O todxs liberándonos, o todxs como estamos!

on Domingo, 14 Diciembre 2014. Posted in Artículos, Patriarcado, Racismo, Edición 47, Capitalismo, Economía colombiana, Nacional, José David Copete

47 Copete

En la actualidad, la gran mentira del libre mercado no se la creen ni quienes la defienden a capa y espada desde los distintos ministerios y cargos públicos. No es nada desfasado afirmar que Colombia es un paraíso de monopolios. Es más, la figura del cartel, reservada para señalar a los señores del narcotráfico, se corresponde con la realidad de gran parte del empresariado colombiano.

 
José David Copete
Fuente de la imagen: www.deperu.com

Las últimas semanas han estado llenas de tensiones e irrupciones de diverso tipo que ponen de presente que la historia, antes que haber finalizado, nos enfrenta a fenómenos históricos que se creían sepultados y/o superados. Aun cuando el fin de las ideologías es publicitado a los cuatro vientos, emergen densas problemáticas que aisladas dicen poco, pero vistas desde la perspectiva sistémica evidencian la integralidad de la decadencia del actual modelo hegemónico de sociedad. Como categóricamente dijera Malcolm X, “no puede haber capitalismo sin racismo”. Pero trayendo a colación a Angela Davis, huelga resaltar que el capitalismo y el racismo se retroalimentan y nutren con el patriarcado.

El agreste panorama pone de presente la ingente necesidad de unir fuerzas y enfilar baterías en luchas en las que se asuma que no habrá liberación si no se destruye la retroalimentación entre la explotación capitalista, el patriarcado y el racismo. O nos quedamos viendo, inermes, las cruentas muestras de degradación del sistema para con todxs, o nos seguimos uniendo y generando la libertad que se adquiere en la lucha por la libertad. En esta columna abordamos tres cuestiones que son muestras fehacientes de la ignominia y que deben ser superadas.

El machismo galopante

Mientras en distintas partes del mundo se realizaron múltiples y diversas manifestaciones en contra de la violencia hacia las mujeres, el presidente de Turquía exhibía un machismo descarado. En el marco de un evento oficial, Erdogan expresó, entre muchas otras cosas, que “no se puede poner a mujeres y a hombres en los mismos puestos, esto no es natural porque su naturaleza es diferente”1. Si bien la opinión expresada -evidencia de la estrecha concepción política del mandatario- es indignante, la situación de las mujeres en dicho país se corresponde con la perspectiva machista del mandatario.

Tales complicaciones son evidenciadas en diversos informes que dan cuenta de los peligros para las mujeres en dicho país. En un informe de Human Rights Watch, del año 2011, Gaura van Gulik pone de manifiesto que las legislaciones se quedan cortas cuando el machismo campea en la dirigencia política y hace parte del sentido común. La investigadora resalta que “Turquía ha realizado una reforma ejemplar en cuanto a los derechos humanos de las mujeres, pero la policía, los fiscales, los jueces y los trabajadores sociales tienen que hacer que este sistema sea ejemplar en la práctica, no sólo por escrito2. Pero lo que pasa en Turquía no es excepcional y, por el contrario, se relaciona con el ethos machista que prevalece en nuestras superfluas “democracias.”

En Colombia, donde los medios masivos asumieron las declaraciones de Erdogan como un desaguisado personal, la situación de las mujeres también está ligada a complejas problemáticas. Así como en Turquía hay mujeres que no se resignan a ser las dóciles y sumisas amas de casa que propone Erdogan, en Colombia hay expresiones que luchan en contra de las distintas violencias que cercenan la vida de las mujeres. Es necesario que reforcemos en el movimiento social la valía de las muchas y valiosas manifestaciones que tuvieron lugar el 25 de noviembre en nuestro país. Es más, a nuestro país le sentaría muy bien que, como planteó la Confluencia de Mujeres por la acción pública, ¡nos tomemos la ciudad sin miedo!

El persistente y contundente racismo

El racismo exacerbado de la sociedad norteamericana no ha cesado. Las muertes de afroamericanos a manos de la policía y de otros actores no son mera casuística. Las vidas cegadas de miles de personas del Black Panther Party, las vulneraciones de miles y miles de afroamericanxs no han desparecido. Los episodios de esta semana en Ferguson nos ubican ante una verdad atemperada por sofismas mediáticos: el racismo en Estados Unidos nunca ha cesado. A la descarada impunidad con que se ha “resuelto” el litigio en torno al asesinato de Michael Brown se le debe ubicar en un contexto marcadamente racista, que invoca los años más complejos del siglo XX. Es más, no se ha acabado de asimilar la decisión emitida por el muy cuestionable jurado cuando tiene lugar un asesinato de un niño afro de 12 años a manos de policías en Cleveland3.

Habrá quienes asuman que la decisión en el caso de Brown, aunque polémica, es justa; se podrá afirmar lo mismo en unos meses respecto de Tamir Rice –el niño de 12 años asesinado en Cleveland- y también existirán quienes crean que estos son hechos aislados que no se pueden magnificar y que no soslayan la prístina democracia norteamericana. Además, no faltarán quienes arguyan que Obama, Eric Holder y otros dan cuenta de logros contra el racismo, asumiéndolo como un fenómeno de antaño. En contravía de tal posición, vale la pena recalcar que Obama, Powell, Condoleeza Rice y tantos otros se corresponden con aquellos que Malcolm X denominara “negros domésticos” en un “sistema de explotación, un sistema político y económico de explotación, de humillación, de degradación, de discriminación directa4.

Si bien las agresiones raciales no son nada nuevas, las alternativas tampoco lo son. Hace poco más de cincuenta años en Harlem, en el evento de fundación de la Organización de la Unidad Afroamericana, Malcolm X puso de presente una labor histórica que hoy se evidencia totalmente pertinente. En junio del 64 el líder político afirmó: “Nuestra comunidad tiene que asumir cabalmente su responsabilidad moral para librarse de los efectos de años de explotación, abandono e indiferencia, y emprender una lucha tenaz contra la brutalidad policiaca5.

El mal chiste de la competencia en Colombia

Finalmente, el capitalismo en sus distintas expresiones ha tenido “teóricamente” en la competencia un eje gravitacional. En las últimas décadas el discurso que se precia de fomentar y garantizar el libre mercado y la competencia se ha repotenciado, en consonancia con la consolidación del neoliberalismo y las dinámicas de acumulación transnacional. Aunque se utilicen eufemismos de diverso cuño, la actualidad colombiana evidencia que el monopolio (satanizado si se apellida estatal) no es una anomalía de unos cuantos capitalistas “malvados” sino que, por el contrario, es una práctica inherente a la desenfrenada acumulación consustancial al capitalismo.

A mucha gente sorprendió la noticia del cartel del papel higiénico en Colombia. Sí, empresarios, por demás muy liberales, han estado pactando entre ellos los precios de productos como el papel higiénico y las servilletas entre otros. Es más, también se ha dado a conocer la existencia del monopolio de los pañales6. Aquellos que asumen que la ética del capitalismo impediría dinámicas monopólicas en un escenario en el que se pregona a diestra y siniestra el libre mercado se sorprenderían aún más si supieran que las actividades del “cartel del papel higiénico” datan de 19987. Pero las dirigencias oligopólicas del papel no son las únicas “ovejas descarriadas” del redil del capital.

Por otro lado, el mercado del cemento evidencia las dinámicas, claramente capitalistas, de las empresas del ramo en Colombia8. No solamente se ha puesto en evidencia que hay una dinámica monopólica -existente aún cuando la lenta justicia colombiana no la haya querido o podido ver- sino que para llegar a ello fue necesario aplastar la competencia con tratos truculentos. Ello lo saben Argos, Cemex y Holcim quienes, entre 2004 y 2005, actuaron en contubernio para sacar del mercado a cementos Andino9.

Finalmente, por si fuera poco, las cuantiosas y ascendentes ganancias del sector financiero colombiano se dan en un escenario en el que la tendencia al monopolio es más que evidente. Para el año 2012, en una publicación del CID de la Universidad Nacional de Colombia, Villabona plantea que “entre el Grupo Aval (Banco de Bogotá, Banco de Occidente, Banco Popular y AV Villas) y Bancolombia tienen cerca del 56 por ciento del patrimonio de los bancos del país, 50 por ciento de los activos bancarios, 52 por ciento de la cartera y 53 por ciento de las utilidades10.

En la actualidad, la gran mentira del libre mercado no se la creen ni quienes la defienden a capa y espada desde los distintos ministerios y cargos públicos. No es nada desfasado afirmar que Colombia es un paraíso de monopolios11. Es más, la figura del cartel, reservada para señalar a los señores del narcotráfico, se corresponde con la realidad de gran parte del empresariado colombiano. No sólo han generado monopolios en sus campos habituales sino que se han expandido a otros sectores que se perfilan estratégicos en el actual régimen de acumulación. Cuando se mira la adjudicación de millones de hectáreas de baldíos, cualquier parecido con la mafia es pura coincidencia12.

Finalmente, al interior de nuestro país y a escala global queda claro que la crisis del actual sistema es integral y, asimismo, una alternativa real para superarla debe tener un amplio espectro. Las diversas luchas que se vienen dando en Colombia -cuyo lugar de confluencia puede ser un robusto movimiento social que se plantee la construcción de la paz estable y duradera-, deben plantearse acciones y logros contra las lógicas patriarcales y racistas que, en contubernio con la acumulación capitalista, cercenan los sueños y la vida de millones de personas en Colombia y en el mundo en general.

***

1Ver http://internacional.elpais.com/internacional/2014/11/25/actualidad/1416943986_040535.html
2HUMAN RIGHTS WATCH, Turquía: Mujeres desprotegidas ante la violencia, recuperado en http://www.hrw.org/es/news/2011/05/04/turqu-mujeres-desprotegidas-ante-la-violencia
3Ver http://www.elnuevoherald.com/noticias/estados-unidos/article4176675.html
4MALCOLM X, Discursos, entrevistas y aclaraciones, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales. 2008. p. 86.
5Ibíd. p. 89.
6Ver http://www.elespectador.com/noticias/economia/el-cartel-de-los-panales-articulo-508647 ; http://www.eltiempo.com/politica/justicia/cartel-de-los-panales-consumidores-demandaron-a-cuatro-firmas-/14637101
7Ver http://www.noticiascaracol.com/colombia/asi-operaba-cartel-del-papel-higienico-desde-1998
8Ver http://www.elcolombiano.com/gobierno_investiga_precios_del_cemento-BVEC_AO_4095863
9Tras la ruina provocada por las dinámicas oligopólicas impulsadas por Cemex, Argos y Holcim Andino y su filial Concrecem fueron compradas por Argos en el 2006. Ver http://www.elcolombiano.com/compra_de_andino_fortalece_el_mercado_cemento_argos-KVEC_AO_4311900 ; http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-2131266
10VILLABONA O. Banca colombiana, alta concentración y sin competencia, Bogotá, Unimedios. Recuperado de http://www.cid.unal.edu.co/cidnews/index.php/noticias/1781-banca-colombiana-alta-concentracion-y-sin-competencia.html
11Ver http://www.lanacion.com.co/index.php/opinion/item/240443-colombia-paraiso-de-monopolios
12Ver http://www.las2orillas.co/sarmiento-angulo-su-hijo-sus-baldios/ ; http://lasillavacia.com/queridodiario/nestor-humberto-martinez-el-abogado-de-los-baldios-45267

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