El fantasma de "El capital"

on Jueves, 01 Mayo 2014. Posted in Artículos, Capitalismo, Thomas Piketty, El Capital, Edición 32, Nacional, Alejandro Mantilla

32 MantillaLa importancia de Capital en el siglo XXI radica en su contribución al paulatino desmonte del sentido común de libre mercado que ha tratado sus propias premisas económicas de manera análoga a la ley de la gravedad. Las tesis del libro y su perspectiva histórica de largo plazo muestran que las promesas del neoliberalismo no contribuyeron al crecimiento, a la prosperidad o al mejoramiento de la calidad de vida.
 
Alejandro Mantilla
Fuente de la imagen: http://theweek.com/ 

El retorno

Un fantasma recorre el mundo: el fantasma de El capital.

La gran obra de Marx ya no ocupa el lugar de las baratijas de las librerías de viejo, por el contrario, su legado retorna con la persistencia propia de los clásicos. En la feria del libro de Fráncfort en 2008 El capital fue el libro más vendido, en Japón la versión manga vendió 120.000 ejemplares, en Shanghái se prepara el montaje de una versión teatral adaptada por el director teatral He Nian1, mientras se publican nuevos estudios sobre el célebre volumen I, destacándose los escritos por Fredric Jameson y Doménico Moro2.

El Capital en el siglo XXI

¿Cuál es el libro más vendido en las últimas semanas en Estados Unidos según la lista de Amazon? No se trata del porno para mamás de 50 sombras de Grey, de adolescentes vampiros en explosión hormonal o de niños magos atormentados. El libro más vendido y comentado en el último mes es un trabajo de economía de 577 páginas de texto y 76 páginas de citas publicado por la Universidad de Harvard, titulado Capital in the Twenty-First Century3.

Publicado en francés en 2013, el libro fue escrito por Thomas Piketty, un economista de 42 años profesor de Paris School of Economics que ya es calificado en Estados Unidos como el rock star de la economía a menos de dos meses de la publicación en inglés de su trabajo4. El libro de Piketty ha tenido tanto impacto que Paul Krugman, premio nobel de economía y uno de los columnistas más leídos en el mundo, le dedicó una columna en el diario The New York Times5 y una reseña en The New York Review of Books6. Nada mal para un libro cuyo título es una alusión velada a Marx y en cuya última nota al pie hace una fulminante crítica a filósofos como Sartre, Badiou y Althusser por no tomarse en serio la cuestión de la desigualdad y las clases sociales7.

La contradicción central del capitalismo (a la Piketty): r > g

El economista francés sostiene tesis abiertamente opuestas a las defendidas por economistas neoliberales, monetaristas, neoclásicos y similares. Para él, en una economía capitalista basada en la propiedad privada encontramos fuerzas convergentes que permiten la difusión y el desarrollo del conocimiento y las habilidades. Hasta ahí no hay nada escandaloso, lo interesante es la afirmación siguiente: la economía de mercado también contiene poderosas fuerzas divergentes que son una amenaza potencial para las sociedades democráticas y para los valores de justicia social en los que se apoyan8.

La principal fuerza desestabilizadora para la democracia y la justicia social radica en una tendencia de la economía capitalista: la tasa de retorno del capital tiende a ser mayor que la tasa de crecimiento económico en períodos largos (lo que simboliza con ‘r > g’, donde ‘r’ es la tasa del retorno neto del capital y ‘g’ el crecimiento). Es decir, que la ganancia privada acumulada en el pasado crece más rápido que el crecimiento de la productividad y los salarios. Así el empresario tiende a convertirse en un rentista cada vez más rico, por encima de aquellos que no tienen nada salvo su trabajo9.

La fórmula ‘r > g’ expresa un problema central para la justicia distributiva: la sociedad capitalista de libre mercado basada en la propiedad privada tiende a generar grandes brechas de desigualdad. Sin duda, ese no es un descubrimiento novedoso, pero sí resulta interesante un dato histórico crucial, si la riqueza privada tiende a ser mayor en relación a la renta nacional, en ciertos períodos históricos esa desigualdad puede ser menor, como ocurrió en la segunda posguerra entre 1945 y 1968. Pero en otros casos puede ser mucho mayor, en una relación de “unas 7 veces en el Siglo XIX, de 2 veces tras la II Guerra Mundial y de casi 6 veces en la actualidad”10.

Tal desajuste entre crecimiento y riqueza también se expresa en la desigualdad entre clases sociales, y si Piketty tiene la razón, las cuatro décadas que cumple el modelo neoliberal nos han dejado en un balance de distribución de la riqueza comparable a los inicios del siglo pasado. Como afirmó en una entrevista para El País de España: “En países como Francia, Reino Unido, España o Italia la riqueza neta del sector privado equivale a entre cinco y seis años de renta nacional, de PIB. Hay que remontarse a 1910 para encontrar datos similares”11.

La gramática, el pánico y el capitalismo real

Desde los años 90 los críticos del neoliberalismo fuimos designados con distintos rótulos. Nos han denominado “románticos”, “populistas” o incluso nos han llamado “idiotas” (como afirmaron Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Montaner y los Vargas Llosa en su momento). Para quienes lanzan tales adjetivos el libro de Piketty es una pésima noticia, pues el rigor de su trabajo ha sido celebrado mundialmente. Sus datos de apoyo se basan en un estudio histórico comparativo de 50 economías, que en algunos casos, como el de Francia, lo llevan a recolectar información remontándose al siglo XVIII.

La importancia de Capital en el siglo XXI radica en su contribución al paulatino desmonte del sentido común de libre mercado que ha tratado sus propias premisas económicas de manera análoga a la ley de la gravedad. Las tesis del libro y su perspectiva histórica de largo plazo muestran que las promesas del neoliberalismo no contribuyeron al crecimiento, a la prosperidad o al mejoramiento de la calidad de vida. Tales promesas solo fueron una excusa para favorecer las pretensiones de los grandes capitalistas alrededor del planeta. Piketty nos muestra porqué el capitalismo realmente existente es muy diferente de las justificaciones morales del libre mercado ofrecidas por Robert Nozick, Ayn Rand, Friedrich Hayek o Milton Friedman. La ruptura del sentido común implica el retorno a la batalla de ideas entre las diversas concepciones de la política y la economía. Incluso intelectuales neoliberales han pedido una urgente respuesta a su libro, al que catalogan de “nuevo marxismo”12. Ante tal exigencia, Paul Krugman respondió, con delicioso sarcasmo: “Suerte con eso”, aduciendo que las tesis de Piketty son sólidas y parece que no hay una manera sustantiva de atacarlas.

También puede generar una lección importante para la gramática política, al permitirnos recuperar concepciones de la política que creíamos perdidas. Aunque se apoye en conceptos cercanos al análisis marxista, en realidad Piketty se encuentra mucho más cercano a tesis socialdemócratas, abogando por un sistema tributario riguroso que grave con impuestos altos a los grandes capitales para así reducir la desigualdad. Tal vez sus tesis, al igual que las de Krugman, permitan que los partidos socialdemócratas europeos y los partidos de los trabajadores en América Latina, puedan alejarse de los dogmas del neoliberalismo y se atrevan a impulsar políticas más acordes con sus nombres.

Otra lección importante se dirige a la izquierda socialista del mundo entero. Alguna vez, en pleno despliegue del neoliberalismo, Perry Anderson escribió un artículo donde afirmaba que la izquierda debía aprender de los economistas neoliberales, quienes defendieron sus ideas incluso cuando el keynesianismo era la corriente dominante13. Para Anderson, la izquierda debía insistir en sus planteamientos aunque el mundo girara en la dirección opuesta. Hoy la evidencia nos muestra que las clases sociales importan, que el capitalismo alienta la desigualdad social, que no vivimos en una sociedad meritocrática, y que vale la pena caminar por una sociedad más justa que derrote las lógicas del capital.

A pesar de la paranoia conservadora, varios economistas marxistas han marcado distancia del autor francés, señalando que éste soslaya la importancia del trabajo, que no es claro su tratamiento de la crisis, y que al confundir ganancia con capital su ley fundamental (r > g) no parece bien sustentada14. A pesar de lo anterior, la lección más importante radica en el miedo que genera Piketty (como tituló Krugman su columna), pues el éxito del libro ha generado una histeria colectiva entre los economistas neoliberales. La lección crucial radica en que ciertos fantasmas siguen generando pánico en unos pocos y alegría para las mayorías.

***

1“Das Kapital the musical¡” http://www.danwei.org/theater/marx_on_stage.php, “La segunda juventud de Marx”, http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/27/actualidad/1372360936_920706.html
2Fredric Jameson, “Representar el capital”, Bs As, FCE, 2013. Doménico Moro, “Nuevo compendio de El Capital”, Barcelona, El viejo Topo.
3Thomas Piketty, “Capital in the Twenty-First Century”, Cambridge y Londres, Harvard University Press, 2014.
4Jordan Weissmann, Why Liberals Have Fallen for Thomas Piketty http://www.slate.com/articles/business/moneybox/2014/04/thomas_piketty_capital_how_america_s_liberals_fell_for_a_french_economist.html
5Paul Krugman, “The Piketty Panic”, http://www.nytimes.com/2014/04/25/opinion/krugman-the-piketty-panic.html?ref=paulkrugman&_r=1

6Paul Krugman, “Why We’re in a New Gilded Age”, http://www.nybooks.com/articles/archives/2014/may/08/thomas-piketty-new-gilded-age/

7“When one reads philosophers such as Jean-Paul Sartre, Louis Althusser, and Alain Badiou on their Marxist and/or communist commitments, one sometimes has the impression that questions of capital and class inequality are of only moderate interest to them and serve mainly as a pretext for jousts of an entirely different nature entirely”, Piketty obra citada, página 655.

8Piketty, p 571.
9He intentado expresarlo de manera literal: “The inequality r > g implies that wealth accumulated in the past grows more rapidly than output and wages. This inequality expresses a fundamental logical contradiction. The entrepreneur inevitably tends to become a rentier, more and more dominant over those who own nothing but their labor”.

10Kiké Vásquez, “Thomas Piketty, el gurú de la desigualdad”, http://blogs.elconfidencial.com/mercados/perlas-de-kike/2014-04-28/thomas-piketty-el-guru-de-la-desigualdad_122170/

11“Nunca ha habido tanta riqueza privada en el último siglo” http://economia.elpais.com/economia/2014/04/11/actualidad/1397236998_639957.html

12James Pethokoukis, “The new Marxism”, http://www.nationalreview.com/article/374009/new-marxism-james-pethokoukis
13Perry Anderson, “El despliegue del neoliberalismo y sus lecciones para la izquierda”, en Renán Vega (compilador), Marx y el siglo XXI, Bogotá, 1997.
14Ver, por ejemplo, las críticas de Michael Roberts: “Reviewing Piketty (again)” http://thenextrecession.wordpress.com/2014/04/28/reviewing-piketty-again/, y “Piketty –in French it’s worse” http://thenextrecession.wordpress.com/2014/04/30/piketty-in-french-its-worse/ Valga destacar que algunos críticos marxistas de Piketty se han amparado en la defensa de la ley del valor y de la caída tendencial de la tasa de ganancia, quizá los aspectos más polémicos en la obra de Marx. No es casual que tesis cruciales del marxismo analítico contemporáneo, como la explicación de la explotación ofrecida por Roemer, o el análisis de la crisis hecho por Brenner, tienda a distanciarse del canon de la economía marxista tradicional. Por lo anterior, el libro de Piketty también podría permitir el enriquecimiento de un debate que lleva 150 años en el seno del marxismo.

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