Invocar al pueblo para negar derechos

on Martes, 14 Marzo 2017. Posted in Artículos, Edición 101, Silvia Quintero, Derechos económicos, sociales y culturales, Comunidad LGBTI, Nacional, Participación política

101 Silvia

Hacer de las consultas populares una forma de ampliación de la participación y garantía del respeto de los derechos del pueblo, no se basa únicamente en un criterio procedimental según el cual “si lo dice la mayoría que votó, entonces es legítimo y hay que acatarlo”. Esto no quiere decir que los argumentos religiosos, científicos, o históricos de distinta índole no deban hacer parte del debate público, ni desconocer que nuestras ideas estarán siempre mediadas por lo que creemos, pero es necesario pensar en los límites y los alcances de los mecanismos de participación, cuando son usados para poner en juego derechos fundamentales.

 

Silvia Quintero
Fuente de la imagen: http://www.ecuadornoticias.com/

En el mes de diciembre de 2016 el Senado de la República aprobó un proyecto de ley por el cual se convocaría a un Referendo con el fin de que la ciudadanía votara a favor o en contra de modificar el artículo 44 de la Constitución Política de Colombia. Dicho artículo se refiere a los derechos de “los niños” y entre otros consagra su derecho a tener una familia. Es bajo el amparo de este artículo de la Constitución que se abre la posibilidad de adoptar para aquellas personas que así lo deseen. Sin embargo, no se especifica nada respecto al tipo de familia considerada apta para llevar a cabo la crianza de los niños y las niñas.

Frente a ello, la senadora del Partido Liberal, Viviane Morales, junto a otros sectores políticos y religiosos, empezó a promover la necesidad de agregar un parágrafo que defina un único modelo adecuado de familia. En caso de agregar tal modificación al artículo 44, se establecería que la adopción estará limitada únicamente a las familias constituidas por parejas heterosexuales. Esto, por supuesto, eliminaría la posibilidad de adoptar tanto para las personas que quieran configurar una familia monoparental, como por parte de parejas del mismo sexo, cosa que es sin duda uno de los objetivos principales de esta iniciativa.

Ya que el referendo ha sido aprobado por el Senado, falta que pase por los debates correspondientes ante la Cámara de Representantes, la cual deberá debatir al respecto durante este mismo mes. Al hacer un balance de las fuerzas políticas en quienes recaerá la decisión, es muy factible considerar que el referendo será aprobado. Si logra ratificarse en la Cámara, el proyecto deberá pasar por un control de constitucionalidad, luego del cual podemos encontrarnos frente a la posibilidad inminente de que el referendo se lleve a cabo.

Ante este panorama, se supone que quedaría en manos del pueblo la decisión frente a reducir las condiciones por las cuales las familias pueden adoptar. Pero estamos hablando del mismo pueblo religioso y recalcitrante que cree que en donde hay una perspectiva de género se esconde una amenaza llamada ideología de género y que convirtió ese temor en una causa para negarse a respaldar una salida negociada al conflicto armado o que armó un escándalo de proporciones mayores cuando el Ministerio de Educación produjo unas cartillas que buscaban contribuir a la actualización de los manuales de convivencia de los colegios públicos del país, en aras de generar condiciones de equidad y respeto de la diversidad, luego de que un joven de un colegio de Bogotá se suicidara ante la discriminación a la que se vio sometido en razón de su orientación sexual.

Por eso, existe algo cuando menos paradójico en el uso reiterativo que se hace en las discusiones de carácter político respecto a la figura del pueblo. El pueblo es soberano, es la máxima instancia decisoria, es el poder constituyente, es la garantía de que decisiones como las que se toman en los procesos electorales, en referendos y plebiscitos sean consideradas legítimas. Pero esta legitimidad aparente resulta a la vez muy tramposa.

En este caso en particular, es cuestionable creer que el hecho de que aquellos sectores que se oponen a la posibilidad de la adopción igualitaria promuevan un referendo sucede porque auténticamente consideran que es el pueblo quien debe tomar las decisiones. Esos mismos sectores no promoverían, por ejemplo, un referendo para que el mismo pueblo decida cosas como las exenciones monetarias que reciben las iglesias. Tampoco están dejando esta decisión exclusivamente en manos de la Corte Constitucional, pues ésta ha venido reconociendo poco a poco –y aunque sea aún insuficiente-, la garantía de ciertos derechos para las parejas y personas con identidades sexuales y de género diversas, así como a sectores ciudadanos LGBTTTIQ organizados que han logrado visibilizarse y reclamar sus derechos, muy a pesar del disgusto que esto genera en la mayoría del pueblo colombiano.

En este contexto, lograr que se convoque un referendo resulta cuando menos estratégico pues el pueblo colombiano muy seguramente respaldaría la decisión de impedir la adopción monoparental o por parte de parejas del mismo sexo y entonces no solo se habrá atropellado un derecho que afectará a miles de niños y niñas, así como a todas las personas que buscan adoptar, sino que esto sucederá en condiciones que harán casi imposible, y sobre todo muy demorado, recuperar la posibilidad de adoptar para aquellas personas a quienes este derecho sería negado.

Esto además abre muchas preguntas respecto al uso de figuras como el referendo, que se supone que existe como un mecanismo que garantiza el ejercicio de la democracia y pone en manos de la ciudadanía o del famoso pueblo (por demás minoritario, ya que siempre es la abstención la ganadora en este tipo de consultas populares en Colombia) decisiones que por razones culturales, políticas y religiosas, muy probablemente tendrán consecuencias regresivas en materia de derechos. Luego ¿en qué casos es legítimo usar este tipo de recursos pseudo democráticos? ¿Qué tan democrático es un referendo que no busca ampliar sino limitar o eliminar derechos?

Claro, la respuesta que algunos sectores darían frente a estas dificultades podría dar pie a argumentos de un carácter profundamente conservador y excluyente, para los cuales esta situación demuestra que el voto no debería ser un derecho de toda la ciudadanía o que solo personas “expertas” deberían tener la posibilidad de decidir en esta materia (con la dificultad adicional de pensar con qué criterios elegir quiénes pueden votar o quiénes pueden llamarse “expertos” en cualquier tema).

Frente a estas posibilidades, creo que es necesario también plantear algunas salvedades, puesto que esta preocupación frente al hecho de que el referendo pueda negar derechos, no tiene por qué traducirse en una limitación de la participación. En cambio, debería generarse un deber colectivo de afrontar esta discusión que no se puede resolver en la suma de criterios individuales que a través del voto terminan tomando una decisión.

Leer este problema como un asunto político implica reconocer que merece una reflexión amplia y juiciosa y que tengamos claro también el carácter injusto que está detrás de querer imponer al conjunto de la sociedad unas ideas propias respecto a la crianza y buscar por doquier cualquier cosa que permita sustentar una creencia que se funda ante todo en principios religiosos que pertenecen a grupos particulares.

Es así como los argumentos esgrimidos por quienes se oponen a la adopción igualitaria están atravesados por vicios de fondo, en donde han querido hacer uso de estudios para demostrar la veracidad de sus argumentos, recurriendo a la supuesta demostración científica del daño que aparentemente genera la ausencia de un referente masculino y otro femenino en la crianza. Estudios que en realidad no pretendían negar la posibilidad de que existan familias diversas, sino que pretendían plantear la importancia de que existan referentes masculinos y femeninos en la vida de los niños y las niñas.

Hay por demás también un uso amañado de los argumentos, no solo porque los estudios presentados no buscaban sustentar las ideas defendidas por Morales y su esposo Carlos Lucio, sino porque ambos partieron de querer defender una configuración tradicional de familia y luego buscaron lo que sea que les permitiera decir que tenían argumentos “sólidos” para respaldar una idea que nunca tuvo un sostén científico en primera instancia.

Por eso sus planteamientos resultan por demás ridículos, pues parecen partir de la idea de que los niños y las niñas son seres aislados cuyos únicos referentes masculinos y femeninos están dados por el hecho de tener una mamá y un papá. Estas personas no están discutiendo sobre asuntos más allá del sexo como quiénes son las personas responsables de la crianza, el amor que tengan por sus hijos o el ambiente que construyen para convivir como familia, siempre y cuando crezcan junto a una persona con pene y a otra con vagina.

Más allá de lo que suceda o no con respecto a este referendo, es importante cuestionar la manera como los mecanismos de participación que existen con el supuesto fin de ampliar la democracia, pueden terminar atentando contra la misma. Hacer de las consultas populares una forma de ampliación de la participación y garantía del respeto de los derechos del pueblo, no se basa únicamente en un criterio procedimental según el cual “si lo dice la mayoría que votó, entonces es legítimo y hay que acatarlo”. Esto no quiere decir que los argumentos religiosos, científicos, o históricos de distinta índole no deban hacer parte del debate público, ni desconocer que nuestras ideas estarán siempre mediadas por lo que creemos, pero es necesario pensar en los límites y los alcances de los mecanismos de participación, cuando son usados para poner en juego derechos fundamentales.

Habría que partir además de un principio de realidad, pues en Colombia estas consultas no tienen un carácter amplio e inclusivo, y están mediados por problemas como la corrupción y la fuerte influencia que siguen ejerciendo distintos grupos armados en los territorios.

Por eso, no hay nada democrático en promover consultas populares para negar derechos en nombre del pueblo.

http://www.semana.com/nacion/articulo/polemica-por-referendo-de-viviane-morales-sobre-adopcion-gay/494035

http://www.semana.com/nacion/articulo/senado-aprueba-el-referendo-de-viviane-morales-sobre-adopcion-gay/509371

http://www.semana.com/nacion/articulo/adopcion-de-parejas-gay-kyle-pruett-habla-sobre-investigacion-que-uso-viviane-morales/489622

http://sentiido.com/9-razones-por-las-que-el-referendo-de-viviane-morales-si-discrimina/

http://www.elespectador.com/noticias/politica/aprobado-primer-debate-referendo-impide-adopcion-pareja-articulo-654753

http://www.las2orillas.co/discriminatorio-referendo-propone-viviane-morales/

http://m.elcolombiano.com/referendo-sobre-adopcion-gay-va-del-senado-a-camara-ED5577969

http://www.semana.com/nacion/articulo/adopcion-de-parejas-gay-kyle-pruett-habla-sobre-investigacion-que-uso-viviane-morales/489622

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