoritaria y jerárquica de la izquierda, patrón heredado tanto de Lenin como del modelo de la división del trabajo de Taylor, no favorece mucho el aprendizaje político para la deliberación pública y democrática y la práctica del autogobierno. La tesis 47 de “Las tesis de Abril”2 (2017) de las FARC señala claramente que “los principios organizativos” del nuevo partido “revolucionario y de clase (…) estarán inspirados en el leninismo y en el acumulado de las experiencias de organización y lucha del campo popular”. Si bien la tesis 50 indica que la acción política del nuevo partido debe “contribuir a desarrollar un concepto de democracia avanzada y profunda, cuyo fundamento se encuentra en el reconocimiento de la intervención ciudadana en los asuntos públicos y en la recuperación de los bienes comunes de la sociedad mediante la amplia deliberación, la participación directa con carácter decisorio, la autogestión, la promoción de relaciones de cooperación y de solidaridad social y ciudadana, por cuenta de asambleas y cabildos ciudadanos, entre otros,” un poco más adelante (tesis 53) nos indica que la situación actual “exige contar con un partido fuerte, cohesionado y disciplinado” que buscará la “unidad de los comunistas (…) sobre la base de un proceso a construir ‘desde abajo’” pero, agrega la tesis 54, “con la debida orientación y dirección”. Recuerda claramente el centralismo democrático leninista de 1917 remasterizado 2017 que consiste, en la práctica, en que después de escuchar opiniones, in fine, se termina negando siempre la capacidad de acción política autónoma de las poblaciones a nombre de la necesaria disciplina y unidad del movimiento popular y revolucionario. Se puede ya predecir que este neoleninismo, como modo de funcionamiento interno al partido, se proyectará, por hábito, a través de sus concepciones y acciones políticas hacia fuera.

Más que de la reproducción de lógicas de funcionamientos políticos basadas en una cultura tradicional vertical, que sea católica, liberal o (neo)leninista, me parecería más importante que desde las instancias de implementación de los Acuerdos, se genere y garantice el marco normativo y las condiciones materiales, políticas y organizativas para que la gente sea motivada, con estrategias de autogobierno, para la definición y construcción de infraestructuras físicas y humanas para garantizar servicios públicos básicos y desarrollo socioeconómico y ambiental sostenibles. Estas 16 regiones podrían ser los laboratorios para la generación de procesos de planeación y de gestión social, económica, ambiental y administrativa participativa y ser proyectos pilotos innovadores para el resto del país que carece también de estos servicios públicos básicos adecuados. Para ello, se necesitaría un importante trabajo de movilización y apoyo políticos y de capacitación en lo político administrativo a las comunidades y organizaciones locales auto-organizadas comprometidas con lógicas de trabajo más horizontales que verticales, para que sean capaces de construir y sostener instituciones democráticas de gobernanza local. Sin embargo, dudo que el contexto actual, electoral, social y político, les sea favorable para tal fin.

Ristretti internacionales:

Francia: La renovación de la política partidista francesa con el fenómeno Macron marca el retorno de la monarquía republicana y representativa. En efecto la nueva asamblea legislativa, la cual se renovó en un 75%, está compuesta ahora de 70% de personas pertenecientes a los grupos sociales favorecidos contra 50% en la asamblea saliente. ¡Una nueva nobleza parlamentaria! Asimismo, el gobierno formado por E. Macron – perfecto producto de la élite francesa-, está conformado casi totalmente por tecnócratas cortesanos salidos de las mismas escuelas de élites. Y el anuncio de querer gobernar mediante ordenanzas para reformar el código laboral –evitando los debates parlamentarios a pesar de disponer de una amplia mayoría– anticipa de un modo de gobierno arrogante y suficiente. Él y su equipo están convencidos de que disponen de los conocimientos técnicos expertos, que saben mejor que el resto de la sociedad, el tiers-etat, lo que es bueno para ella. ¿Podrán, en los próximos meses, los Macronboys embrujar a las víctimas de sus futuras políticas de precarización tal como su patrón embruja a medios de comunicación fascinados por el nuevo Rey sol?

En esta fase del capitalismo, con elegancia real en Francia o con modales de finquero soberbio en Estados Unidos, parece que los privilegiados quieren instalar regímenes plutocráticos o elitistas para gobernar directamente, sin negociaciones o pactos con intermediarios y organizaciones sociales más allá de “consultas”.

Venezuela: la revolución por el Estado de los chavistas y poschavistas, que se pretendía socialista, democrática y participativa, está atrincherándose en su última fortaleza, el Estado absolutista al servicio de su burocracia acomodada y corrupta, revelando así su esencia vertical, autoritaria y parasitaria, es decir neoleninista.

Ojalá que este ambiente de retorno a la verticalidad del poder, tanto de derecha como de izquierda, no sea augurio para su reforzamiento general en los procesos sociales y políticos que se preparan en vista de las próximas elecciones colombianas.

***

1Ver por ejemplo: http://lasillavacia.com/hagame-el-cruce/estas-son-las-circunscripciones-especiales-60690; http://www.elespectador.com/sites/default/files/static_specials/66/circunscripciones-especiales-para-la-paz/index.html

2http://www.cedema.org/uploads/FARC_Tesis-Abril.pdf

Comentarios (0)

Déje un comentario

Estás comentando como invitado. Autentificación opcional debajo.

Ediciones anteriores

Ver más ediciones