La actualidad política en Colombia y los obstáculos de la paz con justicia social

on Miércoles, 01 Octubre 2014. Posted in Artículos, Edición 42, Nacional, Democracia, Justicia social, José David Copete

42 copete

Es ingente la necesidad de que las colectividades populares y democráticas de nuestro país aúnen esfuerzos y caminen hacia la generación de un proceso constituyente que, con el horizonte de la construcción de la paz con justicia social, permita reconfigurar el horizonte político y los mecanismos de la democracia colombiana en la búsqueda del bienestar y la dignidad de la generación actual y las futuras.

 
José David Copete
Fuente de la imagen: www.clasf.co

Aún cuando se proclama a los cuatro vientos la antigüedad y la fortaleza de la democracia colombiana, las complejas problemáticas que la caracterizan hacen necesario un examen profundo acerca de su actualidad y la posibilidad de construir la paz estable y duradera en nuestro país. Este examen de las lógicas inherentes a la democracia colombiana es vital a la hora de asumir el reto de construir la paz, sobre la base de la finalización de la confrontación bélica entre las insurgencias y las fuerzas armadas colombianas.

El objetivo de esta columna es plantear algunas problemáticas de la democracia colombiana que ponen sobre la mesa la necesidad de reformar cuestiones estructurales que no han sido ni van a ser abordadas en las conversaciones entre las insurgencias y el gobierno nacional. En este marco, las últimas semanas nos han enfrentado a situaciones, no necesariamente nuevas ni novedosas, que evidencian problemáticas estructurales de la democracia colombiana. Aún cuando no se tratan en la mesa, refieren a cuestiones medulares para pensar en la paz con justicia social en nuestro país. Antes que a hechos inconexos o a cuestiones accidentales, los sucesos de las últimas semanas evidencian tanto la faz orgánica de la democracia colombiana como la necesidad de proyecciones de largo aliento que, desde los sectores populares y democráticos del país, permitan avanzar en la construcción de la paz estable y duradera.

La decadencia de la democracia colombiana

Más allá de la robustez y la prestancia de la democracia colombiana, de la cual se jactan los políticos profesionales y los medios de comunicación, las últimas semanas han desvelado sus problemáticas estructurales. Los puntos que se van a tocar tienen lugar en las últimas semanas en nuestro país pero ponen en evidencia problemáticas de fondo que restringen las posibilidades de generar una democracia en la que la expresión “participativa” pase de ser una nominación harto abstracta.

En primer lugar, el fallo de la Procuraduría General de la Nación (PGN) en torno al profesor de la Universidad Nacional Miguel Ángel Beltrán escenifica una discusión que no es nueva, ni mucho menos. Como se ha evidenciado en recientes discusiones, dinamizadas por distintos columnistas en este portal y en otros, la cuestión remite a asuntos tanto de forma como de fondo. Por un lado, la sanción disciplinaria, consistente en su destitución como profesor, y la inhabilidad para que Miguel Ángel Beltrán pueda ejercer cargos públicos durante trece años, engrosan la lista de actuaciones de la PGN que cuestiona las facultades de la institución y la idoneidad de los procedimientos que han tenido lugar. Este caso tiene antecedentes de gran calado como el fallo en torno a Gustavo Petro y otros que han puesto sobre la mesa el debate en torno a las facultades y competencias de la PGN.

En este caso particular, es necesario recalcar la defensa de la Autonomía Universitaria en tanto elemento constituyente de la vida académica. Coincidiendo con la profesora María Teresa Pinto, se pone de presente que el fallo es “un gravísimo atropello, no solo contra el profesor, sino con el espíritu de libertad de cátedra y pensamiento que ha inspirado el desarrollo de los sistemas educativos modernos1. En este punto, no se trata solamente de impugnar las arbitrariedades procesales en la generación del fallo que afectó al profesor Beltrán sino también, y ante todo, de la posibilidad política de redelimitar el ejercicio del control del accionar de los funcionarios públicos y la salvaguarda de las dinámicas constituyentes de la vida universitaria.

El segundo asunto es el ligado a la reforma política que hace trámite en el Congreso de la República. Es necesario resaltar que en el escenario colombiano contemporáneo la producción de leyes y reformas es sinónimo de micos. Ello es palpable en el carácter marcadamente regresivo de la reforma tributaria del 2012 y que seguramente se acentuará en la que se viene fraguando. Pero para quienes creyeron que el desparpajo de La reforma a la justicia2 que se propuso en 2011 era una cuestión del pasado, la actual reforma política remembra tal muestra fehaciente de la controversial dinámica legislativa del Congreso de la República.

Dado que aun se está negociando el articulado y que la reforma como tal no se ha decantado, no se puede hacer un análisis de la totalidad de la misma. Aun con la anterior salvedad, es necesario resaltar la importancia de una decisión tomada durante el primero de los ocho debates: la implantación del voto obligatorio3. Esta medida da cuenta de la evidente incapacidad de la clase política colombiana de asumir las implicaciones de su gestión ineficiente, truculenta y éticamente cuestionable durante las dos últimas décadas. Con una Constitución que se funda en la necesidad de fomentar y cualificar la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos, las mayorías de la clase política han optado, en diversas ocasiones4, por cuestionar únicamente la decisión de abstenerse por parte de la ciudadanía. Ello ha implicado obviar las causas del desprestigio de la institucionalidad colombiana y asumir seriamente alternativas para que la participación se asuma más allá del sufragio.

El tercer asunto está ligado al anuncio del Ministro de Minas y Energía, Orlando Cabrales, anunciando la vía libre a la práctica del fracking en Colombia. Si bien este asunto parece estar desligado de las dinámicas democráticas propiamente dichas, no es así. La decisión en torno a la explotación de los recursos naturales no puede ligarse únicamente a la potenciación de la actividad extractiva, más allá de la importancia que la misma representa para el PIB. Esta cuestión remite a los más altos intereses de la nación y no puede evacuarse obviando los impactos ambientales y sociales de dicha práctica5. Este punto, asociado por muchos a cuestiones netamente económicas, y signado por la concepción eurocéntrica del desarrollo, se torna relevante cuando hablamos de la superación del conflicto armado en Colombia y construcción de la paz con justicia social.

Tanto por la historia del conflicto armado como por las implicaciones ambientales de la actividad extractiva en general y del fracking en particular, es necesario que la decisión sobre los recursos naturales deje de tener como único criterio válido el impacto en la producción y, en últimas, el crecimiento económico. Este punto, indefectiblemente, está ligado a la soberanía en tanto concepto hermanado con la democracia.

Estas tres cuestiones evidencian la existencia de serias dificultades y de obstáculos que se erigen ante la generación de un proceso que dé lugar a la construcción de la paz en nuestro país. Es claro que las colectividades e individualidades que ostentan cargos de dirección en las distintas áreas del país tienen una posición que, retomando a Žižek, consiste en “¡Hablemos todo lo posible de la necesidad de un cambio radical para asegurarnos de que nada cambie realmente!” Desde esta posición, se asume como necesaria la continuidad de una democracia cuya porosidad es tan evidente como lesiva para las mayorías. Frente a ello, desde los sectores populares y democráticos, es necesario cuestionar las coordenadas hegemónicas. Ello implica, por un lado, actuar ante el marasmo que tiene lugar y, por otro lado, plantear la definición de un norte común en torno al cual articular las luchas y los saberes.

La potencialidad a desatar

La posibilidad de generar una democracia ajustada a las necesidades de las mayorías del país y en la cual las mismas tengan una participación cualificada y decisoria, pasa por cuestionar el orden democrático y las lógicas que le alimentan. Tal reto dista de ser una cuestión ideológica y pasa por la dinamización de un proyecto político que materialice la perspectiva que se opone al marasmo hegemónico. En ese marco, es necesario resaltar que en nuestro país se han dado pasos que se deben remarcar y ello se puede hacer con base en la generación de convergencias praxiológicas que vayan ganando en profundidad y en la generación de propuesta.

Por un lado, la actualidad colombiana nos enfrenta a una institucionalidad democrática, cuyas preocupaciones están ligadas a la manutención y el fortalecimiento de lo establecido. Es necesario que se ponga en cuestión tanto la institucionalidad como los fines que deben orientar su funcionamiento. Esta labor implica importantes esfuerzos que permitan asir un redimensionamiento del bien común. En esa medida, es importante traer a colación a Castoriadis, cuando afirma que “la cuestión del bien común pertenece al campo del hacer histórico social, no al de la teoría. La concepción sustancial del bien común es creada cada vez histórico-socialmente –y es ésta la que lleva dentro todo derecho y todo procedimiento6.

Esta compleja labor de discutir y generar alternativas respecto del bien común y de los mecanismos para que el mismo se promueva y garantice halla en la crítica a la institucionalidad colombiana un elemento de gran valía. Si bien la Constitución de 1991 evidencia avances de gran calado en términos del reconocimiento de derechos y la creación de mecanismos para salvaguardarlos, la misma no está exenta de ser valorada a la luz de las necesidades y los retos derivados de un momento de inflexión como el que está atravesando nuestro país. Dada la correlación de fuerzas actual, dicho examen es vital para que las próximas generaciones puedan conocer una Colombia en la cual el conflicto y sus causas se hayan superado.

Por otro lado, es muy complejo pensar en la generación de un nuevo pacto sin que tengan lugar los procesos políticos que consensuen y solidifiquen sus contenidos. Es vital entender que no se parte de cero pues, como lo resaltaba el maestro Fals Borda, “ya ha habido entre nosotros lejanos y recientes destellos de esa búsqueda de autonomía creadora y participativa con pactos endógenos, sobre los cuales seguir reinventando el poder en nuestros propios términos, en formas más humanas, más controlables por el común, menos crueles y violentas7. Los acumulados del estudiantado reunido en la Mane, las organizaciones campesinas que convergen en la Cumbre Agraria y múltiples expresiones políticas se unen a los ejercicios de convergencia de la Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos y Comosocol, en un panorama en el cual la unidad debe ser la consigna.

Así las cosas, los pasos que se den hacia la generación de un proceso constituyente en nuestro país son de gran valía, pues permiten pensar una alternativa que haga frente al agotamiento que evidencia la actualidad de la democracia colombiana. Es ingente la necesidad de que las colectividades populares y democráticas de nuestro país aúnen esfuerzos y caminen hacia la generación de un proceso constituyente que, con el horizonte de la construcción de la paz con justicia social, permita reconfigurar el horizonte político y los mecanismos de la democracia colombiana en la búsqueda del bienestar y la dignidad de la generación actual y las futuras.

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1Ver http://www.elespectador.com/noticias/judicial/pelotera-universidad-nacional-fallo-de-procuraduria-con-articulo-518958
2Ver http://www.semana.com/nacion/articulo/la-reforma-al-equilibrio-de-poderes-repetira-la-historia-de-la-reforma-la-justicia/404545-3
3Ver http://www.elespectador.com/noticias/politica/congreso-aprueba-voto-obligatorio-tres-proximas-eleccio-articulo-518861
4Ver http://www.larepublica.co/proyecto-del-voto-obligatorio-vuelve-al-congreso-tras-65-a%C3%B1os-de-intentos_163741
5En torno a las problemáticas asociadas al fracking, ver 

http://www.elespectador.com/noticias/investigacion/peligros-del-fracking-o-exploracion-no-convencional-de-articulo-491624 

http://www.lavanguardia.com/natural/20140915/54415022432/los-vecinos-de-los-pozos-de-fracking-tienen-mas-problemas-de-salud.html 

http://www.nationalgeographic.es/noticias/medio-ambiente/desastres-naturales/el-fracking-un-posible-peligro-para-la-salud

6CASTORIADIS, C. (1994) La democracia como régimen y como procedimiento. Recuperado en

http://www.google.com.co/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&ved=0CCEQFjAB&url=http%3A%2F%2Fdialnet.unirioja.es%2Fdescarga%2Farticulo%2F174662.pd

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7FALS BORDA, O. () Movimientos sociales y poder político. Recuperado en http://www.banrepcultural.org/sites/default/files/lablaa/revistas/analisispolitico/ap8.pdf

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