Las dos caras del Mundial de fútbol 2014: poder de Estado y protesta

on Sábado, 31 Mayo 2014. Posted in Artículos, Nelson Eduardo Rodríguez, Edición 34, Copa mundial de fútbol, Internacional

34 Nelson¿Qué pasará con los estadios de la Copa en lugares sin equipos de fútbol de primera división? ¿Qué sucederá después del mundial con las movilizaciones? ¿Existen alternativas para que estos eventos no propicien el autoritarismo en países emergentes? O por el contrario, ¿los mega-eventos deportivos son por esencia autoritarios? Al final quien sacará más provecho será la FIFA, que no asumirá ningún costo social ni político.
 
Nelson Eduardo Rodríguez
Fuente de la imagen: http://http://www.interdeportes.es/

El 12 de junio a las 7pm, en Sao Paulo Brasil, iniciará el Mundial de la FIFA 2014. Se trata de uno de los mega-eventos deportivos más populares en el planeta. Más de un billón de espectadores seguirán por televisión e internet el torneo y miles de personas de diferentes latitudes de la tierra se desplazarán allí para asistir a los 64 partidos de la copa. El evento será una oportunidad para que Brasil, al frente de la presidenta Dilma Rousseff en pleno año electoral, exponga los logros sociales y económicos que ubican al país como la sexta potencia económica del mundo, vanguardia en desarrollos tecnológicos, industria extractiva de minerales, ganadería y cultivos de soya. Sin embargo, diversos movimientos sociales adelantan iniciativas populares que aprovechan la Copa para denunciar fallas estructurales del país, materializadas en el desarrollo y la ejecución del evento, que pondrán en tela de juicio el poderío de esta nación emergente. 

Los mega-eventos deportivos han sido plataformas propagandísticas de diversos gobiernos para mostrar el éxito de su política ante el mundo, simbolizada en la búsqueda de logros atléticos y la construcción de infraestructura pomposa. En 1934 el Mundial de Fútbol con sede en Italia expuso “al universo el ideal fascista del deporte”, que se caracterizó por el fraude para que la “Nazionale” consiguiera el título. Dos años después, Alemania organizó en Berlín los Juegos Olímpicos, evento que utilizó Hitler para reafirmar la supremacía blanca en las competencias deportivas, con el auspicio y la complicidad del Comité Olímpico. Posteriormente, los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964 sirvieron para que Japón mostrara su recuperación económica en la post guerra y su poderío en las competencias. Algo similar sucedió en los Olímpicos de Seúl 1988, Barcelona 1992 y, recientemente, Beijing 2008, evento que exhibió el dominio deportivo chino y los logros del socialismo de mercado1.

No obstante, las intenciones de Estado han chocado con las demostraciones populares durante el desarrollo de los mega-eventos deportivos, lo cual ha expuesto a los gobiernos anfitriones a varias críticas de la comunidad internacional. Los Juegos Olímpicos de Ciudad de México en 1968 son recordados, más allá de las proezas deportivas, por el asesinato de más de un centenar de estudiantes en la denominada “masacre de Tlatelolco”, diez días antes del inicio de las competiciones. La Copa Mundial de Fútbol de 1978 con sede en Argentina fue aprovechada por las madres de los detenidos-desaparecidos de la dictadura ante los periodistas que cubrían el mundial. Recientemente los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi en Rusia sirvieron para que organizaciones locales e internacionales denunciaran la homofobia y el machismo de Estado, la corrupción sistémica del gobierno y el abuso ambiental encubierto. Este último evento se caracterizó por sus elevados costos económicos y los pocos beneficios a largo plazo que trajo para la ciudad.

La corrupción de Sochi no es un fenómeno aislado, también sucede en el Mundial de la FIFA 2014. Los mega-eventos deportivos son coartadas para malversar grandes recursos por parte de políticos y empresarios en lugares de débil fiscalización presupuestaria. El Mundial de Brasil será el más caro de la historia del fútbol y esto incide en que más del 50% de la población se oponga. El costo de los estadios asciende a los $2.5 billones de dólares, cuando se estimaba un valor inicial de $800 millones dólares, y los costos de infraestructura para las ciudades-sede sobrepasan los $10 billones de dólares, 10 % más de la cifra presupuestada2. Algunas proyecciones indicaban que la economía brasilera crecería por cuenta del Mundial un 3 % más este año, pero la inminente disminución de visitantes podrá reducir esta cifra y limitar aún más el impacto económico, que sólo beneficiará al sector hotelero por un periodo corto3.

Además de los posibles alcances económicos, hay bastante expectativa por lo que deparará el Mundial de Brasil en las calles. La pasada Copa de Confederaciones en 2013 movilizó a miles de personas, producto de la corrupción del gobierno y la inflación. Los Comités Populares de la Copa, principales promotores del boicot, surgieron en estas movilizaciones y en la actualidad tienen presencia en las 12 ciudades-sede. Su organización es heterogénea y en la confluencia se caracterizan por abanderarse de demandas históricas de los movimientos populares urbanos como el derecho a la vivienda, salud, educación y transporte. No obstante, focalizan sus acciones contra los efectos sociales que trae la Copa, como la inflación que se disparó en el último año y la pérdida de poder adquisitivo de los más pobres, el desplazamiento de los habitantes de las zonas aledañas a las construcciones de las sedes deportivas producto de la especulación inmobiliaria, el aumento de la militarización y de los cuerpos policivos y la corrupción rampante de políticos y empresarios que se aprovechan del evento4.

Las autoridades del gobierno y la FIFA preparan una ofensiva represiva para contener las movilizaciones. La presidenta Rousseff destinó $787 millones de dólares para fortalecer la seguridad, lo cual involucra a más de 170.000 agentes y 20.000 miembros de cuerpos policivos especiales, una cifra record para este tipo de eventos5. Adicionalmente, el gobierno fijó un protocolo de seguridad que prohíbe el uso de máscaras de gas a los manifestantes y establece un perímetro donde se permitirán las protestas, el cual estará ubicado a más de 10 km de distancia de los estadios. Pero la medida más controversial es la reactivación de la Ley de Seguridad Nacional, un conjunto de leyes anti-terroristas impulsadas durante la dictadura, la cual podrá judicializar como terroristas a los manifestantes que utilicen vías de hecho6. Esta situación prende las alarmas en las organizaciones defensoras de derechos humanos como Amnistía Internacional.

En el peor de los casos, la Copa Mundial de fútbol servirá para que los brasileros exijan mejoras vitales por parte del Estado. Posiblemente, para esta ocasión, el gobierno asuma una postura represiva que ensombrecerá sus logros sociales y que empeorará su relación con los movimientos populares que acompañaron las victorias del PT. Pero, ¿Qué pasará con los estadios de la Copa en lugares sin equipos de fútbol de primera división? ¿Qué sucederá después del mundial con las movilizaciones? ¿Existen alternativas para que estos eventos no propicien el autoritarismo en países emergentes? O por el contrario, ¿los mega-eventos deportivos son por esencia autoritarios? Al final quien sacará más provecho será la FIFA, que no asumirá ningún costo social ni político.

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1Michael Reid. “Leaders own goals”. The economist. 18.-11- 2013 http://www.economist.com/news/21588876-staging-big-sports-events-game-sheikhs-and-oligarchs-argues-michael-reid-own-goals
2Raymond Colitt y Tariq Panja . “World Cup Setup Could Have Been Better, Brazil Sports Chief Says”. Bloomberg Business Week . 13-03-2014. http://www.businessweek.com/news/2014-03-13/world-cup-setup-could-have-been-better-brazil-sports-chief-says
3Felipe Vanini. “A Copa do Mundo terá um impacto limitado na economia brasileira”. El país. 31-03-2014 http://brasil.elpais.com/brasil/2014/03/31/deportes/1396289542_344022.html
4Véase el siguiente informe para un estudio de caso: “Megaeventos e Violações de Direitos Humanos no Rio de Janeiro" presentado por el Comité Popular de la Olimpiada y la Copa de Rio de Janeiro.
5Mark Gleeson. “Brazil invest heavily in World Cup security”. Reuters. 20-02-2014. http://www.reuters.com/article/2014/02/20/us-soccer-world-security-idUSBREA1J1R420140220
6Roberta Pennafort y Tiago Décimo “Anistia Internacional lança campanha em defesa de protestos na Copa”. O Estado de Sao Paulo. 8-05-2014. http://www.estadao.com.br/noticias/cidades,anistia-internacional-lanca-campanha-em-defesa-de-protestos-na-copa,1163958,0.htm

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