Los derechos de la juventud: una cuenta por saldar

on Jueves, 28 Febrero 2013. Posted in Artículos, Edición 4, Nacional, Juventud, Conflictos laborales, José David Copete

4 CopeteSólo por medio de las luchas se llegará a un escenario en el cual se pueda saldar la deuda histórica con las y los excluidos en Colombia, sean jóvenes o no. Los derechos, al igual que la libertad, no son un regalo, son una conquista.
 
José David Copete
Fuente:www.globalresearch.ca
El devenir de los diálogos de paz ha suscitado gran interés en diversos sectores sociales y políticos de nuestro país, estando ligado a fenómenos tan distantes como la reelección del actual gobernante y la posibilidad de ejercicios decisorios deliberativos de la ciudadanía, sea por medio de una constituyente o por medio de otros mecanismos participativos. En lo que refiere al gobierno nacional, por un lado endosa cheques en blanco a grandes empresas transnacionales y, por supuesto, al gran capital nacional y, por el otro, mantiene una deuda histórica con sectores poblacionales sometidos a gravosas situaciones económicas, políticas y sociales.

En este texto abordaremos un problema, entre tantos invisibilizados, que va tomando relevancia en la medida en que conjuga el presente sombrío con la imperiosa y constante lucha en pro de la reinvención de la democracia. Nos referiremos a las condiciones estructurales que evidencian la inexistencia de garantías para que las y los jóvenes puedan ejercer sus derechos. Ello, en un contexto en el que se defienden a capa y espada los derechos del capital, en palabras de Jairo Estrada. Dada la extensión del presente texto, sólo se abordarán algunas problemáticas que ponen en entredicho el ejercicio del derecho al trabajo digno y el derecho a la educación por parte de la juventud colombiana.

Las estadísticas y la cotidianeidad evidencian problemas serios en temas tan sensibles como el desempleo juvenil, el bajo acceso a la educación superior y las deficiencias educativas en los niveles de básica y media. Pensarse la paz con justicia social en Colombia exige que se problematicen estas dinámicas, superando las charlatanerías y los rimbombantes slogans  gubernamentales. Estos temas, abordados por diversas organizaciones juveniles, deben ser parte de la agenda de construcción de la paz con justicia social, pasando a ser asumidos seriamente por las administraciones en los distintos niveles territoriales.         

La educación en Colombia: segmentación y exclusión en simultaneidad con la dilución del derecho

Tanto en Colombia como en gran parte de América Latina el lenguaje oficial refiere al servicio educativo, eliminando de tajo la existencia del derecho a la educación. En las últimas dos décadas, respecto del Derecho a la educación, se ha configurado a nivel internacional un escenario, por decirlo de alguna manera, ambivalente. Mientras se habla de Derecho en normativas internacionales, las políticas de los gobiernos se rigen por cálculos ligados a la eficiencia económica.

En Colombia, desde el orden nacional las políticas públicas, antes que hablarnos de disfrute o garantía de derechos, nos hablan de acceso1, eficiencia, de la disminución de costos y de las dinámicas de prestación de los servicios, lo demás viene por añadidura. Esto antes que ser una excepción se perfila como la regla, pues a nivel internacional la situación que se detecta en Colombia es la que lleva la batuta. El gobierno ha decidido orientar los recursos de tal manera que la educación no implica ninguna prelación. La acción del Estado dista de la garantía del Derecho. Aquí es importante recalcar que “las obligaciones gubernamentales van mucho más allá de la ley, dado que las políticas macro-económicas y fiscales pueden poner en peligro, o incluso, abrogar los derechos individuales”2.

Más allá de la reflexión abstracta a la que instan estas tendencias del régimen de acumulación, es necesario recordar algunas cifras que ponen de manifiesto la inexistencia del Derecho a la educación y el fortalecimiento del servicio educativo. En lo referente al analfabetismo, la última cifra oficial, reconocida por el Ministerio de Educación Nacional-MEN, nos habla de 1´672.000 personas en situación de analfabetismo en Colombia3.

Ahora, cuando nos acercamos a la situación en la educación superior el panorama tiende a ser más grave. Los índices de deserción en la educación superior son, por decir lo menos, alarmantes. Según el reporte del MEN para el año 2011, la deserción en la educación superior alcanzó un 46.94% en la formación universitaria, y 59.07% y 56.01% para la educación técnica y tecnológica respectivamente4. A esto se debe agregar la profunda crisis económica por la que pasan las universidades públicas. Con presupuestos congelados desde hace varios años, las universidades han tenido que atender a más estudiantes, hipotecando la calidad académica, la cobertura y la equidad social5.     

La dinámica laboral de la juventud: actualización del ejército de reserva

En pleno siglo XXI acudimos a la actualización de fenómenos sociales y políticos que, se supone, desaparecieron hace varios lustros y hasta siglos. Con base en las dinámicas laborales en general y de la juventud en particular, se asiste a la actualización de lo que Marx, allá por el siglo XIX, llamara el ejército industrial de reserva. Asimismo, aunque exceda el objeto de este texto, es necesario afirmar que el tratamiento tributario y jurídico con BHP Billiton y Drummond en particular y con las transnacionales en general reedita dinámicas del colonialismo puro y duro.

El desempleo juvenil es mucho más alto que el desempleo en general. El índice de desempleo juvenil es, para el último trimestre del 2012, 86.9% más alto que la tasa general de desempleo. Este último se ubicó en dicho trimestre en 9.2%6, mientras que el desempleo juvenil alcanzó el 17.2%7. Esta situación, resultante del entrecruce de diversas dinámicas económicas, políticas, sociales y culturales, llama la atención acerca de las alternativas que no se le están ofreciendo a la juventud colombiana. Además, cuando se indaga la tendencia en los últimos cinco años queda al descubierto una propensión poco problemática para las dinámicas de acumulación, pero gravosa para cientos de miles de jóvenes en Colombia.     

Guardando las proporciones y asumiendo las marcadas diferencias entre la sociedad europea del XIX y la nuestra en la actualidad, asistimos a una dinámica en la cual la juventud se torna central en la reingeniería del régimen de acumulación. En el caso de Colombia nos hallamos frente a una situación en la cual se conjugan la segmentación educativa y social con las dinámicas de un mercado laboral que condena a miles y miles de jóvenes al desempleo durante gran parte del año. Esto se pone de presente cuando analizamos las cifras relacionadas con el año 2012.

En este caso, es claro que las dinámicas del desempleo juvenil están atadas a las lógicas de comportamiento del mercado a lo largo del año. Durante el 2012 nos encontramos con cifras de desempleo juvenil que oscilan entre el 20.9%8 para el primer trimestre y el 17.2%9 para el cuarto, pasando por el 19.1%10 y el 19.0%11 del segundo y tercer trimestre respectivamente. Allí, aunque se asuma la veracidad de las cifras y se dé por sentado que la metodología de medición no esconde y/o maquilla fenómenos como la tercerización y la informalidad laboral, se pone sobre la mesa una situación preocupante.

Ahora, no podría afirmarse que fue un año excepcional. Si se observan las dinámicas laborales de la juventud durante el periodo 2007-2012, se verá que la fluctuación entre los trimestres de cada  año es constante.  

Más allá de la tendencia a la baja en los años 2011 y 2012, es necesario resaltar que hay una gran cantidad de jóvenes que, entre el 2007 y el 2012, están desempleados durante varios meses del año. Todos los años el desempleo baja sensiblemente en el último trimestre, recuperándose de los nefastos resultados obtenidos en los trimestres anteriores. Esta dinámica evidencia la resignación o la costosa persistencia con que miles de jóvenes deben afrontar los primeros trimestres del año. Conseguir trabajo en los dos primeros trimestres y hasta en el tercero  puede recrear la compleja situación de Sísifo. El pequeño avance tendrá lugar cuando se logre un contrato por tres o máximo seis meses, pero la carga se devuelve con el inicio del nuevo año.   

4 Copete1

Los y las jóvenes, pertenecientes a una superpoblación obrera, fungen de, en términos de Marx, palanca de la acumulación del capital. En últimas, es claro que en la agenda gubernamental no está ni estará como objetivo prioritario garantizar el derecho al trabajo digno para la juventud colombiana. Allí, es vital recordar una afirmación del pensador de Treveris en el sentido de que se genera “un contingente disponible, que pertenece al capital de un modo tan absoluto como si se criase y mantuviese a sus expensas. Le brinda el material humano, dispuesto siempre para ser explotado a medida que lo reclamen sus necesidades variables de explotación”12.

Con pleno conocimiento de esta dinámica, el gobierno nacional grita a los cuatro vientos avances en términos de generación de empleo y de formalización laboral, pretendiendo tapar el sol con un dedo13.   

¡A develar y superar los cantos de sirena gubernamentales!   

Es ingente la necesidad de adoptar una óptica diametralmente distinta a la del gobierno y sus apologetas. La construcción de la paz en Colombia pasa por la superación de las pronunciadas brechas sociales, las marcadas dinámicas de segmentación social y educativa, el desempleo galopante y la precariedad laboral que se han convertido en moneda corriente para cientos de miles de jóvenes en Colombia. Los cantos de sirena del gobierno, que promulga a los cuatro vientos prosperidad y desarrollo económico, son confrontados por las cifras y la realidad. Ante la tentativa de embeleso debe emerger una concepción que problematice las raíces de los problemas y redefina las prelaciones de la sociedad colombiana.    

El deterioro de las condiciones laborales y las deficiencias educativas generan fenómenos sociales complejos, que desbordan la óptica estrecha de la cuantificación estadística. La cotidianeidad de las ciudades contradice las idílicas narraciones gubernamentales, poniendo en escena dinámicas de conflictividad y de violencia que tienen en lo jóvenes a sus protagonistas. En este escenario los derechos no existen. Las mal llamadas BACRIM, la delincuencia común y la guerra se nutren de la juventud que no tuvo educación y hoy no tiene una forma digna y legal de ganarse la vida. La espiral de violencia y degradación social que afecta a Colombia no se verá diezmada, ni mucho menos eliminada, si se siguen obviando los derechos de la juventud y de la población colombiana en general.

Finalmente, es necesario traer a colación a Reinprecht quien, abordando las actuales dinámicas de inseguridad social que signan el mercado laboral, afirma que “la erosión de las condiciones normales de trabajo llega a que se propaguen zonas de inseguridad y vulnerabilidad social”14.

Ante este sombrío panorama, es necesario abrazar y reforzar las dinámicas de lucha de organizaciones -como TEJUNTAS, Minga Juvenil y Juventud Rebelde, entre otras- que plantean el combate a la estigmatización, criminalización, exclusión social y pauperización juveniles como batallas en el largo camino hacia la paz con justicia social. También se debe apoyar la movilización por una reforma democrática a la Ley 30 de 1992. Esto, bajo el entendido de que antes que excepciones, tales situaciones, perjudiciales para millones de seres humanos, desnudan la normalidad de las dinámicas del régimen de acumulación.   

Sólo por medio de las luchas se llegará a un escenario en el cual se pueda saldar la deuda histórica con las y los excluidos en Colombia, sean jóvenes o no. Los derechos, al igual que la libertad15, no son un regalo, son una conquista. 

***

1La preponderancia del acceso a la educación en los documentos internacionales ha venido a suceder al derecho a  la educación. Ello implica un viraje importante en términos de la dilución de las obligaciones estatales que implican los derechos. Ver TOMASEVSKI, K. Los derechos económicos, sociales y culturales: el derecho a la educación -informe presentado a la Comisión de Derechos Humanos del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas.
2Ver TOMASEVSKI, K. Los derechos económicos, sociales y culturales: el derecho a la educación -informe presentado a la Comisión de Derechos Humanos del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas. 2004. Recuperado en
http://www.unhchr.ch/Huridocda/Huridoca.nsf/0/4ae57c3d96fddd45c1256e46003c3bd4/$FILE/G0410331.pdf
3Ver http://www.elespectador.com/impreso/vivir/articulo-297906-colombia-1672000-analfabetas
4Ver http://spadies.mineducacion.gov.co/spadies/consultas_predefinidas.html?2
5Ver http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/universidades-publicas-con-mismo-p_12615501-4
6Ver http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech/bol_ech_dic12.pdf p. 1.
7Ver http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/juventud/boletin_trim_oct_dic12.pdf  p.1.
8Ver http://www.portafolio.co/economia/desempleo-juvenil-colombia-llego-209
9Ver http://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/juventud/boletin_trim_oct_dic12.pdf
10Ver http://www.elespectador.com/economia/articulo-366198-desempleo-juvenil-colombia-llego-191
11Ver http://www.asocajas.org.co/index.php?option=com_content&view=article&id=57:mujeres-y-jovenes-los-mas-desempleados-segun-el-dane&catid=22&Itemid=117
12MARX, K. Producción progresiva de una superpoblación relativa o ejército industrial de reserva Capítulo XXIII ley general de la acumulación capitalista, en El capital, Tomo I, México, Fondo de cultura Económica.  
13Con base en las cifras del último trimestre del 2012, el director de Colombia Joven habla de una recuperación del empleo juvenil. Ver http://wsp.presidencia.gov.co/ColombiaJoven/Noticias/2013/Paginas/130214_desempleo-juvenil-continua-a-la-baja.aspx  
14REINPRECHT, C. El regreso de la inseguridad social, en Revista Nueva Sociedad, N° 232, marzo-abril 2011. p. 28. Recuperado en http://library.fes.de/pdf-files/nuso/nuso-232.pdf   
15“La libertad es una conquista, no un regalo” es una frase expuesta por Paulo Freire en La pedagogía del oprimido.

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