Desarrollo rural: ¿dos modelos hacia la construcción de la paz?

on Miércoles, 31 Julio 2013. Posted in Artículos, Astrid Flórez, Edición 14, TEOPOCO, Nacional, Desarrollo rural, Medios de comunicación, Proceso de paz

14 teopocoLa revisión de prensa de los meses de enero y febrero en torno a la mesa de diálogo evidenció que tanto el desarrollo rural como las víctimas son dos terrenos marcados por un desdoblamiento de la confrontación bélica hacia el terreno de lo simbólico.
 
Astrid Flórez
Fuente: www.valledelcauca.gov.co

Durante los pasados meses de enero y febrero la agenda de discusión pública sobre la paz giró en torno a dos hechos centrales: en primer lugar, el temor frente al fin del cese al fuego unilateral declarado por las FARC debido al retorno de sus acciones militares, fortalecimiento y rearme. En segundo lugar, el debate sobre uno de los temas que se ha considerado parte de la ‘agenda sustancial’ y uno de los más grandes escollos históricos para el alcance de la paz: el desarrollo rural, primer punto del Acuerdo General.

Las FARC siguieron recibiendo fuertes críticas a sus intenciones de paz, puesto que el cese al fuego no significó la suspensión total de sus acciones militares1. La emboscada a una patrulla del Ejército y el secuestro de tres ciudadanos marcaron el reinicio de los diálogos2 sobre el tema agrario, hechos que evidencian un juego no sólo simbólico en el que las FARC han intentado demostrar su capacidad bélica. Además, entre los fenómenos más visibles se encuentra el secuestro y posterior liberación de los patrulleros de la policía Cristian Camilo Yate y Víctor Alfonso González en el Valle del Cauca, que acaparó la atención de los medios.

En relación con las acciones armadas surge la preocupación por las consecuencias de la guerra sobre la población civil, aspecto que compromete la concepción, visibilización y participación de las víctimas en el complejo equilibrio entre justicia y paz. El precio de negociar en medio de la guerra es generar mayor desconfianza en los sectores que se han opuesto a la mesa de diálogo y minar la legitimidad del proceso mismo frente a la sociedad civil.

Desarrollo rural: órgano vital de la paz y la agenda

El debate sobre el desarrollo rural tomó un lugar prioritario no solo por las declaraciones que en este sentido hicieran gobierno y guerrilla, sino porque una fotografía del mundo rural muestra el fuerte contraste entre las capas sociales más y menos favorecidas, al igual que el significado simbólico que la tierra ha tenido como sinónimo de acceso y reproducción del poder. 

Aparte de ser un elemento vital de la cultura política colombiana, el desarrollo rural remite a una serie de diagnósticos y explicaciones diferentes sobre el conflicto armado y, sobre todo, a la manera como los actores se disponen o no a solucionarlo. Si para las FARC el desarrollo rural se convierte en una de las explicaciones trascendentales de la confrontación de clases3, para gremios como el ganadero la concentración de la tierra no representa sino uno más entre otros sectores, como el financiero o el minero4, que por supuesto, a su juicio, no tiene una incidencia mayor que los anteriores en la desigual distribución de la riqueza.

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En los últimos 50 años ha faltado una reforma institucional  para la  modernización del campo colombiano, reflejo de una continua obliteración del mundo rural que lo ha considerado como sinónimo de atraso. En la actual negociación, esta visión parece transformarse gracias a las dinámicas internacionales de relocalización del capital que requiere de nuevas espacialidades para continuar su lógica de acumulación, mediante la extracción de recursos mineros, acuíferos y de biodiversidad.

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Desarrollo rural: la bisagra hacia la paz

La discusión sobre el desarrollo rural estuvo alimentada por tres visiones que evidenciaron modelos de desarrollo diferentes pero susceptibles de articulación a través del siguiente postulado: la coexistencia de sistemas agroproductivos. La primera de ellas, expresada por sectores uribistas, consideró que en la mesa de diálogo no se debe discutir la cuestión agraria ya que solo se puede esperar como resultado de ésta el sometimiento militar y/o judicial de la guerrilla. La segunda, representada por el gobierno y algunos sectores de la sociedad civil, percibió el desarrollo rural como parte de un proceso más amplio de construcción de paz, en el que el acceso a la tierra constituye el origen del conflicto armado así como un punto de paso obligado para darle fin. Como consecuencia de esta perspectiva las FARC resaltaron la importancia de las economías campesinas para el autoabastecimiento del mercado nacional.

Dentro de la primera visión, analistas, empresarios del agro y la ganadería5, manifestaron las desconfianzas frente al proceso de paz al considerar que el gobierno negocia con un actor ilegal en cuya palabra no se puede creer6. Se sospecha de las Zonas de Reserva Campesina ya que no transformarían los problemas del país y cargan con el peso de las repúblicas independientes7, estarían sometidas a la influencia del modelo ‘castrochavista’8, de manera que la negociación representaría una amenaza a la propiedad privada9.

Según esta argumentación, la concentración de la tierra no constituye una de las mayores fuentes de inequidad del país, e incluso el presidente de Fedegan considera que la existencia del latifundio puede negarse10. Sin embargo, esta no es una opinión que compartan todos los actores dueños de capital en el mundo rural. Por ejemplo, para Augusto Beltrán, miembro de la misma organización, se requiere una reconversión productiva más decidida11 mientras que Rafael Mejía, de la SAC, descarta la posibilidad de una reforma agraria12.

La segunda visión pone de manifiesto el carácter de la transformación rural puesto que, en esta tendencia, el Gobierno Nacional, a través de las declaraciones de Humberto de la Calle, el presidente Santos y el ministro de agricultura, Juan Camilo Restrepo, ha sido enfático en ratificar que mantendrá el respeto a la propiedad privada, el derecho privado como principio rector y los derechos adquiridos (de buena fe) sobre la propiedad.

Si en la primera visión se manifestaron controversias frente a la influencia extranjera de ‘corte expropiacionista’ en el agro, la mirada gubernamental y de la SAC fue mucho más favorable a la vinculación del sector rural a redes de comercio internacional así como al uso, explotación y tenencia de la tierra por parte de extranjeros y empresas multinacionales, bajo la premisa de que su concurso contribuye de manera vital al crecimiento económico.

La tercera visión, propuesta por la insurgencia, considera de manera amplia lo rural, sector sobre el que urge una intervención para la transformación de los problemas del país y no solo de los campesinos. Esta mirada de la cuestión agraria no centra su interés en la productividad sino en el autoconsumo a través de las Zonas de Reserva Campesina y las Zonas de Producción Campesina de Alimentos, aunque tampoco controvirtió de manera tajante la lógica del crecimiento económico.

A lo largo de la discusión y de la información visible en la prensa se hicieron evidentes dos orientaciones posibles para el modelo de desarrollo en torno a la productividad y la soberanía alimentaria.  

La primera orientación de la productividad fue tratada por las FARC bajo los siguientes elementos: la reivindicación de las economías campesinas; la necesidad de reconversión del latifundio improductivo; el respeto por las identidades étnicas de indígenas, afros, campesinos, colonos y mujeres; la coexistencia de modelos productivos como la agroindustria, el minifundio y los lazos ancestrales con la tierra, orientados especialmente al consumo interno y el cuidado de los recursos naturales.  

La segunda orientación, compartida tanto por el gobierno como los sectores uribistas, hizo énfasis en cadenas de exportación, inversión en infraestructura para ligar la producción local al mundo globalizado, explotación industrializada del agro, inversión extranjera y el uso libre de tierras para los inversionistas según las necesidades de los encadenamientos productivos en concordancia con la eficiencia de los mecanismos de mercado.

Al referirse al tema alimentario, la producción local siguió siendo la protagonista en la propuesta de la guerrilla, a través de zonas campesinas manejadas bajo un criterio de soberanía más que de seguridad alimentaria, como se observa en el caso de la propuesta de la SAC13; gremio para el que puede ser más efectivo garantizar la exportación de bienes agrícolas que le dejen importantes réditos al país de tal manera que se garantice la compra de alimentos con el fin de convertir al campo en un activo más para las lógicas de circulación del capital.   

Por último, varios analistas identificaron puntos de encuentro entre el gobierno y las FARC que harían posible un acuerdo sobre el desarrollo rural. En ese sentido se manifestaron León Valencia14 y Laura Gil15, la escritora Patricia Lara16 y Oscar López Pulecio, exembajador de Colombia ante las Naciones Unidas, quienes pusieron de presente su sorpresa positiva en las siguientes coincidencias: la pluralidad del ideario sobre los habitantes del campo; la coexistencia de modelos agroproductivos; la necesidad de reconversión productiva de las tierras sin explotación agrícola en lugar de su expropiación inmediata; la restitución de tierras y el otorgamiento de créditos y mecanismos para la productividad de la pequeña propiedad, bajo el establecimiento de unidades agrícolas familiares.

La novedad de la discusión sobre desarrollo rural consistió en el acercamiento de dos posiciones que parecían irreconciliables en anteriores negociaciones de paz. Pese a que hasta el mes de febrero no afloraron con suficiente claridad los ejes temáticos de un posible acuerdo fue mucho más fácil percibir los cambios en la propuesta de la insurgencia que en la posición del gobierno.

A pesar del acercamiento y las señales positivas, no todos los actores sociales consideraron que las FARC estuvieran dando muestras de una verdadera voluntad de paz, lo cual se evidenció en las críticas a la lentitud del proceso por parte del codirector del Banco de la República, Salomón Kalmanovitz17, y en la idea de que éstas continúan manejando un doble discurso: hablan de paz mientras perpetúan las acciones de guerra, como lo señaló el Cardenal Rubén Salazar18.

Las expresiones del sector uribista ponen en evidencia que la superación del conflicto armado no es solamente un asunto de interés para las partes en confrontación, Estado e insurgencia, sino que requiere de una negociación al interior de las élites económicas y políticas en el país que haga realmente viable una transformación en las condiciones sociales de la población para que la paz sea sostenible.  

Mientras que para las FARC el territorio está ligado indisolublemente a la tierra como lugar vital y estratégico de toda la nación en donde, a su juicio, las comunidades “conciben la tierra como abrigo y el sentido del buen vivir”19; la concepción del gobierno y empresarios agrícolas resalta la posición geoestratégica del país, el uso de los recursos del suelo y el subsuelo para la extracción de nuevos materiales.

En síntesis, el acceso, el uso y la extensión de las tierras se convierten en temas fundamentales dentro del tipo de enfoque de desarrollo rural que se pone en juego sobre la mesa. En la construcción de la paz, uno de los retos centrales es reestructurar el lugar que ocupan los dueños de la tierra en el sistema político y el de quienes han sido privados de este recurso por medio de la violencia.  

Víctimas: una categoría en disputa

La preocupación por las víctimas emerge continuamente desde el inicio de los diálogos. Tres parecen ser los polos de reivindicación: el primero está conformado por sectores políticos y gremiales uribistas, quienes en aras de deslegitimar la mesa, argumentan que el proceso favorece la impunidad a través del marco jurídico para la paz y se negocia con terroristas que han causado despojo de tierras, entre otros daños. El segundo polo, encabezado por organizaciones de víctimas y de defensa de los derechos humanos, ha expresado el respaldo a los diálogos en la búsqueda de la verdad judicial e histórica y la reparación de las víctimas. El tercer polo plantea que el Estado es el primer responsable de las victimizaciones, de acuerdo con las FARC.  

A nivel temático se destacan la necesidad de reconocimiento y cese del secuestro, afectaciones producto del terrorismo, despojo de tierras, crímenes del terrorismo de estado, falsos positivos y atención a guerrilleros presos.

Al retomar el Acuerdo General del proceso se observa que el tema de víctimas cumple un papel importante en la agenda de negociación20 y será discutido alrededor de tres temas especiales: derechos humanos de las víctimas, verdad21 y paramilitarismo22.

En este campo, los temas de mayor inquietud versan sobre la definición misma de víctima y el reconocimiento de quiénes pueden ser incluidos o no. Si bien hay unanimidad frente a que deben ser reparadas, no existe consenso en señalar quiénes son víctimas y quiénes victimarios.

Las FARC se declararon como las primeras víctimas23, producto de los ataques a Marquetalia, posición que han sostenido como parte de su propia identidad y construcción histórica desde el Programa de los Guerrilleros en 1964. Esta perspectiva ha causado indignación en otros sectores más conservadores expresada por personalidades como el Procurador Ordóñez para quien “no se debe olvidar que las FARC son victimarios y no víctimas”24.

Definir el campo de las víctimas implica la develación de una lucha no solo política sino ética, en la que las partes ponen en juego su concepción sobre la guerra misma, así como los mecanismos y escenarios en los cuales librarla. Aunque por primera vez se observa que las víctimas se convierten en un campo de disputa dentro de los procesos de paz, varios hechos así lo demuestran: las propuestas y mecanismos en curso para la restitución de tierras de ley de desarrollo rural; la clasificación y formas de reparación de la ley de víctimas; el complejo y muy cuestionado balance entre paz y justicia que han dejado otros procesos como la desmovilización de paramilitares.  

En términos generales, la discusión sobre el tema de víctimas ha estado atravesada, de una parte, por la relación entre verdad, justicia y reparación en relación con la paz y, de otra, la disputa para definir la calidad de víctima; cada una de estas vertientes ha servido tanto para refrendar como para deslegitimar el proceso.

Como estrategia de legitimación del proceso, el jefe del equipo negociador Humberto de la Calle ha insistido a lo largo del proceso en que el grupo guerrillero «tiene que darle la cara a las víctimas»25 sin embargo, no se ha referido explícitamente a las víctimas del Estado. En contraste, actores como la analista Natalia Springer y el procurador Ordóñez han visibilizado la importancia de las víctimas pero con el ánimo de oponerse al diálogo. En este sentido, la analista consideró que “éste debería ser un momento vigoroso para la justicia, en el que, en representación de las víctimas y de la ciudadanía, se investigue, esclarezca y ponga en su sitio a quienes están allí sentados asegurando que las víctimas son ellos y que por eso hay que premiarlos con una curul”26.

Por su parte, las víctimas realizaron fuertes pronunciamientos en el diario El Espectador sobre el lugar que deben ocupar en la negociación y sus expectativas del proceso, no obstante alcanzaron menor visibilización que otros actores. La Organización de Secuestrados Civiles y la Mesa Nacional de Víctimas de la Guerrilla consideraron necesario el reconocimiento del universo de afectados y de la memoria histórica desde 1964 ya que se excluye de la actual ley de víctimas27.

En concordancia con la lucha por el reconocimiento, una de las peticiones más significativas para las víctimas “es que el Gobierno y las Farc no nieguen a las víctimas de este conflicto armado, para que den razón por los desaparecidos y los secuestrados”, según lo expresó Marleny Orjuela de Asfamipaz, pronunciamiento que se erige como muro de contención frente a una larga tradición de eliminación física y simbólica del enemigo.
 
Para concluir, la revisión de prensa de los meses de enero y febrero en torno a la mesa de diálogo evidenció que tanto el desarrollo rural como las víctimas son dos terrenos marcados por un desdoblamiento de la confrontación bélica hacia el terreno de lo simbólico. Cada uno de estos aspectos cobra relevancia porque se compromete la materialización de una transformación social que consolide la paz duradera en Colombia, aún por encima de los discursos o las demostraciones de fuerza de las partes.

En el debate sobre desarrollo rural y víctimas las posiciones de los actores hicieron evidentes las estrategias de legitimación y deslegitimación del proceso de paz, pero también se dieron sorprendentes modificaciones en la cuestión rural que seguramente fundamentan el acuerdo sobre la materia ya anunciado.

Sobre el desarrollo rural las estrategias de oposición estuvieron encabezadas por sectores políticos uribistas y por el gremio ganadero, mientras que el apoyo fue más fuerte por parte de la Mesa de Unidad, el gobierno, las FARC y diversos analistas con base en posibles puntos de acuerdo como la coexistencia de modelos de producción.

La lucha por el reconocimiento de las víctimas expresó una vez más las dificultades para equilibrar la balanza entre verdad, justicia y reparación y el logro de la paz y encontró como principales puntos de deslegitimación a sectores conservadores mientras la voz de las víctimas siguió escuchándose con un menor eco.

El avance del desarrollo rural estará marcado en los meses de marzo y abril por la dinámica de las mesas regionales abiertas para tal fin; la percepción de las zonas de reserva campesina como aplicación de modelos de producción campesina y bajo control político institucional o como zonas de fortalecimiento guerrillero. De igual forma, la discusión sobre las víctimas seguirá desarrollándose en torno a la movilización del 9 de abril y el lugar protagónico o marginal que ocuparán en el proceso de paz.

***

1http://www.semana.com/nacion/articulo/en-cauca-continuan-combates-pese-tregua-farc/268195-3
2La revista Semana señaló que “las Farc mataron en una emboscada a cuatro soldados en Policarpa, Nariño, y los militares les atribuyeron el secuestro de tres civiles en Piamonte, Cauca, pronto liberados en medio de un gran operativo militar. Al día siguiente, los militares y la Policía anunciaron la muerte, en un bombardeo, de Jacobo Arango, jefe del frente 5 de las Farc, y otros cinco guerrilleros (un jefe de frente no caía hace casi ocho meses). Horas después, tres miembros de la Policía Fiscal y Aduanera morían abaleados en una carretera en Carraipía, La Guajira, presuntamente a manos del frente 59 de esa guerrilla” (2 de febrero).
3Discurso de Iván Márquez en Oslo, octubre de 2012. http://www.youtube.com/watch?v=uiZW8iTD1mY
4http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12531004
5La manifestación en este sentido estuvo encabezada por personalidades como el analista Alfredo Rangel, el expresidente Álvaro Uribe y el presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie
6http://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/jose-felix-lafaurie/193247-por-que-creerles-a-las-farc
7http://www.elespectador.com/opinion/columna-402933-paz-logros-y-escollos
8 http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-398351-uribe-cuestiona-presencia-del-castro-chavismo-mesa-de-paz
9http://www.semana.com/politica/articulo/sociedad-agricultores-colombia-descarta-reforma-agraria/325531-3 y http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12531004
10http://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/jose-felix-lafaurie/193247-por-que-creerles-a-las-farc
11http://www.elheraldo.co/noticias/agropecuaria/el-proceso-de-paz-y-la-propiedad-rural-97515
12http://www.semana.com/politica/articulo/sociedad-agricultores-colombia-descarta-reforma-agraria/325531-3
13http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12514342
14http://www.vanguardia.com/actualidad/colombia/191677-politica-agraria-reabre-la-polemica-sobre-los-dialogos-de-paz
15http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12582319.html
16http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/patricia-lara/buenas-noticia-habana
17http://www.elespectador.com/opinion/columna-404066-el-dividendo-de-paz
18http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12582319.html
19“Para las FARC, Ejército del Pueblo, el concepto TIERRA está indisolublemente ligado al territorio; son un todo indivisible que va más allá del aspecto meramente agrario y que toca intereses estratégicos, vitales, de toda la nación. Por eso la lucha por el territorio está en el centro de las luchas que se libran hoy en Colombia. Hablar de tierra significa para nosotros hablar del territorio como una categoría que además del subsuelo y el sobresuelo entraña relaciones socio- históricas de nuestras comunidades que llevan inmerso el sentimiento de patria, que concibe la tierra como abrigo, y el sentido del buen vivir.”Discurso de Iván Márquez en Oslo, octubre de 2013. http://www.youtube.com/watch?v=uiZW8iTD1mY
20Acuerdo General. https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf
21Punto 5º del Acuerdo General. https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf
22Punto 3º del Acuerdo General. https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf
23Desde el primer discurso de Iván Márquez en Oslo, esta guerrilla declaró que “esa es la hoguera que arde en nuestro corazón; por eso no pueden ser más que un agravio los llamados instrumentos jurídicos de justicia transicional que apuntan a convertir a las víctimas en victimarios. Que se tenga presente, que el alzamiento armado contra la opresión es un derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo, que ha sido consagrado en el preámbulo de la declaración de los derechos humanos aprobada por la ONU en 1948, y que además es un derecho consignado en muchas constituciones de las naciones del mundo. No somos causa sino respuesta a la violencia del Estado, que es quien debe someterse a un marco jurídico para que responda por sus atrocidades y crímenes de lesa humanidad” y posteriormente  Andrés París señaló que “estamos en la batalla porque el tema de las víctimas sea abordado como es: las primeras víctimas somos nosotros, los civiles obligados a estar en armas”  (13 de febrero, El Espectador) http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-404703-victimas-piden-palabra
24http://www.lafm.com.co/noticias/no-se-debe-olvidar-que-las-130515 y en el Nuevo Siglo 30 de enero http://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/1-2013-farc-son-victimarios-no-v%C3%ADctimas-procurador.html
25http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-404703-victimas-piden-palabra
26http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12588242
27http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-404703-victimas-piden-palabra

 

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