Palestina y no más de lo mismo

on Lunes, 14 Julio 2014. Posted in Artículos, Emilse Galvis, Palestina, Israel, Edición 37, Internacional

37 Emilse

La muerte de Palestina, de sus formas de comunidad, de su vida cotidiana, de sus tradiciones  o en general de su vida política, es también la muerte de aquellos que, como los palestinos y palestinas, resisten frente a las distintas formas de explotación de nuestro tiempo. Por eso reflexionar sobre las causas de las masas explotadas y oprimidas del mundo en relación con las causas del conflicto palestino podría distanciarnos, quizás, de ese ciclo repetitivo y peligroso de lo mismo y siempre lo mismo.

 
Emilse Galvis
Fuente de la imagen: http://gutenver.tv/

Cada vez que Israel decide atacar a Palestina aparecen, como en un eterno retorno, como en un cuento de terror de nunca acabar, las mismas imágenes de casas destruidas, tanques como sombras del ejército Israelí, cuerpos ensangrentados, rostros de mujeres y niños llenos de temor, palestinos huyendo de los misiles, desesperación, impotencia, tristeza, sufrimiento y un largo etcétera que durante decenas de años hemos visto en diarios, noticieros, informes, investigaciones, libros, novelas, poemas y hasta graffitis. Lo curioso es que estos ataques, a la vez que reproducen la misma violencia y aniquilación durante años, generan, a su vez, la misma indignación internacional y se diseminan como en un virus las mismas preguntas ¿Cuándo Palestina será libre? ¿En qué momento los mecanismos internacionales se pronunciarán con vehemencia ante estos hechos? ¿Por qué llamar guerra a lo que claramente es un genocidio? ¿Cuándo el pueblo palestino vivirá en paz? Y otras.

No quisiera decir que estas preguntas y esta indignación no tengan gran importancia, pero quizás también esta indignación haga parte de lo mismo: de aquello que dicen los grandes medios de comunicación y de lo que Israel sabe y con descaro es capaz de afrontar y asumir por encima de cualquier tipo de mecanismo internacional; eso mismo que hoy aparece como titular en los periódicos del mundo y a lo que mañana se le dedicará un pequeño espacio en la sección internacional. Hoy esta nueva ola política que se ha generado sobre Palestina necesita, más que nunca, suspender ese ciclo de lo mismo, ese ciclo repetitivo de las mismas imágenes, el mismo llanto, el mismo dolor. Hoy es el momento de empezar a pensar en nuevas formas de acción política, pensar en otras preguntas – también en respuestas- y tal vez ahora sea el momento de no conformarse con la indignación.

Me refiero a preguntas como las que se hizo alguien como Eduardo Galeano en el 2012 en uno de sus muchos pronunciamientos frente a esta tragedia en Gaza: “La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? (…) ¿Quién le regaló el derecho a Israel de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? (…) ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?”1. A estas preguntas podemos sumar muchas otras en relación con Colombia ¿Cuál es la posición del gobierno de Colombia frente al conflicto de Medio Oriente y hasta qué punto es compatible con la postura de Israel y Estados Unidos contra el pueblo palestino? ¿Por qué el presidente Santos condena a Palestina por “terrorismo” contra Israel y cuáles son las implicaciones sociales, económicas y políticas de esta posición para nuestro país?2.

Estas preguntas, que en distintos momentos han rodeado los análisis sobre la situación Palestina, deben llevarnos a dirigir nuestra mirada y atención hacia el papel de las potencias capitalistas, en particular los Estados Unidos, como responsables directos del genocidio adelantado por Israel contra el pueblo palestino. En otros términos, salirnos del ciclo de lo mismo tendría que ver con reconocer que la lucha del pueblo palestino es una lucha directa contra el orden impuesto por Estados Unidos en esta región por décadas, y de paso con el hecho de superar las manifestaciones aisladas para volver a poner en juego los vínculos existentes entre un orden regional y global. Para decirlo en nuestro marco de reflexión, superar el ciclo de lo mismo implicaría pensar los vínculos existentes entre los distintos problemas de Colombia, sus violencias, sus formas de gobierno, sus intereses, sus formas de organización social, movilizaciones y agenciamientos en relación con lo que sucede hoy en Palestina y en otros lugares del mundo.

A la luz de estas preguntas también valdría la pena reconocer el coraje de las mujeres palestinas que han tenido un eminente y decidido papel en la lucha por la liberación Palestina. En 1987, cuando comenzó la primera intifada o “levantamiento”, la mujer palestina lideró las manifestaciones creando comités de ayuda popular y ayudó “en el mantenimiento de campañas de boicot contra productos israelitas en las regiones de Gaza y Cisjordania. Al mismo tiempo se enfrentaban a las fuerzas israelíes en las calles al exigir, una vez se tomaba preso un niño palestino, su inmediata liberación, como si fuera su hijo”3. En la segunda intifada, que inició el 28 de septiembre del año 2000, las mujeres continúan llevando adelante, con esa fuerza de voluntad inquebrantable que las ha caracterizado, la resistencia contra las tropas israelíes para lograr la independencia de Palestina. También las luchas de las mujeres en cualquier lugar tendrían que pensarse, con sus particularidades y diferencias, en relación con el conflicto palestino y en relación con las nuevas preguntas que de allí puedan emerger.

Finalmente, más que decir qué hacer, como si semejante situación se resolviera con una receta, quisiera ahora recordar las palabras de Ghassan Kanafani, escritor y militante palestino del FLPL asesinado por el Mossad en 1972. Para él “la causa palestina no es la causa del pueblo palestino solamente, sino la causa de cada revolucionario/a, dondequiera que esté, por ser la causa de las masas explotadas y oprimidas de nuestro tiempo”4. La muerte de Palestina, de sus formas de comunidad, de su vida cotidiana, de sus tradiciones o en general de su vida política, es también la muerte de aquellos que, como los palestinos y palestinas, resisten frente a las distintas formas de explotación de nuestro tiempo. Por eso reflexionar sobre las causas de las masas explotadas y oprimidas del mundo en relación con las causas del conflicto palestino podría distanciarnos, quizás, de ese ciclo repetitivo y peligroso de lo mismo y siempre lo mismo.

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1http://falsasbanderas.wordpress.com/2012/11/24/excelente-articulo-de-eduardo-galeano-sobre-gaza/
2http://www.semanariovoz.com/2014/07/10/gobierno-de-santos-condena-a-palestina-por-actos-de-terrorismo-contra-territorio-israeli/
3http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=43938
4http://mariaenpalestina.wordpress.com/2014/07/09/otra-vez-gaza/

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