¿Ficción o realidad? De la legitimidad al fraude electoral en el municipio de Pueblo Bello, Cesar

on Martes, 01 Diciembre 2015. Posted in Artículos, Pueblo Bello, Edición 70, Partidos políticos, Elecciones 2015, Edgar Ricardo Naranjo, Nacional, Participación política

70 Ricardo

Se corría el rumor de que las elecciones ya estaban arregladas y la sospecha fue mayor cuando a tres días de la contienda electoral, se cambió al registrador y de repente algunas cédulas anuladas por el Consejo Nacional Electoral fueron avaladas, desde este punto ya se hablaba de trashumancia.

 
Edgar Ricardo Naranjo
Fuente de la imagen: Juan Sebastián Sosa Rojas, 2015

La retórica de la paz en Colombia no ha sido más que eso, un discurso institucionalizado que ha ido borrando con su amnesia colectiva, las huellas de un conflicto social que no se supera con diálogos, consensos y plebiscitos. Este acuerdo sigue siendo un verdadero misterio. ¿Invención o realidad? La ficción se recrea con las palabras, la realidad se materializa con acciones concretas. ¿Qué tipo de realidad se forjó entonces? La del Estado colombiano y su nación, la del Estado colombiano y sus regiones, la del Estado colombiano y su política de tierras, la del Estado colombiano y su presencia institucional respaldada por los sagrados valores democráticos y electorales.

En la búsqueda de la construcción de país, los territorios se dividieron en veredas, corregimientos, resguardos, parques nacionales, municipios, departamentos. Como en la creación del mundo, todo fue ordenado, todo fue delimitado y todo fue repartido. ¿Ficción o realidad? La importancia recaía en la legitimidad del proceso, el Estado llegó y con él sus formas “legales y participativas”. La verdad absoluta se fundaba en la constitución de las entidades territoriales así éstas fueran administradas y gobernadas por los terratenientes, quienes en nombre de la ley nos llevaron a tener en la historia de Colombia una época feudal.

Cabría aclarar que el feudalismo criollo aún no ha terminado. En algunas regiones del país todavía se hace presente y las preguntas sobre la materialidad del proyecto estatal vuelven a ser recurrentes: ¿cuál Estado? ¿cuál Ley? ¿cuál democracia? No se puede pensar en la paz mientras estas regiones sigan construyendo una idea falsa de institucionalidad, en las que los gobiernos establecidos se vieron direccionados por las lógicas de la hacienda, la religión católica y el conflicto armado.

Para no ir muy lejos, podríamos presentar el caso del recién constituido municipio de Pueblo Bello, ubicado en el noreste del departamento del Cesar en el interior de la Sierra Nevada de Santa Marta, en donde el candidato del Pueblo Arhuaco Saúl Mindiola “perdió” la alcaldía por una diferencia de 156 votos. El “ganador” Francisco Villazon, respaldado por el alcalde actual Javier Landazábal, reafirmaba la legitimidad de su elección. Habría que preguntarse qué estaba entendiendo por legitimidad, cuando el proceso electoral desde un principio estuvo viciado. Habría que preguntarse entonces qué entendería por gobierno municipal, cuando este municipio en un principio fue controlado por los terratenientes y mucho después por los paramilitares, que en cabeza de “alias 38” impusieron su ley y su orden en esta nueva entidad territorial. ¿Por qué seguir con el discurso de la democracia y su sistema electoral, cuando históricamente se han materializado otras formas de gobierno y organización política, social, económica y cultural? Para qué forzar la idea del Estado y sus valores cuando los rastros de esas otras formas de poder se reproducen hasta en la misma sociedad, que ávida de triunfo electoral sigue fundamentando un discurso racista en contra de la población indígena que en esta región es mayoritaria.

Las secuelas del conflicto armado no han disminuido, todavía en las calles de este municipio se sienten las heridas de la violencia, sobresalen las historias de un lugar que fue creado por una política estatal de colonización desde el siglo XIX (De la hoz, 2005). Aquí llegaron cincuenta alemanes en los tiempos de la primera y segunda guerra mundial (Friede, 1963). Asimismo, se fueron radicando los campesinos provenientes de Antioquia, Santander, Valencia de Jesús y Fundación a raíz del boom del café. En este lugar como en otras partes del país la gran hacienda se instituyó y el Estado apareció con la implementación de políticas indigenistas y de desarrollo rural que respaldaron este sistema económico e intentaron vincular a la población indígena a este sistema productivo (De la hoz, 2005).

La guerrilla apareció en la década de 1990 y comenzó a controlar el territorio, las grandes extensiones de tierra fueron repartidas, el ganado de estas haciendas comenzó a ser transportado por los caminos de esta zona y la población se vio limitada por el accionar de este grupo armado (Fundación Cultura Democrática, 2005). Posteriormente, y con el auge de este fenómeno, se constituyó el municipio de Pueblo Bello en el año de 1997. Si bien el proceso buscaba traer al Estado y sus instituciones para mitigar los impactos de la presencia armada, este hecho desconoció que esta población se encontraba en el interior del territorio del Pueblo Arhuaco. Se realizó una consulta popular, pero en esta no participaron los arhuacos, razón por la cual se formalizó la creación de esta nueva entidad territorial.

Durante este proceso de adaptación y transición “democrática” se celebraron las primeras elecciones electorales, se eligieron a los primeros concejales y alcaldes y llegaron los recursos de la nación. Adportas de la modernización institucional llegaron los paramilitares en el año 2001. Este grupo armado se constituyó y se expandió en todo el territorio, limitando la movilidad de la población, controlando el sistema de producción y comercialización de los productos agrícolas, desplazando, amenazando y asesinando a los campesinos y a los arhuacos (Fundación Cultura Democrática, 2005).

El control territorial paramilitar buscaba deshabilitar la presencia que había tenido la guerrilla en la zona y además de esto intentaba disputarle su dominio político, razón por la cual el gobierno paramilitar, al mando de “alias 38”, se hizo presente hasta el año 2004, periodo en el que este comandante paramilitar se suicidó (Verdad Abierta, 2014). Después de la desmovilización de los paramilitares en el año 2006 la recuperación del sistema de gobierno democrático ha sido entonces una premura necesaria. ¿Quién le da forma y contenido al proceso electoral? ¿Qué es legítimo en esta contienda?

El Pueblo Arhuaco, desde la constitución del municipio, no ha visto con buenos ojos este proceso de elección popular por considerarlo ajeno a su sistema de gobierno, de todas maneras esta es una de las opciones reales que desde las decisiones comunitarias se han concebido para incidir de manera clara en la organización de este municipio, que al encontrarse en su territorio ha ido afectando las formas propias de gobierno indígena. Por este motivo las autoridades autorizaron a Saúl Mindiola para que este pudiera participar en las actuales elecciones como candidato de la ASI a la alcaldía de Pueblo Bello. Era la primera vez que un candidato arhuaco disputaría la alcaldía y era la primera vez que los arhuacos votarían mayoritariamente.

Se corría el rumor de que las elecciones ya estaban arregladas y la sospecha fue mayor cuando a tres días de la contienda electoral, se cambió al registrador y de repente algunas cédulas anuladas por el Consejo Nacional Electoral fueron avaladas, desde este punto ya se hablaba de trashumancia. El día de las elecciones el ambiente era tenso y como me lo hizo saber una de las testigos electorales arhuacas, el acceso a las mesas de votación se vio interrumpido y por más que hicieron el esfuerzo para llegar a la hora del inicio de las votaciones, el proceso de revisión ya había pasado, pero esto no fue un impedimento para ella:, “ Una vez entramos ya ellos estaban cerrando la urna, yo llegué y les dije, yo no la he revisado y necesito revisarla, el grupo que estaba en la mesa hacia parte de la campaña del candidato Juan Francisco Villazon. Estando ahí le tome foto al formato e10 que era el que estaban manejando ellos. Le hablaron a uno de los responsables y me exigieron borrar las fotos. Luego me mandaron a la Policía para que borrara las fotos. Entonces no me dejaron acercar a la mesa, me hicieron a un lado y me escoltaron, los policías no me dejaban moverme, hacer llamadas” (Testimonio de testigo electoral arhuaca, 2015).

Mientras ella se encontraba en la mesa de votación, las y los arhuacos(as) iban ingresando a este lugar, allí ella se podía dar cuenta cómo apenas ingresaban los confundían y los despistaban para que no votaran bien, “en las elecciones no dejaban que yo les hablara en lengua a las mujeres. A los paisanos los maltrataban, a otros les ponían en la mano la propaganda por el candidato que tenían que votar. En el momento en que ellos llegaban allí comenzaban a hablarles, pero era para que se pusieran nerviosos, y por eso muchos no votaron, a otros los llevaban a mesas diferentes, para que se confundieran. Les decían, las indias esas. Veía que las mujeres entraban con sus niñitos y que no les aceleraban el proceso. Lo veía todo, pero no podía hacer nada” (Testimonio de testigo electoral arhuaca, 2015).

¿Esta era la legitimidad del proceso? Tal vez para el candidato oficial así se habían consumado los anteriores procesos electores, tal vez para quienes apoyaban a Francisco Villazon así se consiguen los votos, esa barrera entre lo legal y lo ilegal es lo que aún prevalece, el pequeño estado feudal criollo en donde la democracia se inventa, se recrea con palabras y se lleva a la acción de la manera más folclórica. Así es que vamos a hablar de paz, el marco legal podrá estar listo, pero el conjunto de valores sociales ni siquiera ha salido de su prematuro cascarón. Libertad, Justicia, Democracia, estos valores se hacen en el camino, no se los lleva el viento en discursos mediáticos, politiqueros y demagogos.

Referencias

Viloria de la Hoz, Joaquín (2005) Sierra Nevada de Santa Marta: Economía De Sus Recursos Naturales, Banco de la Republica, Bogotá.

Friede, Juan (1963). Colonos alemanes en la Sierra Nevada de Santa Marta, Comisión del Instituto colombiano de Antropología.

Fundación Cultura Democrática. 2009. Cuando la Madre Tierra Llora. Crisis en Derechos Humanos y Humanitaria en la Sierra Nevada de Gonawindúa 2003-2008. Gente Nueva Editorial. Bogotá.

Verdad Abierta (2014). En Pueblo Bello, Cesar, perdonan, pero no olvidan. Disponible: http://www.verdadabierta.com/justicia-y-paz/juicios/621-bloque-norte-frente-martires-del-valle-de-upar/5459-en-pueblo-bello-cesar-perdonan-pero-no-olvidan

Testimonio de testigo electoral arhuaca, 2015.

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