El fútbol y la pasión de “masas”

on Martes, 15 Julio 2014. Posted in Artículos, Edición 37, Copa mundial de fútbol, Fútbol, Nacional, Camilo Salcedo

37 Salcedo

En la realidad cotidiana de miles, es más fácil que una selección gane un partido, a conseguir transformar su realidad. Así, por medio del fútbol se puede aspirar a que algo puede ser diferente el día de mañana, siempre se puede ser mejor, ganar un partido, gritar un gol y sentir que se hizo historia con un juego que representa a una “nación”.

 
Camilo Salcedo
Fuente de la imagen: AFP PHOTO/YASUYOSHI CHIBA

Desde el inicio de la copa mundial de Brasil, en países de américa latina se han despertado emociones exorbitadas y a veces contradictorias en torno de las selecciones nacionales de fútbol. Éste es un deporte que une a personas que nacieron en un mismo territorio y da felicidad por triunfos y tristezas por derrotas. Estos sentimientos no son simples ni banales, son reales y movilizan a cientos de miles de personas que se sienten incluidas en una comunidad nacional a partir de símbolos que representan dicha nacionalidad, pero ¿qué es lo que hace que personas sientan que tienen algo en común?, ¿qué es lo que hace que personas se junten de una forma que de otra no lo harían?

En primer lugar, se podría decir que el fútbol despierta una identidad que hace que personas se sientan incluidas en un gran grupo a partir de símbolos, perteneciendo a una comunidad con la que se comparte algo propio que no pertenece a ningún otro. Es decir, une alrededor de colores e himnos que crean una diferenciación con el mundo que los rodea. En este contexto, los medios de comunicación juegan un papel importante, construyen identidades colectivas alrededor de jugadores caracterizando al país, pero ¿qué diferencia a los jugadores de uno o de otro país más allá de haber nacido en lugares geográficos diferentes?

Los medios de comunicación, que son los que se apropian de estas representaciones, crean figuras e ilusiones, tienen las herramientas para tomar la voz del pueblo e “inflar” y exaltar a personas y equipos con símbolos que al momento que no les sirven, los botan y destruyen.

En el mundial, un ejemplo emblemático de la utilización mediática de la representación fue el caso de Brasil, donde los medios brasileros construyeron una imagen de su selección que pasó de ser héroes y orgullo nacional a villanos y vergüenza de un día para el otro. Los medios brasileros pasaron de construir la representación de una selección alegre y un grupo unido entorno a su figura Neymar y su técnico Felipão, a ser llamada la peor selección de los últimos tiempos y ser blanco de un linchamiento público en su país1 a causa de perder 7 a 1 contra la selección de Alemania. Todo acorde a lo que más vende y ganancia produzca.

Esta identidad que genera una selección de fútbol crea lógicas de amigos y enemigos que varían rápidamente, crea una visión homogénea del otro a partir de la rivalidad. Amigos se vuelven enemigos de un día para otro. Aunque parezcan banales estos ejemplos, brasileros que amaban a colombianos a inicio del torneo, terminan odiándolos porque uno de sus jugadores lesionó a una de sus figuras. Argentinos arengan contra los brasileros en su casa y por su parte la clase media y blanca brasilera hincha por cualquier otro equipo que no sea latinoamericano en los estadios. Tal vez por eso hincharon por Alemania en la final de fútbol en vez de hacerlo por los argentinos. Para estas personas es mejor hinchar por aquel europeo pues su “civilidad” y “desarrollo” son idealizados y vanagloriados. El deseo de hacer Europa en el trópico y negar el origen latino y diverso de nuestros países, es reflejo de llamar a los argentinos de sucios y pobres, y al colombiano Zúñiga de “negro” de manera despectiva, esto configura una hinchada que vio en el fútbol alemán una forma de resarcirse. Este sentimiento no es solo de una hinchada brasilera, sino se reproduce en los sectores de los diferentes países de América Latina que aspiran a ser europeos o acercarse de alguna forma a ellos.

Pero ¿por qué escribir tanto alrededor de este tema? ¿Cuáles serían las razones para que un equipo de fútbol movilice tanto? Responder estas preguntas podría traer a nuestras cabezas múltiples hipótesis para buscar una respuesta. Una de ellas sería que el fútbol, al crear una comunidad y generar una identidad y un “otro” del que se diferencia, es capaz de abstraer de su realidad cotidiana a quienes se apasionan por él, generando una representación de sentimientos de superación o frustración que supera a las personas mismas.

El ser representado como colectivo por una selección nacional de fútbol permite ser identificados por el otro que genera un “alter yo”. Por medio de esa representación, nacen sentimientos de placer y realización o de frustración y enemistad. Todas ellas generan una abstracción de la realidad cotidiana y un momento de excepción dentro de las diferentes realidades que envuelven a los diversos grupos que viven dentro de un mismo territorio.

Es común que las personas que están más presas en sus realidades sociales se hagan los más fervientes hinchas de una selección o equipo de fútbol. Ello los hace pertenecer a un colectivo, donde quien no pertenezca a ésta es un antipatriota, todos tienen el deber de compartir esa misma felicidad o tristeza por esa camiseta que une entorno de un sentimiento casi ciego.

En la realidad cotidiana de miles, es más fácil que una selección gane un partido, a conseguir transformar su realidad. Así, por medio del fútbol se puede aspirar a que algo puede ser diferente el día de mañana, siempre se puede ser mejor, ganar un partido, gritar un gol y sentir que se hizo historia con un juego que representa a una “nación”.

Pareciera que quienes están más presos de realidades sociales hostiles y difíciles generan más fácilmente ese sentimiento de identidad colectiva a la que guardan fidelidad. Las clases medias y altas blancas quisieran que su fútbol fuera como el europeo porque ellos son el referente que nos han dejado desde la colonización. Por otro lado, sectores populares buscan un refugio dentro de las dificultades que se sienten en el día tras día.

Así, la llamada alienación no es solo producto de los medios de comunicación que bombardean a partir de la representación de un sentimiento colectivo, sino de las mismas poblaciones marginadas que buscan ser incluidas en un colectivo mayor donde puedan vivir y realizarse. Ese es el sentimiento de millones de hinchas que viven en las villas de argentina, las favelas de Brasil y comunas y ocupaciones en Colombia. Buscan por medio del fútbol y la alegría que ella da, el poder escapar de sus vidas y poder hacer parte de un cuerpo mayor que los acoja e identifique. Tal vez, profundizando en esos sentimientos que son propios de nuestros pueblos, sea posible comprender los problemas que los mantiene prisioneros de sus realidades cotidianas.

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1A novela da derrota da Copa na mídia brasileira. http://www.cartacapital.com.br/blogs/intervozes/a-novela-da-derrota-da-copa-na-midia-brasileira-656.html

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