La izquierda desunida siempre será vencida

on Sábado, 01 Marzo 2014. Posted in Artículos, Edición 28, Unidad de la izquierda, Elecciones 2014, Nacional, Régis Bar, Proceso de paz

28 RegisSi la izquierda logra demostrar que es capaz de poner en marcha un proceso de convergencia espontánea, como el que propone Cepeda en sus dos cartas, sin contar con la existencia de un enemigo exterior todopoderoso, entonces habrá demostrado que tiene la madurez política necesaria para competir de verdad por el poder. Porque si hay una lección que habría que tener siempre presente, es que el fortalecimiento de la izquierda va inevitablemente de la mano con su unión.
 
Régis Bar
Fuente de la imagen: www.sicnoticias.cl 

En el análisis de las elecciones de este año en Colombia, hay dos elementos que sobresalen y que tienen que ver, indirectamente pero de manera clave, con la izquierda. Estos dos elementos de primera importancia son, por una parte la existencia de un proceso de paz avanzado entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, y por otra parte una cierta división dentro del establecimiento político entre, simplificando, la derecha (santista) y la extrema derecha (uribista). La confluencia de estos dos elementos representa una oportunidad inédita para la izquierda, pues le permite beneficiarse tanto del tema de la salida negociada al conflicto armado, una de sus tradicionales banderas para exponer sus propuestas de resolución de los grandes problemas socio-económicos estructurales del país, como de la división de sus adversarios para esperar alcanzar resultados electorales de gran importancia y una mayor representación política.

Esta situación inédita ha sido percebida y entendida de manera muy clara por el representante a la Cámara del Polo Democrático Alternativo Iván Cepeda, quien, el 12 de junio del 2013, lo expresó de manera pública en una carta1 dirigida a los principales dirigentes de la izquierda nacional. En ésta, Cepeda empieza por exponer su análisis del contexto específico en el cual se encuentra el país, mostrando que hay que dar la pelea política para que el camino de la transición vaya en el sentido correcto, o sea hacia la paz auténtica y la democracia real. De ahí el llamado a que la izquierda asuma su responsabilidad y su papel decisivo en este proceso. Pues, según Cepeda, "solo una poderosa confluencia de los sectores políticos de la izquierda, de los movimientos sociales y de las fuerzas democráticas podrá garantizar que se echen los cimientos de la paz y que la transición concluya en un nuevo estado de cosas que haga del fin de la guerra un hecho irreversible". Las reacciones y las respuestas a este intento de poner la izquierda frente a su "imperativo histórico" fueron más bien positivas, pero no se tradujeron en ningún acto concreto. Por esto, casi seis meses después, el 27 de noviembre Cepeda envió una nueva carta2 para ratificar la necesidad de conformar un frente amplio, esta vez llamando claramente a que se presenten listas unificadas al Congreso y una candidatura presidencial única.

Hoy, ahora que vienen las elecciones al Congreso y a menos de tres meses de las presidenciales, el panorama de la izquierda no es nada alentador. Si bien es cierto que en las listas para el Congreso del Polo y de la Alianza Verde se perfilan candidatos de calidad, existen inquietudes sobre la posibilidad de lograr una representación fuerte y si los candidatos elegidos tendrán la capacidad de trabajar en coalición desde el Senado y la Cámara de Representantes. El escenario de las elecciones presidenciales se ve aún más desolador, pues según las últimas encuestas, la candidata del Polo, Clara López, no superaría el 8% de los votos, mientras que la candidata de la UP, Aída Avella, se mantiene alrededor de 1%. Adicionalmente, hay muchas probabilidades de que el tercer candidato de la izquierda, o sea el candidato de la Alianza Verde, ni siquiera sea de izquierda. Si se suman las intenciones de votos de los tres candidatos de los partidos de izquierda, el resultado ni siquiera llegaría a acercarse al que tendría Santos. Es más, es posible que el candidato que se enfrente a Santos en la segunda vuelta no sea de la izquierda, sino un candidato uribista.

Este panorama parece aún más desalentador cuando se recuerda la esperanza que representó el proyecto de unión de la izquierda colombiana, hace menos de diez años, con la creación del Polo Democrático Alternativo y que culminó con el éxito de la candidatura de Carlos Gaviria a las presidenciales del 2006. Lo que se logró en ese momento, con una izquierda proveniente de un estallido de una multitud de pequeños movimientos, muestra que la unidad sí es posible, pero también deja un sinsabor al constatar que duró tan pocos años.

Más allá de las cualidades y del perfil unificador del candidato y posterior presidente del Polo de entonces, lo que llama la atención es que ese proceso exitoso de unión de la izquierda se dio durante el período en el que Uribe estaba en la presidencia. Es decir en un momento en que las ideas y las élites más ajenas al ideario de la izquierda estaban en su apogeo y durante el cual la estigmatización a la oposición estaba en su paroxismo. Esto no es ninguna casualidad. Por el contrario, podemos pensar que una de las explicaciones del éxito de la alianza de la izquierda en ese entonces es precisamente la existencia de un enemigo poderoso y perfectamente identificable. En otros términos, la presencia en el poder de una fuerza casi "maléfica" cuyas actuaciones devastadoras justificaban la necesidad de una oposición fuerte y reunida. Esta idea, a primera vista un poco paradójica, de que la convergencia de la izquierda sería más fácil en condiciones de adversidad, parece confirmada por lo que sucedió después del fallo de la Procuraduría en contra de Petro, por ejemplo con la decisión de la UP de integrar la lista de la Alianza Verde para el Senado3.

La división actual de la izquierda, en un contexto que debería serle favorable, como ya lo hemos dicho anteriormente, es lamentada por sus distintos líderes quienes unánimemente reconocen la necesidad de la convergencia, pero que al mismo tiempo parecen culpar a los demás. Los motivos de la división no son nuevos y han sido una constante en la historia de Colombia. Sin embargo, puede resultar pertinente hacer la distinción entre dos grandes tipos de problemas, como lo resume bien Clara López: "Hay una historia corta y una historia larga. En la larga hay una tendencia en los distintos sectores a luchar entre sí por tesis de carácter político e ideológico, por un purismo que ha sido su fortaleza, pero también su debilidad. Y en la corta, hay heridas por confrontaciones de carácter personal y político, que en la coyuntura a veces cobran más importancia para las personas que los objetivos políticos que compartimos y que nos identifican ante el país"4.

En este sentido, la división de la izquierda se puede explicar tanto por diferencias ideológicas como por rivalidades personales. En cuanto a lo ideológico, la historia de la izquierda colombiana está repleta de una multitud de corrientes que se han confrontado por ser dominantes. Corrientes ligadas tanto a las grandes influencias exteriores como a los acontecimientos nacionales, muchas de ellas herederas de la época de la guerra fría. Aquí hay un problema que tiene que ver con un cierto dogmatismo que defiende la idea de una izquierda "pura" y/o la más acorde con "la autenticidad revolucionaria". En cuanto a lo personal, lamentablemente la historia del Polo, desde por lo menos el año 2010, ilustra muy bien cómo los aliados pueden volverse de manera muy rápida extraños los unos de los otros.

Es ilusorio pensar en trazar un camino ideal a seguir para que la izquierda se reúna y se fortalezca. Sin embargo, podemos pensar en ciertos puntos que consideramos son claves en la construcción de una dinámica de unión y empoderamiento. Primero, parece indispensable un cierto proceso de autocrítica para tratar de aprender de los eventuales errores pasados. Cada sector tendría que evaluar lo que ha sido su posicionamiento dentro de la izquierda global en el curso del tiempo y ver en qué medida ha contribuido o no en la convergencia. Paralelamente, habría que favorecer una mejor aceptación de la pluralidad, entendiendo que el respeto de esta última, así como la renuncia a todo tipo de exaltación de una corriente única y hegemónica, son dos condiciones sine qua non para promover una convergencia sostenible. Así mismo, se podría evaluar de manera crítica la tendencia de algunos a esperar la llegada de un caudillo salvador que muestre el camino a seguir o de un jefe indiscutible que tome en sus manos el destino de la izquierda y del país.

Por otro lado, podría ser beneficioso que la izquierda tenga una visión un poco más pragmática de las cosas, sin que eso signifique una renuncia a sus idearios. Es decir que las posibilidades concretas de mejoramiento de la situación del país y del pueblo sean priorizadas en comparación con la hipotética llegada de un régimen "perfecto" en el largo plazo. En otras palabras, que toda la gente de izquierda se la juegue a fondo de una vez por todas en la lucha por la paz y la democracia sin poner condiciones absolutistas que se convertirían en frenos.

En consecuencia, el conjunto de la izquierda tendría que pasar por un proceso de profunda reflexión sobre su vocación de poder. Es decir preguntarse si hay una real voluntad de llegar al poder, por qué y de qué manera. Esto se debe a que uno de los mayores problemas al fortalecimiento de la izquierda podría ser el hecho de que muchos en realidad sólo se han considerado hasta ahora como una fuerza de oposición, sin buscar realmente ocupar las altas esferas del poder. En este sentido, si la izquierda quiere efectivamente llegar al poder, y quiere hacerlo a mediano plazo, tendrá que pensarse desde ya como una fuerza apta a gobernar el país. Eso requiere a la vez volverse una poderosa fuente de propuestas y dirigirse al conjunto de la sociedad y no sólo a sus adeptos.

Finalmente, la izquierda tendría que reforzar sus relaciones con los movimientos sociales que están en pleno auge y que no paran de dar la pelea en el terreno, tanto para resistir a las agresiones del sistema neoliberal, como para crear las condiciones de una Colombia mejor. Efectivamente, hay que decir que el país tiene la suerte de beneficiarse de una riqueza enorme de organizaciones de campesinos, indígenas, afros, mujeres, trabajadores, estudiantes, víctimas, entre otros, que dan el ejemplo en materia de defensa a los derechos del pueblo. Sin embargo, en este proceso de acercamiento creciente entre partidos de izquierda y movimientos populares, es importante asegurarse que sean las características positivas de los segundos que vengan a enriquecer a los primeros y no que las características negativas de los partidos terminen contaminando a estos movimientos, como tal vez ha sucedido en la MANE5.

Las divisiones de la izquierda colombiana y su aparente debilidad de cara a las elecciones de este año no dejan de llamar la atención. Si bien no constituyen un hecho nuevo, el contexto actual del país y la existencia de un proceso de paz deben permitir ir más allá de esta lamentable conclusión y convertirse en el detonante de un cuestionamiento general y de una estrategia de unión y fortalecimiento a mediano plazo. Si la izquierda logra demostrar que es capaz de poner en marcha un proceso de convergencia espontánea, como el que propone Cepeda en sus dos cartas, sin contar con la existencia de un enemigo exterior todopoderoso, entonces habrá demostrado que tiene la madurez política necesaria para competir de verdad por el poder. Porque si hay una lección que habría que tener siempre presente, es que el fortalecimiento de la izquierda va inevitablemente de la mano con su unión.

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1 http://www.semana.com/nacion/articulo/cepeda-da-primer-paso-para-reconciliar-izquierda/346217-3
2 http://www.elespectador.com/noticias/politica/ivan-cepeda-propone-candidato-presidencial-unico-de-izq-articulo-460767
3 http://lasillavacia.com/queridodiario/la-y-carlos-lozano-se-visten-de-verde-46286
4 http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13508038.html
5 http://lasillavacia.com/historia/los-estudiantes-llegan-divididos-al-paro-de-hoy-45880

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