La cuarta revolución industrial: ¿Hacia la implantación de un nuevo modelo económico?

on Domingo, 31 Julio 2016. Posted in Artículos, Edición 86, América Latina, Andrea del Pilar Naranjo , Globalización, Ciencia y tecnología, Economía colombiana, Nacional

86 Andrea

Es necesario considerar, que la llamada nueva fase de la industria, no solo debe abrir el debate sobre las implicaciones de la era digital en la empresa y el mercado de servicios, sino que debe obligar a repensar cuál es el futuro de América Latina con el modelo de desarrollo actual, estructurado sobre la competencia y la utilidad, y erigido en un contexto de inequidad social, pobreza, violencia y degradación ambiental.

 
Andrea del Pilar Naranjo
Fuente de la imagen: http://www.pcworld.com.mx

Con el rótulo de la cuarta fase de la revolución industrial, se ha catalogado el fenómeno impulsado por el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación y su aplicación en el desarrollo del proceso productivo. Etapa acompañada de un pronunciado declive de los precios de materias primas con un impacto predecible en las economías emergentes.

América Latina de nuevo se ubica como centro estratégico para la implantación de las transformaciones de un modelo económico en declive, que pretende insertarse como un renovado paradigma erigido sobre los conceptos de innovación, emprendimiento y competitividad.

Orígenes del concepto

Después del desarrollo industrial impulsado por la mecanización y el vapor de fines del siglo XVIII, la electricidad, el acero y el automóvil del siglo XIX e inicios del XX, y la automatización y las telecomunicaciones de mitad del XX, ahora se consolida la era digital, que demandará una nueva adaptación económica y social a las necesidades de los sectores industriales y empresariales, cada vez más dependientes del uso de las tecnologías de punta, para la transformación de las materias primas y de la rápida circulación de la información, para una conexión directa de las cadenas productivas, en la llamada fábrica virtual1.

El término industria 4.0 del cual se deriva el concepto de cuarta revolución industrial, retomado por el presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab2, durante la reunión anual del organismo en Davos, pretende dar un barniz de desarrollo a un fenómeno que según cálculos del mismo organismo privado demandará en principio la pérdida de más de siete millones de puestos de trabajo en el próximo lustro3, los nuevos desempleados de la era tecnológica4.

Para América Latina significará, como en ocasiones anteriores, desarrollar programas de adaptación para el acoplamiento a dicha “nueva fase de producción”, optando por mayores márgenes de apertura, que se traducen en flexibilidad normativa laboral y tributaria, seguridad jurídica para la inversión extranjera5 y la cesión de mayores competencias de prestación de servicios a entes privados, como único mecanismo de conjuración de la “ineficiente burocracia gubernamental” catalogada como uno de los grandes obstáculos del crecimiento latinoamericano6.

En Colombia, todas estas reformas ya fueron publicitadas en el pasado capítulo regional del Foro Económico Mundial, celebrado en Medellín recientemente, donde se conmina a optar por “un nuevo modelo de crecimiento para América Latina”, incorporándose de manera más decidida con el proceso de flujos de capital.

La cita, que convocó a más de 600 invitados de cuarenta países entre los que asistieron 100 presidentes de grandes compañías, pretendía establecer marcos de regulación en cuatro aspectos cardinales para el futuro regional: inclusión social, cambio climático, desarrollo Industrial y el impacto económico del posconflicto, todos enfocados hacia las perspectivas empresariales en el hemisferio.

Las reformas más significativas del encuentro de Medellín se construyen a partir de las mismas premisas y se erigen sobre las mismas “soluciones” que dieron nacimiento al modelo neoliberal de marras, pero ahora se presentan como una respuesta novedosa.

Premisa: Ineficiencia institucional y corrupción gubernamental.

Solución: Ampliación de la injerencia del sector privado

En la mezcla de recursos generalmente el 70 por ciento es público y el 30 por ciento es privado. Necesitamos crear mejores condiciones para que la participación público-privada sea más significativa en estos proyectos7.

La presencia del Estado en la actividad económica como uno de los escollos de crecimiento no es proposición reciente, no obstante ahora se pretende ampliar la presencia de la actividad privada en actividades de prestación de servicios.

En la llamada nueva revolución, el Estado debe retraer su injerencia limitándose al tema de conservación de un ambiente favorable para la inversión mediante incentivos regulatorios.

Premisa: Inadecuada formación y capacitación de la fuerza laboral.

Solución: Capacitación de fuerza laboral en un entorno empresarial.

“Los gobiernos tendrán que reconsiderar fundamentalmente los modelos de educación de hoy en día. (…) Las empresas deben trabajar estrechamente con los gobiernos, proveedores de educación y otros para imaginar un verdadero currículo del siglo XXI”8.

La era digital implica grandes transformaciones en la educación y demanda la ampliación de fuerza laboral enfocada al desarrollo empresarial y financiero, así, junto con el incremento de la oferta en carreras tecnológicas y la supresión de aquellas profesionales con tendencia hacia las humanidades, se solicita la vinculación directa de la universidad y los centros de capacitación con el sector productivo y financiero, mediante la estandarización de los desempeños de acuerdo a las necesidades del mercado9.

Premisa: Restrictivas regulaciones para el asentamiento de capital.

Solución: Transformaciones normativas tributarias y laborales.

"El papel del gobierno debe ser el de establecer las normas y hacerlo de una forma muy estable, muy transparente. Lo peor que se le puede hacer al inversionista es cambiarle la estabilidad jurídica"10.

El asentamiento de capital demanda un clima de tranquilidad para su inversión, lo que a su vez se traduce en estabilidad normativa, reducción de barreras arancelarias, supresión de competencias de intervención económica y planificación territorial del Estado, que además se acompañan de flexibilidad regulatoria laboral.

Una continuación de la ya por todos conocida “confianza inversionista”11, insertada como política de gobierno durante el período de consolidación neoliberal en Colombia, pero con un ingrediente adicional: el posconflicto.

Premisa: Brechas en competitividad por inadecuada conexión global y atraso en infraestructura.

Solución: Coordinación de unidades operativas de producción y aceleración de flujos de capital. Integración del mercado de capitales mediante tratados internacionales TLC y TISA y acuerdos comerciales como la Alianza del Pacífico.

En el contexto del plan de infraestructura 4G necesitamos más músculo, más inversionistas y necesitamos profundizar nuestros mercados de capital para asegurar que estos proyectos encuentren el financiamiento que requieren12.

Los rezagos latinoamericanos, de acuerdo con los expertos del Foro, se derivan no solo de las grandes brechas de infraestructura para el transporte de mercancías y el intercambio de bienes y servicios, sino del aislamiento global de la región, con tales premisas, se insiste en la vinculación regional a esquemas comerciales globales, la aplicación progresiva de varios acuerdos de libre comercio y tratados de inversión, entre otros, con estados como México, Estados Unidos y la Unión Europea.

Así como su incorporación en los acuerdos comerciales de servicios (TISA)13, que implica una desregulación de capital, impone mayores protecciones a la propiedad intelectual, limita los ámbitos de injerencia del Estado receptor sobre los libres movimientos de capital, y amplía el principio de Trato Nacional a todos los modos de suministro de servicios, salvo los expresamente excluidos por el Estado, una considerable expansión comparada con el sistema del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de la Organización Mundial del Comercio14.

A modo de colofón, es necesario considerar, que la llamada nueva fase de la industria, no solo debe abrir el debate sobre las implicaciones de la era digital en la empresa y el mercado de servicios, sino que debe obligar a repensar cuál es el futuro de América Latina con el modelo de desarrollo actual, estructurado sobre la competencia y la utilidad, y erigido en un contexto de inequidad social, pobreza, violencia y degradación ambiental.

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NOTAS

1David Upton, citado en Luis Lombardero, Trabajar en la era digital: Tecnología y competencias para la transformación, (Madrid: LID Editorial, 2015), 20.

2The Future of Jobs Employment, Skills and Workforce Strategy for the Fourth Industrial Revolution, The World Economic Forum, January 2016, Disponible en http://reports.weforum.org/future-of-jobs-2016/.

3The Future of Jobs Employment, Skills and Workforce Strategy for the Fourth Industrial Revolution, The World Economic Forum, January 2016, 1.

4Guillermo Maya, Cuarta revolución industrial y desempleo, El tiempo.com.17 de mayo de 2016. Documento disponible en http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/cuarta-revolucion-industrial-y-desempleo-guillermo-maya-columna-el-tiempo/16595834.

5Nelson Bocanegra, “América Latina tiene gran potencial energético, pero requiere cambios regulatorios”, Reuters América Latina, jueves 16 de junio de 2016.

6The Global Competitiveness Report 2015–2016: Full Data Edition, Foro Económico Mundial (WEF), disponible en http://www3.weforum.org

7América Latina puede abrazar la nueva era digital: Guajardo Villarreal, Portal Diario de Yucatán, Viernes, 17 de junio de 2016 - http://yucatan.com.mx/mexico/politica-mexico/america-latina-puede-abrazar-la-nueva-digital-guajardo-villarreal#sthash.Irm0JenZ.dpuf.

8The Future of Jobs Employment”: 8. Disponible en http://reports.weforum.org/future-of-jobs-2016/.

9Carlos Mario. Molina Betancur. Tendencias modernas en los estudios del derecho, en Beatriz Londoño Toro y Diana María Gómez Hoyos, Diez años de investigación jurídica y socio jurídica en Colombia: Balances desde la red socio jurídica. (Bogotá: Acofade, Universidad del Rosario. Universidad de la sabana, 2010) ,169.

10Declaración Francesco Starace, presidente de Enel, América Latina tiene gran potencial energético, pero requiere cambios regulatorios, Foro Económico Mundial Medellín.

11“La política de seguridad la acompañamos del saneamiento macroeconómico, la estabilidad en las reglas de juego y el estímulo a la inversión, para generar confianza inversionista con responsabilidad social (…) Nosotros creemos en la inversión privada, porque sabemos que en los pueblos donde se ha limitado, se ha instaurado la pereza, se ha acabado con la creatividad empresarial y se han afecta las libertades esenciales. Finalmente, la iniciativa privada es una fuente de prosperidad que permite el disfrute colectivo de las libertades y derechos, es una fuente de autonomía que evita los abusos a los pobres Confianza Inversionista” Página Oficial Álvaro Uribe Vélez, 2010.disponible en http://www.alvarouribevelez.com.co. Consultado abril 2016.

12Declaraciones Ministro Mauricio Cárdenas en el Foro Económico Mundial. Junio 2016.

13Hacen parte de los Estados negociantes Australia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, EE UU, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Nueva Zelandia, Noruega, Paquistán, Panamá, Paraguay, Uruguay, Perú, la República de Corea, Suiza, Taiwán, Turquía, y los 28 Estados miembros de la Unión Europea (UE) con solicitud de vinculación de China.

14“El enfoque de lista negativa de compromisos o top-down permite que todos los sectores estén abiertos, por defecto, a los proveedores de servicios de ambas partes bajo las mismas condiciones, a no ser que ello sea especificado en los anexos que contienen las reservas (…) El aspecto dinámico de este enfoque radica en que favorece la inclusión automática de sectores de servicios que aún no han sido desarrollados, capturando así el desarrollo continuo de sectores en evolución, como las tecnologías de la información y la comunicación” L. Ó. Moreno García-Cano Y J. A. Plaza Tejera , “El Futuro De Los Acuerdos Comerciales De Servicios” Tribuna De Economía, N.º 851 Noviembre-Diciembre (2009): 99-108.

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