Reforma tributaria, desigualdad y pobreza en Colombia

on Jueves, 31 Enero 2013. Posted in Artículos, Edición 2, Nacional, Reforma tributaria, Desigualdad social, Libardo Sarmiento Anzola

2 LibardoLa explicación del deterioro del mercado de trabajo se explica por el modelo económico que se consolida desde la década de 1970: especialización en las actividades extractivas (minería y petróleo), servicios y especulación financiera (las tres poco generadoras de empleo).
 
Libardo Sarmiento Anzola

Fuente: http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co

El primero de enero de 2013 comenzó a regir la nueva Reforma Tributaria, Ley 1607 de diciembre de 2012. Son 198 artículos que modifican aspectos importantes del estatuto tributario, estructurados en diez capítulos. La Reforma afecta negativamente a las personas naturales pertenecientes a la clase media  y beneficia a las grandes empresas. El Gobierno y el Congreso legislaron en favor del capital y en detrimento del trabajo. La Reforma, entonces, es fiel al mandato bíblico expresado por el evangelista Mateo: “Al que tiene más, se le dará más”.

Los impuestos al empleo (parafiscales) se transforman, ahora, en impuestos a cargo de los trabajadores de clase media. De una parte, la tarifa de impuestos a la renta de las empresas baja de 33 a 25%; de otra, los empresarios dejarán de pagar 13,5% de los parafiscales. Los 6,7 billones de pesos que dejan de pagar los empresarios los obtendrá ahora el Estado del cobro de nuevos impuesto a las personas naturales (asalariados y trabajadores por cuenta propia), para las cuales aumentará la carga tributaria directa (impuesto a la renta) e indirecta (IVA). Con este propósito se introdujo la contribución “CREE” (Impuesto sobre la Renta para la Equidad) de 8% destinada a la financiación del SENA, ICBF y el Sistema de Seguridad Social en Salud. Para los próximos tres años este nuevo impuesto tendrá un punto porcentual adicional, que se distribuirá de la siguiente manera: 40% para financiar a instituciones de educación superior públicas, 30% para la nivelación de la UPC del régimen subsidiado en salud y 30% para inversión social en el campo. En resumen, las empresas pagarán menos parafiscalidad y las personas naturales más renta, generando una redistribución funcional, entre propietarios y asalariados, del ingreso contraria a los principios de justicia social.

La otra modificación importante de la Reforma está relacionada con el impuesto sobre las ventas (IVA) e Impuesto Nacional de Consumo (Capítulo IV) que afecta negativamente al universo de personas naturales o consumidores con la ampliación de bienes que causan impuestos o la creación de un nuevo tributo al consumo. El hecho generador del Impuesto Nacional al Consumo será la prestación o la venta al consumidor final o la importación por parte del consumidor final, de los siguientes servicios y bienes: la prestación del servicio de telefonía móvil, la venta de bienes corporales muebles el servicio de expendio de comidas y bebidas preparadas (Artículo 71).

Otro impacto negativo en contra de los intereses de la clase media, en particular los trabajadores por cuenta propia, consiste en que la Ley 1607 del 26 de diciembre de 2012 en su artículo 18 modificó el artículo 594-1 del estatuto tributario, en el sentido de disminuir el tope de ingresos para que los trabajadores independientes no estén obligados a declarar. Entre otros requisitos, el artículo 594-1 del estatuto tributario, antes de la modificación establecía que los trabajadores independientes no estaban obligados a declarar si sus ingresos no superaban las 3.300 unidades de valor tributario (Uvt), pero el artículo 18 de la Ley 1607 de 2012 bajó ese tope a 1.400 Uvt, de manera tal que un trabajador independiente que tenga ingresos anuales superiores a 1.400 Uvt queda obligado a declarar, esto es, $ 3.132.000 mensuales.

Contrario a lo expresado por el Gobierno y el Congreso, la reforma tributaria es regresiva. Ésta reafirma el carácter de la sociedad colombiana, estructurada sobre una desigualdad escandalosa. En el último medio siglo (1960-2010) el 40% más pobre de la población, pese al sostenido crecimiento de la economía, pasó de apropiar el 9,7% a tan solo el 12% del PIB. La clase media, 50% de la población, mejoró su participación en el PIB en 8,3 puntos porcentuales: 48,9% en el año 2010. El 10% más rico del país, pese a que cedió 10,6 puntos porcentuales de su apropiación del PIB, aún concentra el 39,1% (gráfico 1).

2 libardo1 Fuente: series históricas, estadísticas DANE, DNP, Banco de la República

Si bien, producto de los beneficios de la riqueza creciente, una fuerza de trabajo más educada y productiva, el gasto social focalizado y la economía dinámica han permitido disminuir la pobreza por ingresos en Colombia de 70%  a 41%, entre los años 1960 y lo corrido de la década de 2010; la desigualdad en la distribución del ingreso coloca a Colombia entre los países del orbe de mayor inequidad. Hoy la injusticia social es peor que cincuenta años atrás.

En consecuencia, a la par que la pobreza absoluta cae, la pobreza relativa y, por tanto, la brecha entre clases sociales se profundiza (gráfico 2). Así, por ejemplo, en el año 2012, la acumulación de capital creció a un ritmo superior al 10% mientras que el consumo de bienes y servicios lo hizo por debajo de 3,5%; además, los aumentos en los salarios son inferiores a los incrementos en la productividad del factor trabajo.

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Fuente: series históricas, estadísticas DANE, DNP, Banco de la República

Otra mentira de los defensores de la Reforma es que con una disminución de la parafiscalidad se generan 1'000.000 de empleos. Los estudios sobre mercado de trabajo y reformas tributarias -modificaciones del impuesto a la renta y a las contribuciones a la seguridad social- concluyen que no tienen impactos significativos. Actualmente, dos de cada tres trabajadores se encuentran en la informalidad o en el desempleo abierto. La explicación del deterioro del mercado de trabajo se explica por el modelo económico que se consolida desde la década de 1970: especialización en las actividades extractivas (minería y petróleo), servicios y especulación financiera (las tres poco generadoras de empleo).

Todos estos hechos nos permiten hacer conciencia de la realidad que padecemos los colombianos y colombianas a diario. La violencia, la desigualdad, la corrupción y estructuras fiscales regresivas constituyen un grave problema y una significativa amenaza para la estabilidad y seguridad de las sociedades, en la medida en que socava las instituciones y los valores de la democracia, la ética y la justicia y compromete seriamente el desarrollo sostenible y el imperio de la ley, además de erosionar la moral de las sociedades y distorsionar las economías y la asignación de recursos para el desarrollo.

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