¿De la guerra a la paz y sólo a la paz?

on Miércoles, 19 Diciembre 2012. Posted in Artículos, Edición 1, Nacional, Desarrollo rural, Proceso de paz, Christian Fajardo

foto solopazNo llamemos a la igualdad como un mero estado de naturaleza en el que los individuos siguen sus instintos o sus propias razones, sino más bien concibamos a la igualdad como la capacidad de cualquiera de poder hacerse cargo de los asuntos comunes.
 
Christian Fajardo
Fuente: http://loshilosdelmundo.wordpress.com

Al hablar de la paz nos encontramos siempre con dualidades como la que nos brinda, por ejemplo, Thomas Hobbes en de cive: “hay que buscar la paz donde pueda darse; y donde no, buscar ayudas para la guerra”1. Ahora bien, para el pensador inglés, la búsqueda de la paz implica directamente un abandono de la igualdad de un ser humano frente a cualquier otro, haciendo la paz equivalente a la desigualdad, esto por una razón sencilla: la igualdad es el estado donde cualquiera le puede dar muerte a cualquiera (lo cual hace posible que un débil le dé muerte a un fuerte y viceversa) y la desigualdad es la que logra poner por encima al fuerte sobre el débil, difuminando, así, en gran parte el estado de incertidumbre que genera la igualdad que invariablemente se traduce como guerra de todos contra todos.

Tal es la alternativa que por lo pronto la llamaremos simplista; entre una igualdad guerrera y una desigualdad que reduciría la violencia logrando finalmente la paz. ¿Por qué resulta simplista dicha alternativa? ¿Qué consecuencia trae consigo pensar el paso de la paz a la guerra equiparando igualdad con guerra y desigualdad con paz? Intentaremos demostrar que sólo una noción de igualdad política nos permitiría salir de esta oposición que se hace pasar como una alternativa.

En la reciente declaración del presidente de Colombia Juan Manuel Santos, él ha dejado claro que la agenda que fijó los acuerdos con los que iniciarían los diálogos para la consecución de la paz con las Farc-Ep, tiene un fundamento realista2. Quizás lo haya dicho porque esta vez los diálogos tendrán un tiempo limitado y porque en esta ocasión no habrá un cese de hostilidades al menos por parte del gobierno mientras no se firme la paz. Sin embargo, amerita poner de manifiesto que el adjetivo realista ilustra, además de lo anterior, un escisión entre lo que es posible y lo que es imposible, entre lo real y lo ficcional, entre lo medianamente sensato y las locuras irracionales. Emulando la alternativa simplista que nos da Hobbes entre la guerra igualitaria o la paz desigualitaria, el presidente junto con sus ministros y asesores construyen una realidad de opuestos que simplifican en gran medida lo que realmente estaría en juego en una negociación sobre la paz o por la consecución de la paz.

El gobierno ha aceptado una agenda previamente constituida que contempla puntos a discutir como: una política de desarrollo agrario integral, el acceso y uso de la tierra, programas de desarrollo con enfoque territorial, infraestructura y adecuación de tierras, desarrollo social, estímulo a la producción agropecuaria, sistema de seguridad alimentaria, las garantías para el ejercicio de oposición política y participación ciudadana3. Ahora bien, sin empezar a discutir lo que quiere decir desarrollo rural el Presidente ya ha ofrecido su significado “dar mayor acceso a la tierra, llevar infraestructura a las regiones apartadas, hacer más prosperidad y que los servicios del Estado lleguen a todos los campesinos”4.

Tal definición del desarrollo rural, se emparenta inmediatamente con la reciente negativa y titubeos por parte de los gremios de la agricultura como la federación colombiana de ganaderos (fedegan) de asistir al foro agrario convocado por el gobierno y las Farc. Esto porque, según el representante de fedegan Felix Lafaurie, en el foro no habrá más que dos posiciones antagónicas: la de los empresarios que se adaptan a la globalización y la de las Farc que defienden el minifundio5. La agenda realista, defendida por el gobierno, niega un escenario común de interlocución donde se pondrían en discusión argumentos y razones de quienes no habían sido escuchados con anterioridad, niega la capacidad de cualquiera de cuestionar lo que es considerado como posible y real: la adaptación del modelo productivo colombiano a cierta dinámica global de mercado.

Teniendo en cuenta lo anterior, si nos detenemos un poco más en el tránsito de la guerra a la paz o de la igualdad guerrera a la desigualdad pacífica, podemos encontrar un asunto fundamental en el que se pone en juego la política misma y lo que quiere decir emancipación. Lo primero que sugerimos, es que, no llamemos a la igualdad como un mero estado de naturaleza en el que los individuos siguen sus instintos o sus propias razones, sino más bien concibamos a la igualdad como la capacidad de cualquiera de poder hacerse cargo de los asuntos comunes, en otras palabras como la posibilidad de que un ser cualquiera que se considera ajeno a discutir sobre asuntos que en principio no le conciernen de hecho lo haga. Entre la igualdad guerrera y la desigualdad del orden “pacífico” estatal se encuentra una igualdad política en el que sus actores no son considerados como aquellos que hacen ruido que hay que asistir, como lo ilustra la definición de Santos del desarrollo rural y la negativa de los gremios de la agricultura a poner en discusión el modelo de desarrollo, sino como unos auténticos interlocutores que pueden interpretar y argumentar a su modo los datos sensibles, que en este caso son los puntos que se han planteado en la agenda con la que se iniciarían los diálogos. Esta lógica de la igualdad política pone en relación dos mundos en uno solo en la medida en que pone en situación de igualdad a unos seres que emiten discursos (el gobierno) y unos seres que emiten mero ruido (el pueblo que solo se dignaría a recibir asistencia). Este modo político de la igualdad es el que sin duda alguna expone Timochenko en el anuncio oficial del comienzo de los diálogos de paz. Él subrayando que la llave de la paz no la posee el gobierno ni las Farc pone de manifiesto que:

“…no puede calificarse como bochinche y ruido innecesario la participación general del pueblo colombiano en las discusiones de paz… él también tiene su agenda”6.

Hacer del pueblo colombiano un interlocutor sobre lo que quiere decir la paz para Colombia implica que la masa informe de seres ruidosos, utilice su palabra para expresar más que meras quejas. Esto no significa ampliar la democracia sino realizarla, puesto que la democracia es desde siempre un conjunto de actos mediante los cuales seres que son dedicados a reproducirse se hacen reconocer como animales dotados de palabra. Para que el proceso de paz no conlleve a una re-ordenación de las jerarquías en nuestra sociedad, es necesario que pongamos en práctica lo imposible que trae consigo la democracia. Es preciso ir más allá de la agenda realista de Santos, y evitar que las puestas en marcha de la emancipación del pueblo colombiano se interrumpan por artimañas de intelectuales que siguen casando el sustantivo democracia con el adjetivo representativa. De esta manera, tanto movimientos sociales como individuos y colectividades cualesquiera deberán aprovechar esta oportunidad para manifestar que de la guerra a la paz, de la igualdad guerrera a la desigualdad administrada por el Estado (pretensión inicial del gobierno de Santos), en el caso colombiano, hay un espacio que se presta para la emancipación de cualquiera.

1 Hobbes, T. (1999) De cive. Barcelona: Trotta. p. 23
2 Conozco los riesgos pero era el momento de apostar por la paz: Santos: Recuperado el 16 de diciembre de 2012. http://www.elespectador.com/noticias/paz/articulo-372457-conozco-los-riesgos-era-el-momento-de-apostar-paz-santos
3 Puntos de acuerdo de negociación entre el Gobierno y Farc. Recuperado el 16 de diciembre de 2012. http://www.rcnradio.com/noticias/puntos-de-acuerdo-de-negociacion-entre-gobierno-y-farc-18177
4 “Estamos hacia una posibilidad real de paz: Santos. Recuperado el 16 de diciembre de 2012.   http://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/estamos-ante-una-posibilidad-real-de-paz-santos/20120904/nota/1755506.aspx
5 “Fedegan dice que foro de empresarios agrarios y campesinos para alimentar la mesa de paz es inútil. Recuperado el 16 de diciembre de 2012. http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz-ganaderos-se-apartan-de-foro-sobre-tierras_12456628-4
6 Timochenko: La salida no es la guerra sino el diálogo. Recuperado el 16 de diciembre de 2012. http://www.youtube.com/watch?v=RjvA5I8r6TU

Comentarios (0)

Déje un comentario

Estás comentando como invitado. Autentificación opcional debajo.

Ediciones anteriores

Ver más ediciones