La cuestión agraria: un asunto de “Defensa Nacional”

on Jueves, 01 Mayo 2014. Posted in Artículos, Paro agrario, Edición 32, Jessica Fajardo Carrillo, Paro nacional, Nacional

32 JessicaEl Paro Agrario Nacional es un asunto de “Defensa Nacional” con la protesta campesina. La cuestión agraria es discutida y pone en duda el privilegio de territorio y vida en Colombia. Por esta razón, es objeto de acción militar y policial justificada por “certezas” institucionales (infiltración de grupos armados).
 
Jessica Fajardo Carrillo
Fuente de la imagen: www.noticiasrptv.com 

El parto se anticipa: el cinco de abril de 1588, día de Viernes Santo, nace su hijo. Será el máximo pensador político de su estremecido tiempo, pensando el argumento del Estado absoluto Leviatán. En su ancianidad escribió en dísticos latinos una escueta autobiografía. Recordando su nacimiento, recordando a su madre, dice: “Concibió tan gran miedo, que nos parió a mí y al miedo justamente
Thomas Hobbes, Leviatán

En Colombia, el control territorial es una forma de poder que trae consigo acciones ilegales de violencia e instrumentos de coerción institucional. Aún recordamos la violencia bandolera al servicio de implacables gamonales; y ahora vivimos el terror paramilitar al servicio, quizás, de los mismos gamonales que hoy visten otros trajes y tejen renovadas amistades. Pero esto es tema de otra opinión. Hoy me interesan los instrumentos de coerción estatal, pues de allí nace una voluntad bélica, justificada por nuestras instituciones de seguridad. Y me pregunto, ¿Qué puede hacer enfurecer a nuestros altos mandos policiales y militares? ¿Qué motiva el consejo de seguridad extraordinario llevado a cabo este domingo en la Dirección General de la Policía?

El territorio en Colombia ha sido una forma sustancial de poder; de él se desprenden nuestras vidas que “deben” ser administradas, y un instrumento de administración es la organización agraria. Recordemos que los principios del Estado moderno es la entrega del territorio y la vida al artificio del Estado; el miedo, hermano de nacimiento de Thomas Hobbes, pasa al gran Leviatán1. Pero en Colombia, el artificio de nuestras vidas no está en la institución soberana, sino en la violencia misma. En este tiempo, Hobbes jamás hubiese calmado su angustia, pues, en el Estado contemporáneo, el ciudadano no se libra de la violencia, ni mucho menos se libra de la violencia del rey.

Paradójicamente, el consejo de seguridad extraordinario no se desarrolló para asegurar una ciudadanía, sino para elaborar “planes y estrategias de seguridad relacionados con el paro agrario” programado para el lunes 28 de abril2. ¿Cómo entra en la agenda de seguridad el Paro Agrario Nacional? ¿Acaso la protesta campesina es una amenaza para las formas de control territorial en Colombia? Antes de ser una amenaza para la organización agraria, la protesta campesina afecta el entendimiento de los grandes terratenientes y de la burguesía burocrática en Colombia. Muchos creen que el campesino no merece los privilegios de un ciudadano, asumen que ser un sujeto de derechos es un privilegio, y más preocupante aun, por miedo, otros tantos creen que no merecen el privilegio de tener una vida digna. En la Dirección Nacional de la Policía los altos mandos de seguridad discuten con su propio entendimiento, ¿cómo es posible que unos campesinos exijan vida y territorio, si no los acompaña la estirpe de un “buen” apellido? Como defensores de la “democracia” ¿de qué forma se ahoga una protesta en principio democrática? Para preservar su entendimiento, la cúpula de seguridad teje un “justo” argumento para afirmar la cuestión agraria como un asunto de “Defensa Nacional”; de esta forma, se siembra la amenaza al interior de la protesta campesina.

Según informes de inteligencia, el consejo de seguridad sostiene la infiltración de grupos armados dentro de las manifestaciones campesinas. Tanto el Ministerio de Defensa, como el general Rodolfo Palomino, afirman que “algunos de los que están moviendo a los campesinos son las FARC y el ELN en regiones específicas, creyendo que con eso van a presionar al Gobierno, pero se equivocan. Al Gobierno no lo presionan y no van a conseguir nada distinto en medio del proceso de paz3. Ahora, el ejército y la policía se encuentran en acuartelamiento de primer grado y disponen de un dispositivo completo para no permitir el bloqueo de las vías. La mejor forma de justificar la violencia contra los campesinos, es entender el Paro Agrario Nacional como una amenaza. Bajo estas declaraciones, el cuerpo del campesino queda a la merced de una violencia "justificada". El consejo de seguridad extraordinario expresa una intención violenta, que enuncia una advertencia: haremos lo necesario para mitigar protestas que son en principio “criminales” y no democráticas. Al ser una “certeza” institucional el ejército y la policía colombiana convierten la protesta campesina en un asunto de “Defensa Nacional”.

Desde sus inicios como república, los beneficios del derecho están al alcance de unos pocos. Esto ha pasado a ser parte del entendimiento de muchos en Colombia; y ahora, ante la protesta del des-territorializado, se perturba el entendimiento, y peligra el privilegio de vida y territorio. La cuestión agraria es sustancial para Colombia y discutirla pone en peligro la propiedad y el privilegio de unos. Esta es la razón de la voluntad bélica inherente en los altos mandos militares y policiales; son instituciones que han estado al servicio de propietarios y “justos” administradores. Para la maquinaria coercitiva es inconcebible que el derecho sea la facultad del campesino y de cada uno de nosotros; la cúpula de seguridad entiende el derecho como un privilegio que se gana con “competencia” y apellido, y sólo lo merecen los “mejores”.

El Paro Agrario Nacional pone la cuestión agraria en discusión y rompe con el privilegio de vida y territorio en Colombia. Antes de ser una lucha "legítima", el Paro Agrario Nacional es una lucha vital. Estamos hablando del oficio del campo, un oficio que no ha desaparecido ni desaparecerá en Colombia, que permanece y vive en cada uno de nosotros. Con esto, el miedo ya no debe tener un lugar, debe desaparecer para darle razón a nuestra geografía de vida y memoria. Díganme ustedes lectores ¿quién no vive y recuerda nuestro ya aturdido campo?

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1Hobbes, Thomas. (2003). Leviatán. Editorial Losada; Buenos Aires., p. 7.
2Realizan consejo de seguridad extraordinario por paro agrario. (2014, Abril). El Espectador. Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/realizaran-consejo-de-seguridad-extraordinario-paro-agr-articulo-489165
3Ibíd.

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