¿Quiénes ganan y quiénes pierden con la desaceleración económica?

on Miércoles, 14 Octubre 2015. Posted in Artículos, Leonardo Rojas Rodríguez, Edición 67, Colectivo de Economía, Economía colombiana, Nacional

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Tenemos que la austeridad inteligente, en la que se enmarca el aumento de la tasa de interés, no prevé que la economía mejore, por lo menos no para todos. Así las cosas, las primeras decisiones monetarias y fiscales afectan a la ciudadanía en su conjunto, pues aumentan la deuda, que recae sobre la soberanía de la nación, pero además es una aplicación pro cíclica, en vez de generar políticas de choque frente a la desaceleración.

 
Leonardo Rojas Rodríguez
Colectivo de Economía
Fuente de la imagen: www.esan.edu.pe

Es recurrente escuchar hablar a los economistas dialogar respecto al comportamiento de la economía, y centrar sus inquietudes en torno al crecimiento económico, como si este fuese bueno para todos, es decir, la permanente discusión gira en torno a cómo hacer crecer la torta, más allá de cómo se reparte.

No obstante, partiendo de los últimos informes de las instituciones económicas del país que exponen la desaceleración de nuestra economía, es necesario retomar a la escuela Clásica (Smith, Ricardo, Marx, etc.), incluso a los teóricos de la Dependencia, para comprender que el crecimiento o el desarrollo de una economía responden a los intereses de distintos grupos de poder, por tanto, los periodos de expansión como los de contracción tienen ganadores y perdedores.

La economía colombiana registró un elevado nivel de crecimiento a partir del inicio del siglo XXI, luego de la gran crisis financiera de finales de los noventas. Las políticas monetarias y cambiaras de flexibilización se correspondieron, coincidencialmente, con un auge de los precios de los principales comodities producidos en nuestro territorio nacional. La especulación internacional se convirtió en el faro que orientó la política económica del país en los últimos 15 años.

Un cambio estructural hacia atrás fue la política económica en cuanto al aparato productivo del país, tomado conscientemente, más que por cualquier excusa de omisión inocente. Los sectores más afectados con estas decisiones fueron la industria y la agricultura, devastadas para abrir paso a la supuesta locomotora minero energética, que resultó beneficiada durante el período.

Por otro lado, el sector financiero también fue uno de los ganadores que durante toda la década del 2000 mostró las mayores tasas de crecimiento dentro del PIB, a pesar de esto no significó un crecimiento del crédito ’productivo’, todo lo contrario, las mayores tasas de crecimiento las tuvo la cartera de consumo, que pasó de representar el 16,62% del total de la cartera del sector financiero en el 2002 al 29,57% en 2014.

Por último debe mencionarse que los trabajadores se encuentran dentro de la palestra de los perdedores, pues la asignación de una remuneración ‘justa’, es decir donde el crecimiento de los salarios reales se corresponde con el de la productividad, ha venido en detrimento, tal como se muestra en la Gráfica 1: la relación entre el índice de salarios reales y el de productividad laboral ha venido cayendo, a tal punto que el crecimiento de la cartera antes mencionado tiene en parte una explicación por este comportamiento.

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Fuente: Datos DANE y Banco de la República, construcción propia. La serie salario real/ Productividad Laboral se construye a partir de los datos de la industria manufacturera. El período empleado responde a la disponibilidad de los datos.

Es verosímil observar que existe una relación inversa entre el comportamiento de la cartera de consumo y la relación salario real/productividad, de tal forma, que podemos argumentar que uno de los motores del crecimiento del crédito de consumo ha sido la injusticia distributiva1.

Por otro lado, si se revisa la participación de las principales ramas de la actividad económica en el total del excedente bruto (según el DANE “es el saldo de la cuenta de generación del ingreso, y representa el excedente derivado por los agentes económicos de los procesos de producción”2) de la economía nacional, es fácilmente observable que las actividades más rentables durante la última década han sido la de los Establecimientos financieros, seguros, actividades inmobiliarias y servicios a las empresas; y la de Explotación de minas y canteras (Ver Gráfica 2), esta última dependiente en un nivel bastante elevado de los precios internacionales.

En contraposición al éxito de las actividades antes mencionadas, la Industria muestra una tendencia decreciente de su participación, mientras que la agricultura se presenta relativamente estable pero con una participación bastante ínfima.

En este orden de ideas, tenemos que los beneficiados de la política económica durante la primera década del presente siglo han sido los rentistas, bien sean propietarios de títulos mineros o propietarios financieros, mientras que los perdedores han sido industriales, agricultores (especialmente campesinos) y trabajadores.

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Fuente: Datos DANE, construcción propia.

Ahora bien, responder quiénes ganan y quiénes pierden en la actual coyuntura, tiene una respuesta similar, dada la reacción del Banco de la República y el Gobierno Nacional a la misma.

Bajo el paradigma ortodoxo de flexibilidad radical, la inflación objetivo, las tasas de cambio flotantes, a la vez que el compromiso con la Regla Fiscal, impiden que el Banco de la República ejerza políticas que realmente resuelvan el problema, en primer lugar, porque este marco teórico influye para que se parta de un diagnóstico errado.

Con una estreches de posibilidades de acción, es la tasa de interés de referencia la principal herramienta que brinda la inflación objetivo, y por la que optó el Banco de la República, para controlar la inflación, que es una de sus principales prioridades. Sin embargo, una rigurosa revisión de la política económica del presente siglo puede mostrarnos la explicación de la inflación actual.

Por un lado, tenemos la focalización del aparato productivo en la producción de comodities, que vinculado a la apertura comercial de los últimos tratados de libre comercio entrados en vigencia, especialmente el de Estados Unidos, han provocado un impacto negativo para la producción local, tanto de bienes agrícolas como de bienes manufacturados. Empero, con una tasa de cambio baja y estable, esto no significó un encarecimiento de la canasta familiar, no obstante, las variaciones de los mercados internacionales y las políticas anunciadas por la FED, golpean profundamente nuestra economía.

A un dólar mucho más caro y en aumento, el cambio estructural hacia atrás y la flexibilización radical se convierten en un lastre para la economía, así pues, contrario al diagnóstico que reflejan las medidas del Banco de la República, la inflación no se explica por medio del crecimiento de la demanda, sino por el encarecimiento de las importaciones como resultado de la depreciación del tipo de cambio y por supuesto los impactos negativos en la producción nacional de alimentos, ocasionados por el Fenómeno del Niño. La Gráfica 3 es un buen elemento de análisis que corrobora esta afirmación.

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Fuente: Datos Banco de la República. Construcción propia

Allí es clara la relación positiva entre la Tasa de cambio promedio mensual y la tasa de inflación año corrido, tanto así que a partir de septiembre del 2014 es más claro este impacto del crecimiento del precio del dólar en el comportamiento de la inflación3, la depreciación del tipo de cambio afecta el costo de la canasta familiar especialmente por los alimentos procesados con altos componentes importados (huevos, pollo), entre otros servicios y bienes transables4.

En este orden de ideas, tenemos que la austeridad inteligente, en la que se enmarca el aumento de la tasa de interés, no prevé que la economía mejore, por lo menos no para todos. Así las cosas, las primeras decisiones monetarias y fiscales afectan a la ciudadanía en su conjunto, pues aumentan la deuda5, que recae sobre la soberanía de la nación, pero además es una aplicación pro cíclica, en vez de generar políticas de choque frente a la desaceleración.

De tal manera que los ganadores y los perdedores siguen siendo los mismos, con una peso depreciado, los trabajadores pierden capacidad de compra, la producción industrial se obstruye en la imposibilidad de importar maquinaria y herramientas para la producción, pero además la demanda agregada en su conjunto se contrae, donde el aumento de la tasa de interés contribuye a esto. Por qué no esperar que las cosas mejoren, porque las condiciones actuales de crédito y de tasa de cambio, además de los mensajes del Banco de la República, condicionan una contracción de la demanda efectiva.

Bajo este escenario no se puede ser ingenuo y atar toda responsabilidad a condiciones externas, pues es la política adoptada durante los últimos 15 años lo que nos ha hecho frágiles a esos choques.

Eduardo Sarmiento y Jorge Iván Gonzales han sido bastante acertados en sus diatribas y propuestas, es necesario generar un cambio de estructura productiva, pero frente a la necesidad de responder a una coyuntura como la actual, debe tomarse un decisión rápida e intervenir el mercado cambiario6, pues si el objetivo es controlar la inflación y mantener el crecimiento, el camino más acertado puede ser emplear las reservas internacionales para estabilizar la tasa de cambio y generar políticas industriales y laborales, así como de choque frente a los obstáculos climáticos, que contribuyan a solucionar el problema actual y abrir espacio al cambio en la estructura productiva.

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1Es preciso hacer referencia al documento de Álvaro Martín Rivas “La política monetaria y la distribución funcional del ingreso: lo que usted quiso saber y no se atrevió a preguntar”, publicado por el CID en enero del 2014, donde se muestra la no neutralidad de la política monetaria, y por tanto las consecuencias regresiva de la inflación objetivo en la participación de los trabajadores en la distribución funcional.

2Tomado del Glosario de Términos CSC, DANE. Marzo del 2007.

3En el comunicado emitido el 25 de septiembre por la Junta directiva del Banco de la Republica, se reconocen dos factores que han impulsado esta creciente inflacionaria: la depreciación de la tasa de cambio y el fenómeno del Niño, ambos factores se consideraban como transitorios a cl iniciar el años sin embargo su existencia se ha prolongado más de lo esperado. Revisar http://www.banrep.gov.co/es/movil/comunicado

4Esto con base en lo expuesto por la Junta Directiva del Banco de la República en el informe al Congreso en Marzo del presente año.

5La depreciación de la tasa de cambio y las decisiones de gobierno, tanto de vender activos como de endeudarse en el extranjero para obtener recursos para garantizar el gasto fiscal, hacen parte de los elementos que incrementan la deuda externa.

6Aquí se puede ubicar otro debate, frente a cuál es la mejor forma de emplear las Reservas Internacionales: comprar o subsidia deuda internacional de los privados locales, o intervenir directamente en el mercado, respecto a esto se esgrimen distintos argumentos entre los que se encuentra la soberanía de la deuda, asumir la deuda de los privados implica sumar un pasivo a los ciudadanos gestado por los privados, no existe a primera vista un criterio de justicia para realizar esto. Por otro lado existen intereses financieros depositados en el mercado cambiario; sin embargo sobre el otro lado de la balanza se encuentra la industria manufacturera, los agricultores y los trabajadores nacionales, por tanto la decisión solo podrá beneficiar un grupo.

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