La paz ambigua

on Miércoles, 14 Enero 2015. Posted in Artículos, Edición 49, David Alexander Cárdenas, TEOPOCO, Nacional, Medios de comunicación, Proceso de paz

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Las vicisitudes de un proceso con las particularidades del actual conllevan necesariamente una falta de información sobre temas clave, que representan, o bien un desacuerdo entre los equipos negociadores, o una consideración de prudencia por parte de estos sobre lo que puede implicar el revelar dichos contenidos.

 
David Alexander Cádenas
Fuente de la imagen: www.eluniversal.com.co

Desde su inicio, el proceso de paz estuvo determinado por el cumplimiento de un principio de confidencialidad, en virtud del cual el contenido de los acuerdos logrados por la mesa de negociaciones no sería divulgado hasta que todos los puntos hubiesen sido pactados. Esta situación cambió a partir de septiembre y octubre de 2014 con la presentación de los borradores de los tres puntos de la agenda de conversaciones que habían sido abordados hasta el momento, por parte de los negociadores de las Farc y el Gobierno de Juan Manuel Santos. El sorpresivo cambio en las dinámicas de diálogo lleva a preguntarnos por qué fueron publicados dichos documentos y cuáles fueron sus efectos sobre la vida política del país, haciendo especial hincapié en la ambigüedad que los caracterizó y que los hizo objeto de debate durante estos meses.

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En la medida en que se desarrollaba el proceso de paz actual, algunos opositores, como los parlamentarios pertenecientes al Centro Democrático, habían insistido en la necesidad de que los diálogos no se dieran de espaldas al país, ya que consideraban que existían “pactos secretos con el terrorismo1, cuyo objetivo sería la paz con impunidad2 y la toma del poder por parte del castro-chavismo3. Por lo anterior, presionaron para que fueran publicados los acuerdos, con los que esperaban constatar dichas afirmaciones ante la opinión pública.

A su vez, las Farc habían exhortado a presentar los avances logrados en La Habana, con el ánimo de obtener apoyos para un eventual ingreso a la vida civil, pues así la insurgencia se posicionaría como la principal promotora de la idea de la discusión pública de los temas tratados en la mesa4. Pero, sobre todo, porque consideraban inútil el secretismo en el que se habían mantenido las conversaciones que, entre otras cosas, permitía que estas fueran objeto de acusaciones deslegitimadoras por parte de la oposición. Este último argumento fue compartido por el Gobierno. Por esta razón, cuando el presidente Santos afirmó desde la Asamblea General de la ONU en Nueva York que se había tomado la decisión de revelar los acuerdos, lo hizo basándose en, por un lado, las “especulaciones que son producto unas veces del desconocimiento de los comunicados y los informes, y otras de una intención clara de desinformar a la opinión pública5; y por otro lado, en la búsqueda de transparencia en el proceso6. Así pues, el discurso oficial estaba dirigido a contrarrestar las frecuentes críticas que recibían los diálogos por parte de los opositores, así como a destacar la “madurez” de las negociaciones.

Sin embargo, las críticas al proceso no amainaron con la publicación de los borradores. De hecho, cuando estos fueron revelados se desató un álgido debate, orientado estratégicamente por los intereses políticos de los diferentes sectores, en torno a la ambigüedad de la negociación y de los documentos divulgados. En efecto, desde el inicio de las conversaciones la mesa ha sostenido, por una parte, la necesidad de mantener un grado de confidencialidad que permita el desarrollo continuo de las discusiones sin dilataciones, y por otra parte, que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Esto último implica que los acuerdos sobre los puntos no son definitivos y que pueden modificados en el trascurso de los diálogos. Por estas razones, los avances que los equipos negociadores han dado a conocer presentan los puntos que han sido discutidos y acordados, pero en un nivel de generalidad que permita la discusión pública, sin poner en riesgo esta oportunidad de alcanzar la paz. A su vez, esta ambigüedad tendría el propósito de lograr una base lo suficientemente amplia en términos discursivos, como para recoger el sentir de una mayoría de la población colombiana en un futuro escenario de refrendación.

En suma, la ambigüedad de los acuerdos presentados puede considerarse como una estrategia política establecida en la mesa de conversaciones, que podría estar destinada a la búsqueda de apoyo y legitimidad del proceso de paz en la opinión pública. Esto supuso la configuración de un panorama lleno de interpretaciones sobre lo que implicaban estos borradores. Mientras que la oposición a los diálogos intentaba ubicar pruebas del engaño al que se estaba sometiendo el país, los sectores favorables a la continuación de las negociaciones presentaban los documentos como un gran avance en términos de ampliación de oportunidades para la transformación del país7.

Si bien la primera reacción de algunos críticos del proceso fue afirmar que estos borradores no contenían nada nuevo8, posteriormente se vieron obligados a justificarse en su planteamiento y discutir los avances logrados. Por esta razón, fueron elaboradas las 52 (posteriormente ampliadas a 68) “capitulaciones” de Santos en La Habana, en las cuales el Centro Democrático criticaba los acuerdos alcanzados sobre tierras y desarrollo rural, participación política y narcotráfico y cultivos ilícitos. A su vez, esto propició respuestas por parte de sectores afines a las conversaciones.

Frente al punto de desarrollo rural, tanto el Gobierno como las FARC convinieron en la necesidad de transformar el campo como un requisito indispensable para superar la guerra. Para lograr este propósito general acordaron programas y políticas que permitieran alcanzar esos cambios, sin embargo, algunos aspectos quedaron sin resolver, ya fuera porque no hubo acuerdo entre los equipos negociadores, porque estos serían discutidos más adelante o porque quedarían abiertos a la disputa política posterior a la refrendación. A partir de esta generalidad y los temas que no fueron subsanados, el uribismo realizó un juego interpretativo a favor de sus intereses sobre el estatus de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC), la constitución del Fondo de Tierras y las implicaciones de la Reforma Rural Integral (RRI) para la propiedad privada. Respecto al primer tema, el uribismo afirmó en repetidas ocasiones que las ZRC se convertirían en “corredores geoestratégicos para la movilización militar, de tráfico de armas, drogas, contrabando, además del adoctrinamiento de las comunidades que hagan parte de ellas9. Columnistas como Hernán González y analistas como Vicente Torrijos afirmaron también que estas zonas de reserva campesina se convertirían en “santuarios armados10. En contraposición, académicos como Andrés Bernal Morales11 mostraron que en los acuerdos las ZRC se sujetarían a la normatividad ya existente, dejando de lado la pretensión autonomista que habían defendido discursivamente las Farc sobre estos territorios, pero que no se encuentra en el texto del acuerdo.

Algo similar sucedió con el Fondo de Tierras y con las implicaciones de la RRI en la propiedad privada, ya que en el texto del acuerdo no se hacía referencia a grandes transformaciones estructurales para la realización de estos objetivos, pero la oposición al proceso continuaba criticando las soluciones por considerarlas una concesión al terrorismo. En este sentido, el Centro Democrático acudió al uso de dos críticas para rebatir los acuerdos: una de carácter económico y otra de carácter jurídico.

En cuanto a la crítica económica, el uribismo discutió la ausencia de dinero para el llamado posconflicto, afirmando que el Fondo de Tierras, así como otros programas de este tipo, hacían necesaria una gran inversión12. La crítica jurídica estaba ligada a una percepción distorsionada de los objetivos del acuerdo de desarrollo rural, la cual se evidenció cuando el Centro Democrático afirmó que “Se expropiarán tierras por motivos de interés social o de utilidad pública. Es una advertencia general de que ninguna propiedad legal tiene seguridad ni garantía jurídica de permanencia13, recogiendo así las preocupaciones de Fedegan14. A estos ataques de pánico de la oposición el gobierno respondió lo que ya había repetido hasta la saciedad: “No se va a expropiar. En ninguna parte dice eso15. Así, las predicciones apocalípticas del uribismo resultaron, cuando menos, salidas de contexto, pero alimentadas por la vaguedad de unos acuerdos poco concretos.

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Así como sucedió en el documento sobre desarrollo rural, el acuerdo sobre participación política también contenía cierto nivel de ambigüedad, referida en este caso a la necesidad de garantizar una mayor apertura democrática. De nuevo, la ausencia de detalles concretos y de acuerdos sobre algunos puntos, dio lugar a la aparición de críticas a propuestas como la creación de Circunscripciones Especiales de Paz, donde el uribismo arremetió contra el Gobierno, afirmando que este ofrecía un número indeterminado de circunscripciones electorales a la guerrilla. Adicionalmente, el uribismo consideraba que la amplitud del objetivo del borrador era el reflejo de una “concesión inadmisible al terrorismo16. Para ciertos columnistas, miembros del equipo negociador del Gobierno e incluso para el Presidente17, las críticas a este punto no fueron más que muestras de una pretensión de unanimidad en política, del intento de imponer mentiras sobre el proceso de paz y de una desconfianza en el campesinado, así como un desconocimiento de la realidad rural. Al mismo tiempo la intención de ampliar la participación fue utilizada como un elemento para legitimar el proceso, sin que para el Gobierno esto implicara hablar de un sistema político cerrado.

Respecto al punto de drogas ilícitas, la discusión más álgida se situó en la definición de las Farc como grupo narcotraficante. De nuevo el Centro Democrático hizo uso del juego de interpretación y afirmó de forma caricaturesca que “si el acuerdo de paz se hace en las condiciones en que está consignado en los acuerdos, se constituirá la más grande operación de lavado de activos de que tenga noticia el país18. La oposición al proceso aseveró —y lo hace aún— que las Farc no están comprometidas en el documento a destruir o entregar para su destrucción cultivos y laboratorios, y que de igual forma, las Farc no darán a conocer las rutas de exportación de la droga. La oposición afirmó que las FARC, como un grupo narcotraficante que no reconoce su papel en el circuito económico del mercado drogas ilícitas, no tienen ninguna intención de renunciar al negocio en el que están inmersos. Esta concepción choca con lo pactado por los negociadores en La Habana, quienes aclaran en el borrador que hay un “compromiso de las FARC-EP de contribuir de manera efectiva, con la mayor determinación y de diferentes formas y mediante acciones prácticas con la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, y en un escenario de fin del conflicto, de poner fin a cualquier relación, que en función de la rebelión, se hubiese presentado con este fenómeno19.

En conclusión, el juego interpretativo basado en la ambigüedad de los acuerdos resultó en una oportunidad para el fortalecimiento de posiciones de cada sector político, puesto que con la revelación de lo acordado en La Habana, se integró contenido a los debates que se habían desarrollado desde meses anteriores y que seguramente continuarán. De igual forma, la opinión pública pudo conocer cuáles son los límites de la negociación. No obstante, esto no implicó la superación de la vaguedad, lo cual no debe sorprender si se reconoce que esta es necesaria.

En efecto, las vicisitudes de un proceso con las particularidades del actual conllevan necesariamente una falta de información sobre temas clave, que representan, o bien un desacuerdo entre los equipos negociadores, o una consideración de prudencia por parte de estos sobre lo que puede implicar el revelar dichos contenidos. Esto se refleja en la ausencia de respuestas a preguntas clave en el eventual escenario de finalización del conflicto, como el número de hectáreas que se usarán para la creación de Zonas de Reserva Campesina, así como el costo de las reformas institucionales necesarias para la aplicación de los acuerdos, especialmente en el punto de participación política, en el que también faltan respuestas en torno a cuales serían los municipios que contarían con una Circunscripción Especial de Paz y quién o quiénes los escogerán.

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1Expresidente Uribe cuestionó nuevamente diálogos de paz. El Espectador. Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/politica/expresidente-uribe-cuestiono-nuevamente-dialogos-de-paz-articulo-452103 (12 de Octubre de 2013).
2Santos ofrece impunidad a las FARC, afirma Uribe. La Nación. Disponible en: http://www.lanacion.com.co/index.php/actualidad-lanacion/item/222861-santos-ofrece-impunidad-a-las-farc-afirma-uribe (20 de Septiembre de 2014).
3Zuluaga es lo contrario al “castro-chavismo de Santos”: Uribe. Revista Semana. Disponible en: http://www.semana.com/nacion/articulo/zuluaga-es-lo-contrario-al-castro-chavismo-de-santos-afirmo-uribe/387327-3 (14 de Mayo de 2014).
4Farc piden acabar con secretismo. El Espectador. Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/politica/farc-piden-acabar-secretismo-articulo-518974 (25 de Septiembre de 2014).
5Presidente Santos dice que se revelan acuerdos por 'transparencia'. El Tiempo. Disponible en: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14585668 (24 de Septiembre de 2014).
6El proceso de paz va en la dirección correcta. El Espectador. Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/paz/el-proceso-de-paz-va-direccion-correcta-articulo-518620 (24 de Septiembre de 2014).
7Políticos como Mauricio Lizcano, Piedad Córdoba y Clara López, medios escritos como El Tiempo y La República, académicos como Francisco Gutiérrez Sanín, columnistas Indalecio Dangond, Mauricio García Villegas, Ramiro Bejarano, Luis Carlos Vélez, Yohir Akerman, Cristina de la Torre, Andrés Hoyos, Patricia Lara, Juan David Ochoa, e incluso ex secuestrados como Oscar Tulio Lizcano, se manifestaron en este sentido.
8No se reveló nada nuevo y la paz no está a la vuelta de la esquina. El Colombiano. Disponible en: http://www.elcolombiano.com/historico/menos_secretos_en_la_habana-OFEC_312729 (25 de Septiembre de 2014).
9Las 68 capitulaciones de Santos en La Habana. Centro Democrático. Disponible en: http://www.centrodemocratico.com/las-68-capitulaciones-de-santos-en-la-habana-centro-democratico/ Punto 22.
10¿Hasta dónde se podrán capitalizar los acuerdos entre el Gobierno y las Farc?. El País. Disponible en: http://www.elpais.com.co/elpais/judicial/noticias/%C2%BFhasta-d%C3%B3nde-se-podr%C3%A1n-capitalizar-los-acuerdos-entre-el-gobierno-y-las-farc (28 de Octubre de 2014)
11Las FARC y la cuestión agraria: de la revolución al pragmatismo. Razón Pública. Disponible en: http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/7951-las-farc-y-la-cuesti%C3%B3n-agraria-de-la-revoluci%C3%B3n-al-pragmatismo.html (10 de Octubre de 2014)
12Las 68 capitulaciones de Santos en La Habana. Centro Democrático. Disponible en: http://www.centrodemocratico.com/las-68-capitulaciones-de-santos-en-la-habana-centro-democratico/ Punto 17.
13Las 68 capitulaciones de Santos en La Habana. Centro Democrático. Disponible en: http://www.centrodemocratico.com/las-68-capitulaciones-de-santos-en-la-habana-centro-democratico/ Punto 4.
14Balance de dos años de diálogos. El Espectador. Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/politica/balance-de-dos-anos-de-dialogos-articulo-521754 (12 de Octubre de 2014).
15“En La Habana no se está negociando la propiedad privada”: Sergio Jaramillo. Revista Semana. Disponible en: http://www.semana.com/nacion/articulo/sergio-jaramillo-en-la-habana-no-se-esta-negociando-la-propiedad-privada/405336-3 (7 de Octubre de 2014).
16Las 68 capitulaciones de Santos en La Habana. Centro Democrático. Disponible en: http://www.centrodemocratico.com/las-68-capitulaciones-de-santos-en-la-habana-centro-democratico/ Punto 28.
17Jorge Iván Cuervo, Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo, Juan Manuel Santos
18"Respuesta de De la Calle es insatisfactoria": Uribismo. El Colombiano. Disponible en: http://www.elcolombiano.com/historico/respuesta_de_de_la_calle_es_insatisfactoria_uribismo-BFEC_316557 (23 de Octubre de 2014).
19Borrador Conjunto. Punto 4: Solución al Problema de las Drogas Ilícitas. pág. 4. Disponible en: https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/Borrador%20Conjunto%20-%20Soluci%C3%B3n%20al%20problema%20de%20las%20drogas%20il%C3%ADcitas.pdf

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