La ofensiva conservadora

on Lunes, 13 Mayo 2013. Posted in Artículos, Diversidad sexual, Edición 9, Matrimonio igualitario, Nacional, Alejandro Ordóñez, Procurador General, Germán Paul Cáceres, Desigualdad social

9 germanEl conservadurismo, alentado en su reciente éxito con el hundimiento del proyecto de matrimonio igualitario en el Senado, anuncia que ahora intentará eliminar la jurisprudencia que permite a algunas mujeres optar por el aborto. Tanto el matrimonio igualitario como el aborto representan dos aspiraciones que caracterizan la lucha por una sociedad más democrática, por lo que su defensa está a la orden del día.
 
Germán Paul Cáceres
Fuente: http://www.corresponsalesclave.org
El debate actual sobre los derechos de la comunidad LGBTI y la reciente derrota en el Senado del proyecto de matrimonio igualitario para personas del mismo sexo, a contracorriente de los aires liberales que al respecto recorren el mundo y de los avances cada vez más frecuentes en esta materia en diferentes países, mostró, entre otras cosas, la agresiva vitalidad del conservadurismo en Colombia.

En este caso, el conservadurismo apeló a una argumentación básica, pero efectista, basada en el prejuicio moral, el dogmatismo religioso y la desinformación sobre la homosexualidad; y ganó no sólo por el hundimiento del proyecto, sino por los términos que lograron imponerle al debate sin permitir que se dieran los acentos en los marcos y garantías mínimas que deben regir en una sociedad manifiestamente democrática.

El conservadurismo se expresó con dureza y no tuvo cuidado en hacer gala de homofobia y discriminación y, en muchas intervenciones parlamentarias, reveló inclusive lo desdibujado del laicismo del Estado; acompañado por el silencio de un gobierno que insiste en mostrarse como liberal y moderno pero que evitó tomar partido a favor del matrimonio igualitario y facilitó la victoria conservadora.

Pero el conservadurismo persigue ahora un nuevo retroceso en materia de reconocimiento de derechos: anuncia que buscará convocar a un referendo para eliminar las tres excepciones en las que la Corte Constitucional permitió el aborto.

Esta iniciativa viene a reforzar la ya conocida cruzada del procurador Ordoñez y la destacada miembro del Opus Dei y procuradora delegada para la familia Ilva Myriam Hoyos, para hacer todo lo que está a su alcance con el fin de impedir que se cumpla con la jurisprudencia de la Corte, y hostigar y criminalizar a las mujeres que tienen derecho a tomar esta decisión. El anunciado intento para volver a penalizar el aborto en todos los casos se ha convertido en una cuestión de honor para ellos, para las organizaciones católicas y cristianas políticamente militantes y para cierta dirigencia del Partido Conservador, Partido de la U y otros partidos pequeños de base cristiana.

Este conservadurismo tiene una ventaja táctica: su sumo sacerdote, el procurador Ordoñez, ejerciendo las funciones del Ministerio Público de acuerdo con su confesión religiosa y aplicando la sanción disciplinaria tan temida, hoy por hoy, en todos los círculos políticos del país, dado su carácter cada vez más discrecional. Sin duda, la Procuraduría General se ha convertido en la punta de lanza para el éxito de la agenda conservadora. Hechos tales como el amplio poder concentrado en esta institución le permite intervenir en variados temas, su amenazante papel de investigador y juez disciplinario de los funcionarios públicos y los políticos en ejercicio y su resonancia mediática, le permiten actuar hoy como el mariscal de campo del conservadurismo en Colombia.

Está por verse cómo recibirá la opinión pública esta nueva campaña y cómo se expresarán los sectores socialdemócratas, progresistas y de izquierda que tendrán que esforzarse por hacer de éste un debate más sustantivo a parte del que ofrecen las consignas religiosas.

La cuestión del matrimonio igualitario que concede un reconocimiento a las minorías y da la posibilidad de que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo representan dos aspiraciones democráticas profundas que, además, dan un golpe a la dominación patriarcal. Pero ni lo uno ni lo otro será fácilmente aceptado por este conservadurismo, la lucha por una sociedad más democrática y plural está, entonces, más que nunca a la orden del día, así como la necesidad de defender el aborto como un derecho adquirido, más allá y por fuera de las creencias religiosas.

El derecho al aborto otra conquista amenazada en la Colombia de hoy


“Prohibir el aborto equivale a una violación—la violenta declaración del dominio masculino y de la sociedad machista sobre la mujer, el violento control del cuerpo de la mujer al nivel más personal. La prohibición del aborto es la supresión de la mujer dictada por la ley y el Estado. Es la violencia institucionalizada contra la mujer.” Mary Lou Greenberg (Activista por los derechos reproductivos de la mujer).

Las alarmantes consecuencias de la práctica de abortos clandestinos, inseguros y penalizados han sido señaladas en múltiples ocasiones, inclusive, por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estimaba para el 2005 que el aborto realizado en condiciones peligrosas y de clandestinidad era la tercera causa de muerte materna y América del Sur presentaba la razón más elevada de abortos peligrosos (34 por cada 1000) por encima de África y Asia meridional, las regiones más pobres del planeta. De los 211 millones de embarazos que según se estima se producen cada año, unos 46 millones acaban en abortos provocados, de los cuales sólo un 60% se llevan a cabo en condiciones seguras1. Por lo que se producen por lo menos 70 mil muertes de mujeres al año. Aun así la propia OMS reconoce que tales cifras pueden estar subestimadas por la penalización y el estigma social.

Para el 2008, la OMS volvió a indicar que ocurrieron 21.6 millones de abortos inseguros en el mundo, casi la totalidad en países en desarrollo. Las muertes por abortos inseguros representaron un 13% del total de las muertes maternas y actualmente se siguen realizando, aproximadamente, 22 millones de abortos inseguros por año, que causan la muerte de 47 mil mujeres y discapacidad en cinco millones de mujeres2.

Estas cifras alarmantes son un estímulo para persistir en argumentos políticos, jurídicos y científicos que saquen la discusión de la especulación religiosa. Entre estos argumentos se pueden mencionar, al menos, los siguientes: la laicidad del Estado, los derechos reproductivos de la mujer y la no hominización del feto.

Son tres ejes de argumentación en los que habrá que insistir en el debate público que se avecina. Por un lado, el planteamiento de la despenalización parcial o total, la ampliación de las indicaciones legales y la garantía de la atención médica en condiciones dignas deben defenderse como áreas en las que se reafirme la independencia confesional del Estado.

Los derechos reproductivos de la mujer, considerados en nuestra legislación, deben defenderse no sólo como la posibilidad electiva de la mujer sobre su propio cuerpo sino como reivindicación de su rol en la sociedad. Reconocer estos derechos3 que incluyen al aborto, afirman a la mujer como sujeto consciente y responsable de su sexualidad, le otorga independencia social y política, y definitiva “mayoría de edad”.

Por su parte, la argumentación sobre la no hominización del feto, es decir, si el feto es un ser humano o no: debe desprenderse del imaginario religioso y apartarse de una rígida y dogmática interpretación del valor de la vida y ubicarse en un lugar que valore la vida humana en su dimensión social.

En suma, de empezar a tomar forma esta nueva ofensiva conservadora se abrirá otro frente de lucha por más democracia y más derechos y será una nueva oportunidad para una reflexión nacional que involucre todas las aristas del tema.

***

1http://www.who.int/whr/2005/media_centre/facts_figures_es.pdf
2Organización Mundial de la Salud (2012). Aborto seguro: guía técnica y política para los sistemas de salud. Segunda edición. Ginebra.
3Entre estos derechos se cuentan, entre otros: planificación, aborto, acceso a anticonceptivos, esterilización voluntaria, inseminación artificial.

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