El manejo de los “escándalos” como pauta de las presidenciales

on Miércoles, 14 Mayo 2014. Posted in Artículos, Buenaventura, Edición 33, Elecciones 2014, Olga Nadeznha Vanegas, Nacional

33 NadeznhaEntre obligación de información y divulgación de espectáculo, los medios se integran a una "guerra sucia" que denuncian pero que al mismo tiempo alimentan. Determinando por un lado un ritmo de campaña que excluye la publicidad y la discusión de cuestiones de fondo, tan elementales como son los programas de gobierno y tan importantes como son los proyectos de país que cada una de las candidaturas defiende.
 
Olga Nadeznha Vanegas
Fuente de la imagen: http://www.eltiempo.com

Desde su comienzo, la campaña presidencial se ha desarrollado entre encuestas y escándalos. La semana más agitada se ubica entre el 3 y el 10 de mayo, periodo durante el cual el público de esta miniserie, en la que se ha convertido la pugna entre los dos candidatos de la derecha, Santos y Zuluaga, observamos los giros esperados e inesperados que tomaba la historia. Aunque pudiera pensarse que esta manera de hacer política corresponde a esa gran capacidad que tienen las élites políticas en Colombia de producir "guerras sucias", en realidad el método corresponde a las lógicas del marketing político, modelo que hizo su aparición en los años 50 en Estados Unidos y que desde hace más de dos décadas comenzó a  imponerse en América Latina.

No es la primera vez que en Colombia se hace uso de estas estrategias "no convencionales". Hay que recordar que en la campaña presidencial del 2010, J.J. Rendón, asesor político de la campaña de Santos, empleó los medios fuertes contra Mockus, que el mismo Rendón explicaba claramente: "en las contiendas políticas cuando hay cambios relevantes siempre nace la especie del otro lado, bloquear, distraer, dividir... ese es el objetivo de los rumores de cuando entra un consultor a una campaña. Y eso es parte de la lucha política"1. Sin embargo, para la campaña actual la estrategia cambió. A diferencia de las elecciones del 2010, hoy, dos de los tres candidatos, identificados por las encuestas como contrincantes directos, cuentan con insumos necesarios para facilitar la tarea de fabricación de escándalos de sus adversarios, facilitando la contaminación de la campaña, pero sin finalmente obtener los resultados que en teoría se esperan de la utilización de dicha herramienta.

En efecto, esta "arma política" tiene, entre otras, la función de destruir la credibilidad del personaje político y la confianza que los electores le otorgan2. Esto supone que el candidato que participa en las elecciones llega a la contienda con este "capital confianza". En el caso de la contienda electoral actual, el “escándalo”, en tanto que herramienta, se enfrenta y se alimenta de la "tradición del escándalo" en la que se inscriben las élites políticas del país. Esto hace que, contrario a tener un "capital político" basado en la confianza, los dos candidatos presidenciales que están en confrontación directa, Santos y Zuluaga, sean percibidos por la opinión publica como " sospechoso en potencia". Esta característica, además de facilitar a los adversarios políticos la fabricación del escándalo, tiene un efecto mucho más profundo en la dinámica democrática. En efecto, lo que se estimula por un lado es la desafección política de una parte de los ciudadanos, mientras que en la otra, se llega a tal nivel de adaptación que se termina por situar a "todos los políticos en un bajo nivel de apreciación, y se escoge entre todos los inmorales el tipo de inmoral que encuentre más afín o cercano a sus intereses"3. Colombia, en tanto que laboratorio de escándalos (proceso 8000, parapolítica, falsos positivos, chuzadas, agro ingreso seguro, etc.), muestra con resultados latentes (la elección de Uribe al senado) que la "tradición del escándalo", lejos de despertar en los ciudadanos la necesidad del ejercicio de control político y de sanción, como ocurre en otros países, tiene un efecto de inmediatez de donde se pasa del anuncio, a la indignación, llegando rápidamente al olvido.

Este proceso es alimentado día a día por los medios de comunicación quienes, y en especial, durante la campaña electoral, sirven voluntariamente de instrumentos para hacer circular la información, en muchas ocasiones ligadas a intereses políticos que los grandes medios defienden. Es así que entre obligación de información y divulgación de espectáculo, los medios se integran a una "guerra sucia" que denuncian pero que al mismo tiempo alimentan. Determinando, por un lado, un ritmo de campaña que excluye la publicidad y la discusión de cuestiones de fondo, tan elementales como son los programas de gobierno y tan importantes como son los proyectos de país que cada una de las candidaturas defiende, mientras que por el otro, se limitan a tratar los mismos bajo criterios centralistas, que no reflejan ni la diversidad territorial ni poblacional del país y mucho menos la complejidad de las grandes problemáticas sociales y económicas.

A modo de ejemplo es interesante observar cómo ciertos medios entienden las problemáticas que “más interesan a los ciudadanos”. En el periódico El Tiempo4, en su página “especial elecciones”, se puede encontrar algunas preguntas formuladas a los candidatos sobre seguridad ciudadana, dicientes de la idea de país que se moviliza desde el centro. Así, una de las pregunta gira en torno a la definición de la estrategia para combatir el robo de celulares y la otra interroga sobre la manera de garantizar a los ciudadanos el uso de los transportes públicos sin el riesgo de un atraco. Sí, a primera vista parece inverosímil que preguntas que corresponde más al perfil de un alcalde sean formuladas a un candidato presidencial, sin embargo lo que realmente se pone en evidencia es la incapacidad de los medios para tratar las principales problemáticas de los ciudadanos de una manera amplia, en la que se incluyan cuestiones de fondo, en las que se integre al conjunto de los ciudadanos del país, sin sobreponer problemáticas propias de las grandes ciudades, que además no tocan los temas neurálgicos del conjunto de la nación.

Frente a esto cabe preguntarse, por ejemplo, por qué la crisis humanitaria que se vive en Buenaventura, en tanto que problemática estructural, anclada en el conflicto armado así como en la explotación y el abandono simultaneo por parte del Estado, y sobre todo en tanto que reflejo de los problemas que el país tendrá que afrontar en el tan anhelado “postconflicto”, no ha hecho parte de los grandes problemas identificados por los medios como los que más preocupan a los ciudadanos, ni ha sido abordado por ninguno de los candidatos.

Si hoy, a algunos días de las elecciones presidenciales, la contienda está definida por las encuestas así que por la reacción de los equipos de comunicación de Santos y Zuluaga, nada o poco se ha dicho acerca de los programas de gobierno, ni sobre la viabilidad de los mismos. Los medios se han limitado a la identificación de un punto neurálgico de oposición entre los dos campos, el apoyo o el rechazo al proceso de paz. A pesar de la importancia crucial, este punto ha sido utilizado para identificar una forma de “oposición” al gobierno y a la candidatura de Santos que lejos de provocar discusiones de fondo, ha terminado por ocultar el verdadero papel que debería adoptar la oposición en Colombia, a saber, la promoción y la defensa de un proyecto de país en donde la paz se construya al mismo tiempo que se realizan transformaciones sociales, económicas y políticas, integradoras de un país que siempre se ha pensado desde el centro y para el centro y en donde sus diferentes regiones y poblaciones han sido duramente golpeadas por el proyecto de país que la oligarquía “tradicional” y “modernista” impulsan.

Una vez más, luego del show de las elecciones, estará en manos de los movimientos sociales, de los procesos comunitarios, de las luchas de resistencia y también de algunos medios alternativos de comunicación, el seguir exigiendo y construyendo un país más justo, en medio de un proyecto de desarrollo “escandaloso” y de un supuesto post-conflicto del que Buenaventura es vaticinio.

***

1http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2010/05/100510_0309_colombia_elecciones_rendon_entrevista_jaw.shtml

2Manuel Castells "Comunicación, poder y contrapoder en la sociedad red. Los medios y la política" in http://telos.fundaciontelefonica.com/telos/articuloautorinvitado.asp@idarticulo=1&rev=74.htm

3Ibid.

4http://www.eltiempo.com/elecciones-2014/presidencia/candidatos-responden-a-las-mayores-preocupaciones-de-los-colombianos/13932077.

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